Si tienes conexión a internet, seguramente habrás notado que los temas de los que se ha hablado en los últimos días son el tiki tiki de Thalía y los nuevos billetes mexicanos.
Recientemente se dio a conocer que el billete de $500 pesos en el que antes aparecían Frida Kahlo y Diego Rivera, ahora lo ocupan Benito Juárez y la ballena gris. Pero esos nos son los únicos cambios que el Banco de México tiene planeados para los nuevos billetes mexicanos.
¿Qué mujeres aparecerán en los nuevos billetes mexicanos?
Algunos personajes se van, otros se mueven de denominación y unos más –o deberíamos decir ¿unas?– llegarán por primera vez a los nuevos billetes mexicanos.
Sor Juana Inés de la Cruz seguirá presente, aunque ahora en el billete de $100 en vez del de $200.
Las revolucionarias Carmen Serdán y Hermila Galindo llegan al billete de $1000 pesos, pero no estarán solas, sino compartiendo espacio con Francisco I. Madero.
La escritora, diplomática y feminista mexicana Rosario Castellanos aparecería en el nuevo billete de $2,000 pesos junto a Octavio Paz. Aunque el Banco de México especificó que “sólo se emitirá si se considera que dicho billete se requiere para satisfacer las necesidades de los usuarios». Así que a pagar más cosas en efectivo, amigues.
Rosario Castellanos
No solo personajes históricos…
En los nuevos billetes mexicanos –los cuales saldrán de manera paulatina entre 2018 y 2020– veremos más plantas y animales característicos de México. Por ejemplo la mariposa monarca, el águila real, el jaguar, el murciélago y OBVEEEEEEO el ajolote.
«En los reversos, se plasmarán los seis ecosistemas más representativos de nuestra geografía: ríos y lagos, bosques templados, selvas secas, matorrales y desiertos, costas, mares e islas, y selvas húmedas, a través de sitios reconocidos en la lista del “Patrimonio Mundial” de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). También en el reverso de cada nuevo billete habrá un elemento de fauna», informó el Banco de México .
Tristemente, nuestro sueño de ver a La Tesorito en el billete de $50 todavía no se cumple, pero no quitamos el dedo del renglón.
Es probable que todos conozcamos a alguien vegano, pero, ¿conoces el origen del veganismo?
En 1944 Donald Watson utilizó por primera vez el concepto sin imaginar que se convertiría en algo del mainstream en el siglo XXI. Actualmente, sociólogos reconocidos –como es el caso de Nina Gheiman egresada de Harvard– lo estudian como un movimiento político detonador de grandes transformaciones en la conciencia, los hábitos y la forma en que las personas se relacionan con su entorno.
Este estilo de vida rechaza todas las formas de violencia animal, sin embargo, existen otras tendencias similares que incluyen algunos derivados de los animales. Tal es el caso del vegetarianismo o simplemente las personas que restringen su consumo de carne.
¿El veganismo es difícil?
A veces la desinformación sobre el veganismo termina generando malas experiencias, dificultad, problemas a la salud y, lo que es peor, han hecho parecer al veganismo más complicado o riesgoso de lo que es.
Así que ¡no te asustes! Si quieres cambiar tu estilo de vida, pero no sabes por dónde comenzar; si decidiste ser vegano, pero no te ha resultado del todo bien; o si sólo estás interesado en el tema, no pares de leer.
Te cuento lo que he aprendido en mi experiencia como vegana…
1. Tómatelo en serio
Dijimos que el veganismo forma parte del mainstream del siglo XXI, sin embargo, no es lo mismo ajustar tu ropa a la nueva tendencia en el mundo de la moda que cambiar tu estilo de vida.
Renovar tus hábitos alimenticios tiene impactos significativos en tu salud, por ello, debes hacerlo de manera informada, responsable y con asesoría.
Te recomiendo hacerte exámenes médicos antes de comenzar con tu dieta vegana, al cabo de seis meses y luego de manera anual. Ayuda tener un coach, pero sobre todo, alguien que sea especialista en el tema.
2. Balance y equilibrio, la clave del éxito
El veganismo rechaza la violencia animal y, por ende, el consumo animal, más no los nutrientes. Comer vegano no requiere más trabajo, sino más conciencia, equilibrio y planificación.
Procura que tu plato este conformado por 50% vegetales, 25% proteínas y 25% cereales. Así estarás incluyendo todos los nutrientes que necesitas para vivir.
3. Las proteínas de origen animal no son las únicas
Si eres deportista, amante del ejercicio o simplemente alguien que teme perder músculo, también puedes llevar una dieta vegana.
Ser vegano no es sinónimo de desnutrición. Los productos vegetales también son fuente de proteína, tal es el caso del tofu, las lentejas, el arroz, la pasta, los cereales integrales, los frutos secos y las semillas.
Si eres un deportista de alto rendimiento puedes probar con algún suplemento de origen vegetal, existen tantos que te impactarás cuando te atrevas a dejar ese mito atrás.
4. Precaución con tus niveles de B12
Una de las carencias más recurrentes de los veganos desinformados es la vitamina B12. Si tú eres vegano y sientes cansancio, tienes dificultad para concentrarte, sientes que tu memoria está siendo menos efectiva, tienes cambios de humor drásticos o sientes hormigueo en tus extremidades, es probable que tengas deficiencia de B12.
Te recomiendo que, con asesoría, comiences a tomarla en tabletas. Existen marcas especialmente pensadas para veganos, que son sublinguales y de sabores ricos.
5. La decisión es tuya
Ya sea por motivos éticos, medioambientales, de salud o lo que quieras, pero tienes que estar 100% segurx de, 1) por qué lo haces y, 2) si realmente quieres hacerlo.
El veganismo no determina si eres una buena o mala persona. Ser veganx no define si estás o no a la moda. Tampoco exime tus otras responsabilidades con la naturaleza y los seres vivos.
Ser vegano es una filosofía de vida que implica responsabilidad, conciencia y congruencia.
6. El amor propio no lo da el veganismo
En mi entorno, conozco personas que optaron por una dieta vegana con la idea de ser más delgadas, tener cuerpos «más estéticos» y un abdomen más plano.
Si optas por el veganismo para cumplir con los estereotipos de belleza, es el camino equivocado y quizá nunca lo logres. Puedes ir al gym, tomar agua y cambiar hábitos alimenticios, pero mientras no ames el cuerpo en el que vives, será difícil que aprecies la belleza que crece en ti.
Alguna vez alguien escribió:
«Hay dos tipos de belleza: la que te golpea en la cara y está pegada en las portadas de las revistas, y luego está la que crece en ti. La que no esperas, de la que escriben los poetas y los autores, la que es eterna».
Cada año esperamos la bendita fecha de septiembre en que Apple por fin revele cómo será el próximo iPhone. Incluso desde que compramos el nuevo, estamos con la duda y el deseo de saber qué rayos le pondrán al siguiente y cómo le haremos para adquirirlo, seguramente vendiendo nuestra alma al diablo.
Para estas fechas ya hay mil rumores al respecto. Que si el iPhone será más grande, que si tendrá mejor cámara, que si será anticaídas, que si leerá mentes y un chingo de cosas más.
Aquí los rumores del tan esperado nuevo iPhone
No será solo un nuevo iPhone
Sino 3…
Whuuuut? Así como lo lees, de acuerdo al sitio Bloomberg iPhone no sacará ni uno, ni dos, sino tres teléfonos nuevos que le dirán adiós al botón de inicio y serán todo pantalla.
Se rumora que no tendrán un diseño totalmente nuevo, sino que se quedarán con la figura que tiene el iPhone X y se enfocarán en mejores actualizaciones del software.
Esperamos un mejorado iPhone X con pantalla OLED de 5.8 pulgadas más rápido y con mejor cámara.
El más largo hasta ahora…
Se dice que el nuevo iPhone será el más largo hasta ahora, de 6.5 pulgadas con pantalla OLED y seguirá teniendo vidrio en la parte trasera. Además será resistente al agua y tendrá cámara dual.
Para quienes no quieran desembolsar toda su vida, también habrá una versión más sencilla que tendrá la forma del iPhone X, pero con una pantalla más grande de 6.1 pulgadas, bordes de aluminio, pantalla LCD y vendrá en colores increíbles y vibrantes como azul, rojo, dorado y naranja, que no es por nada pero ya le echamos ojo. ¿Regalo de Navidad? ¡Sí por favor!
Los tres nuevos teléfonos tendrán reconocimiento facial, así que tu carita angelical será la encargada de desbloquear tu iPhone. Otro dato es que planean poner dos tarjetas SIM, que te ayudará a cambiar entre un operador local y un nuevo país o área de cobertura cuando viajes.
Nombres y precios
Según Bloomberg, los cerebritos de Apple todavía no deciden los nombres para estos nuevos dispositivos, pero pronostican que no veremos el término «plus» porque ya no está en su vocabulario.
Ok, ¡toma mi dinero, Apple!
El rango de precios aún así no se sabe, pero aseguran que definitivamente habrá un aumento en los costos. Parece que alguien va a empezar a ahorrar desde ahora.
Una proyección de cómo podría verse el nuevo iPhone | Creado por 9to5Mac
Dame más…
También podemos esperar una nueva versión de AirPods; un nuevo Apple Watch con pantalla más grande; iPad Pro mejorado y un nuevo cargador inalámbrico para decirle por siempre adiós a los cables que nos hacen la vida miserable, pero que amamos y cuidamos con toda el alma. R.I.P. al cable lightning.
En una de esas pláticas divertidas que se tienen con las amigas, alguien mencionó: “El cuento de hadas moderno es un wey que te diga ‘si tú tienes que pasar la friega de meterte las hormonas, al menos deja que yo pague los anticonceptivos’”.
Se escucharon risas, seguidas de un breve silencio y luego la pregunta honesta: “Pero ya en serio, ¿cómo le hacen con su pareja con el gasto de los anticonceptivos?”.
El gasto de los anticonceptivos
Aunque es común que las parejas dividan el súper, la renta o la lavandería, el tema de los anticonceptivos suele quedar de lado en muchas relaciones, así que decidí ampliar la pregunta más allá de mis amigas cercanas y hacer una pequeña encuesta en Instagram.
Participaron 63 mujeres, cuyas respuestas capturé en gráficas para poder visualizarlas más fácilmente. Les pregunté qué tipo de anticonceptivo usan, quién lo paga y si alguna vez lo discutieron con sus parejas.
Los resultados
Cuando se trata del condón masculino, la mayoría dijo que sus parejas eran los encargados de comprarlos. Por otro lado, casi todas las que dijeron tomar pastillas u otros métodos –como el DIU, parche o anillo vaginal– expresaron que fueron ellas las que lo pagaron, ya sea porque lo utilizaban desde antes de comenzar su relación, por motivos médicos o porque les parece más cómodo no tener que estar recordándole a su pareja que coopere con el costo.
Analizando las respuestas, pareciera ser que lo más común es que quien «usa» físicamente el anticonceptivo sea quien lo pague, aunque lógicamente en una relación de pareja son dos personas las que se benefician de él.
Otro dato interesante fue que la mayoría de las mujeres encuestadas dijo no haber tocado el tema directamente con sus parejas, pero que tampoco les molesta o incomoda ser quienes tienen la responsabilidad de pagar.
La comunicación es clave
Personalmente he tenido varias formas de llevar el tema del gasto de los anticonceptivos en pareja. Con un novio solo usábamos condón y él era quien los compraba. Con otro me decidí por la pastilla anticonceptiva y él se ofreció a dividir el costo. Con otro más, tomé la decisión de usar DIU y yo fui quien cubrió el gasto.
Recuerdo que sí sentí gacho que cuando tomé la decisión de ponerme el DIU (que, por cierto, duele HORRIBLE) mi pareja no haya tenido la iniciativa de ofrecerse a dividir el gasto o cuando menos acompañarme a la cita, y la verdad que yo tampoco se lo planteé.
Tiempo después, cuando le mencioné que me había sentido algo “sola” en esa decisión, me dijo que jamás se le hubiera ocurrido que él tuviera que involucrarse, pero que no tendría problema alguno con dividir el gasto o acompañarme la próxima vez. Por eso la comunicación es clave.
¿Cómo dividir el gasto de los anticonceptivos?
Ciertamente no hay una única forma correcta de llevar a cabo esa decisión tan personal, pues cada quien tiene total libertad para decidir cómo regula su vida sexual, pero lo que sí es importante es hablarlo.
Al fin y al cabo, los anticonceptivos los protegen a ambos de un embarazo no deseado y, en el caso del condón, también de enfermedades de transmisión sexual.
Que no se pierda la bonita tradición de comprar dijes, ya sea para ti, tu BFF, tu alma gemela, tu mamá o cualquier persona en la faz de la tierra.
Las iniciales son como amuletos que llevamos a todos lados, por eso te presentamos algunas marcas de joyería con piezas para llevar tu inicial (o la de quien quieras) siempre contigo.
Tierra Rosa busca lograr una conexión especial entre la joya y la persona que la porta. Diseñan piezas que contengan un valor especial a través del material que utilizan y el significado de cada joya.
Prueba una tipografía diferente y más locochona, puedes pedir varias letras para formar tu nombre y combinarlas con la joyería tan chida que tienen para sacar el orgullo de ser mexicana y mexicano.
Comprar tu primera copa menstrual puede ser intimidante, por eso te decimos cómo hacerlo ¡con dibujitos!
La copa menstrual es todo un tema actualmente. Algunas chicas decimos que nos cambió la vida y otras tienen terror de probarla. Sin embargo, para las que ya se animaron, pero aún no la compran, sabemos que existen muchas dudas sobre el tamaño, el precio, cuál de todas las copas comprar, etc.
Es por ello que reunimos cuatro consejos principales para saber cómo elegir tu primera copa menstrual. Cualquier duda o más información, escríbanle a Marina Pedroza que es quien nos compartió todo este hermoso conocimiento.
Primera copa menstrual: elige con sabiduría
Tamaño
El tamaño de la copa menstrual está totalmente relacionado a la altura de tu cérvix o cuello uterino. Muchas mujeres ni sabíamos que esto existía antes de la copa.
El cérvix es una porción fibromuscular inferior del útero, tiene una forma cilíndrica y es lo que comunica el útero con la vagina. La forma de medir el cérvix es muy sencilla, simplemente metiendo uno o dos dedos a tu vagina podrás saber su tamaño.
Si todo tu dedo entra en tu vagina quiere decir que tu cérvix es largo, pero si entra solo hasta a la mitad –o incluso menos– significa que es corto y esto será lo que utilizarás para saber la medida de copa que necesitas, si larga o corta.
Ilustración. @karlabeckt.artwork para Malvestida
La firmeza
Esto tiene que ver con qué tan rígida tiene que ser tu copa. Hay algunas sumamente flexibles y otras duras, lo cual está relacionado con qué tan fortalecido tengas el suelo pélvico.
Piensa en tu estilo de vida, qué actividades físicas realizas, si realizas mucho ejercicio y con qué frecuencia. En su mayoría, las mujeres que realizan mucho ejercicio utilizan copas más firmes con el objetivo de estar mejor protegidas al moverse.
Ilustración. @karlabeckt.artwork para Malvestida
La talla
No, no es lo mismo que el tamaño. La talla de la copa se refiere específicamente a la talla del vaso y su capacidad para almacenar la sangre, lo cual depende totalmente del flujo.
Generalmente nos cuesta mucho saber cuánto menstruamos antes de usar la copa, sobre todo porque las toallas sanitarias y los tampones nos dan la impresión de que nos desangramos cada dos horas. Sin embargo, la forma más sencilla es en relación a cada cuánto te cambias la toalla/tampón.
Si eres de las que utiliza toalla y tampón al mismo tiempo o te los cambias en menos de 2 horas tu flujo es abundante, por lo cual, te recomendamos probar con una copa grande. Por el contrario, si te cambias cada 3-4 horas significa que es ligero y talla de copa es la chica.
Ilustración. @karlabeckt.artwork para Malvestida
Posiciones para ponerla y sacarla
En realidad esto es algo muy subjetivo, hay chicas a las que les acomoda ponérselas o quitárselas de pie y otras que lo preferimos sentadas.
Lo que sí es súper importante es que entendamos que nuestra vagina no está orientada de forma vertical a nuestro cuerpo, por lo que empujar la copa hacia arriba totalmente en vertical no va a hacer que entre más fácil, al contrario, la copa hay que colocarla ligeramente inclinada hacia la espalda para que se acomode al cérvix de una forma mucho más sencilla.
Para sacarla hay que meter dos dedos a nuestra vagina, tocar la parte inferior del vaso de la copa y apachurrar un poco. Esto con la intención de hacer un vacío y que sea mucho más fácil el sacar la copa.
Ilustración. @karlabeckt.artwork para Malvestida
¡Anímate a usarla!
La copa menstrual, más allá de sus enormes beneficios para el planeta, nos hace conocer nuestro cuerpo, nuestros procesos, entender nuestra menstruación y ser mucho más consciente de nosotras.
Los precios de las copas rondan entre $350 a $650 pesos, la variación depende en realidad de las marcas. Ten cuidado con las copas que son extremadamente baratas, pueden ser piratas y no ser del material adecuado.
Sabemos que al inicio no es sencillo, existen las fugas, las miles de dudas, el no sentirte cómoda en cambiarla en espacios desconocidos, pero no te preocupes, se trata de que tengas paciencia y que vayas teniendo práctica. Así descubrirás lo mágico que es usar la copa menstrual.
Para quienes tenemos el cabello rizado hay ciertas cosas que parecen estar fuera de los límites posibles, y una de ellas es tener fleco. Yo lo descubrí a una temprana edad cuando, ante la negativa de mi madre de llevarme al peluquero para hacerme el fleco, terminé tomando justicia por mi cuenta y pasando unas tijeras por mis rizos.
El resultado fue desastroso. Una especie de arbusto desaliñado que me dejó claro que los flecos no tenían cabida en mi estilo. Así fue durante muchos, muchísimos años. Mi look podía cambiar con la raya a un lado, al otro o al centro, pero ¿fleco? No estaba en el plan… hasta hace poco, cuando por fin me animé a ver qué pasaba si lo intentaba… esta vez con ayuda de una experta.
Lo primero que le pregunté a Pame Voguel –dueña de Pame Voguel Salon & Barber– fue si no iba a odiarme a mí misma después de ver el resultado. Ella me aseguró que estaba en buenas manos y que con la textura de mi cabello podía obtener el mismo resultado de la foto de Pinterest que le había enseñado como referencia: un bob con fleco.
Ya con esa tranquilidad, inhalé profundo y la tijera pasó frente a mis ojos.
Tuve una sensación súper extraña al ver mi fleco con cabello rizado por primera vez. No estaba nerviosa, tampoco asustada. Era un momento de acostumbrarme a esa nueva yo. La ambivalencia duró solo unos breves segundos, porque después me sorprendí con una sonrisa gigantesca diciendo “¡Me encanta! ¡Me encaaaaaaaaaanta!”, frente al espejo.
https://gph.is/2o6DBDO
Diciéndole adiós a mi pelo
Algunos consejos…
Por el tipo de fleco que quería, Pame lo marcó casi desde la parte central de mi cabeza y de ahí hacia delante “para que tenga suficiente peso y se acomode bien”, me explicó. También me dijo que, en un inicio, tendré que “entrenar” a mi pelo para que se acostumbre a caer hacia adelante, en vez de a los lados, como solía peinarlo siempre. “Te tomará unas 2 semanas entrenarlo, puedes usar una pinza para mantenerlo unido mientras te arreglas”.
Por último, me enseñó algunos trucos para estilizarlo de forma súper rápida. Por ejemplo usar aire caliente para el fleco o pasar la tenaza en caso de que quiera un rizo más definido en el bob.
Yo, feliz con mi flequito nuevo
Lo que hay que tomar en cuenta
Un aspecto importante que Pame mencionó es que este tipo de cortes con fleco acentúan ciertas facciones, como la nariz, así que si es un aspectos de tu rostro que no te gustaría destacar, quizá no es el look ideal para ti.
Otro punto a considerar antes de hacerte fleco con cabello rizado, es que si tienes la frente muy corta es probable que no haya suficiente espacio para que el fleco caiga de forma natural y podría terminar por verse muy esponjado, que no está mal, solo tómalo en cuenta dependiendo del look que estés buscando.
Es súper importante que tu estilista sea muy honesta contigo sobre el resultado final. Recuerda que no es lo mismo salir producida del salón a tener que estilizarlo en casa todos los días. Menciónale cuáles son tus hábitos de peinado (si te gusta algo práctico, que no requiera muchos productos especiales, etc.). La comunicación es clave.
http://gph.is/1Sodyzp
¿Y el resultado final?
Ya llevo 3 semanas con mi añorado fleco con cabello rizado y estoy feliz. No ha sido nada difícil de mantener y lo más chido es que siento que mi imagen está totalmente en sintonía con la forma en la que me siento por dentro en este momento de mi vida.
Necesitaba un cambio, algo dentro de mí lo pedía a gritos, y el fleco con cabello rizado fue la mejor decisión que pude haber tomado.
No importa la profesión, el estado civil ni mucho menos si tienes o no hijos, después de los treinta, ante cualquier ciudadano de a pie, las mujeres somos “señoras”. Mi teoría es que la gente nos llama así porque no existe otro término para referirse a nosotras, las que ni somos tan “chavitas”, ni tan “mayores”.
Somos unas “ninis” radicales que hemos emprendido batallas épicas con nuestro cuerpo, la comida, los hombres, la familia, el trabajo, la sexualidad, la maternidad y el aborto, pero tal parece que los esfuerzos colectivos por cuestionar y replantear todos los estereotipos de la imagen políticamente correcta de la mujer del siglo XXI, no son suficientes para tener un término medio en el diccionario de la Real Academia Española.
https://gph.is/2mwgTnI
Entre señorita y señora
No creo que la vida de una mujer se divida entre el «señorita» y el «señora», dos términos que, desde mi punto de vista, van más allá de un estado civil.
Mi lado conservador, me dice que esto lo define tu vida sexual, al menos, eso me repitió mi abuela durante toda mi infancia «cuando ya no eres virgen dejas de ser señorita», pero mi reflexibilidad indica invisibilidad.
Cuando alguien me llama «señora» me molesta que no exista una palabra que ubique a las mujeres que vivimos los 30s. Es como si me encontrara ofreciendo un gran concierto a mi público, y de repente un extraño/a, llegara a ponerle mute a mi voz a través de un control automático.
http://gph.is/2dIkVHz
La primera vez
La primera vez que alguien me dijo “señora” tenía 27 años. Fue un grupo de niños que tocaron el timbre de mi casa para pedir “dulce o truco” la noche de un 1ro de noviembre. Mi mejor venganza fue darles medio kilo de mandarinas. Se decepcionaron tanto, que el siguiente año, no volvieron.
Esos primeros “señora” fueron divertidos hasta que se volvieron más frecuentes: “Buenos días, señora”, “Gracias, señora”, “¿Cómo está, señora?”. Lo peor es que piensan que son amables. Me consideran lo suficientemente “mayor”, y la mejor forma de referirse a mí es a través de ese término.
http://gph.is/2ElGTJF
¿En qué momento me convertí en señora?
No sé en qué momento un extraño/a sabe que entré a una nueva etapa de mi vida en la que todos asumen que soy una mujer que debe ser llamada “señora”. Tengo 33 años, vivo en pareja, no tengo hijos, me gano la vida haciendo lo que me gusta. Me esfuerzo por ser feliz.
Analizo mi cuerpo, mi rostro y me siento privilegiada de tener esta edad, un número que a lo largo de la historia de la humanidad ha sido un enigma: La Biblia asegura que el rey David reinó en Jerusalén durante 33 años, el hinduismo tiene 33 mil dioses y a los 33 Jesús murió en la cruz.
Pero cuando escucho “señora” siento que la gente espera algo de mí que no estoy dispuesta a ofrecer, porque estoy concentrada construyendo los pilares de mi edad adulta, descubriendo quién soy y hacia dónde quiero llegar.
¿Qué significa «señora»?
En esta etapa de mi vida, en la que me he liberado de la inocencia de la infancia, de las locuras de la adolescencia, y me esmero por conservar la energía y el entusiasmo de esta juventud que me permite “ser y hacer” a los 30s, justamente ahora que me he convertido en mi fiel seguidora, alguien se aparece ante mi y lo único que se le ocurre es decirme “señora”.
¿Qué significa esa palabra? ¿Cómo me ve la gente que me lo dice? son algunas de las interrogantes que me rondan la cabeza desde que hace un par de semanas, un chico –no le calculo más de 25 años– al llevarme el garrafón del agua a mi casa, me dio las gracias por darle propina «señora, señorita, o lo que sea… muchas gracias» Me quedé fría. Después de un minuto de silencio, sonreí a medias y cerré la puerta.
En búsqueda de una nueva palabra…
Al platicar con algunas amigas, también me manifestaron su inconformidad ante la palabra “señora”, un concepto que sienten que no encaja en su estilo de vida. Concluimos que se trata de un término arcaico que merece ser actualizado, una tarea que nos compete a nosotras, las mujeres “ninis”, que no somos ni tan “chavas” ni tan “mayores”.
Pero mientras emprendemos esa nueva batalla lingüística, que seguramente tardará otro medio siglo, esta «nini radical» encontró una pequeña luz en el camino, al escuchar a un niño decirle a su hermana: «¡Mira! ¿Ya viste a esa chava? ¡Trae el pelo azul como tú lo quieres!».
Si estabas en búsqueda de un nuevo hobby, ya encontramos uno perfecto: ver close ups de celebridades.
Prepara tu bote de palomitas y sube el brillo de tu pantalla, porque vas a pasar varias horas admirando a tus celebs favoritas desde una nueva perspectiva.
Foto. Celebrity Close-Up
Close ups de celebridades
El sitio Celebrity Close-Up se dedica a reunir fotos de los rostros de las y los famosos, en las que se pueden apreciar capas de maquillaje, poros abiertos, granos, líneas de expresión, vellos faciales, manchas de sol, pecas… Básicamente, la naturaleza misma de la piel.
Foto. Celebrity Close-Up
¿Por qué es tan adictivo?
Porque solemos creer que las y los famosos la tienen fácil cuando se trata de cuidar su piel.
La publicidad, las apps de retoque –e incluso las redes sociales– nos han hecho creer que las celebs son una especie de alienígenas de piel perfecta que no sudan, no se arrugan y no tienen bad skin days… 🙄
Por si fuera poco, luego la mercadotecnia nos invita a compararnos y aspirar a esos estándares inalcanzables, cuando la realidad es que la piel tiene texturas y colores que ni con 10 capas de maquillaje pueden ocultarse.
Foto. Celebrity Close-UpFoto. Celebrity Close-Up
Fuera máscaras
Si miramos muy de cerca, descubriremos que esa supuesta piel «perfecta» no es más que una ilusión.
Claro que hay factores genéticos y ciertos productos que pueden hacer que una piel sea vea más lisa o uniforme que otra, pero lo importante es reconocer que la belleza no debería estar condicionada a un solo estándar.
Friendly reminder
Es bonito ver la piel tal y como es, con sus huellas, marcas y texturas, incluso con sus capas de decorado, y podremos apreciarla en la medida en la que dejemos de pensar que una persona que no lleva maquillaje está «desaliñada» o que una mujer es «valiente» por salir de casa con la cara lavada.
Así que la próxima vez que tu cubre ojeras se fraccione, tus poros se dilaten o tus vellitos del bozo se manifiesten, no te sientas achicopalada, recuerda que hasta a Rihanna bebé le pasa, y está bien 😉
Si sientes que hoy es unos de esos días en los que incluso tu café necesita un café, porque no dormiste lo suficiente, tal vez sea culpa de tu conexión a Internet.
De acuerdo con el Journal of Economic Behavior Organization, un estudio reciente descubrió que «el acceso a Internet de alta velocidad promueve el uso excesivo de medios electrónicos, lo que a su vez puede alterar los hábitos de sueño». Es como un amor tóxico, lo amamos, pero nos hace daño.
25 minutos menos de sueño
El estudio llevado a cabo por Francesco Billari y Luca Stella (de la Universidad de Bocconi, Italia) y Osea Giuntella (de la Universidad de Pittsburgh, EUA), reveló que usar un dispositivo con Internet de alta velocidad inmediatamente antes de irte a dormir hace que te quedes despierto hasta más tarde, quizá haciendo scroll infinito, viendo alguna serie o leyendo Malvestida 😉
«Las personas con acceso DSL (Digital Subscriber Line) tienden a dormir 25 minutos menos que sus contrapartes sin Internet DSL. Son significativamente menos propensos a dormir entre 7 y 9 horas, la cantidad recomendada por la comunidad científica, y es menos probable que estén satisfechos con su sueño», explicó el profesor Billari.
Di ‘no’ a las tentaciones digitales
«Las tentaciones digitales pueden llevar a un retraso en la hora de acostarse, lo que finalmente disminuye la duración del sueño para las personas que no tienen la posibilidad de compensar el irse a dormir más tarde con el despertarse más tarde en la mañana».
Así que ahora en vez de dejarle tus horas de sueño al destino, fija un horario para acostarte SIN tu celular cerca.
Algunos consejos para dormir mejor
Cuando sea hora de ir a la cama, manda a dormir a todos tus dispositivos electrónicos y evita cualquier contacto con ellos, que no te dé tentación, tú eres más fuerte.
https://gph.is/2tuOVeZ
Una opción es dejar el teléfono fuera de tu cuarto o desconectarte de los aparatos digitales al menos unos 15 minutos antes de irte a la cama. Puedes leer un libro, hacer ejercicios de respiración, meditar o apapacharte con un ritual de belleza. La idea es que hagas un mini detox digital antes de irte a dormir.
Tu futuro depende de tus sueños, así que ¡buenas noches!
La educación sexual en las escuelas suele ser bastante limitada, sin importar que se trate de una escuela pública o privada, pero quienes además pasamos nuestros años de infancia y pubertad en una escuela religiosa podemos coincidir en ciertas vivencias elementales: la mujeres deben llegar vírgenes al matrimonio, el sexo solo sirve para hacer bebés y todo lo demás es malo, perverso y sucio. O al menos así nos lo hicieron creer.
Decidí preguntarle a algunas personas cuáles fueron las cosas más absurdas que les enseñaron sobre sexo en una escuela religiosa.
La bolsita de Krankys
En la escuela católica a la que fui me enseñaron que usar condón era igual a abortar. Pero lo más surrealista fue cuando una monja nos dijo que nuestra virginidad era como una bolsita de Krankys (neta, Krankys). Y que cada vez que llegaba un chico y tenías sexo con él, le dabas uno de tus chocolates, lo cual estaba muy mal, porque al final cuando llegara el hombre de tu vida, con el que te quisieras casar, ya no ibas a tener Krankys en tu bolsita para darle. O sea, ya no tenías nada qué ofrecerle.
«Caso de la vida real»
Fui a una escuela de puras mujeres y nunca olvidaré cuando nuestra maestra de Formación Cívica y Ética nos contó un ‘caso de la vida real’ sobre una chica que compartió sus fotos desnuda y luego el chavo al que se las mandó las publicó. Los inicios de la pornovenganza.
Lo terrible fue que la maestra remató la historia con un “¿Y de quién fue la culpa? Pues de la chava, por tomarse fotos impúdicas. Y ahora no va a poder encontrar pareja, porque los hombres saben que es alguien que no se da a respetar”.
Manzanas podridas
En mi escuela una vez nos hicieron rolar por el salón una canasta de manzanas. Nos decían “A ver, toquen la manzana, muérdanla, sigan pasando las manzanas de mano en mano”.
Al final la moraleja era que así eran las mujeres cuando se dejaban tocar por los hombres, quedaban todas magulladas, feas y oxidadas, y que las mejores manzanas eran las que estaban en la punta del árbol, sin tocar. Me traumó de por vida.
Medio virgen…
Cuando estaba en la secundaria tenía una maestra de Formación Cívica y Ética que nos decía que nunca llegáramos medio vírgenes al matrimonio, porque entonces dejabas de valer como mujer.
Nos decía “Sean vírgenes completas hasta que se casen”. No sé por qué, pero se me quedó súper grabado ese concepto de ser “medio vírgenes”.
Mujeres de alma negra
En la primaria iba en escuela católica (con eso digo todo) y no había educación sexual… porque pecado.
Nos decían que la lluvia era el llanto de Dios por nuestros pecados (este mes está llorando por los míos, por eso no para) y que a nosotras las niñas, por ende pecadoras, se nos pondría el alma negra y estaríamos condenadas a no recibir la gracia de Dios si nos dejábamos tocar «nuestras partes nobles por algún varón» (léase con tono del siglo XV).
¿Tuviste alguna experiencia similar? Cuéntanos en los comentarios…
El pink tax o impuesto rosa está presente en nuestras vidas cotidianas. Lo vemos cuando vamos al supermercado, a las tiendas de ropa o hasta en la tintorería, pero muchas personas no sabemos ni qué es.
Seguramente te has dado cuenta en un supermercado o en una farmacia que los productos de mujeres son mucho más coloridos (en su mayoría rosas) y los de hombres son más sobrios.
Bueno, pues la próxima vez que vayas, además de admirar los colores, fíjate en los precios, porque por el mismo producto, incluso de la misma marca, las mujeres pagamos más. A eso se le conoce como el pink tax.
El pink tax sí existe, en todos lados
Como tampoco hay que creer todo lo que leemos nada más así como así, hice un experimento y me lancé al supermercado más cercano, para ver si era cierto eso del pink tax… y sí, lo vi clarito.
La diferencia que pagamos las mujeres por los mismos productos que usan los hombres existe, aunque muchas veces no es muy grande.
En diciembre de 2015, el departamento de asuntos de consumidores de Nueva York publicó un informe en el que comparó versiones femeninas y masculinas de 800 productos, de 90 marcas y en 24 tiendas distintas. El resultado fue que las mujeres pagamos 7% más que los hombres por los mismos productos.
¿Qué productos tienen más pink tax?
Por ejemplo, en donde es mucho más evidente es en los productos de belleza, como los rastrillos y las cremas. Por un paquete de dos rastrillos rosas de Gillette pagas $59.62 pesos, mientras que por otro exactamente igual, pero en color azul, pagas $58.49.
Otro caso son las cremas para la cara, una crema sencilla Nivea para mujer cuesta $57.47, mientras que la misma crema para hombre cuesta $52.45.
En otras cosas donde se nota el pink tax es en la ropa, fui a una tienda de fast fashion a comparar los precios de playeras básicas. Una camiseta básica blanca de hombre cuesta $129, mientras que una camiseta igual de mujer cuesta $159. En lo único que variaba era en el corte del cuello, pero sólo por esa razón la prenda de mujer cuesta $30 más que la de hombre.
¿De dónde viene el pink tax?
Ahora que hemos aclarado qué es el pink tax y que es real, surge la enorme duda de dónde viene o cuál es su razón de ser.
No podría justificarse con el costo de producción, porque estamos hablando de los mismos productos y las mismas marcas, sino más bien debe estar relacionado con la concepción de que la mujer va a pagar más con tal de verse “bella”.
De hecho, la plataforma digital de noticias Mic tiene varios artículos al respecto. En uno menciona que «las compañías ponen el impuesto porque saben que las mujeres van a pagar por esos productos».
Existe la creencia de que las mujeres siempre tenemos que estar lindas –bajo una construcción social heternormada– así que la publicidad nos bombardea a diario con cómo debemos de vernos, oler e incluso pensar.
No quiere decir que esté mal depilarse o cuidar tu aspecto físico, pero sí habría que analizar para qué o, más bien, para quién lo hacemos, porque al final la mercadotecnia buscará aprovecharse de ello.
Ya no basta con la brecha salarial que existe entre hombres y mujeres por hacer el mismo trabajo, sino que también pagamos más por las mismas cosas, por eso vale la pena saber que el pink tax es real.
Así quizá la próxima vez antes de comprar, primero echemos un ojo al pasillo de hombres para ver si encontramos una alternativa más barata.
Tengo un tema con los esmaltes y es que no importa qué marca use y cuántas capas protectoras le ponga, nunca me duran intactas más de 4 días (científicamente comprobado).
Así que las técnicas de esmaltado como el gelish o el shellac se han convertido en una opción ideal para mí.
Sin embargo, como mis uñas crecen súper rápido, me empieza a entrar el nervio si se nota mucho el crecimiento y, ansory, pero no tengo el tiempo (ni dinero) para ir al retoque cada semana o 15 días.
¿Manicure nude?
La solución que he encontrado es llevar manicure nude. O sea, elegir un esmalte en un tono muy parecido al color natural de mis uñas, para que así cuando comiencen a crecer no se note tanto. Para meterle algo de personalidad al diseño, he optado por decorarlas con figuras distintas.
Si te late intentarlo, aquí algunas opciones de manicure nude que puedes probar en tu próxima visita al salón… o en casa.
Al natural
Encuentra un color similar al tono natural de tus uñas y juega con los acabados, ya sea súper glossy o mate.
Incluso puedes animarte con unos brillitos discretos o un efecto tornasol que solo lance destellos cuando la luz golpeé tus uñas.
Cuando en 2015 Netflix anunció su primera serie original producida en México, Club de Cuervos, hubo gran emoción. No solo porque tocó un tema apasionante, como el futbol, sino que significó la primera apuesta de la plataforma de entretenimiento por el talento nacional.
La trama: los hermanos Iglesias, provenientes de una familia adinerada, heredan el equipo de futbol tras la muerte de su padre y se enfrentan a todo tipo de retos que los obligan a salir de su zona de confort.
El personaje de Chava Iglesias (Luis Gerardo Méndez) recordaba muchísimo a otro mirrey de la ficción, Javi Noble, lo cual no es extraño si tomamos en cuenta que Club de Cuervos y Nosotros los Nobles son obra del mismo director, Gaz Alazraki.
La serie tuvo buena aceptación e incluso un spinoff con La Balada de Hugo Sánchez. Así, Netflix comprobó, no solo que México ya tenía una audiencia preparada para consumir contenidos nacionales, sino la línea de tramas y personajes que, al parecer, la gente quiere ver.
Muchos pusimos los ojos sobre la pantalla cada domingo para enterarnos de los dramas en la vida de Mickey y la evolución de su carrera, pero también para ser testigos de cómo vive el 1% de la población mexicana que acumula el 95% de las riquezas del país, aquella para la que las mansiones en Acapulco, los chalets en Aspen y los viajes a Europa en jet privado son cosas de todos los días.
La vida en las Lomas
A la producción de “El sol” le siguió La Casa de las Flores, de Manolo Caro, una serie-novela con una trama que gira en torno a una familia pudiente de las Lomas (una de las zonas más exclusivas de la Ciudad de México) que se enfrenta a dramas familiares y duros problemas económicos (que no les impiden vivir en una mansión, obvi).
Ahí vemos el perfil de la señora de sociedad; la hija que vive en Nueva York o el hijo “entrepreneur” que aún no emprende en nada. Una vez más, Netflix nos ofrece un vistazo a esa sociedad entregada a la opulencia en casas gigantes, ropa de marca y autos de lujo.
El México de Netflix
Justo cuando pensábamos que Netflix podría estar listo para mostrar una realidad distinta de nuestro país, llega Made in México, el reality show que “sigue la vida de nueve miembros bien conocidos de la alta sociedad, revelando las vidas imperfectas de una élite aparentemente perfecta”.
Por si fuera poco, en 2019 Netflix estrenará Monarca, serie que, según el comunicado oficial, «seguirá el mundo de la élite mexicana adinerada y plagada de corrupción, escándalos y violencia».
Al ver la línea narrativa principal que Netflix ha decidido seguir, es inevitable cuestionarse, ¿son las historias de la élite las únicas que merecen ser contadas, las únicas capaces de generar intriga o levantar rating?
¿De quién es la culpa?
Está claro que si Netflix produce ese tipo de contenidos es porque sabe que le gustan a su audiencia, y eso está bien. No tiene nada de malo.
Lo que resulta desgastante es que, una vez más, la complejidad de nuestro país se reduzca a protagonistas que son estereotipos de telenovela viviendo en una realidad paralela a la del mexicano de a pie, muy lejos de los problemas y frustraciones a los que la mayoría de la gente se enfrenta todos los días.
La belleza del caos
Sería maravilloso que una plataforma que se distingue por apostarle a la diversidad de historias, como Netflix, se animara también a darle voz a protagonistas más complejos y de contextos diferentes, para así mostrar la variedad de personajes que hay en México.
Por ejemplo, a quienes toman el transporte público todos los días o pasan más de 10 horas en un trabajo donde les pagan el salario mínimo. A quienes no tienen «palancas» para mover las cosas a su favor ni nacieron en cuna de oro. A quienes se enfrentan al racismo, al clasismo y a quienes luchan por preservar sus pueblos originarios en una sociedad que los oprime.
O qué tal un/a protagonista que tenga que lidiar con la frustración de vivir en una cultura machista, que no tenga acceso a la educación por tener que trabajar o que no responda a los cánones de belleza estilo Televisa. Todas esas historias también merecen ser contadas, ya sea en thrillers, dramas, documentales o comedias.
El verdadero reto sería explorar la belleza que surge del caos cotidiano que significa vivir todos los días en un país tan surrealista como México.
La adolescencia es una etapa fascinante, pero algo caótica. Hay millones de preguntas sin respuesta, primeras veces, granos y hormonas fuera de control.
Afortunadamente, cada vez existen más proyectos en los que podemos sentir que no somos las únicas personas del mundo pasando por ciertos desajustes y crisis existenciales. El libro Amiga date cuenta es uno de ellos.
Amiga date cuenta
Creado por Andonella y Plaqueta –ilustradora y comunicóloga, respectivamente– Amiga date cuenta es una «guía para la vida» y una invitación a conocer y cuestionar muchos temas considerados tabú, como el sexo, la orientación sexual, tatuajes, la menstruación, el ligue, las enfermedades mentales, etc.
Aunque el libro está dirigido a mujeres adolescentes, cualquiera – sin importar la edad– puede aprender muchísimas cosas de él y, sobre todo, darse cuenta.
Platicamos con Plaqueta y Andonella sobre su nuevo «bebé» de papel, el cual se manifiesta a través de un tono humorístico, honesto y feminista.
Los colores de moda van y vienen y si pensabas que ya nos habíamos librado de la tendencia neón que surgió en los 80… spoiler alert! Está de vuelta y más brillante que nunca.
Esta fiebre por los colores intensos se adueñó recientemente de algunas pasarelas como Balenciaga, Fenty x Puma, Prada, Balmain, Oscar de la Renta, Louis Vuitton, Kenzo y otras más. Y ahora la vemos llegar a la calle.
Al igual que en 2012 –cuando T-O-D-O- se usaba en tonos neón– esta tendencia nos visita de nuevo. No es casualidad que Blake Lively y Kim Kardashian –reinas en imponer tendencias– hayan aparecido con outfits verde neón en la misma semana. ¿Coincidencia? No lo creo.
Otro gran fan y amante de llamar la atención, Mr Kanye West, integró estos colores neón en su nueva Wyoming merch, que sacó para celebrar el lanzamiento de su nuevo albúm «Ye».
Y no sólo se quedó ahí, pues hemos visto que su adorada esposa ha estado usando la tendencia néon en la futura colección de Yeezy.
Más allá de la ropa…
Al igual que en el 2012, la tendencia neón no sólo se ha adueñado de la ropa, sino también del maquillaje en sombras, delineadores, esmaltes y labiales.
Conceptos como el binge watchingcomenzaron a popularizarse y además, este programa legitimó a la compañía como una productora formal (y exitosa).
Orange Is The New Black se estrenó en 2013 y su aparición cambió el panorama sobre cómo se hace televisión y cómo consumirla.
Si a esto le sumamos que Orange Is The New Black incluyó personajes e historias que en ese momento no tenían visibilidad en el mundo mainstream, tenemos una serie ganadora que sigue atrayendo espectadores después de 6 temporadas (aún con todos sus errores y omisiones).
Gracias por existir, OITNB
No recuerdo exactamente cómo llegó Orange Is The New Black a mi vida, pero cuando hice una lista de cosas por las que estaba agradecida en 2013, incluí el programa.
Me parecían únicas las historias que se contaban, la diversidad en pantalla, y sobre todo, Nicky Nichols (Natasha Lyonne). Si alguien me conoció ese año, seguramente me recordará por cuánto hablaba de la serie y que les pedía que la vieran para poder discutir al respecto. Aún hago ambas cosas.
Privilegio blanco
Durante las primeras dos temporadas la serie se centró en Piper (Taylor Schilling) y cómo había llegado a la cárcel. La cuestión del privilegio (blanco) ha sido uno de los temas más discutidos durante los años dentro y fuera de la serie.
Desde el inicio queda claro que el que Piper esté en la cárcel no tiene que ver con su raza o clase social, como le sucede a muchas de sus compañeras. Fue resultado directo de un crimen cometido por ella.
La miopía de su privilegio y las acciones que toma a partir de esta falta de entendimiento, cansaron pronto a varios usuarixs y se convirtió en uno de los personajes más criticados, pero probablemente no menos populares.
Personalmente, he seguido la historia de Piper por la relación que tiene con Alex (Laura Prepon), que si bien de ninguna forma es perfecta, me gusta ver a una pareja de mujeres en una relación romántica establecida y ser cómplices a pesar de sus desacuerdos.
Incluso en las circunstancias en las que están, Piper y Alex han tenido una relación feliz, y eso no es común en una industria del entretenimiento que acostumbra matar a los personajes lésbicos de las series.
Muchas historias que contar
La ventaja (y a veces desventaja de Orange Is The New Black), es la gran diversidad de personajes e historias para contar.
Después de que Piper dejó de ser el móvil de la historia, hubo oportunidad de conocer a las demás mujeres que compartían ese espacio con ella y cómo habían llegado a la prisión; las circunstancias en las que se encontraban dentro de la cárcel y cuál podría ser su futuro si es que llegaban a salir de la cárcel (que tampoco es un proceso sencillo).
La polémica muerte de Poussey
Una de las escenas más fuertes y controversiales de la serie tuvo lugar al final de la cuarta temporada, cuando Poussey (Samira Wiley) es asesinada por un guardia de la prisión.
Intencionalmente, lxs escritorxs retomaron cómo murió en la vida real Eric Garner, a manos de un policía que lo arrestó por vender cigarros sueltos en la calle, en Nueva York en 2014. Eric Garner decía “no puedo respirar”, frase que terminaría convirtiéndose en una de las más usadas por el movimiento Black Lives Matter y utilizada en la escena.
En ese momento, se cuestionó si la serie había tenido un efecto más allá de darle un impactante final a la temporada, que además eliminó a uno de los personajes más populares de la serie.
¿Ficción o realidad?
Otro punto que es evidenciado en la serie es la discriminación institucional. En la segunda temporada, por ejemplo, Taystee es la prisionera mejor calificada para salir de prisión, pero no lo logra.
Danielle Brooks, actriz que interpreta a Taystee, dijo en una entrevista previa al inicio de la quinta temporada que su personaje “tiene suficiente fuerza para decir: ‘El sistema está roto y está hecho de arena. Se está derrumbando’. Después de esto, Taystee va, de no creer en la justicia social a tener un conocimiento implícito de su importancia”.
Hacia el final de la sexta, es claro que esto no importa. Taystee pasará el resto de su vida en la cárcel, sin importar quién es, de qué fue acusada inicialmente y bajo qué circunstancias vive dentro de la prisión.
Foto. Netflix
La importancia de Orange Is The New Black
Creo que justamente el debate de algo que sucede en una ficción, ha dado apertura a que los temas de la serie se discutan entre amigxs. Ha dado pie a que las historias de las mujeres dentro de la prisión tengan más visibilidad y a que movimientos como Black Lives Matter obtengan más exposición.
Tal vez es darle mucho crédito a una serie, pero creo firmemente que la representación y visibilidad en este tipo de medios son fundamentales e importan.
Teniendo un celular o cualquier cámara ya todxs nos creemos fotógrafxs, pero hay todo un proceso y un buen ojo detrás de una buena imagen. Y porque la magia no es la cámara, sino lo que haces con ella, te presentamos a fotógrafas mexicanas que nos comparten su particular visión del mundo a través de su lente.
Fotógrafas mexicanas
Maureen Evans
A través de su lente y enfoque minimalista, Maureen Evans hace que te enamores de sus fotos con tonalidades neutras y colores pastel.
Retratos, frutas, arquitectura, el café mañanero, sombreros y plantas, son algunas de las cosas que puedes encontrar en las imágenes de Maureen, quien se especializa en fotografía editorial y de bodas.
Entre París y Tokio es donde esta fotógrafa de moda y belleza suele moverse. Su trabajo se distingue por la forma tan natural de representar a las mujeres y un estilo visual que parece estar envuelto por una cortina de melancolía.
Ha trabajado para marcas como Chanel, Miu Miu, Nike y Sephora. Por si fuera poco, su fascinación por el mundo del cuidado personal la llevó a fundar Momiji, una boutique online especializada en cosmética coreana.
La fotografía editorial de moda es el campo de juego en el que el talento de Karla Lisker más brilla, por eso ha trabajado para múltiples revistas nacionales.
Con su cámara, Karla eleva las prendas para transformarlas en historias visuales que siempre te dejan con ganas de ver más.
Si hablamos de fotógrafas mexicanas, el de Ana Hop es un nombre que suena fuerte y claro.
Ana es comunicóloga, fotógrafa y además dirige un proyecto editorial llamado MARCO.
Hace fotografía de moda, pero su mero mole son los retratos, en los cuales le le gusta experimentar con tonalidades, aprovechar la luz natural y jugar con sombras.
¡Trabajo envidiable a la vista! Imagina ir de concierto en concierto fotografiando a tus artistas favoritos. Eso es lo que hace Toni François.
Ha estado cerca de Foo Fighters, Dua Lipa, Nine Inch Nails, St. Vincent, Depeche Mode, Franz Ferdinand , J Balvin… y la lista continúa. Esos momentos que nunca queremos que se nos olviden, ella los inmortaliza con una foto.
Cuando no está fotografiando un escenario, sus imágenes de viajes y paisajes también te pueden enchinar la piel.
Las fotografías de René nos transportan a un mundo totalmente diferente. ¿Su fuerte? los retratos.
En cada imagen saca a relucir la personalidad de la persona y no necesita un montaje para que sus fotos sean coloridas, basta con lugares y calles con arboles o plantitas bonitas de la ciudad para capturar la verdadera esencia.
Tamara se graduó de la Universidad de Yucatán como arquitecta y después hizo una especialidad en fotografía en el ICP de Nueva York. Esas dos experiencias han sido una fuerte base para su trabajo tras la lente.
Su cuenta de Instagram personal es una invitación a recorrer el mundo; su trabajo como fotógrafa de bodas, una celebración del amor, y sus tomas arquitectónicas, una oda a las construcciones hermosas.
Esta fotógrafa mexicana radicada en Nueva York es la fundadora y directora creativa de P Magazine, un libro anual de fotografías que sale en ediciones limitadas. También lleva Porcelaine Project, un estudio conformado por fotógrafos profesionales para bodas.
Mariana hace retratos, reportajes, moda, entre otros, pero su fuerte es capturar momentos mágicos y hermosos de la anatomía femenina.
Moda, moda y más moda, es el fuerte de Viridiana, quien trabaja como editora de foto de la revista Marie Claire México y Latinoamérica.
En sus imágenes podrás encontrar mucho glamour y modelos con las poses más raras que puedas imaginar, pero que gracias al buen ojo de esta fotógrafa logran verse fe-no-me-nal-es.
Siempre es un buen momento para viajar y Mónica es la prueba viviente. Esta fotógrafa mexicana anda por la vida capturando el tiempo y el espacio en diferentes partes del mundo.
Su Instagram está para morir de envidia, desde Yucatán hasta el Taj Mahal, colores que te harán querer reservar tu próximo viaje ¡pero ya!
Andrea tiene el poder de capturar emociones con sólo un clic, la alegría, nervios o diversión. Postales de momentos.
Uno de los fuertes de Andrea son las bodas. Desde el momento en que maquillan a la novia, hasta que llega al altar, y obvio la pachanga. Se enfoca en los detalles que nadie suele ver, como las miradas de los invitados, los anillos, las risas, los bailes y hasta la vajilla.
Además es editora en jefe de ERRR Magazine y hace fotografía documental, de viajes, editorial y retratos.
Creo que la parte más difícil de tener depresión y ansiedad es lidiar conmigo misma. Han pasado casi 3 años de la primera vez que me diagnosticaron y todavía me cuesta trabajo entender qué es lo que tengo.
Recientemente descubrimos en terapia que he tenido depresión casi toda mi vida. La cosa es que era funcional. Me sentía triste, desmotivada, tenía algunos episodios difíciles, pero ninguno tan fuerte como para inhabilitarme de seguir mi día. Hay quienes pueden durar con depresión funcional toda su vida. No fue mi caso.
«¿Cómo no voy a poder?»
Tengo una personalidad overeachiever. Soy perfeccionista. Para mí darme cuenta de que «no puedo» hacer algo es muy difícil. Un día no me pude parar de la cama para ir a trabajar y sentía que el mundo se me venía encima. Primero me sentí mal y no me podía levantar. Luego me sentí peor porque ¿cómo no voy a poder? ¿Cómo YO no voy a poder? ¿Qué es esta debilidad?
Es que cuando estás deprimida sientes que todo lo que pasa es tu culpa. Hay como un dedo gigante que baja del cielo y te señala y te aplasta. Tú no puedes. Tú eres una fracasada. Cuando estoy muy deprimida encuentro las formas más creativas para echarme la culpa de todo lo malo del mundo.
No es mi culpa
Una parte fundamental de lidiar con mi depresión es repetirme y entender que no es mi culpa. No es mi culpa estar desmotivada. No es mi culpa sentir tristeza. No es mi culpa despertar fatigada. Entender la depresión y la ansiedad como una cuestión química me ha ayudado mucho. Pensar “es la configuración de mi cerebro” me ayuda a calmarme. Porque así entiendo que va a pasar. Que a lo mejor estoy teniendo un día difícil, pero no va a durar para siempre. Todo pasa.
Entender mi enfermedad mental como algo que no me define es complejo. Por un lado me tengo que convencer de que yo no soy mi depresión. Que mis peores días no me definen. Y al mismo tiempo tengo que entender que mi depresión y ansiedad sí son parte de mí. Sí soy una persona que un día puede despertar y sentir que el mundo está en su contra. Sí soy una persona que puede ser muy sociable en los días buenos pero que en un día malo una llamada por teléfono se vuelve mi peor pesadilla. Me dan ansiedad las notificaciones.
«Entender mi enfermedad mental como algo que no me define es complejo».
Estamos tan acostumbradas en pensar en binarismos que con las enfermedades mentales tenemos que migrar a pensar de manera compleja y no reducirlo a “ser feliz” o “ser infeliz”.
Me tengo que estar repitiendo a mí misma que limitar a los demás y, sobre todo, limitarme a mí misma, es algo positivo. Tengo que aprender a decir que no cuando ya no puedo y al mismo tiempo obligarme a decir que sí para estar mejor. Estoy deprimida pero también estoy bien.
Identificando la depresión y ansiedad
Creo que la parte más difícil de cuando tengo un mal momento por mi depresión y ansiedad es darme cuenta que estoy cayendo en pensamientos negativos o que como me siento está ligado a mi salud mental.
Tengo que tomarme un minuto y analizar si lo que siento está ligado a algo real o si está siendo aumentado por mi depresión. Es un poco como cuando descubres que el problema que tenías era porque ya te iba a bajar. Excepto que la depresión es más tramposa. Encuentra maneras de meterse en tus problemas y acentuar tus inseguridades más profundas.
A veces sí logro identificar que me siento mal por la depresión antes de hacer un problema más grande. Otras veces no corro con tanta suerte y hasta después de sentirme particularmente mal un día, me doy cuenta que no era yo, era la depre.
Compleja, incongruente y fuerte
Mucho de ser una persona neurodiversa es entender que no tenemos la respuesta a todo, que no podemos con algunas cosas y con otras así. Mucho de lidiar con esto es aceptarme como una persona compleja, con mucha diversidad de emociones y de pensamientos. No justificar mis acciones, no echarle la culpa de la depresión a todo, pero tampoco echarme la culpa a mí.
Tengo que dejar de pensarme como adjetivos aislados y darme la oportunidad de ser compleja, incongruente y fuerte al mismo tiempo. Hay que aprender que pedir ayuda y apoyarnos de la gente que está a nuestro alrededor es bueno.
«Tengo que dejar de pensarme como adjetivos aislados y darme la oportunidad de ser compleja, incongruente y fuerte al mismo tiempo».
La importancia de una red de apoyo
Nadie nos puede “salvar” de nuestra depresión y ansiedad, pero esto no quiere decir que estemos solxs. Mucha gente con depresión se aísla, yo lo he hecho. Parte de cuidar de mí es fomentar relaciones neutras, que me aporten en lugar de contribuir a mi depresión. Mis amigas han sido esenciales, me inspiran, les admiro profundamente y me echan porras. Recomiendo ampliamente tener una red de personas que te apoyen.
A todas las personas que tienen depresión y ansiedad, no estamos solas. Aquí estamos y somos muchas y complejas e incongruentes. Sigamos haciendo lo mejor que podemos y sigamos viviendo. Con días buenos, con días malos. Pero vivas.
Maremoto es una serie quincenal de viñetas ilustradas creadas por Mariana Lorenzo para Malvestida. Puedes conocer más sobre el trabajo de Mar siguiéndola en su cuenta de Instagram.
“Me dicen Mar. Me llamo Mariana pero nadie me conoce por ese nombre. Tengo 23 años y nací y vivo en la Ciudad de México, lugar que odio y amo por igual. Me gusta dibujar y también sé bordar. No puedo estarme quieta y lloro mucho. Me encanta la moda y me gusta usar ropa vieja. Nací el 5 de septiembre, así que soy Virgo. Soy feminasty y encima de eso, queer. A veces tengo miedo y a veces ansiedad, pero aquí sigo. Mi mamá dice que me encanta provocar y que siempre estoy en contra de todo, y pues, tiene poquita razón. Hablo de todo esto y de lo que me pasa por la mente en mis dibujos, bordados y en todo lo que hago. Si tiene dudas, no tarde en preguntar”.