Las protestas feministas topless no son nuevas: ¿todavía las necesitamos?

Más allá de Mon Laferte, te contamos la historia de las protestas feministas topless, las críticas que han recibido y cuál es su lugar en el activismo ahora

protestas feministas topless

El cuerpo de las mujeres siempre ha pertenecido no solo a nosotras mismas sino a toda la sociedad. No es casualidad que sepamos tan poco sobre nuestros órganos sexuales y que los senos, que no lo son, sean sexualizados desde que somos muy jóvenes.  

Quizá justo por eso es que los senos desnudos unidos a una causa justa son desde hace mucho (sí, no se inventó en los dosmiles) una forma de hacer que nos vean, y que nos vean de otra manera.

El debate acerca de este método para crear conciencia se abrió una vez más cuando la cantante chilena Mon Laferte se presentó a los Grammy Latinos de 2019 con un mensaje entre los pechos: “En Chile torturan, violan y matan”.

En su país, que lleva casi un mes de protestas, ya murieron más de 20 personas y hay decenas de heridos. Mon usó su plataforma para recordar esta situación no solo en la alfombra roja, también recitó una parte de una canción de la poeta popular chilena La Chinganera cuando recibió el premio a Mejor Álbum de Música Alternativa.

Como explicación, Mon escribió en su Instagram “Mi cuerpo libre para una patria libre”. Aunque no mostró sus pezones, como dicen las reglas de la red social, el hashtag de su nombre fue silenciado por infringir las normas de uso.

Femen y las protestas feministas topless

Quizá el antecedente más inmediato al gesto de Mon sea el grupo ucraniano Femen. Desde 2008, sus integrantes usan sus cuerpos como parte de sus protestas contra el tráfico de personas, el turismo sexual y la intervención de la religión en políticas públicas.

En 2013, Lara Alacázar, quien forma parte de Femen en España, declaró después de una protesta a favor del derecho al aborto: “Nuestro cuerpo no es un objeto erótico, es un objeto de protesta, es un contexto político. Están liberados de cualquier sentido patriarcal, son usados para nosotras, para nuestras reivindicaciones”.

La idea de este grupo es que, si ya nos van a mirar los senos, van a tener que mirar también nuestras luchas e incomodarse. Además, hacen aún más literal esa frase que dice que en el activismo hay que “poner el cuerpo”.

Claro que eso no quiere decir que Femen no tenga rasgos criticables: hay ciertos cuestionamientos serios a si son condescendientes o colonialistas en algunos de sus proyectos, así como de malas prácticas de reclutamiento.

También es cierto que, en la mayoría de sus apariciones, las mujeres que se quedan topless son blancas y delgadas, no muy lejanas al ideal femenino.

Pero las activistas de Femen no son las únicas mujeres ni las únicas feministas que han usado estas tácticas para llamar la atención de los medios, las autoridades y la ciudadanía, también lo han hecho mujeres racializadas y del sur global.

Casi 100 años de historia en África

Hace unos años, la escritora Maryam Kazeem recalcó la larga historia que tienen las protestas topless en África, poniendo como primer referente a la Guerra de las Mujeres, que sucedió en 1929 en Nigeria.

En este incidente, miles de mujeres de la etnia igbo se unieron para protestar contra las autoridades por varios temas económicos, sociales y políticos, incluyendo la poca participación de las mujeres en el gobierno.

Ellas usaron también su cuerpo desnudo como un comentario contra la colonización y el imperialismo.

De forma más reciente, mujeres en África han continuado usando sus cuerpos para protestar, como también lo hicieron afroamericanas que, en 2015, se manifestaron contra la brutalidad policiaca en San Francisco quitándose la blusa y el bra.

Las organizadoras de esta última acción dijeron a Buzzfeed que era una referencia a los antecedentes en África y también una crítica a la hipersexualización de sus cuerpos desde pequeñas.

“Cuando es en nombre de la cultura pop, cuando es lo que se espera en la sociedad, las personas lo aplauden, pero cuando es en nombre de la justicia y la liberación, lo ignoran”, dijo la activista Rose Berry, del grupo  Black Youth Project 100.

Y, efectivamente, las fotos que las activistas tomaron ese día fueron borradas de Facebook por no cumplir con las reglas.

¿Hay ‘mejores formas’?

Sin duda protestas como las de Femen y Mon Laferte pueden criticarse. Es válido preguntar qué pasa si los medios solo nos dan atención cuando mostramos el cuerpo e incluso a cuáles cuerpos sí se les da la atención y por qué.

La larga historia del uso del cuerpo femenino para protestar, específicamente el uso de los senos, y la manera en la que aún hoy reaccionan tanto las redes sociales como la sociedad en general, nos hace pensar que todavía hay necesidad de luchar contra las reglas que dicen cuándo sí y cuándo no podemos mostrarnos.

Claro que esta no es la única manera de luchar. Es una de las muchas que las mujeres hemos encontrado a lo largo de la historia para lograr que se nos escuche.