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‘Ser transexual es una herramienta de autosuperación personal: física y mental’

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Pablo es un hombre transexual de 21 años que nos comparte la historia de cómo descubrió que su género era diferente al que se le dio de nacimiento. «Al principio fue un shock, pero me sentí identificado y eso me dio alivio».

Él siente que hay un cambio muy positivo en el ambiente en el que se desarrolla y en donde cada vez hay más personas que se están inspirando a seguir adelante, a no rendirse con el cambio físico y a aceptar quiénes son.

¿Quieres saber cómo fue su transición? Él mismo lo dice en este video.

Conoce la historia de Pablo

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Hablemos de Sexualidad

¿Son sexistas las reglas de vestuario para las mujeres profesionistas?

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reglas de vestuario

Muchas de mis fantasías involucran mi clóset. Como buena hija del capitalismo, algo en mí me dice que todo en mi vida mejoraría si tan solo lograra tener las prendas perfectas (y ordenadas de acuerdo al color, por supuesto). Con esta meta en mente me puse a pensar e investigar (o sea, a leer blogs) acerca de «indispensables para la oficina», lista para vestirme para el trabajo que quiero.

La buena noticia es que existen muuuuuchos artículos al respecto, tanto en español como en inglés, y la mala es que no sé para quiénes están escritos.

Expectativa Vs Realidad

Primero que nada, se sugieren elementos que estarían muy fuera de lugar en mi vida como editora web. Aunque no me importa verme un poco más formal que los demás, sí destacaría muchísimo con un pantsuit estilo Hilary en la sala de redacción y con mi sueldo no me puedo comprar esos vestidos «básicos» de Diane von Fürstenberg que se ven tan chic en las revistas.

Claro que, en el universo de este tipo de artículos, una tiene un presupuesto ilimitado o muchísimo tiempo para andar de cazaofertas. Pocas veces se incluyen tips para saber si una prenda es de calidad o para comprar de forma más inteligente en páginas web, tiendas vintage o con diseñadores locales.

Después tenemos el tema del clima. Aunque ya vivo en Ciudad de México, no puedo evitar pensar en cómo se adaptarían los consejos más comunes a ciudades como Mérida: ¿suéteres de lana? Me derrito de solo pensarlo. ¿Gabardinas en colores neutros? JA.

Vamos, que ni los blazers tienen un lugar en la mayoría de los lugares de trabajo del sureste. Si hay una forma de verse más o menos presentable (ya no digamos stylish) cuando la temperatura llega a los 40 grados y la humedad al 100%, no la he descubierto en medios especializados en moda.

¿Reglas de vestuario sexistas?

Y claro, como también soy hija del feminismo no puedo dejar de mencionar que los estereotipos de género están vivitos y coleando en los códigos de vestir laborales.

Las revistas y blogs inevitablemente recomiendan comprar un buen par de tacones, que destrozarían mis pies en mi trayecto diario, que incluye tres medios de transporte distintos. ¿Cuándo decidimos que unos tacones negros son el equivalente femenino a unos zapatos de vestir?, ¿por qué no pueden ser unos flats? Porque sexismo, por eso.

Yo nunca he trabajado en un lugar con un código de  vestimenta explícito, pero sí he leído algunos que parecen sacados de mi peor pesadilla. Uno se me quedó grabado porque decía que es obligatorio que las mujeres tengan maquillaje, pero no pueden arreglarse en su lugar y en caso de necesitar un retoque tienen que hacerlo en sus horas de descanso y en el baño. O sea que quieren que nosotras ganemos menos  por hacer el mismo trabajo pero que además gastemos más dinero en nuestra apariencia y tengamos menos tiempo para descansar. Maravilloso.

Contra los estereotipos

En la segunda mitad del siglo veinte, durante la segunda ola del feminismo, la moda femenina se centró en la incorporación de las mujeres a la fuerza laboral, con «equivalentes» al traje masculino. Por ejemplo, Margaret Tatcher, la Primera Ministra de Reino Unido, usaba el estilo de blusa «pussy bow» que de alguna forma imita las corbatas.

Ahora podríamos pensar que hay mucha más libertad, pero todavía existen anuncios en bolsas de trabajo que piden «buena presentación» (traducción: que te veas «linda») y, peor aún, instituciones gubernamentales que ofrecen a sus colaboradoras cursos de imagen personal y estilo (traducción: talleres para verte tradicionalmente femenina).

Un camino por recorrer…

Mientras que un hombre solo tiene que asegurarse de no oler mal y de mantener en ligero control su vello facial, todavía se asocia a una mujer profesional y presentable con maquillaje. Claro que hay lugares de trabajo donde esto no es así, pero la cultura en general parece no darse por enterada.

Las profesiones, las expectativas y las exigencias laborales han cambiado, pero la mayoría de los medios todavía nos dan consejos que aplicarían para las chicas de Mad Men.

Por el momento mi búsqueda del pantalón de vestir perfecto continúa, pero más que eso he decidido enfocarme en prendas que me hagan sentir segura y que de preferencia no provengan de cadenas de moda rápida, ya no en la idea anticuada de lo que es una mujer en el mundo laboral.

Bad Bitch Cards: los naipes que van a convertir tu noche de póker en una lección de feminismo

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Tu próxima partida de póker con tus amigxs está a punto de volverse más divertida y más feminista que nunca, porque dos diseñadoras de Boston han creado un deck de cartas cuyas protagonistas son mujeres destacadas en diferentes partes del mundo.

Frida Kahlo, Zaha Hadid, Chimamanda Ngozi Adichie, Meryl Streep, Laverne Cox, Michelle Bachelet, Gloria Steinem, Patti Smith y Malala Yousafzai, entre muchas otras, son los rostros que aparecen en Bad Bitch Cards, un proyecto que busca “reconocer a las mujeres fuertes –pasadas y presentes– que han empujado los límites de la sociedad, roto los techos de cristal y allanado el camino para las generaciones futuras”, según se explica en la página oficial del proyecto, el cual actualmente se fondea mediante la plataforma Kickstarter.

Corregida y aumentada

Según sus creadoras, la idea surgió durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos, cuando crearon el primer set de cartas para mostrar su apoyo a Hillary Clinton. Sin embargo, el éxito fue tal que terminaron por crear una segunda versión –corregida y aumentada– con las sugerencias de sus clientes.

¿Por qué cartas?

Las fundadoras de Bad Bitch Cards explican que los primeros juegos de cartas no incluían a reinas en sus diseños, y que incluso hoy en día las barajas españolas, italianas y alemanas tienen varias versiones en donde no existen las reinas. Además, agregan que “los juegos de cartas suelen ser dominados por los hombres, por lo que pensamos que es hora de llevar a algunas mujeres poderosas a ese espacio”.

¿Bad Bitches?

Aunque bad bitches (perras malas) puede ser considerado un término peyorativo, las creadoras del proyecto explican que para ellas es una forma de admirar la fortaleza de las mujeres. «No estamos sugiriendo que ninguna de estas mujeres extremadamente logradas e innovadoras sean perras. Simplemente los respetamos, las admiramos y desearíamos ser un poco como ellas. Son perras malas».

Si te animas a comprarlas (las consigues donando desde 25 dólares) puedes elegir entre varias opciones de recompensas, desde el juego de barajas hasta un paquete que incluye las biografías de todas las bad bitches, estampas o incluso la posibilidad de tener tu propio diseño personalizado.

Tal vez te gustará leer:

https://malvestida.com/blog/2017/08/canciones-mas-antifeministas-que-seguramente-has-cantado-a-gritos/

‘¿Cuánto tiempo puedes tener de vida para estar oculto y reprimir algo que eres?’

En la serie Hablemos de Sexualidad, Cynthia nos cuenta su experiencia al salir del clóset; para ella, la aprobación social fue complicada en el camino a poder reconocer abiertamente su homosexualidad.

Tras su experiencia, ella aconseja de lo importante que es hablar del tema e informarse para vencer ese miedo que muchas veces solo está en tu cabeza.

Descubre aquí su historia:

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Hablemos de Sexualidad

9 formas de seguir usando tu ropa de verano en otoño… y no morir de frío en el intento

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Lamentamos informarte que, oficialmente, el verano terminó, así que ya puedes llorar, cortar con tu ligue playero, regresar al gimnasio y despedirte de tu bronceado, pero no de tu guardarropa, porque las prendas que compraste para pasearte por St. Tropez (porque sí, querida lectora, imaginamos que tu vida es así de fabulosa) todavía pueden adaptarse a la temporada de frío. Nada más hay que tener algo de creatividad y determinación.

Además, como ya te platicamos de todo ese rollo de ser una consumidora responsable, más vale reciclar que dejar la cartera en alguna tienda. Así que aquí algunos invaluables consejos de estilo.

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Frida, la heroína nacional que todxs amamos, en diseños con causa

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Entre las imágenes de solidaridad que los recientes sismos han provocado en México hay una que nos robó el corazón: Frida, la perrita rescatista de color miel y raza labrador que con solo seis años perrunos se ha convertido en la heroína nacional.

A todos nos ha conquistado con su tierna carita y su peculiar equipo de rescate –sus gafas protectoras y sus botitas especiales en sus cuatro patas– pero más que nada, por su labor, en donde a pesar del cansancio ha salvado la vida de personas (más de 50 a lo largo de su carrera como rescatista) y aún sigue trabajando para encontrar sobrevivientes.

En muy poco tiempo, Frida se volvió toda una celebridad, ganándose no solo el corazón de los mexicanos, sino acumulando fans a nivel internacional que la han convertido en un símbolo de esperanza para México.

Viral por una buena causa

Como su imagen se ha convertido en un ícono, diseñadores, tatuadores, artesanos y muchos creativos han usado su arte para reproducir la imagen de Frida con la finalidad de recaudar fondos y donarlos a distintas asociaciones que ayudarán a los afectados por el sismo. Aquí algunos artículos de Frida que nos encantan… y que ya puedes ir comprando.

Parches

Con un costo de 150 pesos, es entregado personalmente. Todas las ganancias recaudadas serán para donarse a los damnificados. Para más información, puedes comunicarte con la creadora de este hermoso parche de Frida, la usuaria de twitter motalicious 

Calcomanías

Estas lindas calcomanías llamadas FridaStickers fueron de los primeros artículos con la imagen de la perrita en asistir a beneficencia, en poco tiempo han dado la vuelta al mundo, vendiéndose en distintas partes de la república y en el extranjero. La autora, @ronchasss, ha logrado crear una red de trabajo para vender y distribuir los stickers. Consulta sus puntos de venta aquí.

Muñeco tejido

@Mariana_Barron es una artista originaria de Ciudad Victoria, ella tejió a todo detalle la imagen de nuestra heroína favorita, en donde el 80% de lo recaudado será donado a los perros rescatistas y a las personas afectadas. Para adquirir el muñeco de Frida, debes solicitarla por pedido a la autora en su página de Facebook 

https://twitter.com/Mariana_Barron_/status/911483178132656128

Piñata

Hay pocas cosas tan mexicanas como una colorida piñata. Pensando en hacer un tributo a la heroína del momento, La piñatería Ramirez —originaria de Reynosa— creó un esta figura de papel, con una imagen tan tierna que será imposible querer romperla.

Libros para colorear

Hechos por distintos autores, los libros para colorear con la imagen de los perros rescatistas pretenden rendir homenaje a los mismos y a la vez tienen el propósito de ayudar a los niños afectados por el sismo. Algunos de ellos se pueden descargar en línea pero también se reparten en distintos lugares de la Ciudad de México. Aquí algunos de ellos:

Binomios para colorear  por @Relatable_Mx

Los héroes de cuatro patas  por @Lucy_Deetz

Pins de Frida

Esta marca mexicana de pins está vendiendo hermosos diseños metálicos con la imagen de Frida, todo lo recaudado será donado para reconstruir México. Tienen un costo de 170 pesos y puedes adquirirlos en su tienda online.

Playeras

La marca de playeras @ACIDPOP_MX se unió con la diseñadora de los FridaStickers para crear esta íncreible playera en donde todas las ganancias serán donadas. Puedes comprarla aquí.

Tazas

La tienda mexicana Kolo Pets, que diseña productos para perros, creó estas tazas en honor a los rescatistas caninos. Como muchos otros, lo reunido de la venta irá destinado a comprar alimentos para perros que se quedaron sin casa o sin dueño. Hacen envíos para todo el país y puedes solicitarlos mediante su correo electrónico: [email protected] o vía WhatsApp: 0445539662872.

Tatuajes

Black Sheep tattoo shop, en Tampico, Tamaulipas, realiza una campaña en donde por aportación monetaria o a cambio de víveres para las personas afectadas del sismo, ellos hacen pequeños tatuajes a los donadores. La campaña tuvo una respuesta tan grande que el estudio agotó sus insumos y se unió a otro para seguir tatuando a las personas… ¿Falta decir que el tatuaje de Frida como símbolo de agradecimiento se volvió viral?

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https://malvestida.com/blog/2017/09/fuerza-mexico-10-ilustraciones-compartir-darnos-fuerza-estos-momentos/

 

 

‘Mi cuerpo no era mi cuerpo, estaba atrapada en uno diferente’

En la serie Hablemos de Sexualidad, Victoria Volkova —mejor conocida como Vico— es una mujer transgénero que nos cuenta el largo camino del autodescubrimiento comenzando desde muy pequeña.

Cuando Vico cumplió 18 años comenzó una terapia en la que se dio cuenta de sus preferencias, fue ahí donde inició su procedimiento que describe como «difícil», pero lleno de cosas increíbles.

¿Cómo son esos estigmas con los que se ha encontrado? ¿Qué sucede al salir con hombres cis género para los que ella es atractiva?

Mira su historia en este video:

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Hablemos de Sexualidad

El respeto al vello ajeno es la paz

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Algunos de nuestros ya cotidianos hábitos, simplemente al describirlos tal y como son, suenan aterradores. Opción A: tomar una herramienta con un filoso metal y pasarla sobre toda la superficie de las piernas, axilas y bigote (y ve tú a saber qué otras partes más) para crear la apariencia de ausencia de pelo; repetir cada tercer día. O elegir la opción B: invertir tiempo y dinero en que alguien te bañe con una cera casi hirviente y después la arranque de tu piel llevándose consigo cada uno de tus vellos; repetir cada semana.

El otro día platicaba con uno de mis mejores amigos, con quien casi no hablo desde que nos graduamos de la licenciatura, y le pregunté si “me dejaría” conducir alguno de sus videoblogs sin quitarme los pelos de la axila, pues sé que es algo que siempre le ha incomodado.

Siendo este amigo una de las personas en las que más confío y creo, me atreví a ponernos en una situación delicada para poder estudiar mejor la reacción de la gente que me rodea en cuanto a mi imagen; en este caso enfocándome en los pelos de mi cuerpo. Me contestó que dependería el tema a tratar, que lo aceptaría para hacer una serie de “martes veganos” pero que para algo creativo no lo permitiría porque “como que nada que ver ¿no?”.

¿Se dan cuenta cómo tantas etiquetas se entrelazan en esta breve conversación con mi amigo? Me pongo a analizar su respuesta y caigo en cuenta de que por no tener rasurados los pelos de la axila no puedo representar una imagen “creativa” ante sus ojos o los de su compañía (la cual se dirige a un sector del público que sé que él ha estudiado bien). Y no sólo eso, tener los pelos de la axila al natural le hizo relacionarme directamente con el “veganismo”. Habría que preguntarle qué cosas le vienen a la cabeza en relación a esta dieta.

Mi madre, persona que me trajo al mundo, autora directa de mi existencia, también se siente perturbada por la existencia de los pelos de mi axila. Si mi madre no puede tolerarlos entonces algo tiene que estar muy mal con la sociedad en la que vivo. A mi madre le da algo parecido al asco ver los pelos de mi axila, la axila de su hija.

También recuerdo el día exacto en el que la gente de la oficina en la que trabajo descubrió con amplia incomodidad que no me rasuro las axilas. Querían verme a la cara cuando les hablaba, querían, pero no podían. Sus miradas se fugaban directamente a mis axilas o a cualquier punto lejano que evitase el contacto visual pues ambos habíamos reconocido una realidad diferente a la propia en el otro.

A pesar de todo esto, no me siento ni ofendida ni agredida por ninguno de estos anticipados juicios. Simplemente la cuestión de dejarse o no los pelos en la axila me parece poco importante o relevante. También he tenido amantes que no sólo no se han sentido afectados por el hecho de que no me rasure las axilas, sino que les ha parecido seductor, quizá por su valor como algo natural de un humano real que a final de cuentas soy y todos y todas somos.

Y he de admitir que cuando era una niña y también de adolescente, incluso el pelo en las axilas de los hombres me repugnaba sin si quiera saber porqué. Quizá lo relacionaba con mal olor. Hoy en día encuentro ciertos olores corporales provenientes del sudor humano agradables o hasta atractivos. ¿Por qué? No lo sé, pero es así, y pienso que a nadie debería causarle problema lo que cada quien decida hacer con sus pelos, sea en donde sea que estén.

En ocasiones he sentido que me tengo que hacer responsable de la decisión de haber dejado de rasurarme las axilas, por absurdo que suene. Por ejemplo, si voy a una junta de trabajo; cuando conocí a los papás de mi exnovio; cuando voy a ver a mis abuelos o situaciones parecidas en las que sospeche que habrá alguien sorprendido o hasta ofendido si ante sus ojos se atraviesan mis pobremente peludas axilas, así que termino prefiriendo usar ropa que pueda cubrirme con seguridad. O en mi graduación de la universidad, por ejemplo, que incluso me rasuré (aunque después me arrepentí).

Qué drama más grande hemos construido alrededor de algo tan cotidiano y natural como el pelo que nos crece en X o Y parte del cuerpo, como para tener que hablar de ello, acotarlo, describirlo, incluir anécdotas en donde me he sentido avergonzada por ser quien soy. Si no quiero modificarme para el agrado de otros ¿merezco su crítica, su castigo?

Y de este tema podríamos brincar a tantos otros, empezando por los usos que le damos a la ropa, impidiendo que los hombres puedan estar increíblemente a gusto dentro de una gran falda larga o que las mujeres se sientan obligadas a maquillarse todas las mañanas y, por el contrario, que la gran mayoría de los hombres no se atrevan a hacerlo.

Nunca me he sentido ofendida al ver axilas o piernas libres de pelos. El hecho de que yo no quiera repetidamente retirarme los pelos del cuerpo no significa que me afecte o moleste el hecho de que alguien más así lo prefiera. Sí, es una práctica que considero innecesaria; más no es muy difícil no sentirse directamente afectado por las prácticas estéticas que cada persona opte por realizar.

Y aunque no sea un tema que todos los días me nuble la cabeza, sí es algo que preferiría eliminar de mi lista de preocupaciones, pues en el fondo sé que no hay motivos para afligirse por tener o no tener pelos en la axila. Sólo espero que podamos ser más tolerantes los unos con los otros, más solidarios, más respetuosos –sobre todo en asuntos tan livianos como éste– y redirigir nuestra energía a temas de mayor peso y relevancia, que de esos sobran.

#TuAyudaSíLlega, reunimos algunas historias de solidaridad durante el sismo

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Una misma causa, muchas formas de ayudar. Después del sismo ocurrido el pasado 19 de septiembre, la solidaridad es una de las acciones que más se ha extendido entre la tragedia.

Y para no olvidar que también los desastres pueden dejar historias motivadoras, entre los derrumbes y los albergues reunimos algunas que nos inspiran a seguir adelante con la ayuda a los mexicanos que lo necesitan.

Daniel, publicista, 29 años

La gente es lo que me motiva a ayudar. Justo después del sismo, fui a mi casa para ver cómo se encontraba. No había pasado ni una hora del terremoto y al caminar por la ciudad vi que ya había personas ayudando, mucha gente organizándose. Jóvenes, ancianos, oficinistas, artistas, todos.

No lo pensé mucho —hasta ahora que me lo preguntas—, pero creo que también hubo algo de instinto, algo que nace en el estómago que no es «quiero ayudar» sino «debo ayudar». Saber que yo estoy bien y que había mucha gente que no. No sé, un montón de cosas.

Primero junté todo lo que tenía en casa que podía servirle a la gente. Llevé cobijas, agua, papel de baño y algunos medicamentos. En el centro de acopio me puse a auxiliar a los que traían cosas y a clasificar los víveres.

Después me fui a otro centro de acopio donde estaban pidiendo manos, hice un poco lo mismo. Ya luego quise irme a mi casa a comer y, en el camino, vi más gente que necesitaba ayuda, entonces me quedé un rato más con ellos. Al día siguiente fui a La Universidad La Salle a ofrecer mi ayuda y a donar más medicamentos y material de curación.

El primer día, cuando estaba cargando cubetas llenas de botellas de agua vi algo que me conmovió casi al punto de quedarme parado y llorar. No lo hice porque había gente que estaba detrás, en fila, también cargando cubetas como las que yo tenía. Frente a mí, vi a un chico, tendrá unos 12 años. Traía cubrebocas y cargaba alimentos enlatados. Se le veía concentrado y feliz de ayudar. No me conmovió que apenas pudiera cargar lo que llevaba ni su corta edad ni su enorme voluntad, sino que ese chico estaba sufriendo evidentes secuelas de una quimioterapia y así ayudaba a otros a cambio de nada.

Adíram, sociólogo, 32 años

Mi experiencia en el temblor no fue más que un susto. Después al oír noticias sobre derrumbes de edificios en varios puntos de la ciudad me di cuenta de la gravedad de la situación y me sentí muy inútil quedándome en casa escuchando desgracias sin hacer nada al respecto. Como habitante de la ciudad, joven, sano y con conciencia social no pude no salir a ver en qué podía colaborar.

No había luz, por lo que los semáforos no servían y ya había gente haciendo de policías de tránsito ordenando el crucero de Insurgentes y Ayuntamiento. Esas pequeñas acciones son muy valiosas para que la ciudad se agilice en tiempos de caos.

Salí rumbo a la colonia Del Valle a ayudar con lo que pudiera. Es un poco difícil llegar a los derrumbes porque la información sobre estos puntos en el momento era confusa. Ya en Petén y Zapata se veían la gente sacando cascajo de una camioneta de mudanza que entraba y salía del derrumbe.

Fue poco lo que pude hacer, solo formar parte de la cadena que sacaba el escombro de un camión de mudanza. Los que estaban a cargo nos dijeron que podíamos ayudar relevando a los que estaban en el derrumbe a las 8:00 pm. Cerca de las 8:00 ya había como 300 personas listas para entrar a ayudar, pero nos dijeron que por órdenes de la Marina iba a ser el cambio hasta las 11:00 pm. Así que volví a casa porque no tenía certeza si me iban a dejar ayudar y porque mi esposa no sabía de mí y no quería preocuparla.

Al otro día fui a el centro de acopio instalado en el deportivo Villa Olímpica donde también había mucha gente haciendo cadenas humanas para pasar los víveres que llevaban personas en las cajuelas de sus autos o camionetas para albergues fuera de la ciudad. La fila de coches también era muy larga, había tanto camionetas de lujo llenas como autos modestos con cosas para donar. Otras personas llevaban víveres a pie.

Era impactante ver tanta gente dispuesta a ayudar: hombres y mujeres, jóvenes, viejos, niños, grupos scouts, grupos religiosos, etc. Todos formando un solo bloque, trabajando horas sin parar.

Fernanda, 32 años, diseñadora

Me ofrecí a ayudar antes de saber que un amigo de mi hermano había muerto electrocutado y que el esposo de una amiga había quedado atrapado en unas escaleras. Yo ayudo por la impotencia de ver a la gente desesperada intentando encontrar vidas abajo de los escombros… por solidarizarme y pensar si a mí o mi familia le hubiera pasado, porque me gustaría recibir apoyo para una situación así.

Fue difícil escuchar que gritaban por ambulancias y pedir silencio al mismo tiempo para evitar vibraciones y que se cayeran edificios (como en la calle Obrero Mundial). Me tocó ver que fue mucha gente muy organizada en las brigadas y mucha otra que está ahí pero no saben bien qué hacer.

Estuve en varios puntos apoyando, fui a la calle Álvaro Obregón, a Jardín Pushkin y Gabriel Mancera, mi labor fue hacer paquetes de agua embotellada y cadena de víveres.

Foto. Fernanda Cano

Marina, 34 años, diseñadora

Con la desesperación por todos lados, estando en casa cuidando a mis bebes, viendo las noticias sentí la necesidad de salir corriendo a dejar baterías en la noche para ayudar a que las lámparas continuarán iluminando a los rescatistas, pero no podía dejar sola a mi mamá con mis gemelos por el miedo de una réplica. Entonces, busqué la forma de ayudar tratando de conectar información.

Si alguien preguntaba a dónde ir a ayudar y yo sabía de algo, lo mandaba a esa persona y así… Después alguien me compartió que desde casa podía donar en Amazon y sentí que era una forma más sencilla de hacerlo para mí. Compré artículos en la wish list de la Cruz Roja Mexicana como cables cargadores de celular, leche para bebé y, finalmente, pañales, pensando en mis bebés y los pequeños que no tienen nada.

En mi pensamiento, esa donación mínima que hice fue a nombre de mis dos hijos y para los bebés que merecen tener al menos un pañal limpio. Sentí alivio, pero al mismo tiempo impotencia, ya que es casi nada lo que puedo hacer estando en casa. Creo que es muy valioso lograr que mis hijos estén tranquilos y educarlos para que en un futuro sean ellos los que salgan a ayudar, es lo que puedo hacer, crearles empatía y necesidad de aportar algo.

Octavio, 39 años, experto en finanzas

Trataré de poner en palabras lo que solo encuentro forma de explicar con emociones, dolor de estómago, falta de aire y lágrimas…

Primero que nada, amo a mi país por sobre todas las cosas, porque desde pequeño aprendí a gritar y sentir un «¡Viva México!» cuando lo grito, haciéndolo desde el fondo de mi corazón y juntando todo el aire posible, como si México me pudiera escuchar, y de alguna forma siempre me ha escuchado, porque amo a mi patria.

Segundo, la vida me ha dado mucho, su último regalo fue que toda mi familia esté bien ante un evento de tales proporciones como este terremoto, es un regalo imposible de dimensionarlo, imposible de agradecer y también imposible de olvidar, siento que algo me corresponde devolverle a esta vida.

Tercero, ojalá la vida me siga tratando lo bien que lo ha hecho, pero si un día no lo hace, me gustaría que alguna persona que ni siquiera conozco me ayudar sin pedirme nada a cambio, simplemente por el sencillo propósito de ayudar, por amor a la vida.

Cuarto, porque no hay forma que me quede sentado frente al televisor viendo noticias y saber que tengo agua, pilas, toallas, ropa… que puedo ir a comprar comida, mangueras, extensiones, guantes, lámparas, chalecos… cualquiera cosa que me fuera posible, porque además daba gusto no poder comprar más porque ya se había acabado el inventario, porque había más gente que estaba tratando de apoyar… porque no nos podemos quedar sin hacer nada.

Finalmente, quiero que mi hijo sea considerado y entienda el dolor de otras personas, que la necesidad de otros nos puede doler y nos corresponde hacer algo. Aunque él ahorita no se da cuenta completamente de lo que sucede, sé que estas acciones las siente en su corazón y sabe que estamos tratando de ayudar a personas que están atravesando por una tragedia terrible, porque amo a mi hijo profundamente y me siento infinitamente agradecido de que esté bien y pueda sonreír y jugar.

Una mezcla terrible de emociones, manejar por mi ciudad y ver gente en la calle ayudando, coordinando, controlando el tráfico, comprando cosas, organizando donaciones, cantando goyas… ver edificios derrumbados, edificios a punto de colapsar, calles cerradas, olor a gas, dolor en la cara y en los corazones de mi México… fue demasiado duro, una experiencia profundamente dolorosa.

Solo puedo decir que al llegar a mi casa rompí en llanto, abracé a mi hijo intensamente y le expliqué por qué estaba llorando, él necesita saber lo que está sucediendo, mi esposa me abrazó. Me duele mucho por lo que estamos pasando… pero volveremos a estar de pie porque así somos los mexicanos, somos chingones de a madres y nos vamos a levantar.

Alejandro, Sicólogo, 26 años

A mí no me motivó una convocatoria, ni un llamado, más bien la conciencia de tener una vida sumamente privilegiada; me motivó mi casa, mi familia, mi historia, mi vida en general que la considero súper privilegiada.

Lo dice Siegel, lo único que realmente puedes dar es dar de ti, y eso quería dar de mi a quien es menos afortunado que yo, dar de mi tiempo, de mi fuerza, de mi energía y mi conocimiento.

Ayudé de varias maneras: desde acarreo de víveres, de donativos, apoyo a médicos y enfermeros en la organización de medicamentos, apoyo a personas en crisis por fallecimiento de familiares, apoyo en la coordinación de brigadas.

Me tocó caminar por Xochimilco, ver la pobreza, ver la necesidad previa en esa región. Sentí miedo porque la gente está muy necesitada, pero desde antes; llegar con material a veces es riesgoso porque la gente se aglutina y sabes que la ayuda escasea y tienes que aprender a decir «no» cuando es necesario.

 

Si quieres contarnos tu historia, todas son bienvenidas en Malvestida.

https://malvestida.com/blog/2017/09/fuerza-mexico-10-ilustraciones-compartir-darnos-fuerza-estos-momentos/

 

Fuerza México: ilustraciones para compartir y darnos fuerza en estos momentos

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Estos últimos días han sido difíciles para diversas partes de México. Del sismo del jueves 7 de septiembre, que afectó a Tabasco, Chiapas y Oaxaca, al del pasado 19 de septiembre que cimbró Puebla, Morelos y la Ciudad de México, los mexicanos se han unido en solidaridad para ayudar a quienes más lo necesitan.

Hemos visto a gente poniendo manos a la obra –literalmente–, haciendo donaciones, preparando alimentos, distribuyendo víveres, coordinando trabajos de localización, comprando herramientas, etc. Cientos de imágenes e historias que nos hacen sentir orgullosxs y que confirman que México es tan fuerte como su gente.

Las personas han querido ayudar, cada quien desde su trinchera, entre ellas diseñadores e ilustradores que con sus imágenes reflejan la fuerza de nuestro país, ayudan a sentir esperanza y nos permiten llevar más lejos el mensaje de lo fundamental que es ayudar en este momento tan crítico.

Hay que mantener el espíritu de solidaridad latente y urgente, y estas imágenes nos ayudan a avivarlo.

https://www.instagram.com/p/BZcr9z3FdpY/?taken-by=desdemona1

https://instagram.com/p/BZW8yPUFwa1/

https://instagram.com/p/BZWh1W6BWaK/

https://www.instagram.com/p/BZP_ODlBx7W/?taken-by=josemeyeribarra

https://www.instagram.com/p/BZTEAGuHGnV/?taken-by=heyalexmedina

https://www.instagram.com/p/BZRaDpwjHHD/?taken-by=mariamariass

https://www.instagram.com/p/BZSGACeBCoy/?taken-by=bienalmx

El sismo del 85 regresó a México 32 años después. Te decimos cómo ayudar

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Justo hoy en la mañana, escuelas, hospitales, empresas y algunos pequeños negocios, realizaron el simulacro que se hace cada año, se recordó que el 19 de septiembre de 1985 murieron 10 o 20 mil personas (no hay una cifra exacta) en un sismo de 8.1 grados Richter.

A poco más de una semana de haber sentido la furia de la Tierra en México y llorar los muertos en Oaxaca, Tabasco y Chiapas, el simulacro tomó mayor solemnidad. Apenas horas o minutos después, parecía una mala broma, pero otra vez volvía a temblar, con mayor fuerza que el sismo que nos sacó en pijama, uno que ahora sí, nos hizo pensar que esta vez nos tocaba a nosotrxs como les tocó a ellos.

Fueron 7.1 grados que se sintieron como el fin del mundo para los afortunados que después de las 13:14 horas pudimos contarlo.

Qué mala broma. Tan mala que hoy no hay memes. Ahora sí nos tocó a los chilangos y a los morelenses y a los mexiquenses y a los poblanos. La mayoría no hemos tenido luz ni teléfono, internet poquito, a cuenta gotas, y lo hemos usado más para saber de nuestros seres queridos. “Pero tenemos vida”, dicen las personas mientras caminan en las calles de la ciudad tratando de llegar a sus casas, intentado —sin éxito— hacer llamadas con las manos temblorosas, con el rímel corrido angustiadxs por su familia o con un rostro que recoge el susto de haber visto cómo se caía todo a su alrededor.

Daños por todos lados

“A mi lado se cayó la mitad de un edificio”. Esto se ha repetido en la ciudad 40 veces o más. Las tomas aéreas muestran humaredas de polvo por los edificios y casas colapsadas, también por incendios.

Allá en el Tec de Monterrey, al sur de la Ciudad de México, buscan a una chica entre los escombros de los puentes que ahora están derrumbados en el suelo. Lo mismo en la colonia Del Valle, la Narvarte, la Roma, Condesa, Morelos, Juárez, Doctores, Jardines de Coyoacán, donde esos edificios que vimos la última vez de pie, hoy están desmoronados.

Hasta ahora el terremoto ha cobrado la vida de al menos 337 personas. La mayoría en Morelos, Ciudad de México, Estado de México y Puebla.

En Morelos, el diario Reforma informa que las mayores afectaciones se reportan en la zona de Jojutla, pero también en Cuernavaca, Tetecala, Yecapixtla, Jiutepec, Cuautla, Axochiapan, Miacatlán, Yautepec y Tlayacapan.

¿Qué podemos hacer?

  • Primero que nada, informa a tus familiares y amigxs que estás bien. Revisa que no haya grietas, fugas de gas o desperfectos en tu hogar. Si sí, repórtalos.

  • Ten a la mano los teléfonos de emergencia.

  • Si tienes posibilidad, manda provisiones o donativos a los hospitales y rescatistas de la Cruz Roja y la brigada de rescate Topos.

  • Sé solidarix con los que lo necesitan. Si tienes WiFi, abre tu red, alguien que lo necesite podría ser salvado gracias a tu conexión.
  • Si no tienes que salir de casa, no lo hagas y menos en coche, podrías estorbar la ayuda de ambulancias, bomberos y cuerpos de rescate.

  • Si tienes la posibilidad, puedes ir a los edificios derrumbados y preguntar si necesitan ayuda para buscar personas en los escombros. Hoy tus manos son más valiosas que nunca.

#FuerzaMéxico, hay formas muy puntuales de ayudar (incluso sin salir de casa)

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El terremoto que cimbró ayer a México nos ha dejado un lamentable saldo de muertos, pero también de sobrevivientes que ahora no tienen casa, de rescatistas que necesitan ayuda humana, alimentos, materiales, instituciones médicas que requieren donativos en dinero para comprar insumos y medicamentos para los heridos.

Si estás en casa, con tus hijxs/padres/mascotas y prefieres no salir, está bien, hay formas de ayudar. Dona vía electrónica a:

Cruz Roja Mexicana

Cruz Roja Mexicana por Pay Pal

Víveres y materiales vía Amazon

Organización Topos

Si tienes fuerza física y voluntad necesaria, pero no sabes a dónde ir, también hay forma de apoyar:

Ofrece ayuda humana al Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas.

La UNAM, por ahora no necesita voluntarios, pero en algún momento requerirá más

Brigadas y voluntariado Universidad Panamericana

Si no eres de los de mucha fuerza física, pero sí mucha voluntad:

Lleva comida, ropa, agua, cobijas o, mejor aún, acude a los albergues de la Ciudad de México y pregunta qué les hace falta. Ve la lista aquí. 

Lleva material para rescate a la carpa del Zócalo de la CDMX.

Recorre tu delegación (a pie, de preferencia) y ubica los lugares en los que se realizan labores de búsqueda y rescate y pregunta qué hace falta.

Si eres muy sano, tu sangre vale oro:

Infórmate en el IMSS y localiza los lugares donde puede ir a donar sangre para los heridos del sismo. 

Todo tipo de ayuda

El sitio comoayudar.mx está reuniendo todo tipo de ayuda que está verificada y es oficial.

 

Este es el mejor consejo que he recibido en cuanto a mostrar mi cuerpo desnudo

Recuerdo como si fuera ayer la primera vez que alguien me vio completamente desnuda. En realidad, no estaba lista para esa ocasión, en gran parte porque no me sentía remotamente cómoda dentro de mi cuerpo.

Todos los días me daba una ducha sin mirar a mi figura. Me restregaba la barriga con los ojos cerrados, me enjuagaba el busto mientras apartaba mi vista a la pared. La baldosa del baño era de color beige con flores amarillas y azules. No se me olvidará nunca.

Sin embargo, me encontré en la habitación del chico que había amado desde los cinco años y pensé que no podría  dejar pasar la oportunidad sin hacer algo.

Me imaginé que nos daríamos besos apasionados, revolviendo en la cama a punto de caricias y cosquillas. Pero mi pretendiente tenía más experiencia que yo y en pocos minutos nuestra ropa estaba cayendo al suelo. Entre más crecía el bulto de camisas y pantalones y medias, más crecía mi ansiedad.

Como si fuera instinto, mis brazos se convirtieron en mis barreras. Las usaba para tapar mi barriga. Las usaba para tapar mi pecho. Mis dedos se volvieron vendas que ocultaban cada estría y pedacito de celulitis. Vivía en vergüenza perpetua por mi cuerpo, y estaba segura de que si este chico veía mis “defectos,” me echaría de su cuarto con asco, lamentando el gran error que había cometido en invitarme a su hogar.

Lucy Cartwright Photography/Marie Southard Ospina

Basta decir que no fue una experiencia particularmente agradable para ninguno de los dos. No perdí mi virginidad esa noche y no la perdería por muchos años más. El miedo que le tenía a mi cuerpo —gordito, imperfecto, vasto— me perseguiría cada vez que una oportunidad romántica o íntima se me presentara. Más de una vez llegue al punto donde el próximo paso tenía que ser la desvestida, pero más de una vez corrí.

Cuando le cuento estas historias a mis amigos, a muchos les gusta reflexionar sobre mis miedos. Tal vez no estaba lista para tener sexo cuando era adolescente. Tal vez quería tomar mi tiempo. Tal vez no quería perder mi virginidad hasta encontrar a mi futuro esposo o esposa. Tal vez le tenía miedo a ser vulnerable. Tal vez era un poco conservadora. Fui criada por una madre bastante católica, después de todo.

Pero no es cierto. Desde los 15 años, mi curiosidad sobre el sexo empezó a crecer. El problema es que mi cuerpo también empezó a crecer, y crecer, y crecer. Se me hacía demasiado difícil percibir a una figura como la mía como algo deseable. Mis culturas (estadounidense y colombiana) me habían enseñado desde muy joven que cuerpos como el mío eran un problema. Eran emblemas de fracaso personal.

El mejor consejo

Fue a los 20 años que recibí el consejo que me cambiaría la vida. O, por lo menos, la vida íntima. Estaba viviendo en España con una compañera de cuarto progresista, sin disculpas por ser una persona sexual y de mente completamente abierta.

Cuando conocí a un nuevo chico que me encantó inmediatamente (y a quien yo le parecía encantar también), un impulso familiar invadió mi cuerpo, pero junto con esa sensualidad llegó el miedo. ¿Qué pensaría de mi barriga? ¿Mi trasero —con celulitis más abundante que los cráteres de la luna— lo asustaría? ¿Se burlaría de mí a primera vista o de los rollitos que decoran mi espalda?

Cuando le confesé estas preocupaciones a mi amiga, me hizo una pregunta conmovedora por su mera simplicidad: “¿Crees que el chico no ha mirado tu cuerpo?”.

No podemos ocultar la realidad

La verdad es que no importa cuánta ropa negra o vestidos sueltos me ponga. La realidad de mi cuerpo nunca será secreta. Soy alta y gorda, no hay ni una falda en este mundo que borre esos hechos. No hay legging elástico que oculte la anchura de mi culo, o tacón que me ayude a adelgazar cinco tallas.

Es verdad que la ropa nos puede tapar las estrías, la celulitis, el acné, las cicatrices o cualquier otra supuesta “falla”, pero en cuanto al tamaño de nuestros cuerpos, no hay forma de pretender que somos algo que no somos.

En cuanto a todo lo demás, es importante recordar que no son “fallas”, sino partes de nuestro cuerpo. Son cosas que casi todos tenemos. Por ejemplo, 90% de las mujeres, globalmente, tienen celulitis.

El sexo consentido tiene muchísimo que ver con atracción. Si llegamos al punto donde la posibilidad de tener relaciones con alguien es inminente, lo más probable es que esa persona (o personas) ya haya sentido esa atracción. Ya ha analizado tu cuerpo, ya ha decidido que verte desnudx sería un placer total, una dicha, un regalo del universo, ¡una bendición!

Desde aquel momento, mi vida romántica ha evolucionado más de lo que puedo explicar. Junto con la inmersión en el body positivity y fat positivity he aprendido que nuestros cuerpos nunca deben ser causas de vergüenza. No hay ninguna característica física en este mundo que sea “defecto”, a pesar de lo que los tabloides o comerciales de dietas nos traten de enseñar.

Y si por algún motivo te encuentras desnuda en una habitación con alguien, y esa persona tiene problema con tu cuerpo, te aseguro que el problema no eres tú. El problema es esa persona, alguien que, claramente, no merece tu majestuosidad (desnuda o vestida).

Ahora mis brazos no son mis barreras, mis dedos no son mis vendas y, por lo tanto, cada pulgada de esta figura gordita disfruta de los momentos íntimos que ahora son frecuentes… ¡y emocionantes!

 

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‘Es difícil cuando en el propio ambiente LGBT+ no reconocen mi bisexualidad’

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En otro video dela serie Hablemos de sexualidad, Owen Martínez nos cuenta su proceso para descubrir y aceptar su bisexualidad. Al principio se declaró abiertamente gay, sin embargo, cuando empezó a sentir atracción por una de sus amigas descubrió otra parte de él.

Owen explica que aún existen muchos prejuicios, incluso por parte de la comunidad LGBT+ y en el ambiente heterosexual, que aún no reconocen su bisexualidad.

Él anima a las personas que están pasando por lo mismo a que sigan disfrutando abiertamente su vida, que no están solos.

Conoce su historia:

Continúa viendo la serie:

Hablemos de sexualidad

Diccionario de plantas hipsters o cuáles te asegurarán éxito en Instagram

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Tras un análisis sesudo (ir a una que otra fiesta en sus hogares y stalkear hasta el cansancio) de la vivienda hípster, en Malvestida llegamos a recopilar un diccionario de botánica del mundo del gafapasta, el bigote con barba y el normcore, es decir, lograr enumerar las plantas favoritas para presumir en el Instagram.

Ahora, una de las pasiones de muchos se ha vuelto tener montón de vegetación en los pequeños espacios donde se vive —nos incluimos en esta tendencia, aunque no seamos hipsters, sino algo más parecido al padre de Mafalda, es decir, lxs locxs de las plantas—, ¿será porque añoramos tener un gran jardín en casa? ¿Será porque odiamos la ciudad y queremos pensar que hay naturaleza selvática cerca de nosotros? ¿Será que las plantas son los nuevos gatos/perros que en verdad suplen nuestro amor maternal o paternal?

Hay tantas interrogantes como plantas, pero si se trata de las especies favoritas por los hípsters, estas son las más socorridas. ¿Te identificas?

Cactus

Nombre científico: Cactaceae.

Características: son una familia de plantas suculentas (así es el nombre, no porque sepan sabroso, salvo los nopales, claro), en su gran mayoría son espinosas pero con todo y eso, los hipsters las aman.

Cuidados: casi ninguno porque sus hojas carnosas almacenan mucha agua, de ahí que sobrevivan a que prestes más atención en ir a la barbería o al mercadito orgánico que a regarlas. Si lo haces una vez cada dos semanas, es suficiente para vivir.

Ganas puntos extras en el hipsterómetro si… tienes una camiseta o sudadera con el mismo tipo de cactus que ostentas en tu mesita de centro. Empatía, le llaman.

Foto. Freddie Marriage

Estas, aunque son cactáceas, sí se les conoce más como suculentas. Toma nota en tu libreta de papel vegano.

Foto. Shttefan

Hierbas comestibles y aromáticas

Nombre científico: depende de cada una.

Como todo buen hipster, entre más orgánico, mejor. Y ¿qué podría ser algo más puro y libre de pesticidas y el capitalismo que hacer tu pesto con tu propia albahaca, tu infusión de la hierbabuena de tu maceta o tus quesadillas con el epazote que crece en tu terraza?

A esta clasificación de la flora comestible también se añade el romero, el laurel, el perejil, la menta, el cilantro, la manzanilla y la lavanda (aunque esta última sí es raro comérsela), que además de formar parte de tu huerto orgánico, da buen olor a tu casa.

Características: son utilizadas en la cocina mediterránea por sus cualidades aromáticas y condimentarias, y se pueden tener perfectamente en una maceta o minihuerto en tu cocina o estancia.

Cuidados: Hay que ubicarlas en un lugar con bastante sol (pero no sol directo) y bien aireado. En general, las plantas aromáticas toleran los suelos pobres (esa es una gran noticia). La mayoría necesitan un riego normal de cada tercer día, evita ahogarlas. Las que están en macetas necesitan más riego que las que están directamente en la tierra del jardín.

Ganas puntos extras en el hipsterómetro si… en vez de macetas usas trastes de peltre, reciclados o comprados en una tienda vintage, obvio.

Plantas colgantes (helechos)

Nombre científico: filicopsida.

Características: son inconfundibles por sus hojas alargadas, porque no tienen flores y no producen semillas, sino que se reproducen por medio de esporas (clase de biología típica de la primaria). Y aunque antes se te hacía una planta de abuelitas, ahora has descubierto que su encanto prehistórico es mayor si se cuelga del techo.

Cuidados: tienes suerte, porque los helechos son resistentes y de bajo mantenimiento, pero para que crezcan abundantes y grandes, será necesario que les des luz solar indirecta y mantengas húmeda su tierrita con un poco de agua diario y no mucha de un jalón.

Ganas puntos extras en el hipsterómetro si… no solo tienes helechos sino plantas similares que le den ese toque jungloso a tu casa.

Foto. Alex Rodríguez

Costilla de Adán

Nombre científico: monstera deliciosa.

Características: es una especie de trepadora, endémica de selvas tropicales, que se distribuye desde el centro y sur de México hasta el norte de Argentina. Es la típica que aparece como fondo en muchas las stories de las redes sociales, tras las que se ocultan los gatos o pequeños perros.

Cuidados: es ideal para los departamentos porque es una planta que requiere luz, pero no directa del sol. Sin embargo, los expertos en botánica recomiendan abonarla con fertilizante líquido cada 10 días desde abril a septiembre. Es tan noble que se adapta a lugares menos iluminados como oficinas o entradas de apartamentos, pero el ambiente debe ser cálido, así que aguas con llevarte mal con tus compañeros.

Ganas puntos extras en el hipsterómetro si… las mantienes libres de plaga, ¿quién quiere una foto en Instagram con plantas llenas de piojos?

Palma fénix

Nombre científico: phoenix canariensis.

Características: esta palmera endémica de las Islas Canarias en España tiene, además de belleza, facilidad de adaptación y resistencia al frío. De ahí que muchos amen tenerlas en casa.

Cuidados: Aunque puede crecer como un árbol de la calle, si la tienes en maceta, no crecerá tanto. Si está en interior necesita mucha luz y buena ventilación, además de un trasplante anual a una maceta más grande… y más fotogénica, si no, qué chiste.

Ganas puntos extras en el hipsterómetro si… tienes una silla Acapulco; no dudes en ponerla al lado de tu gran maceta, la intención es sentir que en tu estancia tienes casi la playa puesta.

Foto. Pixabay

Teléfono

Nombre científico: epipremnum aureum.

Características: tiene hojas perenes, alternas y acorazonadas; algunas adquieren tonalidades blancas o amarillas que se combinan con el verde, lo cual las hace exquisitas para retratos.

Cuidados: es tal vez la planta más sencilla de cuidar. Puede estar en tierra, pero te recomendamos que la dejes solo en un frasco o botellón de la tienda de atigüedades en simplemente agua. Son plantas de crecimiento bastante rápido, pueden estar desde lo alto de una repisa y caer con sus hojas brillosas, vivir en macetas colgantes o como trepadoras.

Ganas puntos extras en el hipsterómetro si… logras que esta se enrede por el muro o los barrotes de tu balcón. Si no tienes balcón o terraza, has fracasado como hípster.

#HablemosDeHomosexualidad: ‘Un hombre gay no está condenado a vivir solo»

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En la serie Hablemos de Sexualidad, Enrique nos cuenta cómo desde muy chico sintió atracción hacía personas de su mismo sexo; nos habla de los prejuicios con los que se encontró a su alrededor cuando empezó a identificarse como un hombre gay y con los estereotipos con los que tuvo que lidiar en el camino.

Él aconseja a todas esas personas que están pasando por este proceso, que lo más importante es tener una red de apoyo entre familiares y amigos; y que no tengan miedo de aceptarlo, ya que siempre habrá personas queridas que estarán ahí.

Mira aquí su testimonio:

Continúa viendo la serie:

Hablemos de Sexualidad 

 

 

Las parteras y el derecho a un parto humanizado

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Hace poco hablamos sobre el abuso de las cesáreas en México, las consecuencias y peligros que esto conlleva. Lamentablemente en los hospitales mexicanos la violencia obstétrica es una práctica común; muchas mujeres sufren maltratos, agresiones verbales o incluso intervenciones no consentidas, convirtiendo un momento tan especial en una terrible experiencia. Más aún, aunque la mujer es quien hace la labor de parto, muchas veces es la última en tener poder de elección sobre lo que se hace con su propio cuerpo.

Ante esta situación, quisimos traer a la mesa una alternativa para las mujeres que buscan empoderarse de su proceso de embarazo y alumbramiento: las parteras. Platicamos con Hannah Borboleta, partera feminista con años de experiencia en derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, para asesorarnos y desmentir algunos mitos que giran en torno a este tema.

Las parteras en la actualidad

Cuando pensamos en una partera, normalmente imaginamos a una mujer que practica la medicina tradicional en un ámbito rural. Sí, esa es una rama de la partería tradicional pero existen muchas y muy variadas formas de ejercer este acompañamiento.

La Confederación Internacional de Parteras (ICM, siglas en Inglés) define a la partera como una profesional que completó un programa de formación reconocido en su país y que está legalmente autorizada para ejercer esta profesión. Por lo tanto, es una profesional que da un acompañamiento fisiológico durante el embarazo, parto y postparto; da atención ginecológica, asesora sobre métodos anticonceptivos, salud sexual, entre muchos otros.

A pesar de que en nuestro país nos falta mucho por recorrer en este tema, ya existe una escuela de parteras profesionales, así como varias casas de parto, asociaciones y organizaciones, como Luna Maya A.C. o la Asociación Mexicana de Partería, que trabajan día con día para llevar a más mujeres estos servicios y formalizar su reconocimiento en el ámbito de la salud.

¿Se recurre a una partera cuando se busca un parto más «espiritual»?

No exactamente… explica Hannah, «más bien, que al parto —en casa— se le puedan agregar elementos espirituales es una consecuencia de la capacidad para elegir un parto a tu medida y modo, como tú lo deseas, con los elementos que a ti te inspiran, te ayudan y te empoderan».

Hannah nos recuerda que el hogar «es tu lugar, tu espacio. Las parteras somos guardianas de esa autonomía, de ese espacio, de ese proceso; pero son las mujeres las que tienen que abogar y trabajar por el derecho a parir en donde y como ellas elijan».

¿Doctor vs Partera?

No se trata de elegir uno u otro, sino de comprender que se complementan. Un médico estudia patologías, trata a un paciente que se encuentra mal o enfermx; una partera acompaña a una mujer sana, con un estado de salud estable y un proceso de embarazo normal. «La embarazada no es una enferma, de hecho el 80% de las mujeres llevan un embarazo en condiciones de salud normal y pueden parir en casa sin problemas», comenta Hannah.

En caso de existir alguna situación fuera de lo normal, la partera se encuentra capacitada para estabilizar y canalizar a la mujer con un médico. Para lograr esto, es de vital importancia que exista colaboración y respeto mutuo; que lxs médicxs conozcan el modelo, confíen en este trabajo y que las parteras puedan sentirse en la confianza de trasladar a una mujer en caso de ser necesario.

 

Un parto centrado en la mujer

«Biológicamente, una mujer que se encuentra en labor de parto necesita un espacio que le haga sentir segura y tranquila para que el trabajo fisiológico sea mucho más sencillo y satisfactorio», explica la especialista, tocando el punto biológico del proceso. En la propia casa, el ambiente es mucho más propicio para generar este espacio seguro. Eso facilita la experiencia y genera una vivencia mucho más satisfactoria y hermosa, para nada traumática. «Un aspecto clave es que quien esté dando a luz no ceda su poder, sino que sea la protagonista del momento; el trabajo de la partera es que la mujer se entregue a esta experiencia y vivirla con ella», reafirma.

La postura de muchas parteras consiste en que las mujeres tienen el derecho de tomar sus propias decisiones durante todo el proceso. Ellas pueden elegir quiénes las acompañan, el ritmo para pujar, entre otros detalles. Es por eso que la atención que ellas ofrecen es individualizada y centrada en la mujer que está dando a luz; su cuerpo, sus miedos, sus procesos, todo aquello que facilite el proceso y haga una mejor experiencia para ellas.

En la visión de Hannah: «Las parteras acompañamos transformaciones. Un parto es una transformación: la mujer se transforma en mamá, la pareja se transforma en padre-madre también, tu familia, tu vida, tu estilo de vida, ¡TODO! Es un evento grande; no es sólo asegurarse de la parte fisiológica, sino también de la parte emocional y espiritual».

Parteras en casa vs parto en hospital

Cosas a tomar en cuenta para elegir a una partera

  • Es muy importante preguntar con qué tipo de preparación o certificación cuenta la partera que elgirás.
  • Conoce su visión y perspectiva sobre el proceso de acompañamiento.
  •  Pregunta si tiene un médico aliadx u obstetra de confianza.
  • En caso de que el contacto médico sea tuyo, asegúrate de que tu médico respeta el trabajo de la partera y confirma que está dispuestx a intervenir si fuera necesario.

RECUERDA: La decisión de cómo llevar el parto es tuya. Tú tienes todo el poder de elección en cada uno de los momentos de tu embarazo y del alumbramiento. Si no te sientes cómoda con algo, está en tus manos la decisión de cambiarlo.

Es poco usual asociar a las parteras con la lucha de los derechos de las mujeres, al menos de manera inmediata. No todas las parteras son feministas, pero muchas de ellas trabajan arduamente para devolver a las mujeres el derecho a un parto elegido y humanizado, centrado en las mujeres, en sus procesos y elecciones. En pocas palabras, buscan devolver el empoderamiento a las mujeres en un ámbito tan importante como lo es el momento de dar a luz.

***

Hannah Borboleta es partera feminista, licenciada en Sociología y Antropología. Fue aprendiz de varias parteras en México y completó su formación en Luna Maya A.C, donde actualmente está a cargo de la Dirección Clínica. También fungió como miembra de la mesa directiva de la Asociación Mexicana de Partería y dirigió varios encuentros y foros. En la actualidad coordina el programa de “Radio Oxitocina”, donde aborda temas actuales de partería, maternidad, paternidad y derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

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Ni una menos: pequeñas acciones para cuidarnos entre todas

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ni una menos
Foto. Becca Tapert

En medio del coraje y la angustia tras la noticia del feminicidio de Mara Fernanda Castilla llegó a mi celular una notificación de Whatsapp. “Has sido añadida al grupo ‘Ya llegué’”.

Al hacer clic me enteré de que el grupo lo conformamos una veintena de mujeres –no necesariamente nos conocemos todas, pero tenemos alguna amiga en común– para avisar sobre nuestros trayectos por la ciudad, principalmente de noche, y sentirnos más protegidas o saber que al menos alguien está al pendiente de que lleguemos a casa.

Quien quiera puede decir de dónde a dónde va, en qué medio de transporte y tiempo aproximado del trayecto, para después confirmar una vez que llegue sana y salva a su destino. En el grupo también mencionamos en qué zona de la ciudad estamos ubicadas cada una, para que si alguna chica sale tarde de trabajar (o de la fiesta) y no se siente segura de moverse hasta su casa pueda hospedarse una noche con alguna de nosotras.

Resulta triste ­–y esperanzador a la vez– tener que tomar ese tipo de acciones para cuidarnos. Triste, porque ninguna mujer debería vivir con miedo o estar en peligro por su género, y esperanzador, porque si el gobierno no hace nada por cuidarnos, al menos nosotras podemos organizarnos para crear redes de apoyo. No es una solución definitiva, pero estas pequeñas acciones quizá pueden hacer la diferencia en una situación determinada.

Además de notificar nuestras andadas, en el grupo se han mencionado otras alternativas para cuidarnos. Las describo aquí para que puedas conocerlas y utilizarlas. Si tienes más ideas sobre cómo podemos cuidarnos unas a otras escríbenos a [email protected] para que podamos agregarlas a la lista.

#NiUnaMenos

Crea un grupo de Whatsapp

Tal y como lo hicimos en «Ya llegué», organízate con amigas que vivan en la misma ciudad que tú y que ellas inviten a otras amigas cercanas. La idea es formar grupos de apoyo. Lo más recomendable es limitar el uso del grupo a únicamente notificar trayectos y llegadas, a fin de mantenerlo lo más funcional posible.

iPhone Companion

Para las usuarias de iOS, esta aplicación permite compartir tus trayectos con personas de tu lista de contactos, así como notificar si te sientes insegura en alguna zona e incluso emitir alertas de emergencia. «Todo lo que tienes que hacer es ingresar tu destino y seleccionar contactos para que sean tus Compañeros (¡ni siquiera necesitan la aplicación instalada!). Estos compañeros verán un mapa en vivo de tu progreso y obtendrán actualizaciones a medida que vayas desde el punto A al punto B. Si empiezas a correr, no llegas a tu destino a tiempo, te arrancas los auriculares o tu teléfono cae suelo, nos pondremos en contacto contigo para asegurarnos de que todo está bien. Si no respondes en 15 segundos, alertaremos automáticamente a tus compañeros», explican en la App Store de iPhone.

Laudrive

Esta aplicación (por el momento únicamente disponible en la Ciudad de México) cumple la misma función que Uber o Cabify, con la diferencia de que todos los automóviles son manejados por mujeres y transportan mujeres.

Además de presentar sus documentos oficiales y carta de antecedentes no penales, todas las «Laudys», como llaman a las conductoras, pasan por pruebas de psicométrica y toxicológica, a fin de propiciar mayor seguridad para las pasajeras.

 

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Esa época en la que te tenían que masturbar para quitarte lo ‘histérica’

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Foto. Aman Ravi

Si alguna vez te has preguntado de dónde proviene la palabra “histérica” y por qué se asocia más a lo femenino que a lo masculino, no es simple machismo, sino que la etimología recoge a la histeria como una enfermedad del útero y, por lo tanto, propia de la mujer, y que se asociaba con “un trastorno en el comportamiento sicológico”.

Y aquí comienza una nada bonita, pero sí muy curiosa historia.

Resulta que por allá de inicios del siglo XIX, en la llamada época victoriana, las mujeres que sufrían de desfallecimientos, insomnio, retención de fluidos, pesadez abdominal, espasmos musculares, respiración entrecortada (y con esos corsés quién no), irritabilidad, fuertes dolores de cabeza, pérdida de apetito y tendencia “a causar problemas”, eran llamadas histéricas y tenían que ir al doctor.

El médico les sacaba el chamuco, perdón, la histeria femenina, con masajes vaginales y masturbaciones. Su chamba era ofrecerles a las damas un momento de “relajación” en el que ellas se acostaban cómodamente, levantaban sus faldas, abrían las piernas y dejaban que el experto introdujera sus manos para provocarles el orgasmo. Si salía el líquido y pegaban el grito, es que ya estaban curadas.

Los masajitos milagrosos

Científicamente, la histeria femenina también se llama paroxismo histérico y era algo a lo que no todas las mujeres eran acreedoras. Esta práctica estaba reservada para las señoritas “de sociedad”, es decir, para las que no llevaban una vida sexual activa: vírgenes, monjas, viudas y ciertas mujeres casadas que lo necesitaban porque su marido nomás servía para procrear. Del placer, se podía esperar poco si se toma en cuenta que en esa época muchos matrimonios eran arreglados.

La histeria femenina era propia de mujeres a las que se les consideraba muy pasionales o cachondas, diríamos ahora; en el siglo XIX, se calculaba que quienes pertenecían a este club eran una de cada cuatro.

Y si pensabas que los médicos que sacaban la histeria se la pasaban bomba, pues no tanto así. Según Rachael P. Maines, autor de ‘The Technology of Orgasm: Hysteria, the Vibrator, and Women’s Sexual Satisfaction’, para ellos era una técnica difícil e incluso podían tardar horas en llegar a provocar el orgasmo y hasta tener calambres en las manos por atender tantas pacientes en un día. Pero de que les pagaban bien, eso no había duda.

Para hacerse la tarea más fácil, los médicos encargados de sacar el paroxismo histérico comenzaron a usar unos aparatitos que bien pueden ser los padres de los dildos. Desde 1870, dispusieron del primer vibrador mecánico y en 1873 se empleó el primer vibrador electromecánico en un asilo de Francia.

El fin de las histéricas

Los curiosos masajitos en la vagina comenzaron a perder popularidad, aún a mediados del siglo pasado, en los años 50, se llegaron a registrar algunos casos de médicos que atendían a mujeres por esa causa, pero la práctica ya cayó en desuso gracias a los estudios sobre la consciencia y la sexualidad.

Ahora se sabe que —en la mayoría de los casos— la necesidad de tener un orgasmo no se cura yendo al médico especialista, sino con relaciones sexuales placenteras que provoquen esa “salida de la histeria”, ya sea en pareja, a solas o en una orgía.

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Breve historia de la comida libanesa en México y dónde encontrarla

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Foto. Hoja Santa

Texto. María Álvarez | Fotos. Ana Lorenzana

La gastronomía libanesa es una de las grandes aportaciones al ámbito culinario mundial y, por supuesto, mexicano. En la ciudad de México, el gusto adquirido –que ya parece innato– por esta cocina de mezcla árabe-mediterránea se traduce en una oferta sólida y de calidad, que combina un sinnúmero de ingredientes –como naranjas, ajonjolí, perejil, berenjena, aceitunas– traídos de aquella zona geográfica desde la época colonial, y que se utilizan todos los días, incluso, en nuestra cocina local, con platillos como el trompo de pastor y las albóndigas.

Además de ser un exquisito oasis árabe, la cocina libanesa tradicional es fresca, variada y muy saludable: con abundantes leguminosas, múltiples verduras y mucho aceite de oliva.

La comunidad libanesa es una de las más representativas en México. No tanto por el número de personas que la conforman, sino por su influencia y asimilación, que ha borrado las fronteras entre sus orígenes y el país que la adoptó. Los libaneses en México se sienten mexicanos, aunque no siempre fue así.

Las oleadas de inmigración de Líbano a México iniciaron en las últimas décadas del siglo XIX, y se incrementaron hacia los años treinta, cuando muchos salieron de su país a causa de la mala situación económica y el hartazgo del dominio turco; después fue por una u otra guerra, y sus consecuencias.

Foto. Hoja Santa

Si bien México es un país muy distanciado geográficamente de Líbano, fue uno de los principales destinos por tres razones: familiar –tenían parientes, amigos o paisanos para recibirlos–, religiosa –90% eran católicos–, y económica –México estaba en los albores de la industrialización y la población crecía aceleradamente después de la Revolución–. Las primeras generaciones de libaneses llegaban en busca del éxito, sin más recursos que su capacidad de trabajo y su sentido gregario; no hablaban español y se casaban en entre ellos.

En muy poco tiempo, apenas un par de generaciones después, aprendieron el español, generaron lazos con mexicanos e impulsaron a las siguientes generaciones a ser profesionistas y a dar continuidad a las empresas recién establecidas. Desde que llegaron se dedicaron principalmente al comercio, primero de forma ambulante y en el formato de abonos, y después en tiendas establecidas. En Puebla y en la ciudad de México impulsaron fuertemente la industria textil. Muy pronto dejaron de ser una colonia de expatriados para convertirse en una comunidad mexicana.

Lo que nunca han dejado atrás, al ser parte importante del orgullo de su origen y distintivo de su identidad, es su cocina. Su naturaleza –alegre y generosa– los llevó, necesaria e imperiosamente, a establecer sus propios restaurantes. El resto es historia. Los libaneses en México son mexicanos con sangre libanesa que extrañan –y ensalzan– una comida que también nos comparten.

Éstos son algunos de los restaurantes libaneses más destacados:

Gruta Ehden

El primer restaurante libanés de la ciudad fue fundado en 1930 por un matrimonio conformado por Fuad Frangie y Adela Duayhe. Lo nombraron Ehden, en honor a su pueblo de origen. Hizo escuela. De esta primera empresa, después de décadas de trabajo y tradición, surgió Gruta Ehden (Pino 69, Florida), fundada en 1976 por su hija Olga y su nieto Fuad Harfuch, con un espacio y una carta más amplias que las que jamás tuvieron en el local original.

Para conservar el espíritu de comunidad de la primera generación de inmigrantes, Gruta Ehden es un espacio de reunión de “paisanos”, con una clientela fija que hereda las costumbres a sus hijos y amigos. Con los años, los Harfuch abrieron otro restaurante (Lope de Vega 334, Polanco). Como dicta la tradición, la cuarta generación ya está integrada al negocio familiar, tal como sus padres y abuelos desde que eran niños. Destaca el kepe crudo, la tripa rellena, el manoush hecho al momento en un horno cóncavo y, para beber, la limonada con menta.

Otra de las descendientes del matrimonio Frangie-Duayhe sigue con el restaurante de nombre Ehden (Venustiano Carranza 148, Centro), que ha ido de un local a otro, como verdadero ambulante libanés, y ahora está ubicado en un primer piso de la calle Carranza, con el mismo sabor de siempre.

Al Andalus

Al Andalus (Mesones 171, Centro) es otro de los favoritos de libaneses y sibaritas en general, ubicado en el sitio histórico que vio nacer a las primeras generaciones de libaneses mexicanos. En un primer piso en torno a un patio, es un lugar para comer bien y aislarse de la intensidad de la zona de comercio.

El dueño y chef es Mohamed Mazeh, que llegó a México hace poco más de veinte años y abrió su restaurante en 1994. A pesar de que su fundación es más reciente, se ha ganado un lugar en las preferencias de los conocedores, al grado de que Mohamed dirige ahora la cocina del Centro Libanés para dejar la responsabilidad del día a día a su hermano Fuad, quien la lleva con mucha gracia. Destaca el pan recién salido del horno, con ajo o zataar, los shawarmas y el pan con nata como postre.

El Jamil

Está en Ámsterdam 306, Hipódromo Condesa, y es una versión más contemporánea –pero no por ello menos auténtica– de la tradición gastronómica libanesa. El chef y propietario, Mohamed Jamil Bader, es casi un recién llegado –2005– y siempre está pendiente de la clientela, que disfruta de la agradable ubicación desde hace ya una década. La carta tiene una selección interesante de vinos argelinos, y los jueves se llena de quienes disfrutan fumar tabaco saborizado en narguilas. Destaca el shanklish, el kipe y el pulpo al carbón, el kattayef (especie de crepa rellena de nuez), y las narguilas o pipas de agua.

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