Ya me gradué: ¿ahora qué hago con mi vida?

Naces, creces, llegas a los veintes y después te preguntas: “¿qué hago con mi vida?” Que sea una pregunta común no quiere decir que sea fácil de responder.

qué hago con mi vida
Foto. Brooke Cagle

Tener la incertidumbre de qué rumbo tomará tu vida después de que terminas una etapa escolar siempre es complicado. Y no es una cosa que suceda solo una vez: creo que muchas personas que tenemos el privilegio de estudiar pasamos por ese proceso varias veces.

Recuerdo que me pasó en la preparatoria, en ese momento crucial donde debes decidir qué vas a estudiar (o incluso si sí vas a estudiar una carrera), y ahora de nuevo lo estoy viviendo con la universidad. 

Claro que esta situación no la vivimos todas las personas de la misma manera. Algunas tienen muy seguro su camino y otras tardan más tiempo en encontrarlo. Yo le he dado muchas vueltas.

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Decidir dónde estudiar la carrera

Este proceso de “crecer” a veces viene con mucha carga y presión social. Nunca se me va a olvidar cuando supe que me habían faltado 8 aciertos en el examen de ingreso a la UNAM: sentía que había fracasado de todas las maneras posibles en la vida y me preocupaba mucho lo que iban a pensar mi familia y amigos. Me sentía frustrada. 

Después de un tiempo de terminar la preparatoria y trabajar en distintos lugares, cada vez sentía más la presión de tomar una decisión apresurada sobre mi futuro. Afortunadamente, contaba con el apoyo de mis padres, que me ofrecían darme una educación universitaria en alguna escuela privada.

Estaba consciente de que esa era mi realidad, pero no la de muchos estudiantes que tienen que intentarlo todas las veces posibles en alguna universidad pública porque si no, no tienen acceso a la educación. 

Mi búsqueda seguía pero yo no dejaba de sentirme perdida. Busqué muchas escuelas, carreras y nada me convencía, nada parecía ir con mi personalidad y con lo que me apasionaba. 

Esa época de mi vida fue muy difícil, estaba deprimida y sentía que todos mis amigxs ya estaban haciendo su vida, muchxs ya hasta se habían mudado para empezar su carrera y yo sólo sentía que me estaba quedando atrás.

Entre desesperación y un poco de adrenalina por no saber si realmente era lo correcto, encontré una carrera que me llamaba mucho la atención y que sentía que quedaba con mi perfil: Comunicación.

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Llegué a un buen lugar

Afortunadamente, mi carrera me encantó, llegó un punto donde sentía que estaba en el lugar correcto y que la vida misma me había llevado ahí de alguna manera.

Sé que no siempre es así: algunas personas terminan por salirse, cambiarse de carrera o hasta de escuela porque se dan cuenta que no es lo suyo. Es válido y sobre todo valiente no quedarse en algo que no les hace felices.

Estudié mi carrera por 9 cuatrimestres. Fueron 3 años largos pero con mucho aprendizaje: hice cosas que si le contara a mi yo de 16 años estoy segura que no me las creería, y eso ya es suficiente.

Me gusta poder voltear atrás y darme cuenta que valió la pena haberme sentido tan perdida en aquella época de mi vida.

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Diferente experiencia, mismos miedos

Ya graduada de la universidad, me encuentro en la misma situación, tal vez con más experiencia y una perspectiva diferente porque ya me sucedió una vez, pero es inevitable sentir miedo e incertidumbre por lo que pueda venir en el futuro.

Mi cabeza está llena de conceptos como servicio social, examen de titulación, tesis, prácticas profesionales y todos esos aspectos que te piden para para poder concluir tu carrera. Es como un preview de la vida adulta y asusta mucho.

Hay momentos donde me pongo nostálgica y me dan ganas de volver a la primaria y no crecer, pero después me pongo positiva y pienso que tal vez haya cosas buenas para mí allá afuera. 

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Encontrarte por primera vez con un mundo laboral competido y tan complejo, sobre todo en México, es intimidante. Hay veces que no puedes evitar preguntarte “¿Esto es lo que quiero de mi vida? ¿Qué voy a hacer si no encuentro trabajo?”

Ahora no tengo la respuesta de muchas de mis preguntas, pero tal vez en algún punto mi miedo y ansiedad se calmen, cuando me dé cuenta de que en realidad la vida me lleva de nuevo a donde necesito estar. 

El aprendizaje más importante que he tenido es que cada quién tiene su tiempo de vida: las cosas no nos llegan al mismo tiempo ni de la misma forma y siempre habrá algún momento donde sea necesario sentirte perdidx.