Cambiar de carrera (¡y de vida!) no es imposible: estas 4 mujeres lo hicieron

Cambiar de carrera a los a los treintaytantos o a los cuarenta suena imposible, pero sí se puede lograr. Estos son los casos de cuatro mujeres.

Foto. @gabivainilla

Por: Gabriela Cámara

Todos conocemos a esa persona. Por generaciones su familia ha estudiado Derecho y él muy chico supo que querría hacerlo también. O desde que vio El mago de Oz a los tres años supo que sería actriz y ahora ves sus posts sobre la próxima obra en la que estará. O era súper talentosa para las matemáticas y ahora es feliz haciendo proyecciones para una empresa. 

Y luego estamos otras personas. Las que a los 18 no estábamos listas para decidir qué carrera profesional queríamos y estudiamos lo que pensábamos que nos gustaría. Estudiamos buscando el engañoso “y vivieron felices para siempre” pero ahora que somos adultos oficiales (ejem) no lo hemos encontrado. De esas personas quiero hablarte.

De gerente comercial a atleta

Un día, un post de Instagram que pudo parecer irrelevante llamó mi atención.  Mi amiga Ana, gerente comercial exitosa y residente de CDMX, subió una foto a Instagram donde salía pegándole a una pelota con su raqueta de pádel tenis, en España. Su descripción era “¡Derrotamos a Francia! 🇲🇽 1 – 🇫🇷 0”.

Súper intrigada, dejé de “darle para abajo” a mi feed y le envié un mensaje para conocer el chisme completo: “Ana, necesito entender tu vida. ¿Qué haces en España, ganándole a Francia jugando pádel tenis?”

Resultó que Ana no era infeliz en su trabajo que le pagaba bien, pero quería pasar más tiempo en algo que realmente la apasionara. Se lo platicó a su pareja, quien le ofreció ayuda con los gastos de la casa en lo que lo definía. 

“Decidí que la vida es muy corta para no intentarlo”, me dijo. Ese algo era su deporte favorito, el cual jugaba amistosamente cada oportunidad que tenía, su ejercicio de rutina. Muchas personas cercanas le dijeron que estaba loca y que tiraría su vida por la borda.

 Lo primero que hizo Ana, además de armarse de valor, fue hacer un plan. Investigó cuánto dinero necesitaría, los trámites necesarios y se puso una meta de tiempo. Encontró un entrenador y entrenó seis meses de tiempo completo. Se mudó a España, donde estaba el circuito profesional, y consiguió patrocinadores. Su historia me resultó fascinante y me hizo buscar otras similares. 

cambiar de carrera
Imagen: Sanyam Bajaj

De godínez a modelo 

Gabi estudió Diseño de Información Visual. Se graduó y trabajó como diseñadora en un despacho de consultoría política y como maestra de inglés al mismo tiempo. Después de un tiempo, debido a agotamiento extremo e insatisfacción, renunció y se enlistó en una agencia de modelaje, pero no tuvo mucho éxito.

Se apoyó en sus padres para tomar un descanso en su ciudad natal en lo que se organizaba y fue entonces que un amigo fotógrafo le tomó las primeras fotos editoriales y la recomendó con una marca de tallas extras.

Con esas fotos empezó a alimentar su Instagram y finalmente llamó la atención de una agencia de modelos.  

Descubrió un amor por su trabajo que no había encontrado antes y desafió esa idea que le inculcaron en la universidad que éxito significa conseguir un trabajo en una “buena” empresa.

Cuando le pregunté sobre cómo el modelaje se había convertido en algo tan importante para ella me respondió: “Me di cuenta que si hubiera crecido viendo fotos de Ashley Graham o Tess Holiday, me hubiera ahorrado años de inseguridad”. 

Otras maneras de cambiar de carrera

Ana tuvo una pareja que la apoyó para que detuviera su vida y cambiara el rumbo. Gabi tenía el apoyo de sus padres para tomarse un tiempo en lo que se organizaba. Seguro piensas que así está fácil, los demás no tenemos la misma suerte, pero también tengo un ejemplo distinto.

Hace un año, Ángela, una compañera de la universidad (de una de esas carreras que pensé que me iban a gustar), me invitó a darle “like” a su página profesional como life coach

Ángela definitivamente no sabía que quería dedicarse a eso cuando era niña y si hay alguien que ha podido cambiar su vida de rumbo más de una vez, es ella. Ha hecho marketing para producción de eventos, también administró recursos en empresas y hasta diseñó bolsas con un giro social.

En un momento de crisis en su trabajo, con 34 años, recordó que desde niña le intrigaba la psicología. Investigó el tema de life coaching, consiguió una beca para estudiar la certificación e inició otro proyecto para poder aguantar los gastos del día a día. 

Ahora continúa estudiando psicología y ayuda a personas de las que hablábamos, las que no sabemos qué plan con nuestra vida, a crecer y a autoconocerse. Ella se define como acompañante en procesos de exploración y etapas de transición

Los sueños pueden llegar más tarde

Thelma hacía garabatos de niña, le gustaba hacer caras y flores en sus cuadernos y en cualquier superficie. Después creció y llegó el momento de elegir su carrera.

Ella quería dedicarse a Artes Plásticas, pero pensaba que no era una “carrera de verdad” y que no tendría suficiente dinero si se dedicara a eso. Así que estudió Diseño Industrial, se casó y formó una familia.

Siempre pensó que algún día cuando tuviera tiempo le dedicaría tiempo a dibujar, y ese momento llegó cuando tenía 43 años. 

Dos años después, Thelma vendió su primera pintura. Actualmente tiene 52 y su trabajo se vende en línea, en un par de galerías y en ferias de arte.

En el futuro quiere seguir pintando, ya que es un sueño hecho realidad para ella. También le gustaría dar clases como medio de aprendizaje propio. “Sí se puede vivir del arte, pero se necesita mucha dedicación”, me cuenta.

Después del “final feliz”

Qué bonitas historias de gente fregona que le sale todo fácil. ¿No? ¡No!

Todos estos cambios tuvieron sus complicaciones y no salieron bien a la primera. Ser persistente es parte del reto.

Cuando Ana me contó su historia, le pregunté “¿no estamos algo grandes para iniciar una carrera como atletas profesionales?” Resulta que los treintas son un edad óptima para el pádel tenis.

Ana trabajó dando clases de pádel en un club de España para mantenerse durante los tiempos de “vacas flacas”. Tres años después, sus prioridades han cambiado. Ahora está semiretirada e inicia una vida familiar con su esposa. 

Imagen: Sanyam Bajaj

No fue la Serena Williams del pádel, pero está increíble que se haya aventado. Hacerlo la llevó a un camino completamente distinto al que ella y todos a su alrededor imaginaban y le sienta bien. Su vida seguramente volverá a cambiar de rumbo y eso la emociona inmensamente. 

A lo mejor lo tuyo no es ser modelo, ni pintora, ni life coach, ni atleta. Pero si aún no te hace feliz lo que haces, anímate a dedicarle tiempo a algo que disfrutes.

Puedes empezar por una clase o leyendo sobre el tema y así tomar pequeños pasos para encontrar qué es lo tuyo, estudiarlo y perseguirlo para vivir –cada día un poco más feliz– para siempre.