3 prejuicios que rompí sobre mi relación con el ejercicio

Pasé un fin de semana transformador en The Dream Retreat x Supernova Rise, un retiro para ejercitar cuerpo y mente organizado por adidas. Y, amistades, tengo grandes revelaciones.

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Por. Alicia González

Recientemente adidas anunció el lanzamiento de los nuevos tenis Supernova Rise, una silueta ideal para correr todos los días. Este calzado tiene una tecnología con una suela con excelente soporte y una sensación ultra suave, perfecta para todas aquellas personas que tenemos como requisito sentirnos entre nubecitas al correr. Créanme cuando les digo que los probé y 10/10.

Para celebrar este lanzamiento y comprobar su suavidad, la marca organizó The Dream Retreat x Supernova Rise, un fin de semana en Valle de Bravo dedicado exclusivamente a conectar y compartir experiencias.

El viaje tuvo muchos momentos bonitos de reflexión en donde no solo nos enfocamos en sacarle provecho al calzado corriendo en la montaña (o caminando en mi caso), también disfrutamos de actividades como una clase de yoga, un temazcal, una sesión de sound healing y una ceremonia de chakras. ¿Yo? Vibrando altísimo.

Hacer este viaje junto a más de 20 mujeres con muchas ganas de compartir se convirtió en una experiencia divertida y de mucho amor, además de que después de todos los detalles que recibimos por parte de la marca descubrí que uno de mis lenguajes de amor son los regalos (jeje gracias adidas 🫰).

Entre todas las actividades y experiencias tuve oportunidad de reflexionar sobre uno que otro prejuicio que tengo sobre mi relación con el ejercicio.

1. Ser principiante no tiene por qué ser solitario

Las ganas de evitar hacer algo por primera vez –por miedo a lo incómodo– fueron latentes en este viaje. Lo viví al pensar en la vergüenza que me daría salir corriendo de mi primer temazcal, en el que por cierto terminé con ganas de quedarme una hora más, o cuando me di cuenta que no podía seguir el ritmo en la primera carrera en la montaña.

Descubrí que no necesitas igualar el ritmo de nadie para sentirte acompañada, siempre hay personas con quienes puedes compartir en el punto en el que estés de tu proceso.

prejuicios ejercicio adidas

2. En el deporte (y en la vida) no tienes que quedar bien con nadie, solo contigo

Entre todas las actividades que teníamos en el calendario hubo un momento en el que me di cuenta que necesitaba un descanso, así que le avisé a las organizadoras y tomé una siesta que, de verdad, cumplió con su función reparadora, como reiniciar mi cuerpo por un ratito.

Cuando regresé y me integré a las siguientes actividades me di cuenta de que no pasó nada por haber “perdido” esa hora de ejercicios y que, al contrario, el resto de la tarde me la pase mucho mejor que el día anterior.

Me puse a pensar ¿cuántas cosas podría solucionar con una siesta? En los días laborales algunos problemas me causan tanto estrés que me cuesta avanzar y no logro solucionarlos, ¿si me hubiera dormido por una hora podría haber avanzado más que simplemente darle vueltas a lo mismo? Para pensarse, verdaderamente. ¡Qué vivan las siestas y poner al cuerpo primero!

3. El descanso no es solo físico 

Después de dos días levantándome a las 4:30 de la mañana –y teniendo más actividades físicas de las que había tenido desde hace años– noté que aunque las piernas me dolieran por los 10 km caminados, me sentía extrañamente descansada.

Y es que hablando con el resto del grupo descubrimos que existe más de un tipo de descanso. De hecho, la Dra. Saundra Dalton-Smith en su libro Sacred Rest menciona que existen 7: físico, mental, creativo, social, emocional, sensorial y espiritual.

Durante estos días descubrí que mi mente estaba relajada. No tuve que preocuparme por saber qué comería, a qué hora tenía que sacar a mi perrito o si había pendientes o no en el trabajo. Solo estaba existiendo y siguiendo las instrucciones que me daban.

También entre tantas actividades no tuve mucho tiempo para estar en redes sociales, a tal punto que mi teléfono registró la mitad del tiempo del que paso normalmente. #bendecida

Tener espacios como estos en donde rompes con la rutina y te atreves a hacer cosas diferentes me ayudó a darme cuenta de qué cosas quiero incorporar en mi rutina diaria y cuáles podrían salir fácilmente. Por ahora me quedo con correr a mi ritmo… ah ¡y con las siestas!

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