Del 28S y por qué las feministas tenemos derecho a protestar

La semana pasada se distinguió por represión policial en CDMX y constantes críticas a los diferentes grupos de mujeres que están manifestándose y luchando en la ciudad. En esta colaboración, reivindicamos nuestro derecho a seguir exigiendo nuestros derechos.

Foto: Fabiana Estay

Por: Libertad López Olivera, Asistente de Incidencia de Balance. Promoción para el Desarrollo y Juventud A.C

Cada 28 de septiembre, Día de Acción Global por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, exigimos el respeto a nuestra autonomía y a nuestras decisiones.

Lo hacemos porque somos conscientes de las brechas de desigualdad. Sabemos que, a pesar de que en todo el país el aborto es legal bajo causales, la gran mayoría de nosotras* encuentra barreras en el acceso.

Más de un año de protestas feministas

Desde siempre, la protesta ha sido una herramienta para avanzar nuestro movimiento, y en CDMX llevamos más de un año exigiendo ese derecho.  

En agosto de 2019, salimos a marchar exigiendo justicia para las víctimas de violencia sexual por parte de los cuerpos policiacos. Nos hicimos escuchar y lo seguiremos haciendo porque no tenemos miedo, nos cansamos de la impunidad. 

Después, miles marchamos el 8 de marzo en todo el país. En CDMX, ríos de personas recorrieron el centro bajo la consigna fuimos todas. Y al día siguiente paramos y demostramos que si tocan a una respondemos todas.  

La rabia continúa. Durante los primeros siete meses del 2020, frente al panorama por la pandemia y resguardo en los hogares, fueron asesinadas 2 mil 240 mujeres en el país, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. 

Nuestra lucha no descansa ni en el confinamiento, y este septiembre fue conmovedor ver la toma de las instalaciones de la ex CNDH, que empezó en CDMX y continuó en otros estados de forma simbólica.

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Pañuelazo, exCNDH. Septiembre 2020. #bloquenegro

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Buscamos seguridad y encontramos violencia

Este 28 de septiembre, el gobierno de Ciudad de México respondió a las manifestantes feministas con uso excesivo de la fuerza.

El encapsulamiento es una forma de detención arbitraria que busca el aislamiento de protestantes y pone en riesgo a cualquiera que queda dentro. 

Al ser encapsuladas, las manifestantes fueron forzadas a permanecer juntas en un espacio reducido, incluso cuando las medidas sanitarias actuales recomiendan lo contrario. 

Los policías usaron también gas pimienta, extintores y cohetones, estrategias y artículos que pertenecían al supuestamente extinto cuerpo de granaderos. Esto fue un ataque directo, ya que, al estar encapsuladas, las mujeres no podían dispersarse.

Por eso afirmamos que las acciones no tuvieron intención de contención ni apertura al diálogo, sino ataques que también incluyeron violencia psicológica.  

 Nuestro país tiene un historial estigmatizante y sangriento contra la protesta. Pero sumando el contexto violento en el que vivimos, no nos cansamos de señalar que ocurren 10 asesinatos de mujeres al día. 

Lo tenemos claro desde hace tiempo: la policía no nos cuida, ni nos cuidará por más capacitaciones que les obliguen a tomar. 

Somos nosotras quienes nos organizamos, nos comunicamos, nos cuidamos, nos acuerpamos, cubrimos nuestro rostro, hacemos estrategias contra las agresiones, avisamos a una amiga cuando salimos, cuando llegamos a un lugar seguro, escribimos en el brazo nuestro nombre.

Vivir en México es un peligro, manifestarnos también lo es. 

Las declaraciones de la Jefa de Gobierno

El gobierno de la Ciudad de México ha recurrido a la criminalización y minimización de las protestas. Lo que se traduce en gastar recursos y tiempo en perseguir, estigmatizar y reprimir a feministas en lugar de crear un entorno seguro para todas. 

Desacreditan el movimiento feminista, sugiriendo que no somos más que un grupo manipulado e infiltrado, que lo que hacemos no lo hacemos por nosotras mismas, sino que hay alguien detrás, legitimando nuevamente el discurso patriarcal de que no somos capaces por nuestra cuenta. 

La Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, expuso el lunes 28 de septiembre una supuesta conexión entre empresarios corruptos y las compañeras que mantienen tomadas las instalaciones de la CNDH. Para hacerlo, puso en peligro la vida y el empleo de una mujer. 

El martes 29, Sheinbaum aseguró que durante la marcha no hubo represión, pero los videos, fotografías y testimonios muestran lo contrario

El miércoles, mientras se declaraba feminista, Shienbaum volvió a cuestionar al movimiento y al lenguaje de las compañeras, con la pregunta “¿eso es feminismo?” 

Pero el feminismo no tiene unidad de medida y desvirtuar la demanda de las organizaciones feministas es negar el cambio estructural que este país necesita para acabar con las brechas de desigualdad, específicamente en los temas de género. 

A los servidores públicos les toca trabajar en solucionar las demandas de la sociedad, no aumentar los discursos de odio contra un sector de la sociedad y con ello las violencias que se ejercen sobre este.

La lucha sigue

Mientras tanto, no hay protocolos claros y respetados para la contención de las protestas, no hay un trabajo institucional interno que se aleje de la represión, violencia y corrupción, y mucho menos hay sanciones claras hacia elementos policiacos que nos han violentado. 

Nos llaman violentas para justificar la incapacidad del gobierno de dar
respuestas efectivas ante los problemas reales y concretos. Violencia la de los cuerpos policiacos, de las instituciones de impartición de justicia corrompidas.

También sus estrategias sin resultados, su discurso que polariza justificando la violencia contra las mujeres* y contra las feministas. Todo esto es violencia institucional.

Nuestras denuncias son políticas, pero están más allá de los partidos y más cercanas a la idea de que somos personas completas y capaces, solidarias, autónomas y sujetas de derechos. 

Ante los ojos de personas incrédulas, indiferentes y sin empatía, seguimos fortaleciendo el movimiento feminista porque nuestro interés está con las mujeres* y nuestro trabajo sigue siendo necesario ante las deudas del estado.

*En este texto hablamos desde el “nosotras”, usando en ocasiones el término “mujeres*”, ambos con la intención de incluir las experiencias de las personas que se identifican y/o son identificadas como mujeres, lo cual incluye a hombres trans y personas no binarias

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