5 consejos para entender y deconstruir los celos

Con el cuestionamiento del amor romántico y la reestructura de las relaciones eróticas y emocionales, los celos -en muchos casos- se convirtieron en un tabú con una estela de toxicidad. La clave para deconstruirlos es aceptarlos y trabajarlos.

deconstruir los celos
Foto. Shingi Rice

Texto: Ale López

Siempre he pensado que el amor debe de ser libre, que si tienes que revisar quién le da like a las fotos de tu novia, novio, novie o crush es porque ahí no es y que incluso ligar con otras personas no tiene que ser algo prohibido en una relación. Ajá, toda liberal… en la teoría.

Es justo por eso, y todo el discurso de toxicidad que rodea a los celos, que cuando me encontré en una situación en donde por varias razones específicas súper sí me importaba que mi novio fuera a cierto lugar con una amiga, no supe qué hacer.

Ni siquiera me pasó por la cabeza decirle que le «prohibía ir», pero estaba incómoda -incluso físicamente. ¿Fui tóxica y no lo sabía?, ¿qué tendría que hacer con esos celos?, ¿en realidad estaba mal decirle que no me sentía cómoda con que fuera?, ¿los celos son malos nada más porque sí?

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Este texto es para ti si tú, como yo, también has sentido esa avalancha de sentimientos y sensaciones que suelen traer consigo los celos. Junto con algunos cuestionamientos y reflexiones acerca de su existencia y vinculación con el amor romántico. Platiqué con dos expertas: Carmen María Álvarez de Té azul y Mayneé Cortés de Laboratorio afectivo

Spoiler alert: para desconstruirlos hay que entenderlos.

¿Qué son los celos?

Una emoción. Y como toda emoción no requiere una etiqueta moral o decir que necesariamente son buenos o malos. Al ser una emoción, «los celos simplemente son», me explicó Maynné. Incluso podemos decir que la emoción primitiva de los celos surgió por razones evolutivas… aunque eso no quiere decir que siga siendo necesaria.

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“Los hombres no tenían forma de comprobar que el hijo realmente era suyo, entonces existían estos celos sexuales para comprobar que el bebé si lo fuera. Las mujeres querían que el hombre se quedara cuidando de los hijos una vez que nacieran», dijo Carmen María.

No sé a ustedes, pero entender esto a mí me quitó esa presión que tenía por no sentir celos. Digo presión porque todo lo que oía o leía acerca del termina ponía los celos en algo malo, tóxico. Entender que son una emoción y ya me quitó un gran peso de encima

«Quien te quiere te cela», ¡cero!

Ok, ahora que entendimos que los celos no son necesariamente buenos o malos, ¿qué sí los convierte en algo negativo? Tanto Maynné como Carmenmary concuerdan que es la forma en la que los expresamos.  “En el momento que la persona que los siente no tiene las herramientas para expresarlo de manera asertiva o para procesarlos de manera afectiva, entonces empiezan a generar conflicto en la relación”, dijo Maynné. 

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Otro punto importante del que hablaron las dos fue el hacernos responsables de nuestros celos. O sea, al ser una emoción es probable que no controlemos exactamente cuándo los sentimos, pero sí qué hacemos con ellos. Es muy diferente identificar que sentimos celos y pararnos por lo menos un segundo a pensar «¿qué dice esto de mí?» en lugar de culpar a lo otra persona o comportarnos de forma violenta.

Y es que si existe una idea tan negativa de los celos no es por nada, por muchos años el amor romántico nos enseñó que “quien te quiere te cela”. De hecho, les pregunté a Carmenmary y Maynné qué opinaban sobre esta frase. 

Maynné respondió: “Es sumamente violenta y falsa porque pues claro que no. Asociar el amor con el control es algo muy patriarcal. Justo tenemos un taller de amor romántico en el que hablamos mucho de esta asociación que hemos tenido a las relaciones de poder, también tomando a la persona que amas como una propiedad en lugar de una persona con la que construyes una relación”.

Carmenmary contestó que claramente hay mil y un maneras más bonitas y sanas de demostrar amor, y que al final es muy egoísta, ya que los celos tienen que ver mucho más con nosotros que con los demás, lo que nos lleva al siguiente punto. 

Los celos como herramienta de autoconocimiento

Algo en lo que ambas que ambas coincidieron es que los celos pueden ser una oportunidad para conocernos mejor. Como explicó Carmenmary, parte de hacernos responsables de esta emoción es entender de dónde viene. Esto puede ser desde algún abandono en la infancia, tu relación con tus padres, o que alguna pareja te fue infiel. Entender esto te puede ayudar a trabajar y sanar heridas que tienen que ver totalmente contigo y no con las otras personas. 

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“Cuando entiendo realmente de dónde viene, más fácil es sostenerla y trabajarla, las emociones no van a dejar de estar porque son parte del ser humano, humana, humane, estar vive, pero lo que sí podemos hacer con ellas es trabajaras para que en vez de que sean algo amenazador y extraño, sean una herramienta de autoconocimiento”, dijo Maynné.

Entonces ¿qué hago con mis celos?

Esta lista, diseñada a partir de las concersaciones con Maynné y Carmenmary, puede ser tu plan de acción cuando sientas que los celos comienzan a subir como una espuma.

  1. Olvídate de la culpa. Los celos son una emoción y no nos deberíamos de sentir culpables por sentir ésta o cualquier otra. Tener herramientas para afrontarlos asertivamente es todo un proceso y nos merecemos paciencia.
  2. Hacerte responsables de los celos. Aquí viene la parte en la que nos debemos preguntar cosas como ¿qué dice esto de mí?, ¿de dónde vienen?, ¿qué tan real o ficticia es la situación por la que siento celos?, ¿qué inseguridad propia reflejan estos celos? 
  3. Aprende de tus celos. Al hacernos responsables de nuestros celos nos preguntamos muchas cosas que probablemente no nos haríamos sin esta situación, por lo que podemos aprender mucho de las respuestas a estas preguntas y utilizar este autoconocimiento no solo cuando sintamos celos, si no en todos los aspectos de nuestra vida. 
  4. Poner límites. Al identificar realmente de dónde vienen los celos y qué es lo que te molesta de la situación, es una gran oportunidad para platicar con nuestra pareja y poner límites. Esto claro, haciéndonos responsables de nuestra parte y en ningún momento utilizando los celos como forma de control. 
  5. Pide ayuda. Una opción es platicar de los celos en terapia. Si está en nuestras posibilidades, ir a terapia y hablar de esto que sentimos es una de las mejores maneras para realmente saber de dónde vienen estos celos, trabajar, sanar y aprender sobre esta herida. Acá te comparto una lista con opciones de ayuda psicológica gratuita y a bajo costo.

Así que, amigues, se vale estar en este camino de la deconstrucción y sentir celos. Al final es tan humano sentirlos como cualquier otra emoción e incluso nos pueden ayudar a crecer como personas.