La depresión contada más allá de los síntomas

Octubre es el mes de la salud mental. Hoy nos gustaría explorar aspectos de la depresión más allá de los síntomas, como reconocer que se puede sentir de muchas formas y que nunca será culpa de quien la padece.

Ilustración. Dersdepanian

Al buscar «depresión» en Google, lo más probable es que surjan un montón de textos sobre síntomas, como este: «sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria».

Pero para muchas personas, la depresión se vive formas diversas. Hay para quienes es discapacitante, mientras que otras han aprendido o han tenido que ser funcionales aún atravesándola.

En esta viñeta de Mich Dersdepanian hablamos de cómo la depresión puede sentirse de muchas formas, todas válidas. Pero más allá de eso, la importancia de eliminar los estigmas que hay en torno a ella, como el sentimiento de culpa o fracaso.

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Vivir una depresión nunca será culpa de la persona ni es un fracaso, tampoco se soluciona con un «échale ganas» o un «valora lo que tienes».

La salud mental es colectiva

La depresión es un trastorno mental común, en ascenso y de causa multifactorial. A escala mundial, aproximadamente 280 millones de personas tienen depresión, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

«Aunque hay tratamientos conocidos y eficaces contra los trastornos mentales, más del 75% de las personas afectadas en los países de ingresos bajos y medianos no recibe tratamiento alguno. Entre los obstáculos a una atención eficaz se encuentran la falta de recursos y de proveedores de atención de salud capacitados», detalla la OMS.

En México, por ejemplo, el presupuesto del gobierno para atender la salud mental ha ido en descenso, de acuerdo con un reporte elaborado por el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria.

Si estás atravesando por un momento difícil y sientes que necesitas ayuda, no dudes en pedirla. Es importante recordar que la terapia psicológica no está diseñada solo para enfrentar momentos muy complicados, sino como parte de una rutina de autocuidado de la salud mental.

La terapia puede ser un espacio seguro, de contención, escucha y apoyo.

«El paciente dirá lo que pueda decir y no todo lo que piensa, como dice la regla original freudiana. El silencio deberá respetarse porque existe un núcleo íntimo que quizá nunca se compartirá con nadie.

«La terapeuta escuchará y no hará demasiados esfuerzos por organizar lo que escucha», dice la psicoterapeuta Valeria Villa en un texto publicado en Opinión 51 sobre tipos de terapia.

Si puedes, rodéate de tu círculo más cercano. Aprender a pedir ayuda es válido.

Finalmente, te compartimos algunos servicios de apoyo psicológico que te pueden ser de ayuda.