A un año de la marcha que lo cambió todo: ¿cómo vivimos nuestro feminismo este 8M?

En 2020, las mujeres mexicanas salimos a marchar en números sin precedentes. Quisimos platicar con algunas feministas que participaron en las manifestaciones del año pasado para saber qué ha cambiado y qué sigue igual en su lucha.

día de la mujer

El año pasado miles y miles de mujeres salimos a marchar. En CDMX, en donde un mar morado y verde inundó las calles, pero también en lugares como Durango o Villahermosa en donde por primera vez las mujeres salieron a la calle un 8 de marzo.

En lo personal, me acuerdo y se me pone la piel chinita. El encontrar tantas caras conocidas, el que mi mamá me acompañara, el sentir tanta euforia, enojo, amor y hartazgo a mi alrededor. Fue un día muy poderoso.

Significó algo diferente para cada una, pero en algo podemos estar de acuerdo: algo cambió ese día que hace que no haya vuelta atrás.

Es por eso que decidimos platicar con algunas mujeres para que nos contaran cómo han vivido su feminismo este año, y sobre todo después de la marcha.

«Ha sido entender que los procesos de lucha de todas son diferentes, y que está bien»: Angie

La marcha del año pasado fue un golpe y un shock emocional desde lo positivo.Yo me acuerdo que estaba en la Plaza Exedra aquí en Aguascalientes, hacía un solesazo y estaba atascado de mujeres. Éramos tantas, y vi tantas compañeras que nunca había visto ahí. Fue de esoooo, así podemos organizarnos. Y luego nos mandan literalmente a encerrar. 

Una de las cosas que a mí me pasó es que me volví a sentir sola. Aunque seguíamos dando la lucha desde la virtualidad, y en lo que podíamos presencialmente, era como de ¿dónde están todas?. Ha sido entender que los procesos de lucha de todas son diferentes, y que está bien esa diversidad, en realidad no estamos solas. Tal vez que no pongan el cuerpo no quiere decir que no estén presentes, porque están pendientes de lo que se publica y si se ocupa apoyo en algo, ahí están.

Este año me hizo replantearme mi feminismo y enfocar mi lucha. Ya no podía estar hablando de tantos temas, seguir cargando tantas banderas. Fue de a ver, ¿cuál es la lucha que yo tengo?, ¿dónde estoy?, ¿cómo puedo apoyar?, ¿desde donde? 

Ese distanciamiento físico me hizo preguntarme cuáles son esas violencias que yo sigo ejerciendo con otras mujeres, si estoy sumando, y me hizo replantearme muchas cosas respecto a mi feminismo porque en verdad me interesa dejar de ser machista. Angie Contreras 

«Me fui más por el feminismo de autocuidado»: Majo

Me veo el año pasado y siento que estaba muy en la lucha. Quería ir y gritar, y sentía mucho enojo y mucho coraje. La sangre me hervía por todo el furor que estaba en las calles.

Creo que después de la pandemia, al recluirme en mi casa y al estar en aislamiento, sentí un poco como si me desarmaran. Fue una desarticulación de todo el movimiento y al mismo tiempo yo me desarticulé. Sentía que me alejaba, pero al mismo tiempo tenía que tener muy presente al feminismo para mi autocuidado. Era muy consciente de que no podía estar al cien, no podía estar involucrada en todo, y no podía leer todas las noticias porque sabía que eso me hacía mal. 

Entonces creo que en cierto sentido me alejé un poco de este feminismo más duro, que sale a las calles y lucha. Me fui más por este feminismo de autocuidado. El entender que no puedo estar siempre, y chance por la circunstancia fue lo mejor.  Majo Carvajal

«Mi visión se transforma constantemente»: Ana

El año pasado fue muy poderoso. Me recuerdo caminando en las calles acompañada de mujeres de todas las edades levantando nuestros pañuelos morados y verdes. Apoyándose y cuidándose la una a la otra, compartiendo transportes, haciendo sonar las consignas potentemente y compartiendo unas ganas inmensas por cambiar nuestras realidades de forma tangible y radical.

 Los movimientos feministas llevan años de trabajo detrás del fenómeno que vivimos en el 2020. Sin embargo, el año pasado fue la consumación de todos sus esfuerzos donde pudieron llenar sus ojos por la inmensa emoción de ver unidas a tantas mujeres diversas por una lucha común: la igualdad. Igualdad de oportunidades, de ser tratadas como personas con derechos plenos, de una vida libre de violencia, de decidir sobre nuestros cuerpos, de poder vivir sin miedo, de entender que como mujeres lo podemos todo y lo vamos a cambiar todo.

 Mi visión sobre el feminismo ha estado en constante transformación, experimentando desde muchos lados el como se vive ser feminista: académico, profesional, personal, social, familiar etc.

 Yo veo el feminismo en mi vida como una forma de comunicarme diferente, como un centro de transformación personal que impacta en las personas cercanas a mi para que esas personas impacten en otras, una oportunidad de quitar y cuestionar lo “natural”, lo de “toda la vida”, para que mi vida y la de muchas otras mujeres sea vivida en libertad plena algún día. Ana Pro 

«Decidí ya no utilizar la etiqueta de feminista»

En cuanto al año pasado tengo sentimientos encontrados. Fue el segundo año en el que pudimos reunir un contingente de personas negras, afromexicanas, racializadas. Vivimos una situación en la cual una chica quería tocar el pelo de una amiga, y al ella decirle que no se puso muy pesada. 

No es que mi feminismo haya cambiado mucho a partir de la marcha, pero justo por esta situación se reafirmaron muchas reflexiones que venía teniendo en cuanto grupos de mujeres que no han convivido con otros grupos de personas que son racializadas. Reafirme lo que por un tiempo ya me empezaba a dar cuenta: el racismo en los espacios feministas. 

Este último año ha sido un año muy movido porque empecé a reflexionar desde otros lugares. Ya me había acercado a otras teorías, como el feminismo negro o descolonial, pero al final del año aventé el feminismo a la basura. Me parece que no es una opción para mí.

Lo realmente revolucionario está en construir colectivos, colectividades y espacios en donde realmente cuestionen el orden colonial, el orden en el que estamos. Que apunten a unas críticas más profundas y no a lecturas súper simplistas de la universalidad y el patriarcado.

Yo ando en contacto con otras lecturas y otras personas que también son muy críticas del feminismo y decidí no utilizar la etiqueta. Eso no quiere decir que tenga una apatía por los asuntos que tienen que ver con las mujeres. Simplemente creo que fuera del feminismo es posible otras organizaciones políticas, y por eso decido este año no marchar. Valeria Angola

Que este 8M nos sirva para reflexionar sobre nuestros feminismos y cómo los vivimos, porque eso también es un acto revolucionario