3 libros para entender a un país con desapariciones y feminicidios

Con sus libros, estas autoras nos hablan sobre la realidad de los feminicidios y la violencia en México. Leerlas es comprender el país en el que vivimos y acompañar a quienes todavía buscan justicia.

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Foto. Rawpixel

Cuando era niña, había situaciones que no comprendía y que me resultaban difíciles de asimilar.

Nací en Valle de Chalco y después viví en Ixtapaluca, ambos municipios pertenecientes al Estado de México.

Hasta finales del 2019, ese estado ocupaba el segundo lugar en feminicidios, solo después de Veracruz.

De pequeña, veía las hojas pegadas en las paradas del trasporte público, en las combis, en el metro  y me intrigaba saber por qué el rostro de una mujer estaba ahí.

Qué le había pasado, cuál era su historia, qué significaba esa seña particular que la distinguía de las demás. 

Me resultaba sorprendente que un día una mujer saliera a la escuela y no regresara. Que nadie supiera qué pasó con ella.

A los diez años me mudé a Puebla. Encontrarme con un ambiente distinto fue un poco liberador para mí mamá, para mi hermana pequeña y para mí. El estado de alerta en el que siempre vivíamos en el Estado de México se fue difumando un poco.

Un día, Diana, una de las vecinas de mi abuela, desapareció. Recuerdo que todos en el pueblo salieron a buscarla.

Lo único que supe de ella es que salió a correr y que justo acababa de cumplir 15 años; después supe que la “encontraron” a unos metros de su casa.

Libros sobre feminicidios y desapariciones

Esta es una realidad con la que vivimos en México. Pero, aunque lo sepamos, a veces es difícil realmente comprender por qué, qué nos llevó a este punto.

Estos son tres libros sobre feminicidios y violencia en el país que nos han ayudado a dimensionar la crisis.

La fosa de agua, de Lydiette Carrión

Nombrar el feminicidio, desarticular el morbo en el que los medios de comunicación lo han documentado y describirlo desde una panóptica alejada de la revictimización es algo que Lydiette Carrión hace en La fosa de agua: Desapariciones y feminicidios en el río de los Remedios (2018).

La autora hace una investigación sobre los feminicidios ocurridos entre 2011 y 2013 en el Estado de México y retrata un esbozo de las niñas que quedaron calcadas en el tiempo en los carteles de se busca:

“Niñas que dibujan estrellitas en sus cuadernos, muchachitas que postean sus selfies en Facebook, con sus uniformes de secundaria” inicia la autora, y empieza así a crear en nuestra memoria el verdadero rostro de cada una de ellas.

El Río de los Remedios es una gran canal que recorre una longitud de 15.7 kilómetros, y atraviesa los municipios de Naucalpan, Tlalnepantla, Ecatepec de Morelos y Nezahualcóyotl del Estado de México.

En 2014 se encontraron ahí sustancias nocivas como metales pesados, solventes y ácidos. Y también siete mil restos óseos.

Dignidad para las víctimas

La periodista se dedica a rastrear las historias de Bianca, Yenifer, Diana Angélica, Andrea, Mariana Elizabeth, Luz del Carmen, Luz María. Hace registro geográfico del lugar donde fueron vistas por última vez, de dónde ocurrieron sus feminicidios y dónde fueron encontradas.

A la par, va trazando una crónica de cómo las muertes de mujeres se quedan en flotando en una fosa de impunidad.

El lenguaje de la escritora expone los recuerdos de sus madres, de sus amigas con las que solían soñar y de las injusticias que rondan al feminicidio.

Este libro deja el sentimiento de ausencia por saber que muchas mujeres nos siguen haciendo falta.

Procesos de la noche, de Diana del Ángel

El año pasado me acerqué a los poemas de Diana del Ángel, una voz literaria que se sostiene en un recordatorio crucial sobre el cuerpo y los espacios que nos habitan.

En Procesos de la Noche (2017), un libro de investigación periodística, nos habla sobre el martirio judicial que atravesó la familia de Julio César Mondragón, uno de los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa Raúl Isidro Burgos.

El título de este libro bien podría ser una advertencia sobre la oscuridad del sistema de justicia y del camino de impunidad que deben recorrer las familias mexicanas al pedir justicia.

La autora acompaña a la familia Mondragón y a la licenciada Sayuri Herrera en ese andar jurídico para exhumar el cuerpo del normalista y realizar una nueva necropsia, con el fin de encontrar nuevas respuestas y darle descanso a Julio.

Además, Diana del Ángel retoma los testimonios de familiares, compañeros y amigos y mediante apartados que llevan el nombre de Rostro, hace un esfuerzo por reconstruirlo:

“Rostro. Cerca del bordo hay un río. Juntábamos piedras de colores o sacábamos a los peces…”

Las esclavas del poder, de Lydia Cacho

En esta búsqueda por entender los distintos tipos de opresión que viven las mujeres en el mundo, reconocerlos y poder habitar sobre la empatía, Las esclavas del poder (2010), de Lydia Cacho, demuestra la red de las mafias tratantes de mujeres en México y en el mundo.

Lydia Cacho es una periodista que se ha dedicado a desentrañar las redes de pederastia y pornografía infantil y a exponer quiénes son los servidores públicos que usan su poder para violentar a niñas y mujeres. En este libro, retrata quiénes son las esclavas de la trata sexual en el mundo.

El lenguaje de la autora parte en primera persona con un relato sobre su madre y su hermana Sonia.

Nos permite adentrarnos en los imaginarios que conformaron la infancia de Lydia, y a partir de ahí, hilar los intereses personales que la llevaron a investigar sobre la violencia sexual hacia la mujer.

El libro incluye historias de mujeres jóvenes raptadas en Tlaxcala, considerada desde hace años la cuna de la trata de personas; un diálogo sobre niñas de venta en Camboya; de Arley de 19 años, sobreviviente de un estrangulamiento y de las 200,000 mujeres y niñas que fueron traficadas entre 2005 y 2010 a Turquía.

La narrativa de la autora nos hace parte de una especie de diario de viaje. Se refuerza con elementos estadísticos y de la voz de las mujeres sobrevivientes que lograron salir del negocio sexual.

Leer el trabajo de estas autoras no es fácil, pero es una manera de comprender nuestra realidad y de luchar para cambiarla.