Ráfaga: chicas en patines haciendo lo imposible

Ráfaga es un club de morras chidísimas que están conquistando la CDMX en patines. Hacen posible lo imposible bailando en ocho ruedas, rompiendo sus límites y gozando juntas. Las entrevistamos junto con adidas y esto fue lo que nos contaron.

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Hace tres años, Matsuko se compró unos patines. De inmediato se dio cuenta de que en la ciudad aún faltan espacios para patinar, así que le surgió la idea de crear un club para hacerlo en grupo. Lo platicó con sus amigas, se unieron y entonces surgió Ráfaga, un club de rollerskate y rollerdance en Ciudad de México donde hoy hacen posible lo imposible, se apoyan e inspiran colectivamente.

Cuando comenzaron, poquito antes de que iniciara la pandemia de Covid, patinaban donde fuera: en la calle, parques, casas, estudios. Aprendían viendo tutoriales en YouTube. Después, consiguieron un lugar en donde hacerlo y un instructor. A partir de ese momento, la comunidad no ha dejado de crecer.

Ráfaga
Fotografía. Diana Caballero

En Ráfaga no solamente dan clases para aprender a andar y bailar en patines, sino que se ha formado una comunidad en donde cada persona es un soporte para la otra. Juntas superan sus límites y no hay imposibles.

«Lo más gratificante de Ráfaga es poder crear juntas otra realidad. No competir, sino acompañarnos», dice Ivania, otra de las fundadoras del club.

Fotografía. Diana Caballero

Ambas opinan que una de las cosas más bonitas que han vivido en el club es ver el cambio en las mujeres, observar cómo se inspiran entre sí. «Cuando veo a alguien que entra y no podía patinar y ahora puede dar vueltas y ser libre con su cuerpo es una super satisfacción», cuenta Matsuko.

Y justo de eso trata la nueva campaña de adidas, «Hacer posible lo imposible», del poder de superar nuestros límites.

Ráfaga: morras patinando y tomando los espacios de la ciudad

Al principio, no imaginaban que Ráfaga sería un grupo mayoritariamente de mujeres. Matsuko dice que eso se fue dando de forma muy natural hasta convertirse en «un lugar que es muy de morras, de mucha libertad, donde nadie critica a nadie y el cuerpo es libre».

Fotografía. Diana Caballero

Pero el camino no ha sido sencillo, han enfrentado varios obstáculos. El primero fue la pandemia. Pero también la dificultad para encontrar espacios para patinar, pues necesitan ciertas condiciones para hacerlo.

Matsu dice que por eso necesitan que más gente sepa de la existencia de Ráfaga, para que así la comunidad crezca y tengan más posibilidades de tener mejores espacios para patinar. Y también difundir el proyecto porque aún existen ideas o límites que se pone la gente al creer que no podrían patinar.

Fotografía. Diana Caballero

A pesar de todo esto, lo que han conquistado en Ráfaga son cosas que imaginaban imposibles, como sus primeras fiestas en patines que ya son una realidad. Pero también «la comunidad que hemos logrado, ver el apoyo de todas con todas, hasta en cosas que no son Ráfaga, sino ya en un nivel personal», dice Ivania.

Un espacio de sororidad, oportunidades e inspiración para más mujeres

En Ráfaga, la sororidad que se ha creado entre las integrantes del club lo es todo, comenta Ivania: «si no hay sororidad, no hay comunidad».

Cuando patinan juntas, dice Matsuko, «todas somos un cuerpo que está bailando, sudando, disfrutando, riendo, cayendo y aprendiendo. No hay diferencias entre las demás y no hay límites, llegas ahí y ya eres parte del crew».

Ráfaga
Fotografía. Diana Caballero

Las dos fundadoras de Ráfaga dicen que ven el patinaje como un lugar muy simbólico a través del cual existe una oportunidad de trascender los límites al reconocer tus capacidades día tras día.

«Poder aceptar que te vas a caer y que te van salir moretones y que sÍ duele, pero que luego te vas a parar y se te va a quitar el miedo porque la próxima vez te vas a caer mejor, para mí eso es algo que me ha inspirado», dice Matsuko y cuenta que lo que también la motiva es que hay personas que les han dicho que en el patinaje encontraron el ejercicio que les gusta y en donde son buenas.

Fotografía. Diana Caballero

Ivania encuentra inspiración en «crear juntas, desde las coreografías, hasta aprender pasos nuevos. Es creación continua y eso me parece muy iluminador».

Ráfaga es un espacio para todes. Si quieres unirte y tomar clases para aprender a patinar o a bailar en patines, búscalas en Instagram.

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