Sí, las mujeres se masturban con literatura erótica

Hay muchas formas de explorar la sexualidad y la literatura erótica es una de ellas. Katia Rejón explora cómo este género obtiene cada vez más fuerza desde una perspectiva creada por y para las mujeres.

Fotografía. Ava Sol

Texto. Katia Rejón

Las señales siempre han estado ahí. Ya lo decía Erika Leonard James, la autora de Cincuenta Sombras de Grey, el libro erótico que vendió más de 30 millones de copias y se tradujo a 40 idiomas en el mundo: “A las mujeres les gustan las fantasías sexuales porque la parte más erótica de su cuerpo está en su cabeza”.

Lo dijo también Bree Van de Kamp en Desperate Housewives cuando confesó que se daba tiempo para ella misma con una novela erótica y un chorro de agua caliente. Y lo dijeron Kat y Sutton en The Bold Type cuando le recomendaron a Jane leer Trópico de Cáncer si no le gustaba el porno.

Hoy, la novela erótica-romántica es leída y escrita, sobre todo, por mujeres. Tanto es así que se ha llamado a este género “porno para mamás” o “leer con una sola mano”. Así que ya, digámoslo sin metáforas sexistas y sin falso recato: las mujeres se masturban leyendo literatura erótica.

Leer para ampliar el mapa erótico

La sexóloga educativa Celeste Campos explica en entrevista para Malvestida que, aunque cada vez hay más espacios de mujeres para hablar sobre la masturbación y la exploración del placer, el estímulo de la fantasía para el autoerotismo no es tan visible.

“Nos limitamos a estímulos sexuales que tienen que ver con la piel o la vista, pero ¿dónde queda el olfato, el gusto, el oído y la imaginación?”, pregunta.

Celeste imparte la asignatura de “Fantasía» en el Instituto Mexicano de Sexología y dice que en los testimonios de talleres ha visto cómo el crear un escenario en la mente permite a las mujeres descubrir su propio placer.

Por ejemplo, Erika, una joven de 23 años, a través de las lecturas explora cosas que no haría en la realidad: “Si tu fantasía es que te rompan la ropa, pero sabes que el contexto en el que vives no pasaría como lo imaginas, la literatura te da permiso de vivirlo bajo tus términos. Sientes que eres la protagonista e incluso deseas que los personajes sean tus compañeros sexuales”.

Celeste Campos opina que todas las personas vivimos el placer de forma diferente y es verdad que el contexto real (que oprime y violenta a las mujeres) implica un cuestionamiento de las prácticas eróticas. Sin embargo, resalta que ya hay suficientes estigmas sobre la sexualidad como para sentirnos culpables o juzgadas por las cosas que nos prenden.

“Las fantasías ayudan a descubrir las situaciones que nos estimulan. No quiere decir necesariamente que vaya a salir de la cabeza, pero sí amplía el mapa erótico: reconocer a todo tu cuerpo como sensible y que no todo se va a concentrar en las 8 mil terminaciones nerviosas de tu clítoris. Hay maneras de identificar el placer como un mapa de sentidos”, dice.

literatura erótica

La literatura erótica puede estimularte igual o mejor que el porno

Es imposible evitar una comparativa entre el porno y la literatura erótica cuando hablamos de estímulos para la masturbación. Y una de las grandes diferencias es que las lectoras suelen encontrar una mayor “humanización” en los relatos o novelas, pues los cuerpos no son solo objetos de placer sino que tienen un nombre, una historia y deseos propios.

“En el porno eres solo una vagina o unos pechos. Y en la literatura, hay pautas que te muestran que hay una relación importante que se desarrolla entre los participantes de una relación sexual”, dice Erika.

A diferencia del porno, en la literatura puedes agregar o quitar elementos, de acuerdo con los gustos particulares. Se transforma en una fantasía personalizada.

Pero no toda la literatura erótica es escrita por mujeres, ni toda la literatura erótica de escritoras está libre de machismo. Otra entrevistada, Mireya, es usuaria de la plataforma online de lectura Wattpad y cuenta que en los primeros años la plataforma ofrecía muchas novelas en las cuales las mujeres se enamoraban de su agresor, o que reproducían narrativas machistas:

“En el 2014 leíamos historias muy tóxicas. He intentado leer las novelas del pasado y no puedo. La mirada feminista ha llegado a Wattpad y tanto las escritoras como las lectoras han cambiado las narrativas”.

De hecho, Cincuenta sombras de Grey originalmente era un fanfiction de Crepúsculo y después fue publicada. Celeste opina que, con todo y sus cuestionamientos, esta novela marcó una pauta para la literatura erótica escrita por mujeres y acercó el género a muchas.

Sin embargo, Mireya agrega que en la actualidad las novelas de Wattpad que son compradas por plataformas de streaming como Netflix, son las que tienen una mirada más heteronormada del sexo, a pesar de que ya hay más diversidad.

Sigue habiendo una dominación de narrativas heterosexuales estereotipadas y poca literatura erótica lésbica o no binaria, pero como dice Celeste: El machismo está presente en todas las esferas, en todos los tipos de estímulo sexual o prácticas de la sexualidad. Las entrevistadas coinciden en que no depende del formato, sino de quién está detrás de esa historia.

literatura erótica

“La cosa con la literatura es que cuando es escrita por hombres puede ser igual de grotesca que el porno. Sí haría hincapié en la diferencia de los relatos que escriben y las situaciones que describen hombres y mujeres”, opina Fernanda, otra lectora entrevistada.

Erika complementa desde el otro lado: hay pornografía hecha por mujeres que también ofrece una mirada distinta. “No me puedo llamar más ética que otra persona porque los acercamientos son muy distintos. Algunas van a buscar la estimulación visual porque no les gusta leer. No es sencillo”, dice.

Aunque las hay, no todas las experiencias parten de leer sagas de novelas eróticas de 300 páginas. Así como para Mireya leer novelas de Wattpad va más allá de la práctica de la masturbación y se ha convertido en parte de su identidad, para Fernanda son más útiles los relatos cortos.

“En la literatura te tienes que tomar el tiempo. Aunque sean relatos cortos, no es lo mismo tener toda la acción visual. Se va construyendo poco a poco esa excitación pero sí necesitas estar más concentrada con la literatura que con la pornografía”, dice Fernanda.

El autoerotismo, una búsqueda ¿solitaria?

La venta de juguetes sexuales se disparó en todo el mundo a partir de la pandemia por Covid 19. “Socio-culturalmente no nos dimos cuenta de que la pandemia derivó en un permiso social para masturbarte. Hay mucha más permisividad a partir del aislamiento. Quizás a algunas generaciones no les tocó y cada vez es más interesante visibilizar estas formas de placer”, dice Celeste.

Erika compartió su habitación con un hermano hasta los 17 años y entre la escuela y su casa nunca tuvo muchos momentos de intimidad. Leer como parte de su estimulación resultó una ventaja porque “el porno no lo puedes ver en público, pero los libros eróticos sí”.

Un tiempo también vivió con una amiga y cuenta que su mamá tenía un cuarto lleno de novelas eróticas: históricas, de los puestos de periódicos, novelas. «Tenía montañas, y su esposo lo sabía, sus hijas lo sabían. Podía leerlos y dejarlos por la casa, hasta me decía ‘mira, éste está bueno’. Ella tenía esa libertad y me sorprendió porque generalmente es algo que escondemos”.

Se habla poco de la estimulación con novelas eróticas, y cuando se habla es por lo bajo. Todas las entrevistadas conocen a alguien más que lo hace. Fernanda encontró la literatura erótica en la casa de una tía soltera cuando era adolescente.

“Lo más cercano que había visto eran las revistas de mujeres con secciones eróticas, pero no era complejo ni largo. Y eso fue como ¡wow!”, dice. Ahora, una década después, Fernanda lee literatura como estimulación y está segura de que su tía también lo hacía.

“Para mí es como practicar sex siren del Ballroom: me encuero para mí. Un orgasmo después de leer no es igual a un orgasmo con un hombre”, aclara Mireya.

Aunque algunas de las entrevistadas han compartido esta práctica con sus parejas sexuales, todas ellas confirman que es algo mucho más personal. Si bien se han animado a compartir y hacer realidad fantasías sexuales inspiradas por la lectura erótica, disfrutan de ella en solitario.

¡¿Por dónde comenzar?!

Libros digitales, libros físicos, aplicaciones como Wattpad, búsquedas de relatos por internet, fanfiction e incluso audiolibros eróticos o cómics, los caminos para llegar a la literatura erótica son muchos y muy variados. Ellas recomiendan leer reseñas y navegar en internet con la orientación de tu propio mapa erótico.

“Merecemos disfrutar y encontrar nuestro placer. Lo que nos falta es visibilizar más esos medios para que descubran que no son las únicas persiguiendo nuevas formas de sentir placer, que no están solas en este camino”, finaliza Celeste.