Arte como catársis: una entrevista con Masta Quba, Andrea B. Ivich, y Giselle Dessavre

Como parte de la campaña #CambiemosLoQueHueleMal de Secret Desodorantes, la cual busca visibilizar fenómenos sociales que nos impiden avanzar en la construcción de una sociedad con igualdad de género, hablamos con 3 artistas sobre cómo ellas usan el arte como catársis colectivo.

Ya sea mediante la apropiación de un género musical como el rap; la deconstrucción de los problemas sociales a través del collage o la fotografía del gordiamor, Masta Quba, Giselle Dessavre y Andrea B. Ivich son tres mujeres que buscan señalar las actitudes machistas y acabar con las limitantes de los estereotipos. “Es algo que ha estado toda la vida en toda la historia y a mí eso me huele demasiado mal”, explica Giselle.

Entrevistamos a estas tres morras fabulosas para hablar sobre arte y protesta, en colaboración con Secret Desodorantes, que a través de la campaña #CambiemosLoQueHueleMal busca crear conciencia sobre la importancia de cambiar actitudes como el mansplaining, el machismo y la invisibilización social.

Giselle Dessavre

Mujeres que luchan por la representación

Algo que tienen en común estas tres mujeres es que han visto en sus diversas disciplinas una plataforma no solo para denunciar, sino para sensibilizar sobre el cambio que exigen esas actitudes que huelen mal en una sociedad.

El perfil de Instagram de Andrea B. Ivich resume la búsqueda de forma contundente. La fotógrafa ha hecho de su cuenta un escaparate que rompe con la exigencia social y la anhelada «perfección».

A través de su lente, la gordura es belleza y las estrías y curvas se acompañan de lencería confirmando que ahí también hay sensualidad. “Lo utilizo para tratar de dar representación a las personas gordas desde nuestra mirada, porque solo hemos sido definidas desde la mirada hegemónica”, explica.

Para ella se trata de algo más que body positive: es el uso del arte para reclamar la representación y exhibir el sistema patriarcal capitalista que ha ocultado un espectro de la corporalidad. “Utilizo mi fotografía como protesta, por los cuerpos olvidados y relegados a los que no se les ha visto la belleza, es una denuncia de que esa belleza existe y aquí está”, apunta.

Andrea B. Ivich para Malvestida

Ocupando espacios en el arte

Apropiarse de la corporalidad, es solo uno de los elementos que estas artistas incorporan en su quehacer. Está también la lucha por la representación femenina en ámbitos que hasta la fecha presentan un gran sesgo como la industria musical, en especial en escenas como las del rap, que históricamente se ha hipermasculinizado, pero que comienza a cimbrarse con la presencia de figuras como Masta Quba.

La rapera, educadora y feminista ha hecho de su presencia en los escenarios una denuncia de la injusticia, la desigualdad, los abusos infantiles, los feminicidos, los micromachismos… “Huele mal todo lo que prive de su libertad a alguien más, huele mal todo lo que nos haga sentir menos, lo que nos haga creer que nuestra historia no es válida”.

Cambiar el panorama, asegura, solo es una posibilidad en la medida en que se les denomina como se debe: violaciones, abusos y violencias contra la mujer. Ella los rapea y en cada estrofa hay una dosis de protesta al contar su historia y la de otras personas.

“El miedo más grande que tiene el patriarcado es que se nos quite el miedo y entonces trato de hacer eso con mi música, desnudarme con mis letras, sin miedo a nada”, apunta.

Masta Quba para Malvestida

Deconstruir para una nueva era de equidad

Si la deconstrucción mediante la música mueve el engranaje del universo de Masta Quba, algo similar le ocurre a Gisselle Dessavre, la actriz que ha explorado otros medios artísticos y ha encontrado en el collage la forma ideal para hablar sobre todo lo relacionado con la lucha de las mujeres: a partir de lo roto.

Después de todo, para ella reconstruir un futuro realmente equitativo no se lograría sin la deconstrucción de las condiciones que atravesamos hoy en día como el machismo, el racismo y las actitudes patriarcales. “Desde mi arte procuro siempre reconfigurar las cosas. Así protesto”.

Con su obra, que incluye también técnicas como stop motion e incluso ya prepara un documental, hace de sus experiencias personales una catarsis colectiva. “Siempre hablo de temas que son muy personales y curiosamente mucha gente se identifica con ellos”.

Giselle Dessavre para Malvestida

Una lucha personal que puede inspirar a la colectividad entera.

Además de su actitud desenfadada, este poderoso trío de mujeres coincide firmemente en que el arte es un factor de cambio. No solo para las mujeres sino para toda una sociedad.

Andrea tiene la convicción de que retratar cuerpos diversos y exaltar su belleza puede tener un efecto de sororidad y amor como el que le da fuerza en esos altibajos. “Me he rodeado de una comunidad grande y amorosa. Es solo ese amor lo que me sostiene en los momentos difíciles”, se sincera.

Andrea B. Ivich para Malvestida

Para Masta Quba, es un proceso personal que eventualmente impacta la colectividad. “Cada persona es una gota y si nos juntáramos nos daríamos cuenta que somos un océano completo”. Lograr que la sociedad navegue en esas aguas no se logrará, defiende, sin la incomodidad constante como la que busca despertar con cada estrofa que rapea.

“Muchas personas van cambiando su forma de pensar a partir de la incomodidad, del cuestionamiento. Creo que es algo que debe ser ya de todos los días. Existen muchas violencias que nos atraviesan y mientras no cambie no me voy a casar de nombrar o incomodar”.

Masta Quba para Malvestida

El arte como catársis

Los collages de Gisselle reflejan esa misma fuerza disruptora. De alguna forma, son una analogía entre lo que le sucede a nivel personal y lo que nos debe ocurrir como sociedad: rompernos y reconfigurarnos. “Si me siento rota me gusta trabajar con mis rupturas, me gusta romper, reconfigurar y crear algo totalmente nuevo”.

¿Dónde encuentran la fortaleza para defender sus visiones? Masta confiesa que el de ella está “en la utopia de que en algún punto voy a despertar en un mundo donde todos, todas y todes quepamos agusto y libres”.

Definitivamente será un proceso largo, pero al menos con el arte de estas mexicanas, el mundo ya es un poquito más libre.

Créditos
Producción. Diana Caballero
Fotografía. Andrea Guardado
Maquillaje. Claudia Guardado
Hairstyling. Andrea Guzmán
Styling. Amy Benitez
*Aretes Andreinski y Masta Quba de Negro Neón
*Aretes de Giselle. Kleos Mx
*Top Giselle. Carolina Pérez
Arte gráfico. Andrea Guardado y Fer Oms