¿Cómo actuar contra la violencia, más allá de las redes sociales?

Después de unos días llenos de actos violentos contra las mujeres, reflexionamos acerca de cómo esta situación nos llena de preguntas, de tristeza y de la necesidad de hacer activismo de una forma distinta.

Este fue un fin de semana lleno de violencia machista. Y de violencia racista y antiinmigrante perpetrada por el Estado, en plena calle. 

A Victoria, una migrante salvadoreña con status de refugiada en México, la mató la policía, en Tulum. Wendy tenía solo 16 años cuando la asesinaron, en el Estado de México. Karla nunca regresó de su trabajo en Holbox

Sus rostros ilustrados, o sus fotografías en tiempos mejores, sus nombres. En el peor de los casos, vimos imágenes de menores de edad cargando un ataúd, con sus caras visibles. O a Victoria tomando aire por última vez en un loop en nuestros reproductores de video, mientras la policía la sometía. 

Esto tiene que saberse, pero no nos ponemos de acuerdo acerca de cómo. ¿Son los videos una manera de que personas que no se han dado cuenta por fin abran los ojos a la violencia en nuestro país?, ¿o este morbo deshumaniza a las víctimas y las convierte en un espectáculo para redes sociales?

Me inclino a pensar lo segundo. Que si una descripción de los hechos no te hace comprender un problema, que si necesitas el video, el dolor desnudo de una mujer que grita que no puede respirar, quizá no compartimos la misma lucha. 

¿Viralizar siempre es lo mejor?

También creo que viralizar un caso no es lo mismo que tomar acción, y que lo segundo es un camino complicado con más preguntas que respuestas. Ya sabemos que la policía no nos cuida. Que cuida aún menos a las migrantes, a las mujeres negras o de pueblos originarios, a las pobres, a las trans, a las trabajadoras sexuales y a las que no tienen papeles. A las que no tienen una familia que pueda mantener su nombre en las noticias.  Puedes leer más sobre esto en la página del Instituto para las Mujeres en la Migración, AC (IMUMI).

¿Me duelen todas aunque no me sepa sus nombres? Quiero pensar que sí, aunque a veces creo que voy a explotar de tanto dolor que no tiene a dónde ir. Y entonces apago la computadora, me alejo del celular, trato de pensar en otras maneras de honrarlas, de comprometerme con la lucha sin hundirme en ella. 

Pero me persiguen los comentarios estilo “nadie está hablando de esto”. ¿Yo soy “alguien”? Así como IMUMI, existen activistas y personas expertas que trabajan todos los días contra la violencia de género y a favor de las personas migrantes como Victoria. ¿No cuentan? 

Cuando hablamos de que “alguien” tiene que tocar este tema, ¿nos referimos entonces a influencers, a personas blancas con una gran audiencia?, ¿a personas que quieren ser parte de un movimiento con solo incluir una imagen negra en su feed?

Soluciones a largo plazo para problemas estructurales

Entiendo que estos temas deben ser parte de la agenda diaria, pero me preocupa que necesitemos que personas privilegiadas y famosas le den legitimidad a las luchas. Quisiera, sí, que los medios nacionales y locales con más alcance reportearan la violencia policiaca y el racismo en el país con más seriedad y consistencia. Que aparecieran en primera plana no solo las noticias, sino el contexto en el que suceden los hechos. Que contrataran a columnistas diversos que informen sin revictimizar. 

Si ya entendimos que estos son problemas estructurales, me gustaría pensar en maneras de contribuir a soluciones comunitarias de largo plazo, en lugar de esperar que personas individuales “le den voz” a situaciones que llevan décadas (siglos, incluso), siendo gritadas por las personas que las viven.

Podemos informarnos con las conferencias, Lives y eventos de Afrontera, conocer el trabajo de Sin Fronteras en México y donar para que puedan continuar asesorando a personas migrantes, acercarnos a las casas para migrantes en el lugar donde vivamos y conocer cómo ayudar. También analizar nuestra relación personal con el punitivismo, con las cárceles y con la policía.

Me interesa seguir teniendo preguntas. Responderlas poco a poco, ir a lo profundo. Y sé que no es suficiente, que lo viral le importa a los gobiernos, que hace falta hacer ruido al mismo tiempo que nos sentamos en silencio a asimilar que vivimos en un país feminicida donde además los feminicidios tienen un ranking. 

Me interesa pensar en diferentes maneras de contribuir a un análisis que busque justicia para Victoria, Wendy y Karla pero que también intenta pensar en nuevas maneras de reparación.  Me interesa gritar fuerte sus nombres pero también decirlos en un susurro.