La masturbación sana: así me reconcilié con mi cuerpo

¿Cómo reencontrase con el cuerpo? Hay muchas maneras, pero una es confiar en que la masturbación sana, que el autoerotismo puede ayudarnos a ver nuestro cuerpo desde otra perspectiva.

Este texto se trabajó como parte del taller de redacción de Malvestida.

la masturbación sana
Foto. Ava Sol

Por: Viridiana Montiel

¡Niña, no se toque, déjese ahí! 

Nadie enseña a nuestras madres y nuestros padres a lidiar con una niña que descubre su genitales y su relación con el placer. 

Por suerte, en los últimos años se ha difundido más y más información sobre la masturbación. Con los recientes descubrimientos sobre la anatomía del clítoris por la uróloga Hellen. E. O’Conell, nuestro cuerpo empieza a ser un campo de exploración para muchas de nosotras. 

Así fue para mí cuando descubrí que la masturbación podría ser el camino de reconciliación con mi cuerpo y mi sexualidad, un canal de sanación emocional.

Porque yo, como tal vez tú también, soy de una generación en la que la mayoría de nosotras vivíamos la masturbación con culpa y desde una mirada negativa y prejuiciosa. 

Un cambio social y personal

Crecimos carentes de educación sexual apropiada y sensibilizada. Conocimos nuestros cuerpos cambiantes a través de imágenes obsoletas únicamente enfocadas a su función reproductiva. 

En ninguna clase me dejaron de tarea tomar un espejo y mirar mi cuerpo. ¡Mi propio cuerpo! Socialmente la masturbación era vista como algo sucio, algo oculto y algo obsceno. 

Las cosas han ido evolucionando y se comienza a hablar del tema. Ya conocemos que el clítoris no sólo es un pequeño botón en la parte superior de nuestra vulva, sino que es un órgano mucho más complejo; compuesto de un glande, tallo, cuerpo cavernoso y bulbos vestibulares de tejido eréctil.

Ahora ya entendemos la diferencia entre vulva y vagina, vamos rompiendo los estigmas alrededor de esta placentera práctica, pero ¿de verdad conocemos todo el potencial de la masturbación?

La masturbación sana

Esta pandemia, me di a la tarea de explorar y encontré la manera más hermosa de sanar un trauma emocional que me acompañaba después de haber sido diagnosticada con VPH a mis 18 años. 

Todo fue a partir de un curso que tomé y que recomiendo ampliamente: “Autoerotismo en Cuarentena” con @clitorito. A través de este taller pude reconocer mi cuerpo, reconciliarme con mis culpas y prejuicios y comenzar un camino de sanación.

Después de recibir un diagnóstico de VPH, la primera reacción es el rechazo hacia tu propio cuerpo. Tocar y que tocaran mi cuerpo era impensable. 

Doce años, una operación y varias pruebas negativas después, pude sanar la parte física, pero aún seguían algunas secuelas en mí. 

La importancia del cérvix

No fue sino hasta que en el taller tocamos el tema del cérvix. Descubrí que no es solo la parte donde me habían hecho una cirugía, sino que también es un lugar en donde se guarda mucha memoria emocional. 

El Institute of Authentic Tantra menciona que, según el Budismo tántrico, el cérvix es la parte final del Canal Uma, el núcleo del cuerpo energético y donde la conciencia iluminada reside en la forma humana. 

Asimismo, para el sistema de reflexología genital, el cuello uterino es el “punto corazón” su estimulación puede ser un punto de catarsis y liberación emocional.

Aún hoy existe muy poca información difundida sobre el cérvix, su potencial para lograr orgasmos mucho más potentes y como un canal emocional, pero existen testimonios de mujeres que nos cuentan su experiencia al entrar en contacto con su cérvix

La masturbación no significa únicamente frotar nuestra mano contra nuestro clítoris o nuestra vulva: puede ser una conexión con nuestro cuerpo más profunda.

Para tocar lo más profundo, oculto y doloroso de nuestra intimidad y a través de su estimulación, sanar cualquier herida o emoción que guardemos ahí. 

Reconquistar nuestros cuerpos nos puede dar la fuerza, la autonomía y la seguridad que ningún médico, ginecóloga o psicólogue podrá darnos. 

Casi 12 años después, y gracias a la masturbación, pude sanarme a mí misma.