¿Cómo revolucionamos nuestro clóset? Claves para el consumo responsable de moda

El consumo responsable de moda se trata no solo de factores ambientales, sino también económicos y sociales. Te contamos cómo puedes contribuir a que esta sea una industria más ética y sustentable.

consumo responsable de moda
Imagen. FashionRevolution.org

Las prendas, los accesorios y el estilo que cada una porta no sólo se instaura dentro del glamour por vernos bien, sino también es parte de expresarnos políticamente.

Expresamos nuestras ideas y la libertad de nuestro cuerpo; expresamos el rechazo a la heteronorma y a los estereotipos de género.

Por eso es necesario preguntarnos qué hay detrás de las prendas que usamos, quiénes las elaboran, bajo qué condiciones y qué impacto tiene al medio ambiente.

A partir de esto, también es pertinente decir que si la moda es política, ¿cómo revolucionamos lo que vestimos?, ¿cómo sería un consumo responsable de moda?

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Consumo responsable de moda: ética, sostenibilidad y transparencia

El 24 de abril de 2013 un edificio conocido como Rana Plaza en Daca, capital de Bangladesh, colapsó. Se trataba de una construcción de ocho pisos, con algunos bancos y departamentos, pero estaba mayormente ocupado por fábricas de ropa.

Según el diario estadounidense The New York Times, en el sitio del derrumbe se habían descubierto etiquetas y documentos de grandes marcas europeas y estadounidenses como Children’s Place, Benetton, Cato Fashions, Mango, Inditex, Primark y otras.

Es bien sabido que las fábricas textiles que operaban en el Rana Plaza y que hasta la fecha siguen operando en otros puntos de Bangladesh, maquilan para las grandes industrias de ropa. Esto es por el bajo costo de operación y la mano de obra barata.

A raíz de este acontecimiento, el 24 de abril se decretó el Día de la Revolución de la Moda para resaltar la emergencia climática actual por toda la contaminación de la industria textil y ayudar a las personas a elegir un consumo más responsable de moda.

Uno de los objetivos del movimiento es buscar la ética, la sostenibilidad y la transparencia de la industria de la moda a través de campañas como “¿Quién hace tu ropa?”, que le pone un nombre y una cara a las y los trabajadores textiles.

El negocio de la moda

Para buscar un consumo ético y más consciente, es muy importante dimensionar lo que la industria de la moda representa dentro de la economía global y destacar que las mujeres trabajadoras representan una mayoría en la industria textil.

Lo que sucedió en Bangladesh no es nuevo y también se reproduce en países pobres en donde se pueden pagar salarios muy bajos. En nuestro país, nos toca recordar que los sismos del 19 de septiembre del 1985 y de 2017 revelaron la forma en que miles de costureras eran explotadas en talleres clandestinos del Centro Histórico de la Ciudad de México.

De acuerdo con Fashion Revolution Mexico, se estima que la industria  de la moda global tiene un valor de $3 billones de dólares (2017), lo cual representa el 2% del PIB mundial.

En México, la industria de la moda contribuye con el 2.4% del PIB nacional, y tiene un impacto directo en cerca del 67% del total de las actividades económicas.

En 2018 empleó a 509 mil personas, de la cuales, 6 de cada 10 son mujeres, de acuerdo a INEGI y CANAINTEX.

Además, Fashion Revolution México, destaca que nuestro país es de los principales productores a nivel global y cada vez se está incrementando la cantidad de ropa, zapatos y accesorios que se produce.

Esto se debe a que “en países asiáticos, las regulaciones legales son cada vez más estrictas para las grandes marcas y deciden producir en países donde, a pesar de que los costos pueden ser más elevados, no hay normas ni leyes duras que les perjudique su producción”.

¿De qué está hecha mi ropa?

Otro punto súper importante a destacar es sobre el fast fashion o moda rápida. Esta tendencia consumista que hace confeccionar en masa a bajos costos y con materiales contaminantes derivados del petróleo, como el poliéster, el nylon, el rayón o el acrílico.

Antes, las prendas eran más duraderas y se heredaban, además de que las tendencias no cambiaban tan rápido. Pero con el fast fashion nos obligamos a comprar y renovar nuestra ropa con mucha frecuencia.

A finales del 2019, la Procuraduría Federal del Consumidor advirtió que la ropa que usamos es tan contaminante como los popotes, las botellas de refresco y los cubiertos de plástico. Además, hizo una lista de cadenas de moda que elaboran la ropa con materiales de mala calidad.

Entre estas grandes marcas de fast fashion, Profeco enumera a Bershka, Bestseller, Boohoo, C&A, Charlotte Russe, Cotton On, Esprit, Fashion Nova, FIVE FOXes, Forever , Gap Inc., Giordano, Guess?, H&M, Mango y Massimo Dutti.

Señalar esto es importantísimo, ya que la ropa que compramos es ropa basura que ni siquiera puede ser reciclada o reutilizada, pues su ciclo de uso es efímero. Y en caso de que ese vestido sea “biodegradable”, tardaría más de cien años.

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Alternativas para un consumo consciente

Si la ropa que usamos tiene un gran impacto ambiental y la forma en que se produce no es ética, es hora de ponernos más conscientes.

Lee las etiquetas

La Profeco nos da algunos consejos que podemos seguir cuando compremos nuestra ropita:

  1. El etiquetado es crucial: a la hora de adquirir una prenda, es importante leer la etiqueta y entender lo que se detalla ahí. El lugar en donde se hizo, saber de qué está hecha y la composición de la prenda (tipo instrucciones y cuidado de lavado).
  2. La calidad cuesta: ten presente que las fibras sintéticas van a ponerle a las prendas costos baratos. Así que siempre es mejor optar por fibras naturales, aunque el costo obviamente sea más elevado.

6 tips para hacer compras inteligentes

Además, las chicas de la marca de ropa Petunia, quienes son parte del movimiento eco-fashion, nos comparten a través de su Instagram otras recomendaciones para huir de la moda rápida:

* Haz compras menos impulsivas. Piensa con exactitud el uso que les darás a esas prendas.

* No caigas en publicidad engañosa como las rebajas. “Si la empresa es capaz de amortiguar una rebaja de 950 pesos a 150 pesos, seguro algo turbio está haciendo”.

* Personaliza tu ropa. Si sientes la necesidad de estar a la moda y sientes que tus prendas no están en tendencia, ¡Ponte creativa!

Petunia nos sugiere: “Las puedes pintar, bordar o tejer. Pero recuerda que el estilo propio nunca será parte de una tendencia”.

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* Moda ética y proyectos de segundo uso. Busca tiendas de ropa de segunda mano o ropa vintage, siempre es una forma de darle una segunda oportunidad a las prendas. Además apoyas a otras morras con proyectos autogestivos.

También puedes buscar tiendas locales que sigan normas éticas para la elaboración de la ropa, como producciones pequeñas que usen fibras naturales.

* Intercambia y presta. Si le viste a tu amiga una prenda que te gustó mucho, en lugar de ir a comprarla, pídesela prestada.

Incluso pueden organizar un día de trueque y aprender otras formas de construir colectivamente

* Cuida tu clóset. Esto es importantes, ya que el cuidado que le damos a nuestras prendas será indispensable para darles más tiempo de uso. Cada tela tiene su propio proceso de lavado y secado, no las ignores.

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Tener menos ropa y de más calidad es una gran ayuda para el planeta y también para tu estilo personal, porque ya no vas a tener un clóset lleno de cosas que no te gustan, no te quedan o estarán de moda solo 3 meses. Te invitamos a intentarlo.