¿La marea verde en el Caribe? Experiencias de aborto en Cuba y México

Abortar no es lo mismo en México que en otros países de América Latina y el Caribe. Por eso quisimos saber las experiencias de aborto de mujeres cubanas: en su país el procedimiento está institucionalizado desde hace más de 50 años.

experiencias de aborto
Foto. Tanaka Pendeke / @tnakaxii

Por: Claudia Olmedo

Cuba fue el primer país en América Latina en despenalizar el aborto. Esta peculiar isla, que suele explicarse sin matices, brinda a sus ciudadanas aborto seguro y gratuito desde 1965.

Si bien no está escrito en la Constitución y no tiene ningún sustento legal, para el gobierno cubano el aborto es un asunto de salud pública y por esto está institucionalizado (más no legalizado) por el Ministerio de Salud.

Muchas aristas que atraviesan, integran y desbaratan las realidades de las mujeres cubanas. Abortar en Cuba un procedimiento médico como cualquier otro y en el país la Iglesia católica no tiene mucha autoridad en asuntos de salud o políticos, mientras que la religión Yoruba, una de las más practicadas, celebra a Oshun, diosa que representa la fertilidad y la sexualidad.

El Estado ha permitido que las mujeres gocen de una sexualidad menos castigada que en otros países latinoamericanos, pero al mismo tiempo las ha limitado en otros aspectos: históricamente ellas han sido casi diluidas de las altas esferas políticas y les ha garantizado educación a todas pero pocas oportunidades de desarrollo profesional.

Desde antes de la Revolución y hasta hoy con Miguel Díaz Canel, la prostitución es una fuente de ingresos para muchas mujeres (y hombres). El mismo Estado ha sido propulsor de esta situación por omisión voluntaria y por ser beneficiario directo, ya que la industria turística cubana es diariamente favorecida.

Escribe Leila Guerriero en Cuba en la encrucijada (Debate, 2017) que de todas las preguntas que debe hacerse el periodismo, solo hay una que si hablamos de Cuba, puede responderse fácilmente: ¿dónde está Cuba? Para todas las demás “no solo no hay respuestas fáciles sino que además cada quien parece tener las suyas”.

Experiencias de aborto en Cuba y en México

Respecto al aborto y el derecho a elegir la maternidad, platiqué con tres mujeres cubanas que hoy viven en México.

Ellas, como las 85,045 mujeres que se practicaron un aborto en Cuba en 2018, hicieron lo propio en algún momento (o varios) de sus vidas.

¿Por qué abortar?

“Mi primer aborto fue porque yo estaba muy joven y no estaba en mis planes, vivía en Cuba todavía y yo estaba muy clara de que no iba a parir en condiciones no favorables”, dice Omara.

Celia usaba una T de cobre a los 17 años y salió embarazada. Ese mismo año emigró a México, su novio estaba en Cuba y de ninguna manera quería ser madre. 

Y Gloria lo recuerda simple: “no estaba en mis intenciones tener familia todavía, eso es una cosa que se tiene que planificar”.

Hacerse un legrado en Cuba es relativamente sencillo. Gloria narra que después de confirmar tu embarazo con el médico de la familia, vas al hospital, te formas en una fila con otras mujeres y a partir de las 7 a.m. van pasando una por una.

Después de recuperarte de la anestesia te vas a tu casa con la situación resuelta. En 2018, por cada 100 partos, hubo 76.2 embarazos interrumpidos.

Las tres se han practicado más de un aborto a lo largo de sus vidas. Celia es una mujer sumamente fértil y ha salido embarazada incluso usando condón:

“Yo me cuido, pero suceden accidentes incluso con protección. Entonces si yo llevara a término todos los embarazos que Diosito me ha mandado, como piensan aquí en México, tuviera fácil 20 hijos, entonces es algo que no, ni de pensarse”.

Abortar allá, abortar aquí

A diferencia de Omara y Gloria, Celia ha realizado sus abortos en México y su sentir respecto al proceso es distinto al de sus paisanas:

“He ido a una clínica que se llama Marie Stopes y me han tratado muy bien, pero sí sientes que todos los que te ven salir te regalan una cara de: ‘eres una asesina’, todos te juzgan, es muy complicado hacerles entender cómo pensamos en Cuba”.

Omara narra que su entorno fue indiferente cuando decidió interrumpir sus embarazos. Es más probable que haya exaltación si una mujer cubana habla mal públicamente del difunto Che Guevara que si aborta.

Finalmente, Gloria insiste en que es una situación completamente normalizada, reflexiona y me dice con cierta molestia:

“Es que yo no sé porque aquí en México esto es un debate, no tiene que ser debate de nada. Yo entiendo que eso es un derecho que tiene toda mujer de planificar su familia porque en definitiva, ¿quién va a mantener al bebé? ¡lo voy a mantener yo!”

¿Una decisión libre?

En Cuba, el gobierno se hace responsable constitucionalmente de brindar educación desde la primera infancia (guarderías) y servicios de salud vitalicios, en ambos casos de manera gratuita.

Aunque, como en el caso de Omara, para algunas mujeres las condiciones mismas de la isla hacen que la decisión de parir no sea tan libre, sino que está condicionada por la aspiración de vivir en un lugar con realidades distintas.

Ella repite en distintas ocasiones que cada quien es dueña de su cuerpo y que ella puede hacer lo que “le dé la gana”.

Gloria tiene otra perspectiva y comenta que Cuba ha llevado el tema del aborto a un extremo peligroso, ya que el acceso para la juventud cubana es tan libre que suele confundirse con un método anticonceptivo.

Según el Anuario Estadístico de Salud 2018 realizado por el Ministerio de Salud Pública de Cuba, por cada 1000 mujeres de entre 12 y 49 años, 30.4 se realizaron un aborto, a pesar de que un 77.2% del mismo sector contaba con algún método anticonceptivo.

La maternidad será deseada o no será

La Omara de 20 años estaba segura de tres cosas: no tendría hijos viviendo en Cuba, los tendría hasta los 29 años y quería tres.

Vivió una juventud con mucha actividad sexual consensuada, dice que en Cuba el deporte nacional no es el béisbol, es el sexo y asegura no arrepentirse de nada (de los abortos tampoco).

Hoy tiene tres hijas, no las tuvo en Cuba y parió por primera vez a los 29. Entre su primera y segunda hija regresó a Cuba a realizarse un legrado porque le fallaron las pastillas y no quería a su segunda hija en ese momento; la tuvo tres años después, cuando sí quería.

Gloria no quería tener hijos antes de casarse. Planificó su familia y tuvo dos hijos en Cuba. Llegó a México en 2009 y aún no entiende cómo es posible que políticos tengan que votar a favor o en contra de algo que es un derecho de todas las mujeres: ser o no ser madre.

Celia también tiene dos hijos. Ambos deseados y planeados.

La isla verde en un mar azul

En números del Estado, durante 2018 ninguna mujer murió en Cuba por causas imputables al aborto. En México, fue la tercera causa de mortalidad materna. Estos datos no toman cuenta los números invisibles pero existentes de la clandestinidad.

Omara cuenta que tuvo compañeras en sus años educativos que tenían que recurrir a métodos no seguros para abortar. La causa era principalmente ser parte de una familia sumamente conservadora o religiosa.

El aborto en el Caribe

Situaciones similares pero a mayor escala se dan en territorios aledaños. A pocos kilómetros de Cuba, en Haití y República Dominicana, el aborto está prohibido bajo todas las circunstancias.

Bahamas y Jamaica lo permiten si hay riesgo en la vida de la mujer. Puerto Rico es la única otra isla de la región donde ellas pueden elegir libremente su maternidad.

En Cuba la marea lleva 55 años siendo verde y no parece que vaya a pintarse pronto de otro color, ¡maferefún Oshun!

Aún con esta ventaja, el gobierno todavía tiene trabajo pendiente con las mujeres de la comunidad LGBT, con las universitarias, con las políticas, con las disidentes, con las prostitutas, con las madres y con las mujeres que anhelan la maternidad, pero quizá en diferentes contextos, distintas cotidianidades y sobre todo, con más oportunidades.