El espejo sí miente: cómo superar el trastorno dismórfico corporal

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En la era de las fotos perfectas y los ángulos adecuados, el trastorno dismórfico corporal ha ido tomando terreno: te decimos cómo ganarle la batalla.

Texto: Gabriela Martínez

Todas conocemos bien el canon de belleza occidental, el cual nos ha dictado desde pequeñas que, para ser percibidas como mujeres atractivas, debemos contar con ciertas características. Por ejemplo, ser delgada, o alta, o blanca.

Al vernos al espejo, a algunas nos es imposible no pensar en todo lo que “carecemos” o “está mal” en nuestro cuerpo, porque no se alinea a lo que la sociedad, los medios y las redes sociales nos han dicho que es bello.

Esto puede convertirse en un problema a gran escala cuando pasa de ser una preocupación más a impedir que vivas con normalidad tu vida porque tus pensamientos y acciones están enfocados en tus “defectos” percibidos.

Platicamos con la psicóloga Mayela Díaz Fernández, parte de Sorece, Asociación de Psicólogas Feministas, para saber un poco más sobre el trastorno dismórfico corporal y qué pasos tomar para superarlo. 

Cuando pensar en tu físico te impide disfrutar tu vida 

Primero que nada, debes saber que padecer el trastorno dismórfico corporal y tener una imagen negativa de tu cuerpo no es lo mismo.

Esto último se trata de una visión no realista de tu aspecto, la cual si bien te puede afectar anímicamente en ciertos momentos, no te impide tener una vida funcional, como hacer las tareas de tu trabajo y tener vida social.

Cuando una persona sufre del trastorno dismórfico corporal, simplemente no puede dejar de pensar obsesivamente en sus “defectos” físicos, los cuales solo ella puede ver. Todo esto genera sentimientos de vergüenza y angustia.

Estos sentimientos, a su vez, se traducen en comportamientos repetitivos que afectan su día a día, por ejemplo: mirarse varias veces al día en el espejo, enfocándose en el defecto percibido, dejar ciertas actividades por miedo a mostrarse en público, evitar algún tipo de vestimenta, no tomarse fotos…

“Algunas personas llegan a hacerse muchos procedimientos estéticos para corregir dicho defecto. Esto puede generar paz y satisfacción pero será solo momentánea, ya que la ansiedad tiende a regresar”, indicó Díaz.

Presta atención a estas señales 

De acuerdo a la información de Mayo Clinic, así como del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, entre los síntomas que exhibe una persona que presenta el trastorno dismórfico corporal se incluyen:

  • Preocupación excesiva por el defecto percibido, el cual con frecuencia, las demás personas no lo ven o bien, lo ven como algo no importante. 
  • Estas completamente segura que dicho defecto te convierte en una persona deforme o en otras palabras, fea. 
  • Crees que las personas se burlan de ti por dicho defecto. 
  • Intentas esconderlo a través de la ropa, peinado y/o maquillaje. 
  • Te comparas físicamente de manera constante con otras personas. 
  • Necesitas reafirmación externa sobre tu aspecto físico. 
  • Evitas ciertas situaciones sociales debido a tu defecto. 
  • La preocupación por tu defecto llega a tal punto que acudes a procedimientos estéticos o bien, te impide ser funcional en tu trabajo y vida social en general. 

No le debes belleza a nadie 

Decirlo es fácil, pero interiorizarlo y llevarlo a la práctica en una sociedad que sigue dando importancia a ser estéticamente agradable de algún modo u otro, hace que se convierta en una tarea titánica, sobre todo cuando vives con este trastorno.

Mayela explicó que para tratar con éxito este padecimiento, es recomendable seguir una terapia cognitivo-conductual.

A través de ella, se aprende a modificar las conductas que se han llevado a cabo, de manera que disminuyan los sentimientos de preocupación y angustia que interfieren en su día a día.

“También se trata de estudiar las creencias de la paciente, observando la cultura que ha sido planteada desde el patriarcado, para así desmitificar lo que ‘está bien’, referente al cuerpo”, indicó Díaz, desde el punto de vista de la psicoterapia feminista.

“Se habla desde la crítica al capitalismo, rompiendo con lo hegemónico planteado como un absoluto de forma de vida correcta: la idea es romper esos supuestos, regresando al amor propio también desde la imagen”, añadió.

Sentirse bien con una misma en tanto al físico, en este caso, es una acción que requiere constancia, paciencia y afecto de nuestra parte, al recordarnos que somos más que nuestro aspecto y, que a pesar de lo que digan afuera, éste no nos define: nosotras con nuestras acciones lo hacemos. 

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