El poder de un labial: 8 mujeres nos cuentan sus historias

historia personal lipstick

El maquillaje es mucho más que una imposición social. También es una manera de expresarnos y de conectar con nosotras mismas o con nuestras ancestras. Todas tenemos una historia personal con el lipstick, ya sea negativa, positiva o neutra.

Aunque a veces nos dé flojera o no tengamos tiempo para hacer todo un look, el labial es uno de esos elementos que son fáciles de incorporar a la rutina y pueden hacer una gran diferencia respecto a cómo nos enfrentamos al día.

Esto es lo que nos contaron ocho mujeres sobre su relación personal con los labiales:

Una forma de conectar con el pasado

Para estas mujeres, el labial rojo no solo es un gusto, es una manera de recordar a sus madres y tenerlas cerca.

“Lipstick para mí es una armadura. La neta puedo a veces salir sin nada y sólo con la boca roja y ya me siento bien. Me gusta traer lipstick rojo porque es como mi signature pero también me recuerda a la boca roja de mi mamá en los años noventa y es un bonito recordatorio de que una parte de ella vive en mí. Siempre digo que tengo más labiales rojos que sueños en la vida porque he comprado, muchas veces, el mismo labial. Un lipstick rojo sí te alcanza a cambiar cómo te ves a ti misma y es como decir, ‘aquí estoy’”. Ana Gé

“A mí me gusta mucho el lipstick rojo porque es uno de mis colores favoritos. Especialmente ese tono brillante con un pequeño toque naranja me recuerda las uñas de mi mamá, quien siempre las traía pintadas de ese color. Eran largas y arregladas y recuerdo que cuando íbamos a cruzar la calle, siempre, aunque yo ya estuviera súper grande, me daba la mano para que no me pasara nada. Entonces es un color que yo relaciono con lo atractivo porque mi mamá era una mujer muy atractiva. También con la pulcritud, con estar arreglada y con verte muy bien”. Valentina H

Lipstick para sanar heridas

“Nunca he sido de maquillarme mucho y crecí un poco con la educación de que era de mujeres superficiales o que solo te tenias que arreglar para un graaaan evento. Cuando lo hacía solo me permitía usar colores como muy neutros, me censuraba. Mis amigas me intentaban enseñar pero como que yo no le ponía atención porque creía que debía ocupar ese tiempo en cosas más productivas.

Total, pasó el tiempo y empezó una etapa de mi vida súper difícil, estuve en el limbo un rato, como si me hubiera perdido a mí misma. No solo no sabía cómo regresar a ser la persona que fui: ya no quería hacerlo.

Lo que antes criticaba internamente ahora lo quería explorar (lipstick de colores raros, verdes, rojos, morados, etc.) Al principio me daba nervios pero fue súper empoderador porque era como usar un color para cuando tenia cierto mood: un negro porque darks, un morado porque under, un rojo porque sexy. En fin, encontré que podía reinventarme y cambiar cómo me sentía conmigo misma solo por el tono que usaba. A veces incluso los uso para estar en mi casa viendo la tele, solo para mí, porque me gusta mucho cómo se ve.”  Anónima

“Todo comenzó cuando yo iba en la prepa, me encantaba usar lipstick y me sentía muy poderosa. Fue como mi transición al maquillaje más ‘adulto’ según yo, porque estaba acostumbrada antes a usar lipgloss.

Después entré a la facultad y lo seguía usando, pero en menor medida, al igual que el maquillaje en general (estudié teatro y, por la naturaleza de la mayoría de mis clases, no me maquillaba). En mi segundo semestre comencé con una relación muy tóxica y violenta que duró 2 años.

A mi pareja no le gustaba. Es más, le molestaba muchísimo que yo usara lipstick, así que lo dejé de hacer. Cuando al fin terminamos la relación, uno de los pasos más grandes que di a volver a sentirme yo fue utilizar lipstick, y me volvió a dar ese sentimiento de poder sobre mí que había perdido en esos años.” @LaBrenyy 

Así afirmamos nuestra identidad

“Descubrí el poder del lipstick rojo cuando estaba en la universidad. Recuerdo que llegó a mi vida el Ruby Woo de MAC y fue como encontrar un superpoder que acentuaba mi personalidad a la perfección. Un color contundente e incendiario como las ideas en mi cabeza.

Durante los 4 años de la carrera (e incluso un poco después) la gente a mi alrededor me ubicaba como la chava de los labios rojos y, aunque puede sonar ridículo, esa identidad me daba seguridad en un momento en el que no sabía qué hacer con mi vida ni hacia dónde ir.

Conforme pasaron los años pude desprenderme de esa muleta emocional, hasta que llegó el momento en el que sentí que ya no necesitaba un labial para corroborar mi fuerza interior, pero eso no significa que lo haya olvidado, todavía lo uso de vez en cuando y confieso que es como recibir una dosis inmediata de fuerza y autoestima.” Alejandra Higareda

“Desde hace unos 5 o 6 años cuando estoy en una situación estresante me pongo labial. No sé si porque me obliga a parar un momento y atender una cosa concreta con exactitud o porque me hace sentir más ‘preparada’. Es como: ‘OK, ya está la boca roja, ¿cómo van a estar los chingadazos?'” @SritaLejarazu

Y mostramos creatividad

“Yo soy la persona que manda pedir un lipstick que cuesta muchas libras esterlinas porque lo creó mi maquillista favorita, Lisa Eldridge. Mi colección es sobre todo de rojos y rosas (no soy fan de los nudes) y experimentar con ella me da un momento de creatividad y conexión con mi cuerpo que no siento muy seguido.

No soy buena dibujando o diseñando, pero sí puedo crear un look inolvidable con mis lipsticks, es la manera que tengo de expresarme más allá de las palabras.” Majos Evia

“Para mí significa ponerle color a mi día. Suena ñoñísimo pero a veces aunque no me maquille, si me pinto los labios me pone de buenas.

Me gustan los colores fuertes y que se notan, si ando vestida de negro (que lo hago mucho) deben ser rojos. Si no ando de negro uso colores muy oscuros como cafés, marrones, violetas quemados, fiushas. Incluso he usado verdes y grises cuando ando con colores neutrales. El labial es siempre el detalle final.”  Alejandra Arévalo