El truco de belleza que sí podemos aprender de Kylie Jenner…

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Podrás no ser partidaria de todo lo que representa, dice y hace Kylie Jenner, pero si algo hay que reconocerle a la menor del clan Kardashian es que sabe cómo divertirse con su imagen. Un día se pasea con cabello rubio, luego con un ombré en color verde y, si su humor lo amerita, incluso con una cabellera en naranja Kool-Aid.

Kylie sabe que la versatilidad en el look de una persona no está limitada a su ropa o maquillaje, sino que también se extiende a algo tan representativo como el cabello, y para lograrlo no hace falta someterse a decoloraciones radicales o desperdiciar horas-nalga sentada en el salón de belleza, sino que basta con retomar un accesorio que ha estado entre nosotros desde hace siglos: la peluca.

Sí, el artefacto que fue tan popular en las cabezas de personajes como Cleopatra, la Reina Isabel I y María Antonieta sigue siendo una opción para quienes buscan alterar su imagen –pero prefieren no comprometerse con un cambio permanente– o para quienes han perdido su cabellera natural y quieren tenerla de vuelta. Y aunque Kylie no es la primera famosa en usar peluca –Lady Gaga, Beyoncé, Gigi Hadid y Rihanna son tan sólo algunas de las que hacen uso del cabello postizo para cambiar de look– sí es una de las más abiertas a la hora de hablar al respecto.

Si no, basta con recordar la afirmación que dio a Marie Claire en abril de 2016 y que le valió múltiples ataques en las redes sociales. “Yo comencé con las pelucas y ahora todo el mundo las usa”. Suena chocante, pero hay algo de cierto en eso, pues aunque definitivamente no las inventó, con su varita mágica de influencer (tiene más de 71 millones de seguidores en Instagram) ha logrado que llevar cabello ajeno sea algo tan común como cambiar tu esmalte de uñas, logrando que cada vez más mujeres se atrevan a experimentar con ello.

También ayuda el hecho de que hoy en día existen pelucas mucho más sofisticadas que las que se usaban antes. La mayoría son elaboradas con cabello humano o sintético (resistente al calor, así que puedes plancharlas y rizarlas) y con acabados que, lejos de hacer que parezcas cosplayer en Comic-Con, hacen que la peluca se vea como tu verdadero cabello e incluso que puedas peinarlo, lavarlo y estilizarlo como tal.

Quizá las pelucas no son tan mala idea después de todo, especialmente si consideramos que cuestan más o menos lo mismo que una ida al salón, pero con el beneficio de que no maltrata tu cabello natural y no habrá llanto desconsolado si el resultado no es lo que esperabas.

¿Te animarías a llevar una?