¿Quién es Yemayá? Celebrar a la «madre del mundo» a través de la música

Por el Mes de la Historia Negra, Valu Angola cuenta quién es Yemayá, una divinidad a la que celebra a través de la música.

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Con motivo del Mes de la Historia Negra, en esta ocasión quiero hablar sobre quién es Yemayá: madre de los mundos, protectora de todos los males, cuidadora, reina de los océanos.

Cada año, el 2 de febrero se celebra el día de la Candelaria. Los tamales se sirven y las familias se reúnen. Sin embargo, ese también es el día de la sirena negra Yemayá, respetada por todos los Orishas.

Cuenta la leyenda que cuando la tierra ardía en fuego y no existía vida ni agua, Olofin, ser supremo regidor del cielo, decidió poblar la tierra. Entonces el ardiente vapor que cubría la tierra se convirtió en nubes que reventaron en lluvias torrenciales. Cuando la tierra se inundó de agua profunda y cristalina, Yemayá bajó y la vida germinó, por eso es la madre del mundo, porque con ella surgió la vida.

El reggaetón es político: estas afrolatinas son la prueba

Conocí a mis Orishas a través de la música. Desde niña, escuché innumerables canciones dedicadas a Yemayá. En la salsa, a Celia Cruz y al Cantante Héctor Lavoe; en el reggaetón, a La Sista y a Tego Calderón.

La música como celebración y espiritualidad

La música ha sido una parte fundamental en mis búsquedas espirituales. No conozco de religiones ni de normas ni rezos ni ritos. Mi espiritualidad es un proceso de autoconocimiento que no sigue ningún tipo de decálogo moral o mandamiento, es un acto que se construye en la experiencia.

La música (siempre presente en mi vida) es lo que me ha brindado todo tipo de conocimiento. Como ya lo he mencionado en anteriores ocasiones, para mí la música es la más increíble de las maestras. Con el tema de la espiritualidad, por supuesto que no ha sido la excepción.

La música ha sido una parte fundamental en mis búsquedas espirituales. No conozco de religiones ni de normas ni rezos ni ritos. Mi espiritualidad es un proceso de autoconocimiento que no sigue ningún tipo de decálogo moral o mandamiento, es un acto que se construye en la experiencia.

Valeria Angola

Cuando celebro a Yemayá en su día y le agradezco por la vida, le dedico canciones festivas como Para Ochún y Yemayá, de Héctor Lavoe, o Changó y Yemayá, de la Orquesta Santera. Sin embargo, cuando mi corazón está inquieto por algún asunto, escucho Canto a Yemayá, de Celia Cruz con la Sonora Matancera, para clamar por tranquilidad.

Así mismo, Yemayá, de La Sista, reggaetón lanzado de 2006 del álbum Su Majestad Negroide, es una canción que suelo utilizar para rezar y suplicar protección cuando el ambiente es hostil y reina el mal de ojo, la envidia y la maldad. El poder del agua de la madre Yemayá sirve para limpiar el alma y también nos protege de las personas que nos quieren causar daño. Recomiendo escuchar esta canción para espantar las malas vibras.

Los festejos de Yemayá

En la religión Yoruba, Yemayá es una figura femenina relacionada con la sexualidad, la abundancia y la fertilidad. Yemayá es la madre, la gestación, representante del agua como un refugio materno, como lugar fecundo de vida, de protección.

A pesar de que la celebración de Yemayá coincide con el día de la Candelaria, en Brasil se le relaciona con la Virgen de la Concepción y en Cuba con la Virgen de Regla. ¿Pero qué tiene que ver una divinidad africana con una virgen católica? Este fenómeno se denomina sincretismo religioso.

La palabra sincretismo es de origen griego y significa mezcla, compuesto. Según antropólogos, el sincretismo es cuando se combinan elementos de dos o más tradiciones históricas en un contexto religioso.

Los especialistas le llaman sincretismo, para nosotres es resistencia. Las personas africanas traídas de forma forzada a América en tiempos de la Colonia, a pesar de la evangelización, se aferraron a sus santos y deidades para sobrevivir el brutal contexto de violencia, dominación, desahucio y muerte.

La práctica de la espiritualidad para las personas negras de la diáspora africana ha sido fundamentalmente un proceso político de resistencia y emancipación. Por eso, las espiritualidades de los pueblos dominados fueron condenadas de brujería, superstición y charlatanería.

Valu Angola

Las personas en condición de esclavitud con sus habilidades espirituales sanaron y curaron, la espiritualidad es un saber medicinal que cura y previene enfermedades y dolencias, pero también dichos poderes mágicos sirven para pelear contra la colonización: pócimas, conjuros y ofrendas a los Orishas para atacar a los amos.

Yemayá me cuida, pero también me recuerda que es necesario organizar la rabia en contra de la matriz de la violencia, en contra de los opresores. Yemayá es resistencia antirracista porque en un mundo de creencias occidentalo-centradas, creer en las cosmogonías africanas es político.

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