Los riesgos (y el racismo) detrás del blanqueamiento de vulva

Existen procedimientos y jabones que supuestamente sirven de blanqueamiento de vulva, ¿para qué? Una palabra: racismo y los falsos estándares de belleza. Además, esto puede conllevar algunos riesgos.

blanqueamiento de vulva
Foto: Jan Kleinert

Seguramente habrán visto que en los supermercados hay algunos «jabones de higiene íntima» que supuestamente sirven para blanquear la vulva. Pero no solo eso, también hay tratamientos dermatológicos completos que prometen aclarar esta zona.

Amigues, nos urge hablar de esto. Que en pleno 2021 nos quieran seguir vendiendo la idea de que existe una vulva perfecta: blanca (y sin pelo) no solo es racista, sino que además pone en riesgo nuestra salud.

¿En qué consiste el blanqueamiento de vulva?

Al comenzar a indagar con el tema, lo primero con lo que nos encontramos es con una serie de eufemismos para no nombrar a la vulva, como «parte íntima», «zona genital» y, peor aún, «blanqueamiento vaginal». Si aún no sabes cuál es la diferencia entre la vulva y la vagina, necesitas leer esto.

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Los productos que prometen aclarar la vulva, desde jabones a cremas, están disponibles online y en el súper y no requieren receta médica. Lo mejor que podría ocurrirte al usarlos es que no te funcionen, dijo el dermatólogo Enrique Herrera Acosta al diario El País.

Sin embargo, también pueden ocurrir otros escenarios menos afortunados, y que estos productos causen una infección, dermatitis o eccemas. «Por muy fácil que se nos haga aplicar una crema (o jabón), toda sustancia puede ser riesgosa sin la asesoría adecuada», dijo a Malvestida la dermatóloga Claudia Cázares.

Otros métodos de blanqueamiento de vulva que existen en el mercado y que solo se pueden llevar a cabo por profesionales de la salud, como dermatólogos, y en consultorios equipados para atender cualquier eventualidad, son el peeling y el láser.

Como son procedimientos sensibles, los riesgos dependen mucho de la capacitación de la persona que lo realice pero también de la reacción de la persona, de acuerdo con la dermatóloga Rosa López.

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Y agrega: «se tienen que medir muy bien las concentraciones y el tiempo para que no lastime. De no ser así puede ocasionar dermatitis por contacto, lo que significa una irritación excesiva en la zona».

Paradójicamente, las consecuencias de estos procedimientos podrían ser, además de irritación, ardor y comezón, que a su vez podrían causar que la pigmentación sea mayor.

El racismo implícito en el blanqueamiento de vulva

Es claro que si existen estos tratamientos es porque hay una demanda, así como tristemente la hay para reducir el tamaño de los labios genitales e incluso el clítoris.

Claudia y Rose coinciden en que, por muchos años, este sistema nos ha hecho creer que la vulva debe verse de cierta manera y esto incluye el color.

Hace un tiempo, Valeria Angola escribió para Malvestida un texto titulado Mi vulva negra me hizo sentir insegura: así fue como comencé a sanar mi relación con ella y no hay mejor forma de poner en palabras el porqué la urgencia de que la vulva blanca, chiquita y lampiña deje de ser el estándar de belleza.

«Entendí que el disgusto por mi vulva tiene mucho que ver con el racismo. El deseo de que fuera diferente, quizás más pequeña, menos voluptuosa, menos oscura, fue racismo», escribió Valu en su texto.

Y es que no podemos negar que el racismo, como la violencia sistémica que es, lo atraviesa todo en nuestras vidas.

Amigues, todas las vulvas son hermosas, vean este hermoso proyecto de la fotógrafa Laura Dodsworth, quien fotografió 100 vulvas y nos demostró que si algo las hace bellas es lo únicas que son. Sigamos cuestionando la existencia de estos tratamientos que nos intentan decir lo contrario y luchemos porque ninguna persona se vuelva a sentir insegura por el color, tamaño o forma de su vulva.