Urge hablar de la cultura de la violación y cómo eliminarla

La cultura de la violación está en todas partes. Desde nuestra familia hasta el sistema fiscal. Empezar a hablar de ella y las consecuencias que tiene es el primer paso para erradicarla.

cultura de la violación
Foto. Justin Essah

Es muy triste el hecho de que estamos en 2021 y cada vez que una denuncia por abuso se hace mediática, no faltan los ya conocidos “Pues para qué se pone en ese estado” o “El hombre llega hasta donde la mujer quiere”.

Sí amigues, estoy hablando de la cultura de la violación. Este sistema tan normalizado que sigue justificando abusos y le hace creer a muchos que la culpa fue de la víctima básicamente por el hecho de existir.

Desde decir que cuando una mujer dice «no» quiere decir «sí», hasta pensar que por que dos personas están casadas no puede existir el abuso sexual. Esta cultura se ve de muchas formas y hay que empezar a nombrarla para poder erradicarla.

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¿Qué es exactamente la cultura de la violación?

Aunque este término puede llegar a sonar muy actual, la primera vez que se utilizó fue en el año 1974, cuando el grupo Feministas Radicales de Nueva York publicó el libro  Rape. The First Sourcebook for Women. 

Como nos dice Raquel Miralles en su texto «Cultura de la violación: Una cuestión política«, en este libro se denunciaba que Estados Unidos glorificaba la violencia sexual contra las mujeres y estigmatizaba a las victimas que habían sufrido algún abuso. ¿Les suena?

Casi 50 años después, las cosas no han cambiado mucho, aunque hemos tenido que ampliar el significado de este término para abarcar una mirada más interseccional.

En este mismo texto Mirelles explica que la cultura de la violación, en un sentido mas actual, es un sistema que tolera, acepta y reproduce la violencia sexista a través de las narrativas que encontramos en todas partes.

Y con “en todas partes” me refiero a TO-DAS. En la televisión, publicidad, sistema judicial, familia, educación, literatura, amigos, medios de comunicación, pareja etc. 

Para darse cuenta de esto, basta con oír a tu tía decir “Para qué llevaba la falda tan corta” o prender la televisión y escuchar a una presentadora decir que “¿Por qué tienen que tomar hasta ahogarse, que no se acuerden que pasó o que permitieron?” (túsabesArathquiéneres)

Ejemplos hay muchísimos y si algo tienen en común es que normalizan la violencia hacia las mujeres, culpándolas por lo que pasó y justificando a quien cometió el abuso. Porque sí, “estaba borracho, no sabía que hacía” y “lo provocaron”, son frases que lamentablemente se siguen escuchando.

Por qué es importante eliminar la cultura de la violación

A muchas nos puede parecer obvia la urgencia de desmantelar  la cultura de la violación, pero lamentablemente no todos piensan lo mismo. Es más, ni siquiera saben que existe y que forman parte de ella. De ahí que esté tan normalizada.

Si se sigue sin reconocer y nombrar su existencia, la impunidad de los abusadores seguirá presente. Se le seguirá quitando la responsabilidad de sus actos y se seguirá pensando que “su reputación” es más importante que los abusos que cometieron. 

Esto a su vez, permitiendo que se sigan cometiendo los mismos abusos.

Por otro lado, las personas que han vivido un abuso, seguirán teniendo miedo a alzar la voz por miedo a que se les revictimice. Ajá, el típico “Pues le hubieras dicho que no y ya”

Así que sí amigues, la cultura de la violación no es un chiste o algo que se inventó ayer. Es todo un sistema que tiene consecuencias claras y muy graves.

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Qué hacer para no contribuir

Es claro que el primer paso es reconocer que la culpa nunca es de las víctimas de violencia sexual, pero ¿qué hacemos si queremos de verdad cambiar las cosas? ONU Mujeres nos comparte 16 maneras de enfrentarnos a ella, aquí les dejamos algunas:

1. Crear una cultura del consentimiento convencido

Las mujeres (y personas en general) no somos tan difíciles de entender como nos han hecho creer: sí es sí y no es no. El consentimiento libre y activo en todo momento es indispensable. El “sí” de todas las personas involucradas debe de ser verbalizado y repetido.

En caso de que todavía no te quede muy claro si la persona quiere tener relaciones sexuales: pregunta claramente (si no puede contestar ¡eso es no!).

2. Dejar de culpar a las víctimas

Las palabras importan y mucho, así que deja de usar frases como “ Pues mira cómo iba vestida”. Y si la escuchas en una conversación, corrige a la persona.

El alcohol, ropa o lugar no son invitaciones para violar a nadie. La culpa nunca es tuya, ni por dónde estabas ni por cómo vestías.

3. No reírse de la violación

La violación nunca va a dar risa, así que dejémonos de reír de ella. Los chistes sobre violación legitimizan la violencia sexual y hace más difícil que las victimas denuncien un abuso.

Algunas víctimas usan el humor para lidiar con lo que vivieron y eso es súper válido, pero que otras personas se burlen de ellas o que sea un chiste hablar de «aprovecharse» de personas que no están en situación de dar consentimiento no es humor, es complicidad con un sistema muy podrido.

4. Implicarse

Una parte muy importante de la cultura de la violación es el sistema penal con el que contamos. La ausencia o falta de aplicación de leyes sobre violencia contra la mujer es una de las bases que hace que este sistema siga existiendo. En la medida que puedas, involucrarte en lo que las mujeres a tu alrededor están haciendo para exigirlas. 

5. Iniciar la conversación, o unirse a ella.

Al hablar y divulgar información (cómo esta nota, guiño, guiño) sobre qué es la cultura de la violación y lo importante que es eliminarla, ayudas a que se cree una conciencia colectiva al respecto y cada vez se permita menos.

Sabemos que alzar la voz no es fácil. Es algo que enoja (mucho) y puede llegar a hacernos sentir impotentes cuando en nuestros trabajos o escuela no se toma en serio el tema. Pero si comienzas a platicarlo, verás que no estás sola y que hay muchas personas que quieren acabar con este sistema.