“Ser negra me hizo gorda”: la artista Marbella Figueroa sobre racismo y gordofobia

Nuestra columnista Valeria Angola platica con la artista plástica afromexicana Marbella Figueroa para conocer su perspectiva sobre la relación entre racismo y gordofobia y cómo influyen en su obra.

Foto. Cortesía de Marbella Figueroa

“Se aplaude el hecho de que mujeres como yo apreciemos nuestro cuerpo y lo queramos muchísimo, pero las personas tienen miedo de tener un cuerpo como el mío”, me dijo mi amiga Mar cuando platicamos, por primera vez, sobre su relación política con su cuerpo.

Marbella Figueroa es mi amiga, mi confidente, mi compañera de lucha. Hablamos horas por teléfono, chismeamos como cualquier par de amigas. En ocasiones estudiamos y leemos, también tenemos un podcast con Scarlet, otra gran amiga, que se llama Afrochingonas

Marbella tiene 28 años y, aunque nació en la Ciudad de México, su familia es de la Costa Chica de Guerrero. Es artista plástica, estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. Se dedica a hacer exploraciones plásticas y visuales, hace grabado en madera y en linóleo, collage y fotografía y también tiene un canal de YouTube.

Hace un tiempo, le pregunté a Mar (como le digo de cariño) si ella se asumía políticamente gorda, que qué opinaba del movimiento body positive. Me dijo que se distanciaba mucho, no profundizó, tampoco quise preguntarle más. Hace unas semanas, en Afrochingonas realizamos un capítulo sobre este tema y hablar de racismo fue inevitable.

Racismo y gordofobia

La colonialidad y la racialización tienen una relación muy estrecha con la gordofobia, ¿cómo es que ambos sistemas se interseccionan? La aversión por los cuerpos de tallas grandes surge del desprecio por los cuerpos de las personas africanas.

Un ejemplo de esto es el caso de Saartije Baartman, también conocida como la Venus Hotentote, una mujer del pueblo Khoi que fue deshumanizada por el tamaño de su cuerpo: en vida fue expuesta en circos y espectáculos racista.

Cuando murió, fue vendida a Georges Cuvier, uno de los padres de la anatomía moderna, y su cuerpo fue diseccionado y expuesto en un museo de ciencia de París.

El cuerpo hegemónico es blanco occidental, productivo económicamente, delgado. Pocas veces pensamos la gordofobia en relación al racismo.

Establecer un diálogo entre ambas violencias resultó, para mí, revelador. Conversando con Marbella pude comprender que el rechazo hacia los cuerpos gordos tiene el mismo origen que el racismo.

Valeria: ¿Mar, te asumes políticamente como una mujer gorda?

Marbella: Sí, ahora sí, realmente desde hace muy poco que lo hago, pero sí, me asumo políticamente como una mujer gorda negra.

V: ¿Por qué, cómo fue este proceso? 

M: Para mí es importante asumirme como una mujer gorda, porque toda la vida, o la mayor parte de tiempo de mi vida, he tenido problemas con la aceptación y la asimilación de mi cuerpo, por estar buscando un ideal de cuerpo, por tener una idealización de cuerpo.

Esto tiene que ver con los parámetros hegemónicos que se me han introyectado, que yo he introyectado, de cómo debe ser un cuerpo, y debe, lo entrecomillo, porque los cuerpos no deben de ser de ninguna forma, los cuerpos son. Son hermosos como son y hay una diversidad enorme.

He estado comprendiendo que mi cuerpo es así, por muchas razones, por muchas circunstancias, por toda una historia… que es importante que yo aprenda a amarlo y a mostrarlo como es y que lo asuma como esto, como un cuerpo grande.

Me costaba mucho trabajo la palabra gorda, pero ahora no tengo problema en decirla. Me parece importante subrayar esa palabra porque me sucedía también con la palabra “negra”, que ahora es una palabra que reivindico y llevo con mucho respeto y mucho orgullo.

Aunque también es distinto, porque yo siempre he sido negra desde que nací, y no siempre he sido gorda. Hay momentos en los que no soy percibida como gorda, incluso, yo misma no me percibo como gorda, depende del espacio. También lo de ser negra, pero es otro tema.

V: ¿Cómo podrías definir la gordofobia?

M: La gordofobia es el odio y las acciones que se toman en contra de los cuerpos grandes, en contra de los cuerpos no hegemónicos, que no tienen las medidas que estamos acostumbrados y acostumbradas a ver en los medios masivos de comunicación. 

Por lo regular, estamos acostumbrados a ver representaciones de mujeres y hombres delgados, muy fit, que ahora está muy en tendencia lo de ser fit

V: ¿Cómo vinculas tú esa experiencia del racismo con la gordofobia ¿Por qué el movimiento Body Positive debe ser antirracista?

M: Existe una relación muy estrecha entre estas dos partes, entre el racismo y la gordofobia, porque definitivamente es algo que me ha atravesado todo el tiempo, al ser una mujer negra que, además, es gorda. Todo el tiempo he sido señalada, https://malvestida.com/2020/07/necesitamos-la-interseccionalidad-para-entender-el-racismo/es como sumarle puntos a mis desventajas sociales. 

En espacios, por ejemplo, en los que he estado para tratar temas de alimentación no he hablado acerca de esto, de cómo se perciben los cuerpos en las culturas afrodescendientes. 

Se me ha negado esta parte de reconocer esas otras visiones, me dicen “no, aquí todas estamos gordas y no puede ser diferente para ti, no tiene nada que ver que seas negra” y me parece que eso es un error porque, en definitiva, yo creo que sí tiene mucho que ver, porque no es lo mismo una mujer blanca o no negra y gorda, a una mujer negra y gorda.

Incluso ahora que hay este tema de la inclusión, muchas marcas están teniendo tallas extra o curvy, o estos movimientos de Body Postive, las modelos mayoritariamente son blancas, tampoco hay una representación de mujeres negras gordas.

Sigue habiendo este sesgo racial dentro de este movimiento de supuesta inclusión, inclusión entrecomillada, porque sigue habiendo ese sesgo racial que pocas personas se atreven a ver. Es como si estas opresiones atravesaran de forma vertical y unísona a todas las personas y me parece que para nada es así.

V: ¿Tienes alguna obra de arte que hable sobre cómo es percibido tu cuerpo?

M: Sí, pero no han salido al público, en realidad siempre he trabajado desde mi historia y desde lo que me ha lastimado, intento transformarlo y pasarlo del plano del dolor y de lo que me atraviesa, al arte. Creo en el arte como un medio de transformación y sanación. 

He hecho algunos dibujos de mi cuerpo desnudo para poder verme, para poder, de alguna manera, reconocer mi cuerpo y no estar a expensas de lo que los demás puedan decir, sino reconocerlo desde mi propia mirada, conocer sus dimensiones, conocer sus texturas, sus colores, conocer incluso sus capacidades, cómo es, cuál es el espacio que habito, cómo es que me relaciono con el mundo y con lo que está fuera de mí a través de este cuerpo, este espacio que ocupo. 

Sí he trabajado mucho, pero hasta hace muy poco no me atrevía a hablar abiertamente de esto, no son cosas que haya hecho para mostrar sino para mí. Un arte, digamos, para un proceso íntimo y propio, no para que ande por ahí divulgado o algo así, no por ahora.

V: ¿Cómo ser negra te hizo gorda?

M: En la construcción de cómo concebimos los cuerpos muchas veces hay una visión distorsionada, se aplaude el hecho de que mujeres como yo apreciemos nuestro cuerpo y lo queramos muchísimo, pero las personas tienen miedo de tener un cuerpo como el mío.

Por otra parte, [negra y gorda] no son categoría fijas, son móviles, son construcciones médicas, biológicas, psicológicas, sociales y emocionales. 

Esta corporalidad que complementa mi ser, este cuerpo que es etiquetado como gordo y como no deseable, porque no se ajusta a los parámetros hegemónicos, es herencia de mis ancestras y ancestros que desarrollaron sus cuerpos de acuerdo a las condiciones y contextos en los que vivieron. Resistían con su corporalidad la realidad que les tocó vivir.

Yo no soy gorda. Yo resisto en este mundo con este cuerpo y tengo tanto derecho de hacerlo como cualquier otro cuerpo. No tengo porqué modificarlo para hacerlo más agradable para nadie, ni para apegarme a ninguna norma hegemónica ni a ningún estereotipo. Este es mi cuerpo.