Del feminismo negro a las mascarillas. Reflexionamos sobre autocuidado

Ponernos una mascarilla, meditar, salir a correr. Todas estas acciones pueden catalogarse como autocuidado. Aquí te contamos del origen de este término y del autocuidado feminista.

Este texto se escribió como parte del taller de redacción de Malvestida.

Foto. Rawpixel

Por: Frida Pastrana

Domingo por la tarde, estás en tu cuarto viendo Grey’s Anatomy en Netflix por tercera vez acompañada de vino y, claro, una mascarilla hidratante que promete dejarte el cutis divino.

Todes merecemos relajarnos después de una semana de trabajo y también, de la exposición mediática que tenemos en todas partes. Pero ¿qué significa el autocuidado y por qué es importante ahora más que nunca?

El autocuidado como industria y como concepto

El autocuidado es una palabra que se ha vuelto parte de nuestro vocabulario en los últimos años, y no es para menos.

La industria del self-care representó más de $450 billones de dólares en el 2019, un crecimiento de más del 4,400% (¡Sí, tanto!) respecto al 2014. Si buscamos #selfcare o #autocuidado en Instagram, encontraremos más de 30 millones de resultados.

En su mayoría, estas publicaciones se encuentran acompañadas de afirmaciones, yoga, mascarillas, aceites esenciales y muuuchas tazas de té. En realidad, poco se conoce del origen de la palabra autocuidado. 

La Organización Mundial de la Salud define el autocuidado como “La habilidad de los individuos, familias y comunidades de promover la salud, prevenir padecimientos, y hacer frente a la enfermedad y discapacidades con o sin el apoyo de un proveedor de atención médica”.

Sin embargo, no existe un consenso sobre lo que es y no el self-care. Muchos medios afirman que el autocuidado se determina por cuánta atención nos prestamos en el ámbito mental, emocional y físico. Y aunque parece hacer sentido, se deja a un lado la connotación política que este término trae consigo desde sus orígenes.  

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El autocuidado feminista

El autocuidado comenzó en 1950 siendo un tecnicismo médico. Era utilizado en la psiquiatría por doctores que deseaban empoderar a los pacientes y ofrecerles un sentido de independencia.

También formó parte de campañas de salud en los sesenta dirigidas a los adultos mayores con padecimientos crónicos que deseaban autonomía.

Años después, fue compartida por rescatistas y equipos de intervención inmediata que fueran expuestos a eventos traumáticos con el motivo de atender las necesidades biológicas básicas y buscar ayuda psicológica.

No fue hasta los setenta que la palabra self-care fue adoptada como parte del movimiento feminista y antirracista en los Estados Unidos. Buscar el bienestar de uno y reclamar la propiedad del cuerpo se volvió el estandarte de grupos oprimidos por las instituciones médicas y tecnocráticas del país.

La agrupación Black Panthers utilizaba el término “Autocuidado” para resaltar la importancia de mantenerse resilientes en la lucha contra la opresión sistémica, racial y médica hacia la comunidad negra.

Audre Lorde, feminista lesbiana negra, consiguió discutir la necesidad del self-care en diversos ensayos y artículos donde expresaba cómo había sido su propio camino dentro del autocuidado.

En su libro Burst of Light (1988) escribió: “Preocuparme por mí no es autoindulgencia, es autopreservación, y eso es un acto de resistencia política”.

Más recientemente, figuras como Angela Davis han levantado la voz sobre la importancia del autocuidado y cómo las personas jóvenes están volviendo a hacer hincapié en la autopreservación desde un enfoque holístico, teniendo en cuenta la importancia de expresarnos y manifestarnos para proteger nuestros ideales.

¡Yo existo, yo importo!

Para las comunidades negras o latinas, las mujeres que siguen en pie de lucha por defender el derecho sobre sus cuerpos, miembros de las comunidades LGTQI+ y la población vulnerable, el reclamar el derecho del cuerpo propio es un acto revolucionario que grita: ¡Yo existo, yo importo! 

El universo del wellness nos presenta el autocuidado como una escape a la normalidad. Pero, más allá de la romantización del movimiento y de las campañas de marketing, el autocuidado debe ser un ejercicio para garantizar que nos encontremos bien para caminar hacia adelante y contra toda adversidad.

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El autocuidado se trata de elegir por nuestro bien y seleccionar las situaciones y relaciones que sirve mantener de las que no. Es vivir más que sobrevivir.

Y para hacerlo es importante mantener la salud mental a flote, validar nuestros sentimientos y buscar ayuda cuando es necesario. Conectarnos con nuestro cuerpo, escuchar lo que nos quiere decir y darnos el amor que merecemos.

Al final del día, recuerdo una frase que leí en Pinterest:

Loving in the time of hate is a revolutionary act o “Amar en los tiempos de odio, es un acto revolucionario”; sobre todo cuando es a nosotros mismos.