¿Se vale pasar Navidad sola? 9 mujeres nos cuentan sus experiencias

Pasar Navidad sola es un gran tabú, pero una vez que vives la experiencia, tal vez te guste. Esto es lo que nos contaron nueve mujeres que, por decisión o circunstancias, han pasado las fechas solas.

pasar Navidad sola
Foto. Rawpixel

En México y gran parte de Latinoamérica, tradicionalmente la Navidad es un día de familia. Vayamos o no a misa, creamos o no en la parte religiosa de la fiesta, se espera que nos pongamos en modo festivo y pasemos la Nochebuena con parientes, comiendo e intercambiando regalos.

Pero la verdad es que no todo es como en los comerciales. Hay familias en las que más que “el tío incómodo” hay incomodidad constante. Hay años en los que el dinero o la salud emocional no dan para convivir. Hay personas que no pueden fingir que una fecha religiosa tiene un significado que ellas no comparten. Es decir, existen infinidad de situaciones individuales que no caben en el “deber ser” de la Navidad.

Hace dos años, yo viví la experiencia de pasar Navidad sola en mi departamento (bueno, con mis gatas Sunny y Bruja). Me preparé una comida deliciosa, aunque no navideña, en Nochebuena. Vi la adaptación de la BBC de Mujercitas, leí libros, dormí mucho. Y, aunque este no era mi plan ideal, me la pasé muy bien.

Esa experiencia hizo que me quitara el tabú: es posible pasar las fiestas sola, o con personas que sean de nuestra familia elegida, y hacerlo sin culpas. No es ser patética ni arruinar nada, es decidir año con año lo que queremos. Quizá a veces toque el bacalao con primos segundos que no sabíamos que existían y a veces toque Netflix and chill. No es obligación.

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Esto es lo que nos contaron algunas mujeres que, por decisión o circunstancias, también saben lo que es pasar Navidad sola

Historias sobre pasar Navidad sola

Cuando no tienes ánimo de celebrar

Adriana

La Navidad con tu familia puede ser difícil y muchas veces no tenemos la fuerza mental como para dejar pasar comentarios intrusivos (como el por qué no tienes novio o si subiste de peso en mi caso) y el que sea tu familia tampoco implica que sea compatible con ellos y sus celebraciones.

Yo no me siento tan conectada con sus formas de diversión, para mi lo ideal sería convivir unas horas con ellos y terminar la noche y mi celebración con mi familia urbana pero eso sí que se lo tomarían mal.

Miriam

La primera vez me sentí muy rara, algo nostálgica y pues como es una fecha sumamente familiar como que había algo en mí que decía: ‘no, debo pasarla con mi familia o con alguien’. Pero al final me sentí reconfortada y cómoda, que fue lo que me hizo pasar las siguientes Navidades sola, por gusto.

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Martha

Mi familia (especialmente mi familia paterna y mi padre, con quien solía pasar la Navidad desde los 15 años) lo resintió un montón. No entienden que prefiera estar sola a pasar las fiestas con un montón de personas. Yo no soy religiosa y esa fecha no significa gran cosa para mí. No me llevo mucho con esa parte de la familia, son un chingo, el ritual de los regalos es eteeeerno y se cena muy tarde (onda 2 o 3 de la mañana). Suelen hacer karaoke y los niños abren todos los juguetes

@Bal_istica

Lo disfruté muchísimo desde el principio. No soy mucho de reunirme con gente. Además, con el ambiente frío y tranquilo de esas fechas prefiero estar cómoda por mi cuenta….He cubierto todo el espectro, desde el menú completo de la cena que se suele preparar en mi familia hasta sacar algo que se haya quedado por ahí en el refri. Lo que sí no pueden faltar son las películas o series con las que se me antoje desvelarme ese día.

Cuando pasar Navidad sola significa consentirte

Adriana

La casa de mi mamá es al mismo tiempo hogar de, ahora, 20 perros rescatados de calle, con la compañía, cuidados y mantenimiento que ello implica. He pasado dos navidades sola en esa casa. En ambas la razón primordial fue cuidar y acompañar a los perros, debido a que mi mamá pasaba la fecha en otra ciudad.

Una de esas navidades me decidí pasarla con la conciencia abierta de que no compartía más el sentimiento construido alrededor de la festividad y que, ya que alguien tenía que quedarse, no había un pretexto mejor para aprovechar que el mundo se absorbía en sí mismo y tomarme una noche solo para mí, con la mayoría de las cosas que me dan placer: películas, comida, cervezas y abrazos de perrito.

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Libia Brenda

Han sido varios años de pasarla sola. Hace como diez años hice mudanza justo el 24 de diciembre (no recuerdo por qué exactamente ese día) y en la noche estaba yo cansadísima, sudada y llena de polvo.

Mi roomate se fue con sus papás y me invitó a su casa, dos o tres personas amigas me invitaron a la suya. Pero yo no quería saber nada de nada. Así que me senté en el sillón rodeada de cajas, abrí una lata de duraznos que era lo único que había y me la comí. Recuerdo haberme sentido feliz, entusiasmada y muy en paz.

Lo recomiendo mucho, en una sociedad en la que estar sola (sobre todo para una mujer) es un tabú, detenerse, aunque sea un año, a examinar las supuestas tradiciones y cuál es su importancia me parece muy benéfico y una buena práctica anticapitalista; además, pasar sola una celebración (esta o cualquier otra) es un ejercicio de autoestima, de exploración, de humanidad y una oportunidad para encontrar otras formas de hacer las cosas, incluso si solo es por algo tan simple como no seguir la corriente de las convenciones.

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Cuando te das permiso de cortar lazos

Virginia

Dejé de pasar navidades en ‘familia’ desde que empecé a trabajar y podía usar mi horario laboral para justificar mi ausencia. Las relaciones de mi familia nuclear y extendida solían ser muy tensas y yo, además de tensa, me sentía incómoda: como forzada a convivir en un espacio donde nunca pude ser yo del todo.

Hubo reclamos al principio, pero el dejar de convivir en las fiestas me dio pie para romper luego la comunicación y convivencia con casi toda mi familia. Mi incomodidad con ella se debía al clóset, en buena parte, así que poder irme de las fiestas familiares fue el primer paso de la emancipación emocional y luego física.

Al principio me sentí muy mal, como si estaba traicionando a la gente que me había criado, como si eso me ponía en deuda con ellxs. Pero entre vivir incómoda y vivir siendo yo, elegí lo segundo.

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Anónima

Estoy acostumbrada a pasar tiempo a solas por lo que creo que no fue difícil tomar la decisión. Gracias a esa decisión me he evitado momentos de incomodidad o desagradables.

Yo sí recomiendo pasar la Navidad en solitario porque afianzas tu autonomía. En sociedades como la mexicana está muy estigmatizado que te alejes de tu familia, pero creo que es necesario sanar y cortar con lazos que no aportan a tu crecimiento como persona.

Cuando la Navidad es tu trabajo

Iris

Primero que nada, en el ambiente machista evangélico, de por sí ya es difícil ser pastora, joven y soltera (hasta hace unos meses que me casé y pedí un año de descanso) es aún más difícil aceptar la tradición itinerante.

Es decir, casi cada dos años tenía que mudarme de estado para atender diferentes iglesias. Por eso con el paso de los años, cada vez me iba alejando más de mi familia y menos conviviendo en esas fechas por mi trabajo.

El ritual en la iglesia Metodista a la que pertenezco para celebrar la Navidad en realidad es muy bello, es mi época favorita del año. Se viste el templo, se adornan todos los espacios, se escogen los villancicos y se busca que el sermón inspire unidad, paz, esperanza y amor.

También es la época en que más personas recibía en las iglesias en las que oficiaba y era muy demandante, porque era cuando más acompañada estaba y a veces ya me urgía que se acabará la celebración para estar sola.

Mi ritual después de terminar el trabajo, los primeros años, era despedir a todos los feligreses, prepararme un sándwich de jamón con queso, tomar un vaso de leche, y dormir con el arrullo de alguna de las películas de Mi pobre angelito jajaja… Era muy relajante.

Lo mejor de las fiestas, para mí, era poder descansar del ajetreo, satisfecha por preparar bellos rituales eclesiásticos de Navidad.