Desde las Brontë hasta Rowling: estas escritoras usaron seudónimos masculinos

Cambiar de nombre es común en la literatura, pero estas escritoras usaron seudónimos masculinos para evitar ser encasilladas… o solo para poder publicar

escritoras seudónimos
Foto. Arash Asghari en Unsplash

Amantine Lucile Aurore Dupin usó pantalones en 1800, cuando las mujeres tenían que pedir un permiso especial para hacerlo al gobierno de Francia. También apoyó causas progresistas como los derechos de las mujeres y los trabajadores, dejó a su esposo para dedicarse a la escritura y tuvo muchos amantes con nombres reconocidos.

Ah, y fue una de las escritoras más famosas y vendidas de su época, aunque bajo del nombre de George Sand.

La historia de Sand no solo no es única en la historia de la literatura, sino que es común. En su famosísimo ensayo “Una habitación propia”, Virginia Woolf dijo que por gran parte de la historia, ‘anónimo’ fue en realidad una mujer. Por supuesto que tenía razón, pero también muchos autores fueron en realidad autoras.

No todos los casos sucedieron hace años 

A algunas las conocemos ya primordialmente por su nombre original, mientras que otras, como Sand, todavía son más reconocidas por sus seudónimos. Hace poco, la editorial Planeta anunció que va a publicar textos de Aurore Dupin y otras autoras bajo sus nombres femeninos, como parte de su colección Reveladas.

Pero eso no quiere decir que hayamos superado por completo los prejuicios que nos dicen que los hombres escriben mejor literatura (o, al menos, cierto tipo de literatura). J.K. Rowling, quien en realidad se llama Joanne, sin segundo nombre, recibió el consejo de usar iniciales porque ningún niño querría leer un libro de fantasía escrito por una mujer.

Y la escritora Catherine Nichols escribió un ensayo en 2015 en el que explica que tuvo mucho más éxito al enviar sus propuestas con un seudónimo masculino. Específicamente, envió 50 correos como George y 17 agentes le pidieron que envíe su manuscrito. Como Catherine, solo fueron dos respuestas positivas.

escritoras seudonimos
Imagen: editorial Planeta

Otras escritoras que usaron un nombre masculino

Las hermanas Brontë

Ahora las conocemos como Charlotte, Emily y Anne Brontë, autoras de clásicos como Jane Eyre (Charlotte) o Cumbres borrascosas (Emily), pero sus primeras publicaciones las hicieron como Currer, Ellis y Acton Bell,

Esto fue porque un famoso poeta les dijo que “la literatura no podía ser el centro de la vida de una mujer”. Emily y Anne nunca vieron publicados sus propios nombres en sus libros.

Cuadro de Patrick Branwell Brontë

George Eliot

Al parecer George es un gran seudónimo literario, porque también lo usó Mary Ann Evans, autora de una de las novelas más famosas en lengua inglesa: Middlemarch.

Ella fue también una respetada crítica literaria bajo su nombre real, pero al escribir ficción quiso evitar que la encasillaran en temas femeninos.

Alice Bradley Sheldon

Bradley también era crítica y artista bajo su nombre original, pero cuando decidió escribir ciencia ficción eligió el seudónimo James Triptree Jr. En una entrevista dijo que sintió que un nombre de hombre le daría más oportunidad de pasar desapercibida: “tengo demasiadas experiencias siendo la primera mujer en alguna maldita ocupación”, dijo.

Ahora existe un premio con su nombre elegido, que se otorga a obras “que expanden nuestro entendimiento del género”. En 2019, fue para la escritora mexicana Gabriela Damián. 

Imagen: dominio público

Los seudónimos o nom de plume (si nos queremos ver snobs) son parte de una larga tradición literaria y no siempre se esconde detrás de ellos el sexismo, pero en muchos casos sí son la respuesta a una industria y una sociedad todavía muy aferradas a los roles de género.