Así fue encontrarme de frente con mi misoginia interiorizada

misoginia interiorizada

Foto. Gus LDN

Texto. Alexia Toscano

Hace poco encontré un video que cambió totalmente mi percepción sobre mí misma y me hizo sentir extremadamente incómoda. Se llama “Je suis Misogyne” (soy misógina) y en él, la actriz y youtuber canadiense Ina Mihalache, mejor conocida como Solange Te Parle, evoca muchos prejuicios que tiene en contra del sexo femenino y que ha interiorizado a pesar de ser mujer.

“Cuando estamos inmersos en un ambiente que no valora lo que somos, se nos incita a despreciar nuestro propio ser, y por ende lo que se nos asemeja.
 Y yo soy culpable de eso”, menciona.

En una primera instancia, Solange habla de la importancia que tiene la validación por parte del sexo masculino con respecto a su trabajo y a su intelecto. Habla también de lo crítica que es del contenido de las youtubers consideradas “femeninas”, como lo son las beauty o fashion bloggers , y de lo orgullosa que está de presentarse ante al mundo como una mujer un tanto “masculina”, como lo ha expresado en varios videos.

Todo esto no sólo se lo atribuye al sistema político y económico actual, sino también a su entorno familiar, en el cual siempre consideró a su papá como un ser muy culto y exitoso y a su mamá como una persona sumisa y sin ambiciones.

De frente a mi propia misoginia interiorizada

En cuanto a mi historia personal, puedo presumir que crecí en una familia de mujeres fuertes, ambiciosas e inteligentes. Sin embargo, y para mi gran sorpresa, yo también he sido extremadamente crítica de lo “femenino”.

– Me chocan los colores atribuidos tradicionalmente a las mujeres, como los rosas y morados.

– Soy muy crítica de las mujeres que se preocupan demasiado por su imagen, cuando la belleza es en realidad una noción abstracta, natural y compleja explorada desde tiempos inmemorables por la humanidad (recomiendo leer A Beautiful Question del premio nobel de física Frank Wilczek).

– Me he sentido extremadamente insegura en mi ámbito profesional y académico por el simple hecho de ser mujer, porque ¿cómo es que una mujer como yo puede triunfar en el ámbito de la programación y de la animación?

– En el fondo (me cuesta mucho admitir este punto) estoy en contra de viajar sola (solo trips) porque ¿qué tal si me violan y asesinan? Ojo, no estoy exagerando con esa pregunta para minimizar los feminicidios, sino que, al contrario, es una realidad que me preocupa terriblemente y que, por lo mismo, me genera un miedo que me paraliza.

– A veces he sentido que he tenido que competir contra otras mujeres.

– Me he sorprendido criticando a mujeres que tienen un comportamiento que puede ser juzgado como “demasiado vulgar” o “provocador” (
slut-shaming) y a la vez me da pavor ser víctima de ello .

– Utilizo muy seguido expresiones coloquiales —groserías—que hacen referencia a trabajadoras sexuales y, a veces, uso estos términos para referirme a otras mujeres (palabras como “vieja” y “perra” también son parte de mi vocabulario cotidiano).

Me avergüenza mucho admitir que esta lista podría seguir. Sí, soy feminista, pero también tengo misoginia interiorizada… y no creo ser la única.

¿Qué es la misoginia interiorizada?

La misoginia interiorizada se refiere a aquellas construcciones culturales y sociales que pueden anclarse inconscientemente en las mentes de las personas. Es una consecuencia del sistema patriarcal actual y todxs pueden llegar a tener estas creencias.

A este fenómeno se le conoce también como “sexismo integrado” o “sexismo interiorizado”. Es importante diferenciarlo del sexismo per se, porque no se trata de ser misógino por convicción propia —ni deberíamos flagelarnos por ser malas personas— , sino que lo somos por el hecho de haber crecido en una sociedad construida bajo mecanismos que responden a un sistema que valora, ante todo, lo masculino.

El impacto de la misoginia interiorizada en mi vida

Esta misoginia interiorizada no sólo ha tenido repercusiones importantes en cómo me relaciono con ambos géneros, sino que también ha impactado fuertemente mi salud física y mental, así como la relación con mis raíces.

Al criticar la energía femenina me doy cuenta de que he despreciado a mi propio cuerpo y que no he sido lo suficientemente cuidadosa con él, porque, aunque usted no lo crea, la energía femenina (o esencia, como quieras llamarlo, y esto no es un tema esotérico) es también la energía del cuidado y de la nutrición.

Mi ansiedad se ha desatado, la percepción que tienen los demás de mí ha gobernado la mayoría de mis acciones, mis dudas sobre mis propias habilidades físicas e intelectuales han explotado y mi miedo por mi futuro se exponenció.

El poder de la representación

Para combatir la misoginia interiorizada, Solange propone que más mujeres se encuentren en posiciones de liderazgo. Y, en efecto, necesitamos a más mujeres líderes. Urgen.

Necesitamos ejemplos a seguir que sean fuertes, inteligentes, justos y compasivos, pero para esto necesitamos empezar por aceptar nuestra feminidad y todo lo que viene con ello.

Hacer las paces con nosotras mismas y dejar de lincharnos por el simple hecho de haber nacido con un útero. No, no somos el sexo o, mejor dicho, el género más débil.

Empezar por una misma

Proponer soluciones para un problema del cual eres partícipe es todo un reto. Sin embargo, urge tomar conciencia de nuestro comportamiento para solucionarlo desde la raíz y generar un cambio a largo plazo.

Así que la próxima vez que te sorprendas criticando lo “femenino”, cuestiónate de dónde viene esa creencia y trata de identificar si es por razones basadas en prejuicios, códigos binarios o creencias tóxicas interiorizadas. Reconocerlo duele, pero es el primer paso para cambiarlo.