¿Cómo es es vivir la experiencia Burning Man? 3 chicas nos cuentan

experiencia burning man
Foto. Denys Nevozhai

La primera vez que escuché sobre Burning Man fue hace siete años. En ese entonces estaba obsesionada con los conciertos, iba a todos los que podía y coleccionaba los boletos como si fueran medallas.

Pero a diferencia de otros festivales, aquí la música en vivo era una mínima parte del show, todo era un espectáculo, incluso los mismos asistentes.

Por eso lo que más llamó mi atención cuando descubrí Burning Man no fue su line-up, sino las fotografías de los paisajes desérticos y futuristas. No se parecía a nada que hubiera visto antes: yo estaba fascinada investigando sobre esta ciudad que aparecía en medio del desierto y que desaparecía sin dejar rastro el día 9 de su existencia.

Burning Man me persigue

Como era muy poco probable que pudiera pagar un viaje de ese tipo, me conformé con las fotografías y me olvidé del ‘Hombre en Llamas’. Pero tal vez olvidarlo es imposible.

Hace unas semanas, leyendo el libro Disrupt-her, de la empresaria Miki Agrawal, me volví a interesar por el festival. Quizá es la forma en que ella lo describe, pero pareciera una experiencia que todxs deberíamos vivir (si tuviéramos la posibilidad económica de hacerlo):

“Imagina un mundo donde no nos juzguemos tan duramente como lo hacemos siempre, porque nos aferramos al cómo ‘deben de ser’ las cosas. Quizá entonces dejaríamos de juzgarnos a nosotros mismos y nos daríamos permiso para ser exactamente quiénes queremos ser y mostrarnos como nos queremos mostrar al mundo.

Todos somos seres libres, pero la sociedad muchas veces limita todo aquello que queremos ser en diferentes contextos. Estas pautas sociales son espejismos, no existen, son simplemente construcciones que nosotrxs elegimos creer”, explica Miki sobre su experiencia en Burning Man.

Para muchos, esa experiencia ha cambiado en los últimos años. Por eso, Burning Man anunció que en 2019 tendrá nuevas reglas para regresar al espíritu original del evento, que se basa en 10 principios básicos como inclusión, esfuerzo comunitario, responsabilidad cívica y el famoso “no dejar huella” del paso del festival por el desierto.

Justamente este domingo 25 de agosto se celebra Burning Man y para no quedarme con las ganas de conocer de cerca la experiencia de otras mujeres en el festival, decidí preguntarle a tres chicas cómo vivieron este evento surrealista. Esto fue lo que me contaron:

Las experiencias en voz de tres mujeres

Laís: “Aquí nadie es juzgado y todos se olvidan de los compromisos de la vida cotidiana”

“Yo fui a Burning Man en 2016. Ya había escuchado del festival y mucha gente que conocía hablaba mucho sobre él. Como soy súper curiosa y me gusta buscar nuevas experiencias, decidí comprar mi boleto.

Lo que más me gustó del festival es la libertad de la gente, nadie es juzgado y  todos se olvidan de los compromisos de la vida cotidiana para dejarse llevar y disfrutar el momento. Se desconectan del mundo y esa energía se siente.

Lo que menos me gustó es que de pronto las bloggers se apoderan del festival y entre el desfile de modelos y los campamentos de lujo se diluyen algunas experiencias esenciales para vivir por completo la experiencia. 

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Just relaxing with my friends 🐵👸🏻🙈

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Después del festival te cuestionas si puedes incorporar esta libertad de mentalidad en tu día a día con todos tus compromisos y actividades. Mi vida cambió mucho luego de Burning Man: en medio de tanta gente conocí a mi novio y cambié de país.

Aconsejo a la gente que quiera ir tener menos expectativas, menos estrés en relación a lo que tienes que llevar. Todo va a estar bien, incluso si te faltó llevar algo. Lo importante es estar abierta a nuevas experiencias, explotar lo más que se pueda y perderse solo en medio del desierto. Personalmente, me encantaría volver”

Malena: “Nunca había estado rodeada de tanto arte en un mismo lugar”

“Yo fui a Burning Man en 2018, después de muchos años de tenerlo en mi bucket list. Me interesaba tener una experiencia diferente a la de cualquier otro festival y este evento prometía una conexión más profunda con la gente. Además, su filosofía me llamaba mucho la atención.

Yo pude vivir al 100% la experiencia, a pesar de que el evento ha ido cambiando con el tiempo porque justo se ha puesto de moda y van muchas más celebridades.

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Nunca había estado rodeada de tanto arte en un mismo lugar. Además, compartes ese momento al lado de gente muy inspiradora. Todo mundo está abierto a conocerse y compartir algo.

Es muy lindo unirse con extraños para hacer una comunidad que solo permanece una semana y donde todo es puro amor y generosidad, ¡eso es increíble!

A pesar de que ya había visto fotos, el lugar superó mis expectativas, es un mundo surrealista y paralelo donde hay magia, arte, instalaciones y art cars muy impresionantes. Y las actividades recreativas son únicas.

Definitivamente volvería a ir. Este año no pude conseguir boleto, pero les aconsejo a las personas que van por primera vez que tengan una mente abierta, disfruten al máximo cada momento y bailen mucho”.

Ana: “Definitivamente te hace un crack en la cabeza”

“Decidí ir porque un amigo muy cercano me contó que para él había un antes y un después de Burning Man muy marcado en su vida. No paró de hablar del evento por un año, me contagió su entusiasmo y fuimos.

Me gustó que es un viajesote: desde que decides ir, comprar el boleto, buscar qué ponerte, investigar cómo llegar, dónde te vas a quedar…tienes que planear súper bien todo y ese trip te saca de tu rutina normal.

Imagen: cortesía de Ana

Nosotros hicimos 24 horas para llegar, fueron 10 horas de camino y otras 10 horas para entrar porque había una tormenta de arena. Ya que estás ahí parado dices: ¡wow, al fin lo logré!

De pronto empieza la fiesta, todo es novedoso y poco a poco te vas adaptando al ambiente, que además es uno de día y otro muy distinto de noche. Cuando oscurece es como estar en otro planeta, todo cambia, las instalaciones y el arte se ven súper distintos, cada día es un descubrimiento.

Mucha gente dice que Burning Man te hace más humilde, pero no sé si concuerdo con eso: al festival va la gente más rica del mundo, hay mucho dinero invertido ahí. Pero lo que sí está loco es que no existe el dinero, todos tenemos el mismo poder adquisitivo y se vuelve una comunidad muy compartida.

Sí volvería y hasta llevaría a mis hijos, hay una parte muy padre para niños y si desde pequeño puedes quitarte esos prejuicios está increíble. Definitivamente sí ves las cosas diferentes luego de una experiencia así, te hace un crack en la cabeza”.

Imagen: cortesía de Ana