El ABC para entender la tragedia del DACA, ¿qué les espera a los dreamers?

Foto. Gerome Viavant

Por. Cecilia Cámara Ferráez*

Donald Trump comenzó su campaña presidencial atacando a inmigrantes ilegales —específicamente a mexicanos— llamándolos violadores, criminales y personas que solo traen problemas. Formó su gabinete con gente públicamente fanática y racista y su base (los ciudadanos que lo apoyan incondicionalmente), son generalmente estadounidenses que se sienten amenazados constantemente por inmigrantes.

Y pues tenía que pasar. Después de meses de suspenso a la reality show, el compinche de Trump y fiscal general, Jeff Sessions, anunció que anularían el programa “Consideración de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia” (conocido como DACA, por sus siglas en inglés).

Para saber un poco más, aquí les dejamos una guía de qué es DACA, quiénes son los Dreamers y qué es lo que sigue para ellos:

¿Qué es DACA?

Es un programa que comenzó en el 2012, que protege a inmigrantes indocumentados de ser deportados a la vez que les proporciona un estatus legal para trabajar, sacar licencias y hasta viajar al extranjero. El entonces presidente y dueño de mis suspiros, Barack Obama, lo implementó mediante una acción ejecutiva, o sea que no lo consultó con el Congreso. Esto le adjudicó un aura de controversia al programa y al ya muy polémico tema de inmigración.

Para que alguien pudiera ser considerado protegido por el DACA, había que aplicar y pasar por un proceso de revisión. Si su petición era aprobada, entonces los solicitantes quedan protegidos de ser deportados durante dos años. A pesar de que obtener ciudadanía no es posible por medio del DACA, el permiso puede ser renovado indefinidamente.

En términos generales, parte del proceso de revisión es que —después de haber pagado 450 dólares de cuota por aplicación— el que solicita demuestre que ha vivido aquí continuamente desde, al menos, 2007. Que haya llegado a Estados Unidos antes de cumplir 16 años, que se haya graduado de la prepa o esté estudiándola y que no tenga antecedentes criminales.

¿Quiénes son protegidos por DACA?

A los protegidos por DACA se les conoce como dreamers (o soñadores), haciendo alusión al plan que le precedió y que nunca fue aprobado por el Congreso, cuyas siglas en inglés eran DREAM.

La mayoría de los 800,000 dreamers llegaron a Estados Unidos siendo menores de edad. Es decir, es gente que ingresó siendo niños y han crecido aquí, sin conocer otro país como propio. Generalmente estos niños fueron traídos por sus papás, quienes buscaban una mejor vida, y en muchos casos los dreamers ni siquiera sabían que vivían en este país sin papeles sino hasta que tuvieron edad suficiente para cuestionárselo.

Un dato importante es que el 99% de los dreamers son latinos y el 80% son mexicanos.

¿Cuál es la decisión que tomó la administración de Trump?

La administración actual decidió rescindir el programa como existe en la actualidad. Nadie más puede aplicar ya y el último periodo para renovar es a principios de octubre. Es decir, únicamente los suertudos a quienes les tocaba renovación en los próximos 30 días podrán mantener su estatus los siguientes dos años. Todos los demás perderán su afiliación una vez que caduque su permiso; se quedarán sin autorización para trabajar, para viajar y ya no estarán exentos de ser deportados.

Cabe mencionar que todos quienes aplicaron para DACA obviamente le dieron toda su información al gobierno: su nombre completo, el de su familia, el lugar donde viven, estudian y/o trabajan, o sea, están en alguna base de datos del gobierno. Si Trump y sus secuaces quisieran deportar a los dreamers, encontrarlos sería lo más fácil.

Los defensores de Trump dirán que el presidente, en su magnanimidad, le dio al Congreso seis meses para encontrar una manera de legalizar un programa tipo DACA para proteger a inmigrantes como los dreamers. Lo que les falta mencionar es dicho programa se implementó a la fuerza, después de casi 16 años de que diferentes administraciones intentaran hacer algo similar y el Congreso no lo permitiera.

Una cosita más es que el Congreso es en su mayoría Republicano, lo que dificultaría aún más el lograr un plan en beneficio de los inmigrantes (America First, ya saben). En pocas palabras, eso de que se logre algo en seis meses es un sueño guajiro y una movida política nada más.

La realidad es que no existe una razón válida para anular el programa. El 91% de los dreamers trabaja y paga impuestos. Todos tienen estudios de por lo menos preparatoria y ninguno es criminal. La razón con la que se excusa el gobierno para eliminar DACA es la falta de legalidad con la que se implementó el programa. Pero no es alarmista decir que esto es otra prueba de que este gobierno —mismo que ha perdonado a criminales y ha roto la ley— es racista y favorece a los racistas, pues lo único que tienen de “malo” los dreamers es su país de origen.

Mientras vemos qué pasará, hay ahora un poco menos de un millón de dreamers, jóvenes de entre 15 y 31 años, cuyas vidas pueden cambiar drásticamente de un día para otro. Vivir en Estados Unidos como inmigrante sin documentos no solo no le permite a uno acceso a muchas cosas básicas, sino que también lo hunde en un suspenso terrible de no saber qué será de ti ni de tus seres queridos.

Todos los dreamers tienen amigos aquí. Tienen una vida formada aquí. Aquí trabajan y aquí estudian. Este país es su hogar como ningún otro lo es y, ahora, un tipo decidió que sus vidas no son tan importantes y que vivir en paz y con salud mental no es un derecho que existe para todos.

Si vives en Estados Unidos y quieres involucrarte, acércate a un grupo que defienda los derechos de los inmigrantes. Puedes encontrar alguna organización cerca de ti aquí.

*Cecilia Cámara Ferráez, es mexicana, pero lleva viviendo varios años en Estados Unidos.