Lizzo, Barbara Palvin y el dilema de la representación plus size en la moda

plus size
Foto. @lizzobeeating

“Gorda, negra y orgullosa”, con esas palabras la cantante y modelo plus size, Lizzo, mostraba su alegría por hacer historia en el famoso centerfold de Playboy, que quizá sea la revista de contenido sexual más “blanca” que haya existido.

Lizzo en la sesión de fotos para Playboy

La generosa papada de Lizzo, su salvaje estilo y su carne desbordándose en esas páginas a las que probablemente nunca imaginó llegar contrastan con la noticia que cayó de peso dentro y fuera del mundo de la moda: Barbara Palvin, de 55 kilos, se convirtió en la nueva modelo plus size de Victoria’s Secret. También hizo historia, pero no como se esperaba.

Lonjas, pecas y poros

Si esa es la estrategia de la marca de lencería californiana para evitar que sus ventas sigan cayendo (la compañía va a cerrar 53 tiendas este año), entonces está en serios problemas.

Barbara Palvin, la modelo “plus size” de Victoria’s Secret

Las críticas por su elección “plus size” no se hicieron esperar y nos recordaron que la marca se ha negado a escuchar a sus potenciales clientes y jamás ha mostrado interés en cambiar sus estándares, razón por la que está perdiendo la batalla frente a competidores como Savage x Fenty, Aerie y  ThirdLove, firmas que se han sumado a la diversidad corporal y han mostrado mujeres sin retoques, con lonjas, pecas, poros y manchas en todo su esplendor.

Plus size, un término temido

Dentro y fuera de las pasarelas, la delgadez sigue determinando la “belleza”, por lo que términos como talla extra o grande son temidos por la industria de la moda y por quienes la consumen.

Sí, formalmente una medida “extra” es aquella que rebasa la talla seis y puede llegar hasta la 40, es decir, el rango donde cabemos las personas promedio y un número creciente de modelos que, poco a poco, ha ido colándose con éxito en una industria que privilegia la delgadez y que ha obtenido jugosas ganancias al hacernos pensar que otros cuerpos, los nuestros, carecen de belleza por el hecho de ser distintos.

Cuerpos “imperfectos”

Hasta hace no mucho era poco común ver tallas grandes en el mundo de la moda y la televisión. Sin embargo, poco a poco han ganado terreno modelos y personalidades como Ashley Graham, Candice Huffine Tara Lynn, Barbie Ferreira, Tabria Majors y Paloma Elsesser, quienes han llegado hasta donde hace unos años se consideraba imposible que tuvieran presencia y nos han demostrado que un cuerpo “imperfecto”, con redondeces y piel que se mueve o revela celulitis también es hermoso.

La lucha continúa

No obstante, la representación y la diversidad siempre serán una lucha: los movimientos body positive y body acceptance, no se han salvado de presentar una versión más estilizada del peso y la voluptuosidad: se ha criticado que la “gordura” de muchas modelos es sólo en zonas aceptables (pecho, nalgas), pocas veces en la cintura o el cuello.

Lo cierto es que, estas mujeres no son, ni están obligadas a ser una cura mágica para las inseguridades que, inevitablemente, poseemos y si bien han ayudado a celebrar la diversidad corporal y nos han hecho recordar que otra belleza es real y posible, no son el remedio definitivo.

La aceptación también es un negocio

La aceptación y el amor también venden, por lo que deberíamos empezar a ver estas marcas, modelos y estereotipos como lo que son: parte de un negocio.

La moda difícilmente va a representarnos, esa no es su principal meta, y la nuestra tampoco debería ser emularla. Aunque los avances se sienten, quizá lo mejor sea dejar de buscar modelos externos para convertirnos en nuestro propio referente.