El inesperado y colorido cambio que llegó a mi vida rumbo a cumplir 30 años

cumplir 30 años

Foto. Spencer Dahl

Yo no sé qué pasa cuando una está a punto de cumplir 30 años que parece que todo toma una nueva perspectiva. Es una de esas edades a las que llegas con una necesidad de renovarte, como si cerraras un ciclo y cierta parte de ti tuviera que quedarse atrás para darle espacio a lo nuevo. Al menos así lo he sentido yo, y creo que lo he manifestado principalmente con cambios graduales –pero notorios– a mi imagen personal.

Vida más allá del negro

De ser la promotora número uno del color negro para vestir (literal, el 90% de mi ropa era de ese color o de rayas blancas y negras), me he encontrado cambiando mi guardarropas hacia tonos brillantes y estampados coloridos. El otro día hasta me compré una blusa naranja chillón y una muy rimbombante con flores, algo que antes era impensable para mí. Es como si algo en mi nueva psicología treintañera gravitara hacia el color de forma natural.

Divirtiéndome con el maquillaje

El color también se me ha colado al rostro. Dejé de lado mi uniforme de labial rojo y ojos nude, y ahora una sombra naranja y un labial fucsia no me intimidan, sino que me hacen sentir poderosa. También apareció en mi tocador el delineador con glitter, el rímel de colores y harrrrrrto iluminador.

Siento como si al fin, a punto de cumplir 30 años, me estuviera dando licencia para experimentar con cosas que antes quizá me parecían menos ¿serias? ¿profesionales?

El cambio no ha pasado desapercibido entre mis conocidos, quienes se sorprenden al ver esta versión más colorida y arriesgada de mí.

No termina ahí…

No sé si esté cambio esté relacionado al inicio de una nueva etapa, a un estado anímico o algo en mi subconsciente que todavía no logro detectar. Lo que sí sé es que cada día me gusta más lo que veo al espejo y espero que cada año, cada cambio de ciclo, sea así.

Contrario a todo lo que me dijeron, cumplir 30 años se vislumbra más emocionante que nunca. Voy ganando seguridad, voy demoliendo tabúes, voy descubriendo –y redefiniendo– mi esencia.