Qué es la perimenopausia: mucho más que dejar de menstruar 

Entre la falta de acceso a los servicios de salud ginecológicos, la desinformación y los estigmas, cientos de mujeres y personas menstruantes atraviesan soles la revolución física y emocional que es la perimenopausia, el periodo previo a la menopausia.

qué es la perimenopausia

Es difícil imaginar que, desde hace siglos, mujeres y personas que menstrúan pasan por una metamorfosis que repercute tanto en el cuerpo como en la mente, y la viven en silencio. Si bien hablamos sobre la menopausia como el momento en que dejamos de menstruar, La perimenopausia es el periodo previo a la menopausia y, aunque afecta muchos aspectos físicos y emocionales, hablamos poco de ella.

«He platicado con todas las (personas) que he podido. El patrón que he encontrado es que poco se habla, poco se dice por pudor», cuenta Patricia Fong en entrevista.

A los 38 años comenzó a notar cambios en su periodo. Antes había sido irregular pero sus flujos menstruales comenzaron a durar hasta 37 días y 90 días. También eran mucho más abundantes.

Empezó a investigar por su cuenta y a consultar ginecólogos que le decían que por su edad era imposible que fuera menopausia. Ahora tiene 41 años y sabe que, como a ella le ocurrió, muchas mujeres y personas menstruantes han pasado por esta confusión inicial que dificulta el acceso a un tratamiento que mejore la calidad de vida.

¿Qué es la perimenopausia (o climaterio) y cuáles son sus síntomas?

La perimenopausia es el periodo de transición natural hacia la menopausia.

La lista de síntomas es intimidante: sofocos, depresión, sequedad vaginal, problemas de sueño, sudores nocturnos, piel flácida, falta de libido, irritabilidad, problemas de la memoria, pérdida de pelo, elevación de la presión, vértigo, dolores de cabeza, ansiedad, entre otros. Los cuatro primeros son los más comunes.

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En 2025, de acuerdo con la Sociedad Norteamericana de la Menopausia, mil millones de mujeres y personas menstruantes estarán pasando por la perimenopausia, aunque muchas de ellas no lo sabrán.

«Me hice varios estudios. No tenía quistes y llevaba más de 10 años sin usar anticonceptivos hormonales. Entre los estudios que me hicieron fue el de la Hormona Folículo Estimulante, ahí salí con casi 14, indicador de que los ovarios están haciendo su mejor esfuerzo para seguir funcionando (más de 10 ya dificulta la concepción)».

Diagnóstico tardío

La ginecóloga Fanny Zamora explica que la interrupción de la menstruación es solo uno de los muchos cambios que produce el descenso de estrógenos en el cuerpo.

La menopausia siempre se detecta en retrospectiva, cuando ya pasó un año de la última menstruación. Cinco años antes de ese momento y cinco años después, las mujeres y personas menstruantes pasan por la perimenopausia, o mejor dicho, el climaterio.

«La mejor palabra para nombrar lo que sucede en esa década de nuestras vidas es “climaterio” pues engloba mucho más que la falta de menstruación. Todo ese periodo es un salto al vacío de nuestras hormonas que provocan el cese de la función ovárica, y aunque obviamente lo más representativo de nuestro ciclo hormonal es la menstruación, ésta no lo es todo», explica la especialista.

La perimenopausia, un proceso solitario

Algunas personas refieren estos cambios como solitarios, pues a veces no los detectan como parte del climaterio hasta que llega la menopausia.

Patricia cuenta que durante ese periodo se enfrentó leyendo, documentándose y preguntando a las mujeres de su familia. «Descubrí que muchas pasaban cosas similares pero no las compartían».

La doctora Zamora explica que esta etapa suele venir acompañada de otros cambios de patrones.

«Es una edad de pérdidas. Más en esta época de la pandemia. Los papás ya están grandes, los hijos se van, hay muchos factores psicológicos que hacen que las mujeres duden si es orgánico, emocional o psicológico. La respuesta es que es integral».

Enfatiza que en esta edad también incrementa el riesgo de cáncer de endometrio, por lo que es aún más importante difundir las estrategias de prevención y realizar chequeos periódicos para encontrar lesiones o irregularidades a tiempo.

Con la pérdida de la protección de los estrógenos, hormonas que nunca sabemos lo valiosas que son hasta que ya no están, también incrementan los riesgos de enfermedades cardiovasculares (del corazón y vasos sanguíneos), en especial la hipertensión.

Falta de acceso a servicios ginecológicos

«Hay mujeres que después de que tienen a sus hijos ya no regresan a la ginecóloga. Y tiene que ver también las dificultades económicas y el acceso a los servicios de salud, pero también la falta de información», dice la doctora.

En su experiencia, el diagnóstico del climaterio llega tarde, entre seis meses y dos años después de los primeros síntomas.

Durante ese tiempo, las personas se sienten solas e incomprendidas, suelen tratar los síntomas de forma aislada y acuden a especialistas en cardiopatía, odontología y dermatólogos pero no lo asocian con la perimenopausia.

La buena noticia es que sí existen tratamientos y recomendaciones para disminuir los síntomas, incluida, en algunas ocasiones, la terapia hormonal y cambios en la rutina.

Patricia recuerda que en el momento previo de su diagnóstico era muy insistente con los médicos. «Mídale, haga el eco transvaginal, etcétera». Opina que falta una actualización sobre el tema, «actualizar las lecturas y tratar de entender desde enfoques más amplios lo que estamos viviendo casi casi como humanidad».

Ella recomienda una alimentación con los nutrientes necesarios y la crema de camote para mantener buenos niveles de progesterona. Al final, el climaterio es una etapa de adaptación que tarde o temprano termina y la mayoría de los síntomas se van como vinieron.

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Tanto Patricia como la doctora Zamora coinciden en que cada vez más mujeres lo detectan y hablan al respecto. El acompañamiento y comprensión de las personas cercanas es necesario para no atravesar esta etapa en soledad.

Patricia dice que el principio fue muy cansado por la búsqueda de respuestas entre exámenes médicos y documentación, pero después empezó a meditar y aceptar lo que es y lo que venga.

«Ahorita me siento tranquila porque sé que es un proceso largo, y dejo a mi cuerpo que haga lo que necesite».