María de Jesús: la mujer indígena que competirá por la presidencia en 2018

María de Jesús

Foto. Brenda Burgoa / Agencia SubVersiones

María de Jesús Patricio Martínez, mejor conocida como Marichuy, es una mujer de 54 años, originaria de Tuxpan Jalisco cuyo nombre ha sonado en los medios de comunicación desde el 28 de mayo, fecha en que el Congreso Nacional Indígena la designó como vocera representante indígena a la candidatura independiente para las Elecciones Federales en México de 2018.

Marichuy ha dedicado gran parte de su vida al ejercicio de la medicina tradicional en la Casa de Salud Calli Tecolhuacateca Tochan y, a la par, se ha encontrado muy presente en la organización y reuniones del Congreso Nacional Indígena fundado en octubre de 1996.

Un poco de antecedentes:

Tras el levantamiento del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (el 1 de enero de 1994) se firmaron los acuerdos de San Andrés (16 de febrero de 1996) como un medio a través del cual el gobierno se comprometía a modificar la constitución para otorgar derechos y autonomía a los pueblos indígenas. Desafortunadamente no se cumplió con lo establecido y los acuerdos quedaron un tanto en el olvido para el poder Ejecutivo y el Legislativo.

Por su parte, el Congreso Nacional Indígena continuó organizándose. En octubre de 2016 se cumplieron veinte años de su creación y los miembros del concejo tomaron la decisión de pasar a la ofensiva, es decir, de participar de una dinámica en la que no creen –la dinámica electoral– porque, hasta ahora, esa es la única vía efectiva que han encontrado para tener una voz en la vida política de nuestro país.

Ser mujer e indígena representa un doble estigma en nuestro México y por eso la apuesta del CNI al lanzar a Marichuy como aspirante a la candidatura independiente constituye un golpe frontal a la manera en la que las cosas se habían dado hasta ahora.

No obstante, el término candidata independiente es, para el CNI, sólo una traducción necesaria, un mecanismo para entrar en la dinámica electoral. Se trata de una movida que tiene que ser estratégica y muy bien planeada porque, lo saben bien, es sencillo que la lucha se institucionalice, que acabe olvidando su razón de ser y los motivos que le dieron origen.

Cabe preguntarse si dicha estrategia tiene posibilidades de ser exitosa y tomar el rumbo que el Concejo planea. Ante esta duda sólo hay que dar un vistazo a los principales portales de noticias para percatarse de que es el empleo del término “candidatura” lo que ha hecho que los medios de comunicación volteen a ver, por primera vez con esta atención, a un Congreso que lleva dos décadas trabajando.

Marichuy

Foto. Xilonen Pérez/Agencia SubVersiones

Ahora bien, las cosas no han sido fáciles para que Marichuy se convierta en una candidata independiente. Hay que tener muy claro que, aunque en nuestro país las candidaturas independientes están contempladas como una posibilidad, los requisitos son amplísimos, pues para validarla se necesita reunir las firmas del 1% del padrón electoral de 17 estados de la república. Es decir, las candidaturas independientes en México encierran la contradicción de que para conformarse requerirían de una estructura de poder y económica con la que prácticamente solo cuentan algunos de los principales partidos políticos.

Tal y como denunció Marichuy al registrarse como candidata independiente a las elecciones de 2018 el pasado 7 de octubre: “Para lograr este primer paso, nos pusieron muchas trabas, nos quisieron tratar como de la alta, de los que se rigen allá arriba, que solamente esta estructura está diseñada para ellos, no para la gente de abajo, no para la gente trabajadores y mucho menos para las comunidades indígenas, pero aun así hemos logrado dar este primer paso”, manifestó.

El Consejo Nacional Indígena encuentra en la postulación de Marichuy un camino para fortalecer la organización y para tener un “micrófono” que permita que el país escuche las problemáticas y el atropello actual por el que atraviesan los habitantes de los pueblos indígenas. Una de sus preocupaciones principales es la preservación de los recursos naturales: “los actuales gobernantes están entregando nuestros territorios y los bienes, que se nombran de la Nación, a las grandes empresas nacionales y extranjeras” (2ª. Declaración de la Compartición CNI- EZLN).

En el caso de Marichuy ella se reconoce a sí misma vocera y no líder, por lo mismo ha expresado “Como todo el Concejo no puede estar en una boleta, solo puede estar una persona, va a recaer en mi persona, pero aquí estaré para participar, pero no tanto con la idea de llegar al poder [sino para] visibilizar los problemas que existen en las comunidades, para reflejar todo lo que están pasando los de abajo”.

Durante su proceso de inscripción como candidata independiente, la vocera del CNI dejó muy en claro que no aceptará dinero del Instituto Nacional Electoral para financiar su campaña y que su principal motivación no es amasar votos, sino crear conciencia. “Sí va a haber votos, pero no vamos buscándolos, vamos por la organización, por desmantelar el sistema capitalista que está acabando con todos”, explicó.

Será difícil conceptualizar una figura como la de María de Jesús, quien parece entender el poder desde una lógica muy diferente a la que estamos acostumbradxs a atestiguar.

*Esta nota fue publicada originalmente el 21 de junio de 2017 y ha sido actualizada para incluir la reciente inscripción de Maria de Jesús como candidata independiente a las elecciones de 2018.