Todo lo que necesitas saber para rescatar y adoptar a un perro o gato desprotegido

rescatar y adoptar a un perro o gato desprotegido

Foto. Andrew Whitham

**Texto: Mariaisabel Mota**

“Adoptar es abrirle la puerta de tu casa a un animal de la calle”, dijo un colega de rescates. La frase cayó a la mitad de una discusión sobre los muchos problemas que observa la gente para recibir en adopción a un animal rescatado. Les molestan los trámites, las solicitudes, las visitas, las preguntas. “¡Es sólo un perro! Parece que voy a adoptar a un niño chino”, dicen los hijos de la gratificación instantánea. Sin embargo, como la mayor parte de las quejas infundadas, ésta proviene de la ignorancia sobre el proceso de rescate y adopción.

La mayor parte de la gente cree que hay lugares a dónde llevar animales que se encuentran en la calle. La realidad es otra: los refugios están saturados, los voluntarios también, tu vecina que tiene 400 perros o 3000 gatos (siempre son más gatos que perros), ciertamente no puede recibir más. Los antiguos antirrábicos, ahora convertidos en centros veterinarios, también están a tope. El refugio de la Brigada de Vigilancia Animal del Área Metropolitana está tan saturado que hasta yo le he recibido gatos.

“¿Entonces? ¿Qué hago?”, rescatar es una decisión personal. Depende de ti, de tu tiempo, tu dinero, tus recursos, la aprobación de tu familia, roommates y hasta vecinos. Es un camino que escoges o que ignoras. No hay más opción. Rescatar a un animal, ciertamente es abrirle la puerta de tu casa, con las mismas medidas que tomaría abrirle la puerta a un ser humano herido y que desconoces.

Pero no te voy a romper el corazón tan rápido, te voy a dar instrucciones para que, si escoges no ignorarlo, sepas qué hacer.

Pasos de un rescate exitoso

1. El rescate en sí es un volado

A veces los animales están tan cansados, tan hambrientos que se dejan ayudar con mucha facilidad. A veces todavía el miedo los activa y puede ser riesgoso. Si el animal a rescatar está muy asustado, pide ayuda a un grupo animalista, a la Brigada de Vigilancia Animal, o a cualquier animalero experimentado. Preguntar en Twitter ayuda un montón. Todos aceptarán ayudarte si estás dispuestx a albergar al animal hasta que encuentre una familia definitiva.

2. Consulta necesaria

Sea perro o gato, es muy importante que antes de que llegue a tu casa pase por el consultorio de un veterinario. El médico revisará si hay pulgas, sarna o alguna enfermedad de la piel que pueda ser contagiosa. La revisión general de un animal que ha vivido en la calle o que ha sido rescatado de una situación de maltrato es larga y normalmente incluye una rapada completa para revisar la piel.

No es común bañarlos, pues si tienen alguna infección y presentan fiebre, el baño no les sentará bien. En caso de que no tengan ninguna enfermedad, toca rape, baño y desparasitación. Una consulta completa en la Ciudad de México va entre los 250 y los 500 pesos. Es el primer gasto, pero el más importante.

3. Ya en casa

Los primeros días de rescate, un animal se comporta dócil y manso en cuanto tiene un techo y comida constante. Si está muy asustado será necesario que acudas a un etólogo –especialista en comportamiento– para que te asesore y aprendas a construir la seguridad del animal y así pueda ser adoptado. Los animales con miedo suelen ser agresivos, pero en cuanto aprenden que esas condiciones seguras en las que viven ahora ya no cambiarán, adaptan sus costumbres a la nueva vida.

Pasados los días de adaptación, la verdadera personalidad de un perro o gato sale a relucir. Se vuelven más activos, hacen sus primeras travesuras y comienzan a interactuar con más soltura. Ten paciencia, este es el verdadero carácter de tu rescatado y no está haciendo nada más que probar tus límites. Si rescataste para dar en adopción, es muy importante que tomes nota de qué le asusta en un regaño y cómo corregirlo, así podrás darle esta información a los adoptantes y evitarás problemas en el periodo de prueba.

4. Un secreto

Hasta los rescatadores, protectores y animalistas estamos hartos de ver fotos de animales en adopción en Facebook y en Twitter. Sobre todo cuando el rescatador escribe el nombre del animal, cuenta su trágica historia, publica una foto del sangriento antes y del espectacular después. De verdad, todos estamos hartos.

Dar en adopción es un proceso de mercadotecnia, como todo en esta vida. Así que si estás tratando de colocar a un animal, canaliza a la Annie Leibovitz que llevas dentro y toma las fotos más espectaculares del rescatado. Que se vea hermoso, atractivo, feliz. Invoca a tu publicista interior y como si fueras el autor de los copies publicitarios más ingeniosos, escribe en la foto lo necesario (Nombre del animal, tamaño, edad, zona de ubicación y datos de contacto). Rézale a los Leones de Cannes y crea una postal con Canva, Typic o cualquier app que embellezca imágenes y haz el mejor anuncio para tu rescatado.

Tu objetivo es encontrar una familia con onda, que ame a los animales, que los apapache, no que les tenga lástima y que los trate como bebés inválidos. Así que trata con respeto a tu target. Y sobre todo, trata con dignidad y estilo a tu rescatado.

5. El encuentro

Una vez que te conteste esta familia con onda y que te da buena espina, pídele que se encuentren en un parque o un café pet friendly. Es muy importante que platiques con los adoptantes, que te enteres cómo vivirá el animal y que veas cómo se caen. No todos hacen click. La mayor parte de la gente dice que quiere un perro o gato que se vea de cierta manera, pero no toman en cuenta que la apariencia de ese animal puede no tener que ver con su carácter y comportamiento. No todos los Labradores son amables con los niños. No todos los Yorkies son tiernos. No todos los Siameses son bizcos, ni todos los gatos son pardos.

Puntos que NO debes dejar pasar

6. Repite la operación tantas veces como te sea posible

Ayudar animales es sólo una manera de ayudarnos a todos, un poquito, todos los días. Y el apapacho universal vale la pena.

7. Recuerda

Ya les dije que no den un animal sin esterilizar, ¿verdad? ¿No? Bueno: no den un animal sin esterilizar.