Guía para salir de deudas sin un rasguño… es por tu bien

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Foto. William Iven

Cualquiera puede meterse en problemas económicos, pero no cualquiera sabe salir de deudas de forma exitosa y eficiente. Algo común es endeudarse por medio de las tarjetas de crédito, ya que con ellas podemos obtener muchos bienes sin tener el dinero necesario para comprarlos, es decir, abusar de las compras a meses y vender nuestra alma al diablo… o al banco.

“Muchos olvidan que uno es amo de lo que tiene y esclavo de lo que debe”, dicta una frase conocida en el mundo de las finanzas personales. Esta se refiere principalmente a las personas que viven pagando las tarjetas de crédito, una situación en donde todo lo que se gana es para pagar deudas, es decir, en esclavitud financiera.

Aunque la causa más común por la que perdemos el control de nuestras finanzas se debe a la diferencia entre lo que ingresamos y lo que gastamos, también podemos caer en este bache por desorden, por nunca haber aprendido a administrar nuestro dinero, no conocer nuestros hábitos de consumo ni revisar nuestras cuentas periódicamente.

Para resolver un problema de este tipo, lo primero es admitirlo, estar conscientes de que pagar el mínimo de las tarjetas de crédito solo aprieta la soga que ya tenemos en el cuello, que las “ofertas a meses sin intereses” no son tan desinteresadas cuando ya no caben en nuestro estado de cuenta o que los “beneficios” que nos dan varias tarjetas de crédito se quedan cortos al final de la quincena.

La pregunta es: ¿cómo hacemos para salir de deudas y volver a respirar libertad económica? Expertos en finanzas personales de sitios como MSN, El Financiero y CNN Expansión coinciden en estos puntos:

Ajustarse a un presupuesto

Es necesario hacer una planeación anual, mensual, semanal y hasta diaria. Saber que, si un día compramos de más, al otro debemos compensar gastando menos para no afectar el equilibrio de nuestras finanzas.

Hacer recortes

Una vez que has elaborado un presupuesto y sabes cuánto ganas y cuánto debes, es hora de sacar las tijeras. Empieza a recortar los lujos, luego los gustos ocasionales y, de ser necesario, hasta aquellos que crees que son indispensables como ir al trabajo en coche, comer en restaurantes o ir al cine, ¡buaaa!

Pagar deudas para no generar más intereses

No hay enemigo más infame de tus finanzas que ese dinero que pagamos de más por estar endeudados. ¿Sabías que, según la Condusef, solo tres de cada 10 mexicanos liquidan su saldo de tarjetas de crédito cada mes? Para salir de números rojos es necesario revisar lo que debemos al banco y enfocarnos en liquidar nuestras deudas: primero la tarjeta que tenga los intereses más altos y después las demás. Una vez que estemos en paz con el banco, podremos empezar a recuperar el control de nuestro dinero. Ahora que viene la época de aguinaldo, un buen propósito sería usarlo para pagar deudas, sí, aunque duela perderse unos cuantos regalos.

Evitar los “gastos pequeños”

Un cafecito, unas papas, un postre, unos chicles… No parece que estos gastos vayan a dejarnos en la quiebra, pero una vida de hacerlo, sí. Ningún gasto es pequeño, cada uno suma y se acumula a lo que pagamos de renta, comida, gas, luz, televisión, internet y demás pagos fijos que se acumulen.

Dejar los plásticos en casa

La tarjeta de crédito es una gran aliada solo cuando la sabemos usar, en muchos otros casos es peligrosa por esa sensación de poder que genera las compras compulsivas. En emergencias financieras no lleves tus tarjetas cuando salgas, carga solo el dinero en efectivo que necesites, esto evitará tentaciones y gastos innecesarios cuando tienes el agua hasta el cuello.

Hacer un fondo para imprevistos

Ahorrar es un hábito que todxs deberíamos practicar, pero muchas veces no vemos más allá del siguiente fin de semana. Intenta guardar un porcentaje de tu sueldo, al menos un 10%, imagina que no existe y de ser posible ponlo en una cuenta separada o en un fondo de ahorro. Nunca sabes cuándo podrías accidentarte o quedarte sin trabajo. Si ahorras, ganas de cualquier manera: ya sea que estés preparado para alguna emergencia y esta no te lleve a la ruina, que conviertas ese ahorro en un bien duradero o en una experiencia grata.

Pon en práctica estos consejos y sé consciente de que es difícil cambiar de hábitos de un día para otro. Así que poco a poco, ponte metas factibles y cúmplelas. Es probable que cuando por fin salgas de problemas te sientas liberadx y estés tentadx a recaer; si esto sucede, solo recuerda todo el dinero y la angustia que te costó recuperarte… y no se te va a pasar.

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