Frases que has oído si te gustan las sagas

Confesiones de una adicta a las sagas

Soy abiertamente fanática de algunas sagas, especialmente de Harry Potter. Vamos, nuestra generación puede ser nombrada madre consumidora de sagas. Desde las historias del mago de Hogwarts; el Señor de los Anillos; Juego de Tronos y Star Wars, hasta Gossip Girl, Twilight y 50 Sombras de Grey, entre otras. Existe una historia para cualquier gusto hoy en día.

Además, muchos hemos tenido la oportunidad de crecer al ritmo de estas historias, de sumergirnos en la experiencia total de terminar la última hoja, ver el último episodio y quedar petrificados mirando al infinito pensando en cómo se le pudo ocurrir al autor concluir de esa forma tan [inserte palabra de shock de su preferencia], nuestro volumen favorito. “¿Por qué nos hace esto?”, “¿Y ahora qué se supone que haga?”, “No puede ser posible que ya haya terminado” son algunos de los pensamientos que se nos vienen a la mente cuando llega ese feliz, pero indeseado momento que nos obliga a tener que esperar a que se escriba, edite y publique el siguiente capítulo.

Hemos hecho filas para comprar el último libro, ver el último estreno, cancelado citas para poder disfrutar 24 horas de la nueva temporada, y todo para disfrutar un poco de ese mundo alterno al nuestro.

Sin embargo, no todos comparten esa afición por las sagas. Hay quienes nos miran como bichos raros y no terminan de entender cómo es que podemos invertir horas, días e incluso semanas de completa separación de nuestra realidad. Son precisamente esas personas las que generalmente nos aturden con las siguientes frases:

1. “¿Qué tiene de especial? No entiendo por qué tanta fascinación”.
Normalmente este comentario viene de una persona mucho mayor que tú o alguien que está intentando pasarse de listo. No le hagas caso, no saben lo que hacen. Y sí, todas y cada una de las sagas tienen su toque especial, mágico y por supuesto divertido (incluso Twilight…). Te recomiendo que les regales el primer volumen/película/temporada para que entiendan y ya no vuelvan a pasar por esa frase incómoda.

2. “Ya viste/leíste 100 veces esa película/libro, ¿no te cansas?”
NUNCA. ¿Por qué lo haría? Cada vez  es diferente y se pone mejor.

3. “¿Ya estás un poco grande para eso, ¿no?”
“Yi istis in piqui grindi piri isi ¿ni?”

4. “Entonces, si la 2ª es completamente otra historia de la 1ª, puedo verla y entenderla perfectamente”.
No, jamás. Porque si no ves la uno vas a pasarte el resto del tiempo haciéndome preguntas que no te quiero contestar mientras yo disfruto.

5. “Llevas todo el día con eso, ¿no piensas moverte?”
Ya sabes la respuesta, y más si es fin de semana.

Por último, una personal:
6. “Ay, no me digas que sigues creyendo que no te llegó tu carta de Harry Potter por accidente”.
– No es de Harry Potter, es de HOGWARTS
– Y sí, nadie se cansa de esperar su carta. NADIE.

De una u otra forma leer estas historias, adentrarnos en las series y perdernos en las salas de cine ha logrado formarnos como las personas que somos. Ya sea que las odiemos, las veamos por convivir o seamos fans hardcore, en algún punto nos han permitido dejar a un lado nuestras vidas ordinarias para sumergirnos en las creaciones fantásticas de otros.