La de Pepsi y otras campañas bien intencionadas que no salieron como esperaban

Si alguna vez has estado en una marcha, probablemente has vivido ese abrumador sentimiento de hermandad y justicia que te invade al caminar hombro con hombro – entre pancartas, rostros pintados y consignas– con desconocidos que comparten, al menos en ese momento, el mismo ideal que tú. Pero también conoces la incertidumbre y el temor que representa llegar a la línea de fuego en donde las autoridades y el pueblo se enfrentan.

En México y el mundo ese tipo de confrontamientos suelen tener un pésimo final con los manifestantes siendo agredidos, aprehendidos o incluso asesinados. Por ello, que Pepsi haga un comercial en el que Kendall Jenner pretende liberar la tensión entre el pueblo oprimido y las autoridades con una lata de gaseosa resulta, no solo risible, sino ofensivo para algunos. Y así lo han manifestado en las redes sociales.

El escándalo internauta se desató después de que Pepsi presentara el video de su campaña Live For Now Moments Anthem, con el cual pretendía “proyectar un mensaje global de unidad, paz y comprensión”, según declaró en un comunicado oficial.

 

Pero ni la popularidad de Kendall Jenner, ni el esfuerzo de la marca por proyectar una sociedad diversa en raza, religión y orientación sexual pudieron lograr que el comercial convenciera.

Claramente nos pasamos de la raya y nos disculpamos. No pretendíamos trivializar ningún problema serio. Estamos eliminando el contenido y deteniendo cualquier lanzamiento adicional. También nos disculpamos por poner a Kendall Jenner en esta posición”, declaró la compañía tras las críticas recibidas. Y es que cuando la riegas, sin importar cuántos millones hayas invertido, no queda más que pedir perdón y retirar el comercial.

Pepsi no es la primera –y no será la última– marca que recibe críticas por una campaña mal lograda. A finales de marzo la firma Tory Burch se vio obligada a borrar de sus redes sociales el video #ToryStory: An American Roadtrip, protagonizado por la británica Popppy Delevigne bailando al ritmo de la canción de rap Juju On That Beat, tras ser considerado por muchos como un caso de apropiación de la cultura negra. «¿Tratar de sacar provecho de la popularidad de una canción de dos artistas negros y no darle crédito a ninguno de ellos –y además de eso tener modelos blancas intentando hacer el baile que la canción popularizó? Sí, eso no sienta nada bien», publicó el sitio Refinery29 en una nota al respecto.

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En México también ha habido tropezones dignos de ser retirados del mundo digital, como el penoso caso del himno-vikingo-pseudo-empoderador de Yoplait que enaltecía conceptos tan simplistas como que si no quieres ir al gym para trabajar en tu cuerpo de verano, siempre puedes tomar unas vacaciones en el Polo Norte o que puedes hacer las mismas cosas que tu marido y además preparar la cena.

Lo  cierto es que cuando una marca toma postura ante las problemáticas sociales debe saber que está lidiando con un arma de doble filo. “Tienes a mucha gente diciendo que estamos en un estado de indignación perpetua, que las marcas siempre deben ser conscientes de que asumir una postura puede crear una reacción negativa, y que es mejor defender algo que nada. Y en efecto [el comercial de Pepsi] hizo ambas cosas: no defendió nada, con esos carteles anodinos, y aun así creó una reacción negativa”, explicó Nicola Kemp, editor de tendencias de la revista de publicidad Campaign, en entrevista con The Guardian.