Menstruación consciente: ¿qué es y cómo comenzar a practicarla?

La práctica de la menstruación consciente consiste en permitirte vivir un ciclo menstrual desde un lugar receptivo donde la comunicación y sensación son la clave. Gina Castellanos, autora del libro 'Menstruación Consciente', explora el tema en este texto.

Hola, soy Gina y hablo de menstruación con quien se deje. Hablar e investigar sobre este tema es mi pasión. ¿Acaso hay mayor razón para hacerlo que el hecho de que quienes menstruamos lo haremos por al menos 40 años? ¿Y que la menstruación atraviesa muchos factores, como físicos, emocionales e incluso sociales? Hablemos de qué es la menstruación consciente.

Aunque han habido graaandes avances en materia de gestión y educación menstrual en México y Latinoamérica, aún persisten la desinformación y los estigmas en torno a este proceso por el que aproximadamente mes con mes pasamos millones de mujeres, hombres trans y personas no binarias.

Para darnos una idea de lo urgente que sigue siendo hablar sin tabúes sobre la menstruación, van algunos datos que se encuentran en la primera Encuesta Nacional de Menstruación Digna en México:

Necesitamos hablar sobre menstruación y discapacidad

  • Únicamente el 5% de los padres habla sobre menstruación con sus hijes.
  • Solo el 16% de las niñas y adolescentes cuenta con conocimientos precisos sobre el periodo.
  • El 5% de los niños y adolescentes tiene conocimientos precisos sobre la menstruación.

Y es aquí donde entra la importancia de hablar no solo de la menstruación, sino de vivirla conscientemente. ¿Y eso qué significa? Atravesar nuestro ciclo menstrual desde un lugar receptivo donde la comunicación y sensaciones del útero, corazón y cerebro son sentidas, respetadas, analizadas y comprendidas.

Conocer el ciclo menstrual para menstruar conscientemente

Una parte esencial de la menstruación consciente es aprender a reconocer las señales físicas (también conocidas como biorreguladores) que el cuerpo manda a diario, como la temperatura basal, descargas vaginales (moco cérvicouterino y sangrado), niveles de energía, cambios hormonales y emocionales.

Para comenzar es súper importante conocer las cuatro fases del ciclo menstrual (folicular, ovulatoria, lútea y menstruación), familiarizarnos con la sangre (les soprendería saber cuántas personas no la han tocado ni una sola vez en su vida) y llevar un registro de nuestros biorreguladores.

Tener acceso a esta información y tomar decisiones a partir de ello es nuestro derecho para menstruar dignamente.

¿Te dió curiosidad? Cómo comenzar a practicar la menstruación consciente

Para mí, el primer paso para menstruar conscientemente fue tocar mi sangre. Comencé a usar métodos de recolección (copa, disco/aro, calzones absorventes, pads de tela) que me permitieron familiarizarme con su color, olor y textura. Por cierto, el color de la sangre menstrual esconde valiosos secretos sobre tu salud.

El segundo paso fue comenzar a registrar diariamente en una bitácora menstrual todos mis biorreguladores. Hasta ahora este hábito me permite vivir en mi presente corporal. Tener pequeños momentos de preguntarme «¿cómo me siento?» me ha dado la posibilidad de mejorar mi relación con mi dialogo interno.

La sangre menstrual: entre la celebración, la censura y el tabú

Y el tercer paso ha sido tomar decisiones sobre mi vida, como mi alimentación, movimiento, trabajo, relaciones, el amortsss, considerando como punto de partida mi bitácora menstrual.

Hacerlo me permite conectar con lo que está pasando en mi cuerpo. Por ejemplo, entender mi ciclo me enseñó cuándo soy más productiva y cuándo necesito descansar.

Beneficios de la menstruación consciente

El principal beneficio de la menstruación consciente es conocer nuestro cuerpo para poder tomar decisiones y determinar qué necesitamos porque la menstruación no es solo un tema personal, sino público.

La importancia de hablar sobre derechos menstruales en el trabajo

A pesar de que en el mundo casi la mitad de la población (49.5%) somos personas menstruantes, los costos por vivir este proceso que no elegimos son elevados, no solo por el pago de productos de gestión menstrual, sino que tener una menstruación digna requiere de agua potable, un baño adecuado, infraestructura, información…

Y considerar que las personas menstruantes vivimos en contextos sumamente diversos. No es lo mismo menstruar en situación de migración, en la cárcel, cuando se vive en la calle o en un contexto de escasa o nula infraestructura y acceso a servicios.

Entonces sigamos hablando de la menstruación, conociendo nuestros cuerpos y ejerciendo nuestra autonomía corporal con plena consciencia.

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