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La desobediencia de las mamás

Este texto explora cómo la desobediencia de las mamás, puede ser una herramienta para cuestionar y desafiar las normas patriarcales. La desobediencia de las mamás propone una maternidad radicalmente distinta a la que el patriarcado a definido historicamente.

¿Puede la desobediencia de las mamás corromper el mandato de la maternidad?

Las sufragistas de principios del Siglo XX se enfrentaron a un dilema en la forma en cómo operar su estrategia de desobediencia civil. Muchas vieron estratégico usar los colores de sus vestidos, específicamente el verde, el blanco y el violeta (los colores de las iniciales de su slogan Give Women Vote: green, white y violet) para armar un verdadero ejército ciudadano que identificara a las miles de mujeres que públicamente querían pelear por su derecho al voto.

Pero, ¿podría el vestido, un lugar históricamente utilizado para controlar, someter y vigilar el cuerpo de las mujeres, ser a su vez usado como un terreno de lucha en contra de ese mismo sistema que las oprimía? Acaso, ¿debían las sufragistas más bien, renunciar a sus vestidos y su estética femenina, para reivindicar el derecho al voto? El debate para entonces fue acalorado. Pero las fotos de los periódicos de la época que muestran hordas de mujeres uniformadas en las calles, sirven de evidencia de cómo vestir de blanco sí se hizo generalizado y trascendió como el color de la lucha.

A un dilema en esencia parecido se enfrentan muchas mujeres feministas de nuestro tiempo. Feministas que están pensando, esta vez no el vestido, sino algo más trascendente: la maternidad. Un lugar que ha sometido el cuerpo de las mujeres, que ha sido considerado sistemáticamente como único destino de lo femenino. Pero que se empieza a revelar como un lugar para operar un inédito llamado a nuevos derechos.

Pero ¿pueden las madres, y sus formas de maternar revertir y desobedecer el mandato mismo de la maternidad?. ¿Si desobedecer al patriarcado, no solo implicara decidir no tener hijos, sino robarse el relato de lo materno que siempre ha sido tan privado, controlado, vigilado?

5 libros sobre maternidad que nos invitan a repensarla

“Lo que ha pasado con las madres es que no solo han sido invisibles ante la sociedad, sino que han sido invisibles incluso ante los movimientos sociales que apelan a transformar esta sociedad”, sentencia Esther Vivas, escritora feministas catalana, autora del libro ‘Mamá desobediente’, quien ha decidido levantar su voz ante la urgencia de que las madres no sigan estando solas, de que las madres tengan derecho a no obedecer.

A: ¿Por qué hacer un llamado urgente a las madres a no obedecer?

EV: Creo que hay una necesidad de revelarnos contra un mandato de maternidad que se nos ha impuesto históricamente. Un mandato que ha significado que las mujeres no podamos decidir en relación a la experiencia de maternar, que tuviésemos que ser abnegadas, sacrificadas. Y más recientemente, una superwoman, de cuerpo perfecto, una madre que llega a todo, siempre disponible a las exigencias del sistema productivo. Hay que romper con este ideal materno que no representa la experiencia real y que genera unas expectativas que son imposibles de conseguir. Que, a su vez, detona mucha culpa y malestar con la experiencia de ser mamá.

¿Me pregunto si a diferencia de otros terrenos de lo femenino, la maternidad entonces ha sido un lugar de mucha obediencia y poca disputa?

Lo que ha sucedido a lo largo de la historia es que la maternidad ha sido una imposición del sistema patriarcal que ha reducido a la mujer a ser madre. Por eso, a las mujeres a lo largo de la historia no les quedó otra opción. El único destino, nuestra valía social era ser madres. Esto se empieza a cuestionar con la emergencia de la segunda ola del feminismo en los años 60 y 70, del Siglo XX. Tiempo en el que las feministas confrontan este mandato y reivindican la decisión de tener hijos o no, proclaman el acceso a anticonceptivos y el derecho a decidir sobre su sexualidad. Ahí hay una ruptura significativa sobre lo que había significado ser madre.

Pero la desobediencia que tú planteas, no solo está vinculada con la posibilidad de decidir si somos madre o no, que como dices, fue el gran legado de la segunda ola feminista, sino que, si decides ser madre, igual puedes desobedecer lo que se espera de esa madre.

El libro nace de mi experiencia como madre y como femnista. Tengo a mi criatura y me siento huérfana de referentes, no había emergido aún para entonces esta más reciente ola feminista que se cocina desde 2016 que ha permitido que la experiencia de las mujeres salgan de lo privado a lo público: la maternidad, la menstruación, el placer sexual femenino. Durante mucho tiempo, las feministas que hemos tenido hijos nos hemos sentido huérfanas. Porque la idea imperante fue que la maternidad parecía algo que chocaba y que era contrario al feminismo mismo, y creo que esta mirada tiene que cambiar, y en los últimos años ha ido cambiando.

En la medida en que el feminismo no incorpora en sus demandas y miradas la maternidad, deja a las madres en manos de un sistema patriarcal. Que concibe la maternidad no solo como un mandato, sino como un espacio en donde no tenemos capacidad de decisión. Y esto implica a menudo abuso, violencia y discriminación.

Yo creo que hay que disputarle el relato de la maternidad a los sectores más conservadores y reaccionarios. Porque estos sectores defienden una maternidad en donde yo como madre no puedo definir sobre mi cuerpo, sobre mi experiencia. No puedo definir si ser madre o no, porque se prohibe el aborto y se me impone una maternidad en donde se me reduce a madre, sin tener en cuenta otras esferas de mi vida. Precisamente, esa es la maternidad patriarcal que hay que desobedecer, pero esa desobediencia no implica rechazar la maternidad en sí misma. 

Por una maternidad feminista, colectiva y desobediente

Sí, tener el derecho a decidir si ser madres o no, pero si somos madres, preguntarle al sistema ¿cuál va ser la infraestructura de derechos y de cuidado que nos va proporcionar?

Ser madre desde una mirada feminista y como yo la concibo implica poder decidir sobre mi embarazo, mi parto, mi post parto, mi lactancia, significa que se me reconozcan como sujeto político y de derechos. Hoy, estos derechos son sistemáticamente vulnerados. Se me vulnera mi derecho a un parto respetado, porque el personal médico infantiliza a las mujeres y decide por ellas; a una licencia de maternidad compatible con lo que significa dar a luz, y a una lactancia materna satisfactoria, porque toda la sociedad está pensada para que no le des pecho a tu bebé.

Es urgente desde el feminismo mirar la maternidad como una experiencia que tenemos derecho a transitar, solo si así lo queremos, y que debe estar dotada de derechos. Si no, termina convirtiéndose en una experiencia de privilegios. ¿Qué mujer puede tener un hijo y gozarlo? ¿Qué mujer puede puede tener un parto respetado o una experiencia de lactancia satisfactoria? ¿Solo aquellas que tenemos el privilegio de costearlo? Hay que disputar este relato, para que en definitiva podamos tener una maternidad gozosa todas las que queremos ser madres.

Esto, además, necesita de una narrativa que romantice menos la experiencia de ser mamá, y que, más bien la revele tan compleja como es, al punto que deba estar abrazada por todo un marco de derechos.

Sí, esto se debe hacer sin idealizar la maternidad. Al final, no se trata de idealizar la experiencia de ser madre, sino de reivindicarla como derecho.

Igual de mujer es aquella que es madre a la que no lo es. Esta lucha no es una receta para ser una buena mamá y tampoco se trata de idealizar el carácter biológico de la maternidad, sino constatar que tienes derecho a parir como lo desees. Y no te hace ni mejor ni peor madre lo que decidas, sino que es el sistema el que tiene que garantizar tu decisión libre.

Pero…ese sistema tradicional, anquilosado, ¿si logrará abrirse a estas nuevas concepciones? ¿Hay alguna transformación en los sistemas de salud, por ejemplo, o en lo político que muestre avances en este marco de derechos? ¿Puede un sistema patriarcal, que por patriarcal nunca será madre, ser hackeado?

Yo soy optimista, creo que se han conquistado nuevos terrenos. Esta reciente ola feminista ha conseguido sacar a lo público terrenos tabú como la menstruación y los dolores menstruales, la infertilidad, el placer sexual, la lactancia, la maternidad misma. Esto ha hecho que lo que significa la maternidad real gane un espacio público. Muchas madres transitan la maternidad desde el dolor y la frustración de no llegar a todo, una vez se habla de esta maternidad real se sienten menos solas. Se consiguen avances en la medida en que, por ejemplo, se abre el debate sobre la violencia obstétrica y la presión y la preparación de las mujeres mismas, hace que el personal médico se vea obligado a capacitarse.

Tú planteas una maternidad desobediente y anticapitalista, ¿por qué la experiencia de ser madres también debería cuestionar el sistema de producción?

La maternidad no sólo está sometida al patriarcado, sino al capitalismo. No solo tenemos que ser las madres abnegadas y sacrificadas que fueron nuestras abuelas. Sino que ahora tenemos que ser la madre que triunfa en el mercado laboral y que siempre está disponible para el empleo. Este sistema valora y visibiliza aquello que tiene un valor económico y la maternidad en eso no encaja, entonces la supedita a lo productivo. La maternidad atraviesa nuestro cuerpo, pero se narra y se muestra públicamente como si no hubiera dejado cicatrices. No se valora la dependencia de la criatura a la madre, ni la vulnerabilidad. Pero la maternidad significa eso, unos ritmos antagónicos a un sistema de producción. Necesitamos una sociedad que ponga en el centro los cuidados. Es un sistema que le da la espalda a la gente mayor, a las dependientes, a las personas enfermas, a las necesidades del planeta, a las mujeres embarazadas.

¿No es una paradoja que se nos castigue y dificulte tanto la maternidad y, a la vez, nos sigan insistiendo en que tenemos que ser madres?

El sistema capitalista está creando un gran negocio con esta paradoja. Lo que vemos es una mercantilización de los procesos de fertilidad humana. Lo que estamos observando es que tenemos más dificultad para tener criaturas, fruto de la precariedad vital en la que vivimos. Trabajamos hasta los 40 años para poder darle una vida mínimamente digna a nuestros hijos, vivimos con la incertidumbre de una crisis económica y las amenazas de la emergencia climática ya se ven en nuestros propios sistemas reproductivos. Y la respuesta que nos da el sistema son ¡técnicas de reproducción asistida!

Se venden como una solución, pero en realidad son solo un parche. Porque la solución a los problemas de la infertilidad pasa por trabajar en las causas sistémicas y políticas que la generan, que tiene que ver con las condiciones de vida de las personas, las condiciones laborales, el acceso a la vivienda y tener un planeta más saludable.

Tú y yo hemos sido mujeres que han podido tomar la decisión de ser o no ser madres, pero no todas las mujeres pueden tomar esas decisiones. ¿Cómo hacemos para que estas ideas nos abran espacio verdaderamente a todas?

La maternidad no solo viene atravesada por desigualdades de género, sino de clase, de raza y de identidad sexual. Por eso es tan importante reivindicar un marco de derechos en la maternidad. El aborto es la premisa fundamental para poder tener una maternidad elegida y libre. El reto está en la mirada política, una mirada colectiva. Disputarle el relato de la maternidad a los sectores tradicionales significa politizar la maternidad como un campo de batalla a ganar para garantizar sus derechos, derechos para todas. Porque, en general, las madres no somos la madre que queremos ser, somos la madre que podemos ser en unas circunstancias que suelen ser adversas.

Maternidad y discapacidad: el derecho a maternar es (o debería ser) de todes

Además de esta mirada crítica con el sistema, tú también invocas una maternidad con menos juicio y mucha más sororidad.

Sí, apelo a una sororidad entre mujeres madres y no madres porque, en definitiva, ambas sufrimos las inclemencias y exigencias de ese sistema patriarcal que quiere decirnos qué tenemos que hacer con nuestra vida y nuestro cuerpo.

Apelo a una sororidad entre madres, porque se establece una falsa guerra entre nosotras, alentada por los medios. Y la verdad es que si eres madre, independientemente del modelo de crianza que elijas, o del tipo de parto que desees, el sistema siempre te va a cuestionar. Necesitamos más sororidad en la maternidad y menos crítica. Más respeto y empatía por las decisiones que cada mamá tome y más militancia porque todas podamos decidir libremente cómo ser mamás.

Pero también apelo a una mirada más colectiva frente a la maternidad. Porque se suele reducir la maternidad a la responsabilidad de la mujer madre y esto nos genera mucha culpa y malestar con la experiencia. Hay que cambiar esta mirada a una mirada más colectiva y comunitaria. La maternidad, que no es otra cosa que criar y cuidar a una persona dependiente, debería ser una responsabilidad no solo de la madre, sino del padre, si existe. Pero debería ser además una responsabilidad social, porque estamos hablando de cuidar de la salud mental y física de personas que van a ser los adultos del mañana.

El reto es que esta sociedad entienda que la infancia es una cuestión colectiva que nos implica a todos desde distintos lugares. Es necesaria otra mirada, en donde se vea a los niños como ciudadanos, es aquí en donde el feminismo debe reivindicar no solo los derechos de las madres, también el de las infancias.

“¿Quiero ser madre?” La decisión de maternar (o no) en un mundo convulso

Después de décadas de lucha y reflexiones colectivas, en los últimos años la maternidad y la paternidad se han reivindicado como algo que debe ser elegido e incluso cuestionado por heterocistémico y especista, pero esa revancha con la historia es un triunfo amargo porque, seamos sinceres, ¿es un reto elegir la maternidad en un mundo que convulsa? La decisión de maternar o no a veces parece clarísima, pero otras lleva una serie de reflexiones.

Nos hemos hecho la pregunta que Hamlet no alcanzó a completar: ¿Ser o no ser madre? He ahí la cuestión. Entrevistamos a mujeres en sus treintas que se preguntan constantemente: ¿Quiero maternar? ¿Cómo sé si es un deseo propio? ¿Cómo sé si es la decisión correcta? ¿Es egoísta o es valiente ser madre en el siglo XXI?

El mundo se está cayendo a pedazos pero… ¿no siempre ha sido así?

Razones para no traer al mundo a una persona siempre han habido, quizá la diferencia es que ahora se están tomando más en serio. Las mujeres entrevistadas no sólo cuestionan las crisis sociales sino a ellas mismas:

¿Cómo voy a hacerme cargo de un hije si me cuesta hacerme cargo de mi persona? ¿Puedo maternar sin estabilidad económica o estabilidad emocional? ¿Soy realmente consciente de cómo hacerlo? ¿Tengo el mínimo necesario?

En los últimos años la decisión de maternar ha estado acompañada de un término: la infertilidad social. La psicóloga Adriana Castro la define como “la incapacidad de una persona para tener un hijo a causa de sus circunstancias sociales”. Por ejemplo: la capacidad económica, la posibilidad de tener un trabajo que permita la crianza, tener garantizado el acceso a la salud e incluso la emergencia climática que estamos viviendo.

Maternidad y acompañamiento: este mundo no da tiempo ni para sanar después del parto

Aunque cada persona vive en contextos diferentes y las creencias del cómo maternar pueden variar, para Millaray Bermeo, de la organización Yo Cuido México, «estamos en ese debate de saber cuáles serían esas condiciones favorables para maternar, al mismo tiempo que lidiamos por tener esas condiciones».

Las guerras, las crisis económicas, las pandemias, la emergencia climático, la falta de una política transversal de cuidados, la crisis de vivienda de nuestra generación e incluso dimensiones más personales como el miedo de no cumplir con las expectativas de crianza han generado un estrés colectivo y la sensación de que apostarle al futuro es arriesgado.

«Antes la crianza que te daban los papás se enfocaba en lo económico. Tus papás eran buenos padres si te proveían, pero ahora también es importante el tiempo de calidad. Siento que hay un poco más de presión pero también está la ventaja de que no es un camino a seguir, es una opción. Y hay distintos tipos de crianza. Hay más libertad, pero la expectativa es mucho más alta», nos platica Enna Camargo, de 28 años, quien ha decidido que la maternidad no es algo que desee vivir.

Andrea Chuc, de 29 años, considera que la decisión de maternar o no es personal pero también política. «La persona que posiblemente más ame en este mundo merece vivir en un lugar en el cual su madre tenga confianza. No podría maternar transmitiendo tristeza y desesperanza a mi hije».

Para ella la crisis medioambiental es determinante porque las consecuencias se verán en las próximas décadas, y no quiere criar a una persona que vivirá en un mundo catastrófico. Al mismo tiempo, cree firmemente que las generaciones que están naciendo son el cambio.

La expectativa de la madre perfecta sigue vigente

«Hay un componente muy personal que implica el deseo: ¿de dónde viene ese deseo de maternar? ¿Por qué quieres tener un hijo o hija? ¿vivir este proceso qué significado tiene para ti, para tu proyecto de vida? Luego considerar todo eso con relación a la parte social», dice Millaray Bermeo.

Opina que pensar en una maternidad placentera es todavía un sueño en un entorno capitalista y patriarcal en el que existen muchos estereotipos sobre las madres. Maternar de una manera responsable, positiva, placentera y brindando condiciones de vida que promuevan el desarrollo de niñas y niños es lo ideal, pero sigue siendo una expectativa casi imposible de cumplir.

Ella es mamá de una adolescente con discapacidad y explica que la primera barrera fue el diagnóstico de su hija. Después, se enfrentó con lo que se esperaba que ella fuera: una mamá que abandona completamente su proyecto de vida para dedicarse al cuidado de su hija, y aún más en un entorno capacitista en donde las infancias (e incluso adultos) con considerados “angelitos”.

Por una maternidad feminista, colectiva y desobediente

Volvió a estudiar, terminó su carrera, retomó su proyecto de grado. Con todo, se refiere a sí misma como cuidadora 24/7 porque incluso cuando no está criando a su hija de manera física, la gestión emocional está presente, cuidando y al pendiente. Pero lejos de ser esa figura de madre sacrificada.

Nos hemos alimentado de la idea hostil que implica ser madre y renunciar a tu persona cuando no tiene que ser así. Cada vez hay más mujeres hablando de cuidados, maternidad, partos y embarazos de maneras más honestas y colectivas.

Andrea Chuc, que estudió Literatura, menciona que éste, como otros campos, no han dado el espacio necesario a las reflexiones sobre este tema, pero ahora, escritoras como Jazmina Barrera, Isabel Zapata, Esther Vivas, Daniela Rea y Tania Tagle están poniendo sobre la mesa la discusión de la crianza. Considera que es una revolución en la literatura y en la narrativa histórica sobre una experiencia que se ha romantizado demasiado.

La discusión no se ha quedado en los libros. Cuando Natasha Puente, una viajera mexicana de 36 años con más de un millón de seguidores en Tiktok, publicó un video titulado ‘¿Quiero tener bebés?’ Le llegaron miles de mensajes de mujeres preguntándose lo mismo o contándole sus experiencias.

«Sé que no soy la única que está pensando en estos temas. Acabo de conocer a una mujer aquí en Australia que a los 39 años tuvo un hijo y es la mujer más feliz del universo. Muy paranóica porque es su primer hijo. Es una mujer muy ansiosa que le mide la presión y el pulso, pero como ella dice: nadie nace sabiendo ser mamá o papá y eso me da un poco de paz mental. Ella decía que estudió cuatro carreras, se salió, viajó, hizo lo que quería y luego tuvo un bebé a los 39 años».

Adriana Chuc, psicóloga de 34 años y que constantemente trabaja con infancias y adolescentes, dice que aunque todavía no es mamá, ha decidido serlo, y ya tiene las preocupaciones de una. Piensa en el cansancio, las noches de insomnio, el reto de la adolescencia:

«Yo me preocupo y todavía no soy mamá. Imagínate, yo a mis 34 años no sé cómo dormían mis papás cada vez que salía. De adolescente no pensabas en las consecuencias y ahora dices: ¿cómo pude ponerme en situaciones de riesgo?».

Adriana Chuc

Por su parte, Enna se pregunta:

«Siempre he pensado si sería capaz de maternar. No soy una persona muy paciente, soy muy descuidada. Me pregunto si siendo mamá evolucionaría como persona, siempre me ha dado curiosidad cómo cambiarían los planes que tengo. No es que ser mamá te imposibilite pero ¿cómo reaccionaría yo a ese cambio de planes? ¿Habría un resentimiento? ¿Cómo cambiaría la gente conmigo dependiendo del tipo de mamá que fuera? Y si no tuviera una familia heterosexual, ¿cómo reaccionarían?»

¿Por qué solo nosotras nos estamos haciendo estas preguntas?

Quizá la misma frustración colectiva de mujeres adultas preguntándonos si debemos o no debemos maternar, si queremos o no maternar y si seremos o no capaces de hacerlo nos da una pista sobre el problema de fondo que no ha sido resuelto: El cuidado sigue siendo una carga mental para las mujeres. Las respuestas a estas preguntas no son solo nuestras, la clave está en cómo nos configuramos como parte de una sociedad que excluye a las madres.

No vemos a los compañeros hombres cishetero haciéndose la misma pregunta, jalándose los cabellos para tomar una decisión que para muchas de nosotras es trascendental. Ahora es una decisión, sí, pero sigue siendo algo fundamental en el curso de nuestras vidas como no lo es para los compañeros.

Plantea Adriana Chuc que «es más una cuestión de introspección, de evaluación que tienes que hacerte tú con la persona con quien planees hacerlo; evaluar todo: el lugar en el que vives, lo laboral, lo económico, lo emocional», ella considera que desde antes es vital preguntar(se) cómo la persona con la que decidas iniciar este proceso desempeñaría el papel de criador.

Es nuestro cuerpo, y por lo tanto nuestra decisión, pero no sería tan difícil si supiéramos que la carga sería redistribuida, que la responsabilidad de traer a una persona a este mundo no es enteramente nuestra.

Maternidarks, el lado más honesto y divertido sobre la maternidad

Tener hijes es una gestión impresionante, dice Millaray, que está presente en cada aspecto de la vida: «Si voy a una entrevista de trabajo ¿cómo voy a acomodarme? No puedo trabajar 10 horas de lunes a sábado porque la guardería no abre en sábado ¿quién va a cuidar en sábado? Si se enferma hay que ir al médico, comprar medicamentos, darle los medicamentos, cuidar de la fiebre. La verdad es una gestión impresionante y la mayoría de los compas no la visualizan. No tienen idea. Tendríamos que comenzar por ahí, para distribuir esa carga mental también. Es que si no hacemos eso los roles no van a cambiar».

Los cuidados también pueden revolucionar

La escritora argentina Leonor Silvestri dijo en una entrevista para Pikara Magazine, hablando de maternidad, que el deseo es cuestionable, objetable y manipulable, que es posible “producir contradeseos que atenten contra este mundo”. Y en ese sentido, muchas personas que han decidido ejercer la maternidad o la paternidad fuera de la norma heterocis y patriarcal, lo están haciendo.

Madres viajeras, madres viejas, madres que crían solas, madres que crían en colectividad, madres lesbianas, paternidades trans, redefinen los cuidados en sus propios términos al mismo tiempo que le devuelven la culpa de no ser perfectas a quien realmente la tiene: el Estado, el sistema capitalista, capacitista y heteropatriarcal.

Cuando la organización Yo Cuido inició, su principal preocupación era incidir en políticas públicas que reconocieran los cuidados como un derecho para que impactara en la vida y rutina diaria de las cuidadoras. Después se dieron cuenta de que el cuidado lo atraviesa todo: «Es inimaginable hablar de la vida y no hablar de cuidado».

Ahora la colectiva ha enfocado sus energías en impulsar el Sistema Nacional de Cuidados, un conjunto de iniciativas, programas y políticas públicas para garantizar el derecho de quienes cuidan y reciben cuidados, y replantearlo para que considere las realidades de la diversidad de cuidadoras en México y las violencias de raíz que precarizan los cuidados.

Se discuten políticas públicas que dan garantías a las mujeres pero los cuidados atraviesan a todas las personas. No consideran a los hombres, las tías, las abuelas, dice. Aunque en la cultura mexicana la crianza colectiva es algo que se practica, en el imaginario colectivo no es bien visto.

«No se considera el cuidado como algo interdependiente que por nuestras propias condiciones y en nuestra naturaleza tendría que ser lo normal. No hay persona que se haga a sí misma y sin embargo, tú lo ves en redes sociales: Las mamás que se van a trabajar y dejan a su hijo encargado son “luchonas” y hay un montón de estereotipos negativos alrededor. No le dan valor a los cuidados, a esta forma de vivir».

Explica que la precarización de los cuidados también es parte de un círculo de violencia. De acuerdo con Millaray, las acciones de la colectiva también implican reflexionar sobre el autoempleo para compañeras que trabajan en cooperativas de cuidado y cómo generar una dinámica donde las estructuras de poder no se repitan como sucede en este sistema patriarcal. Aunque no seamos madres, cuidar no es del todo una elección, es una práctica que atraviesa toda nuestra existencia.

Encontrar el momento o las condiciones ideales para ejercer los cuidados es prácticamente imposible. Como dice Adriana Chuc, nadie está emocionalmente estable, siempre vamos a tener cargas de todo tipo. Por eso mismo maternar no debería ser una labor individual.

«La situación económica y la salud emocional son cosas muy importantes. También lo es tener una red de apoyo fuerte, alguien que esté ahí te fortalece emocionalmente. A mi me gustaría tener la oportunidad de formar a alguien y aportar algo, dejar una huellita. Hay muchas maneras de maternar y cada quien lo hace desde sus propios medios».

Adriana Chuc

Para Andrea también es esperanzador ver que cada vez hay más ejemplos de maternidades amorosas y deseadas, con matices, pero al fin y al cabo elegidas. O mujeres que decidieron no ser madres y son felices, que sin hijes siguen tejiendo redes de amor y apoyo, que no creen que la maternidad sea algo horrible, porque también forman parte de crianzas colectivas que nutren sus vidas. Desde esa perspectiva, la decisión parece menos alarmante:

«En este punto estoy agradecida de no tener que decidir ahora mismo, pero sí tener mis opciones abiertas sin sentirme presionada».

Probablemente el mundo no sea un mejor lugar que antes para criar a una persona desde perspectivas como el cambio climático o la violencia, pero la crianza colectiva, las redes de cuidadoras, la deconstrucción de lo que significa una familia y la conciencia de que cuidar es hacer revolución hacen que la elección de maternar no sea descabellada después de todo.

Cómo comenzar a invertir: una guía con el ABC

La ansiedad que genera hablar o pensar sobre finanzas es real. Y hay un par de frases especialmente inquietantes: “hay que mover el dinero” o “hacer crecerlo”. Ajá, como si fuera tan fácil. Pues bien, nos dimos a la tarea de indagar cómo es eso de comenzar a invertir tu dinero para que como Rihanna puedas decir “it’s expensive!”.

Antes que todo, reconozcámoslo. Casi nadie recibe educación financiera para la adultez. Básicamente nos dan nuestra primera tarjeta de crédito sin que sepamos que es una trampa el monto mínimo a pagar, tampoco crecemos con una idea clara de cómo administrar nuestro salario o dividir los gastos compartidos… ya ni se diga saber invertir.

En México, por ejemplo, solo 32.7 millones de personas de 18 a 70 años (esto equivale al 39.1% de la población) tiene una cuenta para el retiro o Afore -este es ooooootro temazo que necesitamos hablar más-, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2021, elaborada por el Inegi.

Pero tener finanzas sanas (acá te damos unos consejitos para lograrlo) es esencial para vivir con plenitud, por lo menos hasta que caiga el capitalismo. E invertir puede ser una forma de lograrlo. Por eso, platicamos con Liliana Zamacona, mejor conocida como La China Financiera, apasionada de las finanzas y el dinero, y Liliana Olivares, fundadora de Adulting, una plataforma que brinda asesoría financiera a millennials y gen z. Ellas nos compartieron sus consejos infalibles para no fallar en el intento de invertir.

Cómo comenzar a invertir: ¿Sólo las personas millonarias pueden?

De acuerdo con GBM Academy, las inversiones no son solamente una forma de no gastarte tu dinero y tenerlo guardadito, sino que invertir implica poner a trabajar tus ahorros para que produzcan más beneficios.

Quizá cuando piensas en inversiones te llega a la mente la imagen de un señor millonario comprando grandes acciones y revisando la bolsa todos los días. Esas personas sí existen, pero actualmente no son las únicas que pueden acceder a las inversiones. Liliana de Adulting dice que antes se requerían ciertos privilegios para invertir pero ahora puedes hacerlo ¡100 pesos mexicanos! A esto se le conoce como “democratizar las finanzas”, agrega.

Para La China Financiera invertir se ha vuelto parte de la canasta básica financiera y todas las personas deberíamos hacerlo. Especialmente por una razón: la inflación. “De acuerdo con el Banco de México, la inflación para marzo en el país fue de casi el 8%, esto significa que las cosas cuestan 8% más caras. Aunque tu billete sigue siendo el mismo, su valor ha cambiado; por ejemplo, si tienes un billete de 100 pesos, su valor en realidad es de 92”, explica.

Lo sabemos, da miedo. Por eso es súper importante respirar profundo y con calmita comenzar a poner en orden nuestras finanzas. Todo cuenta y, como dijo Liliana, invertir comienza a ser accesible para cada vez más personas porque no se necesitan sumas estratosféricas. Ahora sí, continuamos.

ABC para comenzar a invertir: ¿Hay inversiones más seguras que otras?

Aclaremos algo, todas las inversiones tienen cierto riesgo, el simple hecho de no tener el dinero en tus manos ya lo es, dice Liliana. Existen 3 diferentes tipos de riesgo en las inversiones: el conservador, el moderado y el agresivo (vas a ganar mucho pero puedes perderlo todo), agrega.

La clave está en entender esta ecuación: entre más alta sea la tasa de rendimiento, más alto será el riesgo de la inversión. Si lo que buscas es una inversión “segura” o de menor riesgo, deberás buscar una inversión de rendimiento bajo.

Ahora, de lo que sí o sí debes súper asegurarte es que la inversión cuente con algún tipo de seguro, que esté regulada y que tenga licencia para operar, ya sea por la Comisión Nacional Bancaria (CNV) o el Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB).

“La entidad de la inversión debe siempre estar regulada, aún más si eres principiante, aunque el rendimiento luzca atractivo, verifica detalladamente el contacto, busca testimoniales, indaga, infórmate y pregunta a mentores financieros”, aclara La China Financiera.

Para invertir desde 100 pesos:

Rendimiento y liquidez de la inversión, ¿a qué se refiere?

Antes de invertir debes conocer los beneficios de tu inversión, el estimado de ganancias que podrás generar y los plazos de tiempo en los que podrás tener acceso a estas ganancias.

“Hay dos tipos de rendimiento, el fijo y el variable. El rendimiento fijo es aquel que te promete un porcentaje establecido, por ejemplo, ‘está el riesgo de que no ganes nada, pero si ganas será el 10%’. Y el rendimiento variable es una estimación o proyección de lo que puedes llegar a ganar y que se obtiene por medio de estadísticas”, dice Liliana.

Otra cosa importante que debes preguntar al momento de decidir invertir es la liquidez de tu inversión. Básicamente significa cuándo sí y cuándo no puedes disponer de tu dinero. Para cada inversión hay plazos diferentes, “algunas te dirán que puedes retirar tu dinero cada 5 días, 7 días, cada año o cada 5 años”, agrega la fundadora de Adulting.

Invertir: La clave está en diversificar

Puede existir mucha presión en encontrar LA inversión, la única y adecuada, pero la verdadera clave está en diversificar, aquí el porqué.

“Nuestro dinero no debería estar ahorrado, debería estar siempre invertido”, dice Liliana. Y como ley de inversiones hay que diversificar. Es decir, tener más de una inversión. Liliana explica que esto mitiga el riesgo de perderlo todo.

La China Financiera también recomienda no poner ‘todos los huevos en una canasta’. “Una vez cubiertos tus gastos fijos y responsabilidades (como deudas), el restante te aconsejo que lo inviertas, tanto en instituciones como en productos financieros”, aconseja.

Cetes: la inversión ideal para principiantes

Liliana nos cuenta que los Cetes son certificados de la Tesorería, pertenecen al gobierno mexicano, lo que los hace una inversión súper regulada y vigilada, por lo tanto una de las inversiones con menor riesgo que existe. “Es la inversión ideal para principiantes y es una gran forma de empezar a invertir si te da miedo”, dice Liliana, “invertir en Cetes tiene el propósito de aprender a invertir, no vas a ganar más dinero sólo vas a mantener tu dinero libre de la inflación”.

La China Financiera nos explica un breve paso a paso de cómo invertir en Cetes, “es lo ideal para comenzar y actualmente están tendencia por las excelentes tasas de rendimiento que ofrecen y tener acceso a ellos es muy fácil”, asegura. Hay dos vías, por medio de su plataforma o a través de sus ejecutivos. Ambas vías son bastante confiables, sólo te toca elegir la forma que te acomode mejor.

La China Financiera asegura que es un proceso un poco largo y burocrático pero bastante llevadero, donde te pedirán información personal y sensible. Así que recuerda tener a la mano tu información personal y bancaria.

Top de consejos infalibles para invertir

Finalmente, le pedimos a nuestras increíbles expertas financieras que nos dieran su top de consejos para invertir y estos fueron:

Liliana de Adulting dice, “si te respondes estas tres preguntas ya vas a tener una guía de qué opciones elegir a la hora de invertir”.

  • Para qué vas a usar el dinero
  • Cuándo vas a necesitar el dinero
  • Qué tipo de riesgo estás buscando

La China Financiera asegura que antes de invertir es importante comenzar a generar un pensamiento crítico financiero y realizar las siguientes reflexiones:

  • ¿Para qué quieres invertir? Hay varias metas: Ahorrar para el retiro (por favor, hazlo) , ahorrar para un negocio, preservar el valor del dinero, etc.
  • Conoce tu perfil de riesgo (conservado, moderado, arriesgado). Yo aconsejo ir escalando en el perfil y eso se logra con educación financiera.
  • Crea cultura financiera. Investiga, indaga, alimenta la curiosidad financiera.
  • Comienza con pequeñas cantidades.

Recuerda que siempre puedes consultar expertas y expertos en el tema. No le tengas miedo a invertir y mucho menos a aprender a cuidar tu dinerito, en palabras de La China Financiera, “nadie lo va a cuidar mejor que tú”.

¿Qué es el complejo de salvador blanco?

Además de definir qué es el complejo del salvador blanco/salvadora blanca, es importante responder esta pregunta: ¿qué lo motiva y hace tan presente en medios de comunicación, plataformas digitales y movimientos sociales, políticos y culturales?

Si logramos ver lo que justifica cierta situación, también serán claros los alcances del problema. Por ejemplo, si queremos hablar de racismo, patriarcado, capacitismo o capitalismo, antes de explicar qué es, necesitamos reflexionar en torno a qué lo origina.

Hacer esas reflexiones ameritan mucha reflexión política y acompañamiento teórico y testimonial que dé cuenta de sus múltiples y violentos efectos sobre nosotres.

Primero hablemos de colonialismo

El patriarcado, racismo, capitalismo, capacitismo, especismo, transfobia y lgbtifobia, entre otros entramados de opresión, son efectos del colonialismo.

Los feminicidios, las desapariciones forzadas, la tortura, la militarización del país, la impunidad, la criminalización de la protesta, el sistema carcerlario, la desigualdad… Todo esto encuentra su explicación en la colonialidad que fundó universalmente el modelo cultural del capital como modus operandi de depredación y despojo.

El colonialismo moderno fundó un mecanismo de organización mundial con el capital en el centro. Lo que Aníbal Quijano llama la colonialidad del poder, una forma de organización en donde una supremacía blanca administra todos los recursos humanos y ambientales para la explotación y beneficio de unos pocos.

Además de la jerarquización de las vidas en importantes y no importantes en palabras de Judith Butler.

Ahora sí, ¿qué es el complejo de salvador blanco?

El complejo del salvador blanco/salvadora blanca es un comportamiento superficial en el que las personas blancas actúan como supuestos héroes o heroínas que, sin cuestionar su poder y privilegios, se ponen a sí mismes en un papel de salvadores de las personas pobres, desfavorecidas o que «no tienen voz»

El complejo del salvacionismo blanco es un tipo de colonialismo moral que tiene sus motivaciones en el cristianismo, donde sujetos blancos con privilegios de clase y raza usan sus beneficios sistémicos para construirse como salvadores y salvadoras de gente jodida, racializada y precarizada.

El salvador blanco tiene la responsabilidad de «ayudar, de regalar, de visibilizar, de hablar por, de donar». Es decir, salvar a otres sin darse cuenta que es una clase de violencia ontológica, una anulación de la agencia del otre y una lógica individualista que le pone como protagonista y recrea la diferencia colonial (término de W. Mignolo), donde hay una persona blanca moralmente civilizada y el bárbaro–caníbal que debe ser evangelizado.

¿Cómo funciona el complejo del salvador blanco/salvadora blanca?

El salvacionista blanco no cuestiona por qué existe el racismo, la desigualdad ni su posición de privilegio heredada, sino que abraza sus privilegios y capitaliza su imagen de «persona buena» para fines de publicidad personal.

Este complejo tiene muchas expresiones. Hay un salvacionismo blanco propio del marketing político. Un ejemplo reciente fue protagonizado por la influencer y funcionaria de Nuevo León, Mariana Rodríguez, quien se cortó su pelo en solidaridad con un niño que padece leucemia.

Mucha gente dirá «qué bonita acción», pero este acto no se trata de un asunto de buena fe, sino de explotación de su capital social en redes sociales para fines propagandísticos.

Otra expresión es el salvacionismo blanco empresarial. Las empresas que, por un lado, expropian, extraen, consumen y que, ante la crisis climática, deciden lanzar programas de responsabilidad social sin que haya transformaciones de fondo. Estos programas son presumidos públicamente e incluso se convierten en ganancias, ya que incluso son deducibles de impuestos y terminan acumulando aún más.

Algunos consejos de una persona anticolonial para no caer en el salvacionismo blanco

  • Organízate contra las mineras y empresas transnacionales que despojan y saquean tierras y territorios en el sur global.
  • Deja de decir que «las vidas negras, trans, indias importan», mejor suelta tus privilegios.
  • No seas racista.
  • Facilita los derechos laborales a las trabajadoras domésticas, deja de tratarlas como sirvientas y paga bien.
  • Calla y escucha. Deja de «hablar por» o de creer que puedes dar voz a alguien.
  • Da refugio y apoyo económico a personas migrantes… y no lo publiques en Twitter.
  • Cuestiona el colonialismo turístico
  • Deja de gentrificar y encarecer la vida

Día de la visibilidad lésbica: ¡Amor de lenchas y sáficas!

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Una persona como yo podría integrarse a los movimientos lésbicos. Gracias a la lucha de activistas bisexualas estos movimientos se han ido nombrando poco a poco como la unión de estas dos poblaciones: mujeres lesbianas y bisexuales. Y, más recientemente, mujeres pansexuales han estado posicionando esta orientación sexual y sus experiencias en común con los dos grupos previamente mencionados. Tiene sentido: todas son mujeres que sienten atracción por mujeres, lenchas y sáficas.

Pero el desglose de mujeres con orientaciones sexuales que podrían entrar bajo este criterio no se detiene ahí. Están también aquellas que se identifican como asexuales pero cuya orientación romántica incluye a las mujeres: lesbianas asexuales, o asexuales birrománticas, por ejemplo. Otras formas menos comunes de nombrar la orientación sexual son la antrosexualidad –no, no tiene que ver con el deseo experimentado en los antros, sino con no saber cuál es tu propia orientación– y, por supuesto, las identidades queer o cuir que se nombran fuera de la cisheteronorma, pero sin encajar necesariamente en los términos que ya mencionamos.

Dado que las mujeres que sienten atracción por las mujeres podrían identificarse bajo una lista de orientaciones sexuales potencialmente infinita (todos los términos anteriores y más pueden encontrarlos en la Encuesta #NuestrasRealidades en Pandemia publicada en 2022 por Balance A.C.), me pareció particularmente atractivo un término que empecé a ver en Tumblr anglosajón desde hace unos años: sapphic, o sáfica en español.

En general, iba de la mano con el acrónimo WLW, de “women who love women” o “women-loving women”, que podrían traducirse como “mujeres que aman a las mujeres”. Y es que, en efecto, básicamente eso designa el término “sáfica”, el cual viene de la poeta griega Safo de Mitilene, famosa por sus escritos representando el amor erótico entre mujeres.

Estupendo, entonces este término puede usarse como paraguas para designar a todas esas mujeres que sienten atracción por otras mujeres, sin tener que elaborar listas como “mujeres lesbianas, gay, bisexuales, pansexuales, queer/cuir, asexuales, antrosexuales…” o acrónimos del tipo “mujeres LGBPQCAA+”. Y esto no era algo que se pudiera resolver con un término como “no-heterosexuales”, porque una mujer puede no ser heterosexual, por ejemplo, siendo asexual, sin sentir atracción por las mujeres; o bien ser bisexual sintiendo únicamente atracción por hombres y personas no binaries. Además, me parece valioso y políticamente pertinente poder utilizar términos que hacen directamente alusión a cierta realidad y no a una negación de otra realidad: no quiero que nuestros amores y deseos se nombren haciendo alusión a los hombres, sino que se visibilicen por sí mismos, siendo entre mujeres.

Esa es otra de las razones por las cuales este término, sáfica, se ha constituido como una identidad para varias que prefieren nombrarse de esa forma directamente: no siempre sabemos definirnos como lesbianas o bisexuales o pansexuales (para algunes, supongo, eso nos convierte en antrosexuales). No siempre tenemos claridad sobre qué géneros nos atraen y de qué formas. Varias tenemos o hemos tenido la duda de si nos atraen o nos pueden atraer personas de otros géneros hoy en día y, de ser el caso, nos cuestionamos cómo nombrarlo, si es que decidimos hacerlo, porque eso podría conllevar acercamientos no deseados, particularmente por parte de hombres cisgénero.

Dado que es un tema delicado daré mi propio ejemplo: sé que a veces algunos hombres me pueden resultar atractivos, pero la posibilidad de, en serio, relacionarme con alguno no me interesa, y esa atracción que llego a experimentar me parece tan insignificante que no quiero nombrarla como parte de mi identidad ni de mi lucha.

Para algunas personas, esta conclusión mía puede denotar una lógica bifóbica (pues se podría concluir que “soy bisexual”, pero me niego a nombrarme como tal), pero yo soy de la postura (influenciada por teorías queer) de que en realidad no somos nada, sino que experimentamos cosas y nos nombramos como mejor lo entendemos y queramos comunicar al mundo.

Otras personas con experiencias más o menos similares a la mía podrían entonces concluir que, en lugar de “tener que” decidir nombrarse lesbianas o bisexuales, pueden simplemente nombrarse sáficas, y con ello comunicar al mundo que les atraen las mujeres, independientemente de lo que puedan o no sentir por personas de otros géneros.

Las lenchitudes

Siendo honesta, yo, personalmente, no me nombro como sáfica, me nombro como lencha. Sí, me reconozco dentro del paraguas sáfico, pero la palabra… me sabe a yogurt de fresa. Varias personas sentimos que es una palabra bastante femenina y que quizá no va tan acorde con quienes somos.

Y es que ahí va otra de las dificultades mayores respecto a nombrar nuestras poblaciones: nuestros géneros.

En una de las obras de culto de la literatura occidental LGBTQ+, Stone Butch Blues, Leslie Feinberg narra, en primera persona, la disidencia sexual y de género de Jess, una persona butch que fue asignada “mujer” al nacer; se relaciona con mujeres y cuya expresión de género es, desde muy joven, andrógina-masculina.

El libro –ficticio, mas inspirado en la vida de su autore– incluye escenas donde su protagonista admira y anhela lo que hoy podríamos llamar la transmasculinidad de otra persona de su entorno. En el contexto de esa historia, Nueva York de 1970, también se habla mucho de cómo les butches buscaban ser leídes como hombres por la sociedad, esto como estrategia de supervivencia, pues vestirse femeninamente no era una opción para elles, y su vivir como “mujeres masculinas”, sin ser “hombres de verdad” ni “mujeres de verdad”, les dejaba en una posición profundamente vulnerable, además del hecho de emparejarse con mujeres.

A más de 10,000 kilómetros de distancia y unas cuatro décadas después de la historia escrita por Leslie Feinberg, la japonesa Kabi Nagata elabora su primer manga autobiográfico: Sabishisugite Rezu Fūzoku ni Ikimashita Repo, traducido al español como “Mi experiencia lesbiana con la soledad” y publicado en 2016.

Si bien, Nagata no describe una vivencia de género butch como lo hace Feinberg, llama particularmente la atención este fragmento que traduje:

“Por cierto, cuando se trata de abrazos gratis, el género no me importa. Pero para cualquier cosa más allá de eso, sólo querría hacerlo con una mujer. Y la razón detrás de eso… es que yo no quería aceptar que era una mujer. No es que quisiera ser un hombre; era más bien que odiaba pertenecer al género que fuera. Temía excesivamente ser definide como mujer… antes de ser viste como yo misme. Además, estaba sexualmente más interesade en los cuerpos de mujeres que de hombres.”

Kabi Nagata

Lo que describen Feinberg y Nagata es lo que muchas personas podrían llamar, en nuestro contexto, una identidad de género no binaria desde una vivencia asociada a lo lésbico.

Hablar sobre lo que define la lesbiandad se siente como un campo minado para mí, porque si bien es un concepto que parte de las relaciones erótico–afectivas entre mujeres, claramente quienes tenemos experiencias que se pueden considerar lésbicas no siempre encajamos en la categoría de “mujer” así nada más. Desafiamos esa caja a través de nuestra expresión de género, nuestra vivencia interna, nuestras relaciones, nuestros cuerpos e historias de vida.

Cuando a inicios de 2020 activistas discutíamos cómo constituir la Marcha Lencha en Ciudad de México, este problema se hizo presente. Partíamos de las Dyke Marches realizadas en países anglosajones (de acuerdo con el sitio web de la Dyke March de Nueva York, la primera fue en Washington en 1993) donde se convoca a “quien sea que se identifique como dyke —este término se ha usado históricamente para designar a lesbianas y mujeres masculinas de forma despectiva.

Desde hace unas décadas estas mismas poblaciones y otras más lo han reivindicado para nombrarse a sí mismas –como sucedió con el término queer— sin importar su expresión o identidad de género, sexo asignado al nacer u orientación sexual, entre otras categorías identitarias.

Irónicamente, el mismo sitio web felicita a la Ciudad de México por haber hecho su “primer Dyke March” en 2003, refiriéndose a la 1° Marcha Lésbica de México y América Latina convocada por el Comité Organizador de la Marcha Lésbica (COMAL). Sin embargo, son las marchas del COMAL, y en particular la de 2019 que invitó únicamente a “mujeres biológicas”, lo que en parte nos motivó a organizar la Marcha Lencha con principios pro trans.

Si bien el idioma inglés tiene la ventaja de ser un lenguaje mucho menos generizado que el español –y por ende puede convocar a dykes sin tener que generizarles (más que por el significado social e histórico de este término)– nosotraes no.

Pese a que nos decidimos por usar el término lencha, muy pronto reconocimos que convocar o hablar de “las lenchas” nos limitaría a identidades femeninas, primordialmente de mujeres o, como mínimo, que usen pronombres femeninos.

¿Cómo hablar de y convocar a personas con otras identidades de género, pero con experiencias de vida similares? Ahí es donde Ana de Alejandro propuso hablar de lenchitudes, tras la mención de Raquel Medina del término latitudes como parte de una conversación grupal.

El significado de este término sigue moldeándose colectivamente, pero lo usamos para designar a estas poblaciones que, en toda nuestra diversidad, también compartimos lenchitud y nos podemos politizar en torno a ello.

En las publicaciones que hicimos desde las redes sociales de Marcha Lencha convocamos a las lenchitudes como a todas aquellas personas quienes consideren que el estigma hacia “las lenchas” les afecta, planteando que esto puede suceder teniendo una variedad de vivencias de género: siendo mujeres cis, trans, personas no binaries u hombres trans.

Lenchas y sáficas: más allá de los términos

A final de cuentas, me parece complicado sostener los términos que constituyen las orientaciones sexuales, dado que una parte importante de ellos se dedica a nombrar a la vez el género de la persona y el de las personas que le pueden atraer. Hablar del género de las personas es como caminar sobre arena movediza: el género nos atraviesa de mil maneras y si bien nuestra identidad de género es la más importante para ser nombrades, no es la única que determina nuestras vivencias, ni la única a partir de la cual nos podemos politizar.

Dando una vez más mi propio ejemplo: desde niña he sido poco «femenina» y hoy en día la gente me lee regularmente como hombre debido a mi expresión de género.

¿Mi vivencia interna de género? Es un vacío, entonces se parece a lo que algunas personas nombran “agénero”. Bajo este criterio, podría reivindicarme como persona no binarie, pero considero que hacerlo sería politizarme evitando hacer alusión a la forma en la que el género me atraviesa, que puede ser muy distinta a cómo atraviesa a otras personas no binaries. Me remite a este meme que encontré hace unos años:

Traducción: Soy una mujer / Soy una mujer pero soy disidente de género / ¿Quizá no soy mujer? / Sin género, solo ‘lesbian’

¿Ven cómo otra vez el español se confronta al inglés? Traducir “lesbian” como “lesbiana” implica generizar el término de una forma que no corresponde para este contexto. Y es que, en efecto, sí he visto algunas personas en Twitter hablar de ser dykes o lesbians como identidades de género separadas de la de “mujer” y hasta de la feminidad en general. Quizá es esto lo que más me resuena a mí personalmente, porque así como mi vivencia de género es distinta a la de muchas personas no binaries, también es distinta a la de muchas mujeres. Pero mantengo el femenino para nombrarme, aunque sea porque me considero, ante todo, una persona. Me quedo con ser lencha.

¿Cómo nombrarnos entonces? Cada término tiene distintas implicaciones y complicaciones; algunos son mucho más populares que otros y por ende más efectivos para comunicar, pero los términos emergentes quizá permiten dar mejor cuenta de nuestra diversidad. Lo que es seguro es que la conversación sigue.

«No tener pareja no es estar sola» y otros antídotos para el amor Disney

Estoy soltera, pero no siento que esté sola ni me considero una persona solitaria. Tengo 39 años y, si junto todas las relaciones de noviazgo que he tenido, apenas llego a cinco años con pareja; es decir, he pasado la mayor parte de mi vida soltera. Y no voy a mentir, me he sentido “sola”, pero jamás he transitado mi soltería en soledad.

En los últimos años que no he tenido pareja estable y he acompañado distintas separaciones y divorcios de mujeres cercanas a mí, me he percatado de algunas expresiones que me duele escuchar: dicen “estoy sola” porque están solteras, divorciadas, viudas o porque a su lado “solo” tienen hijes o amistades, pero no pareja.

No tener esposo, novio o vínculo sexoafectivo no es estar sola, “sola” en ese sentido de lástima desgarradora hacia una misma, pero el patriarcado —mediante uno de sus brazos más poderosos, el amor romántico o “amor Disney”, en palabras de Brigitte Vasallo— se ha encargado de sembrar en nosotras esa incomodidad con la soltería.

Las redes sociales han potencializado este fenómeno de “sentirnos solas” porque no tenemos el Instagram plagado de fotos compartiendo el amor en pareja, porque no hay a quién dejarle mensajes cursis a la vista de todo mundo, porque nos invitaron a una boda donde solo nos dieron un boleto y ¿con quién me voy a tomar fotos?, mientras vemos que todas esas parejas pasan frente a nuestros ojos solteros y solitarios. “¿Es entonces la vida en pareja la que nos libra de la soledad?”, me descubro dándole vueltas a esto en mi cabeza.

¿Por qué la soltería no es igual a soledad?

Los estereotipos que insisten en que soltería significa soledad pasan por alto la diversidad de experiencias entre los 40 millones de personas mayores de 15 años en México (el 43% contando solterxs, divorciadxs, viudxs y separadxs) que no están en matrimonio o viven en unión libre. Los datos de noviazgo no aparecen en el INEGI, pero los divorcios sí, y mientras en el año 2000 había siete disoluciones por cada 100 matrimonios, al año 2021 fueron 33.

¡El amor es ilimitado! Cómo repensar el amor de pareja y reforzar todos nuestros vínculos

Viéndolo así, ¿a poco no es raro decir que estamos solas cuando hay 40 millones de personas solteras en un país donde hay casi 127 millones de habitantes, o en un mundo donde coexistimos 8 billones de seres humanos?

Hay personas solteras y otras casadas que están crónicamente solas. La soledad no depende de un estado civil, sino de cómo nos sentimos en el mundo, y es una sensación de dolor tan válida como verdadera, pero que poco o nada debería tener que ver con tener o no una pareja a nuestro lado.

Hasta nunca, amor Disney

El mito de la media naranja es uno de los más cruelmente insertados en nuestra cultura del amor. Fey no nos ayudó mucho con esa canción tan pegajosa. Tampoco aprendernos de memoria los diálogos de La Sirenita. Mucho menos ver a las brujas de los cuentos de hadas como las mayores perdedoras —que por cierto, jamás tenían pareja— y regodearnos cuando su castigo era quedarse desterradas, solas o sin el amor que las afortunadas saben llegará a complementarlas en forma de un príncipe azul.

En una sociedad patriarcal donde no hay lugar para calificar de “bueno” cualquier otro tipo de amor que no sea el romántico, el monógamo heterosexual, el Disney,, el que se admira como triunfo en la vida, es difícil construir nuevas opciones que desmantelen este ideal. En parte porque hemos crecido con esas ideas, en parte también porque no conocemos cómo construir felicidad en otras posibilidades de amor; no es algo que nos enseñen en la escuela, ni sobre lo que se hable en casa. No obstante, sí existen formas de desmantelar esa estructura llamada “amor romántico”.

“Superar el paradigma del amor romántico es urgente, pero tampoco resulta sencillo borrar décadas de adoctrinamiento en el método Disney. Debemos cuestionar el deseo, pero el propio, no el ajeno. El goce es un derecho que hemos conquistado, pero cuando se vuelve una obligación deviene agotador”, escribe Alaíde Ventura en un ensayo sobre El fin del amor, libro de Tamara Tenenbaum. Así como lo explican las autoras, si bien el amor romántico no es algo que pueda borrarse como huellas en la arena junto a las olas del mar, tampoco es imposible.

Tu crush, novia, novie, vínculo no tiene que ser tu relación más importante

El llamado AMOR es un constructo social que así como se fue creando e incrustando en nuestras culturas, también se puede transformar al llevar a cabo acciones que comiencen a construir ideas menos dañinas sobre él.

Una de las claves radica en dejar de ver las relaciones como una jerarquía, donde esa pareja con la que tenemos intimidad sexual es la persona más importante. La verdadera revolución entonces radicaría en que nos importe toda la gente que amamos y forma parte de nuestra vida.

“Tenemos que desmontar la jerarquía (del amor único) y hacer que el entorno, que las relaciones con nuestras amigas, con nuestra red afectiva tomen un peso ahí”, dijo Brigitte Vasallo en una entrevista a PlayGround. Es importante cambiar el pensamiento de frases como “es que SOLO somos amigos”, “vine a una fiesta y estoy sola”, cuando estamos rodeadas de amigas que conocemos desde que éramos adolescentes. La amistad es súper importante, decir que alguien es tu amiga o tu amigo es una definición que debe tener peso, no dejar a la amistad como algo de segunda clase. “Si generásemos auténticas redes afectivas estaríamos mucho más protegidas contra el capitalismo destructor. Si pudiésemos crear redes sociales y formas de relacionarnos más allá del vínculo familia —que es a lo que vamos finalmente con el amor de pareja—, más allá de la sangre, estaríamos mucho más acompañadas”, añade la autora.

Hay amistades longevas donde los lazos a menudo unen mucho más fuerte que el romance. Preceden y suceden. Cuando asisto a la boda de una amistad cercana, he pensado en cómo he conocido a dicha persona por más tiempo que su futuro cónyuge. No puedo reclamar la intimidad sexual, pero hay una intimidad de tiempo que es en cierto modo más profunda que la conexión que disfrutan los recién casados.

Vivir el confinamiento en pandemia únicamente con el gato sí me hizo sentirme sola, pero a la par me hizo darme cuenta de que el contacto físico que más extrañaba no era el de alguna pareja sino el de mis amigas, mis amigos y el de mi familia, ese que he tenido durante mis 39 años de vida y que ha sido la razón más poderosa para no saberme sola.

Retorno de Saturno: una oportunidad para reflexionar sobre tu propósito en la vida

Amistades es momento de hablar sobre el retorno de Saturno. Independientemente de que le entiendas –o no– a la astrología, la especie humana tiene una larga tradición de buscar significados en el universo. Sólo piénsalo: cada año celebramos nuestra vuelta al sol.

En su libro «For Small Creatures Such as We: Rituals for Finding Meaning in Our Unlikely World», la autora Sasha Sagan explica que «los seres humanos hemos celebrado las mismas dos cosas desde el principio de los tiempos: la astronomía y la biología». Por eso que sucesos como el retorno de Saturno resultan tan simbólicos. Son momentos que nos permiten, a través del movimiento de los planetas, reflexionar sobre nuestros procesos, crecimiento y propósito en el mundo.


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¿Qué es el retorno de Saturno?

Según la astrología, el retorno de Saturno es un evento muy significativo que ocurre cuando Saturno, el planeta de los aros que rige la responsabilidad, la disciplina y la estructura, completa su ciclo alrededor del sol y regresa a la misma posición en la que estaba en el momento del nacimiento de una persona.

Es como si Saturno dijera: «Bebé ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos, ¿cómo te va con eso de la vida adulta?».

El primer retorno de Saturno ocurre generalmente entre los 27 y los 30 años de edad y dura de 2 a 3 años. Durante este periodo puedes atravesar una nueva etapa de madurez y responsabilidad. Como si empezara una nueva temporada de tu propia serie llamada vida.

De acuerdo con el sitio de la astróloga Chani Nicholas:

«Saturno es conocido como el “maléfico mayor” en la astrología tradicional. Representa choques de realidad, restricción, mortalidad y pérdida. En el lado constructivo, aporta una estructura muy necesaria y recompensa la paciencia y el trabajo duro».

A grandes rasgos es una oportunidad para enfrentar la crisis, recuperar control de tu narrativa y delimitar el camino a seguir en los próximos años de tu vida.

Retorno de saturno
Imagen de Saturno cortesía de la NASA.

¿Cómo sé cuándo es mi retorno de Saturno?

Para saber cuándo será tu retorno de Saturno, primero debes conocer tu fecha y hora exacta de nacimiento. El retorno de Saturno ocurre aproximadamente cada 29-30 años, por lo que generalmente lo vivirás:

Entre los 29-30 años
Entre los 58-60 años
Entre los 87-90 años (sí, somos optimistas)

Una vez que hayas identificado el rango de años en que puedes esperar tu retorno de Saturno, debes calcular la fecha exacta en que este planeta regresa a la misma posición que tenía en el momento de tu nacimiento. Esto se puede hacer utilizando tu carta astral o mediante una calculadora astrológica. También puedes consultar con tu astrólogx de confianza.

Te recomendamos leer: Qué es una carta astral y otras cosas que debes saber sobre astrología

¿Qué hacer durante el retorno?

No correr, no gritar, no empujar. Nocierto jejeje

El astrólogo Pablo Flores explica que:

«La persona que se empieza a reconciliar con Saturno gana la capacidad de ser maestra de su propia vida y empezar a manifestar la vida que realmente quiere vivir aquí en la Tierra».

¿Qué hermoso, no? Así que es momento de romper viejos patrones que no te permiten avanzar.

Algunas reflexiones importantes que puedes hacer en este periodo de tu vida (o cuando quieras) son:

1. Analizar dónde te encuentras
Haz un ejercicio de introspección y recuerda cómo imaginabas que sería tu vida a esta edad y cómo es en realidad. Puedes preguntarte:

  • ¿Cómo ha sido mi progreso en las áreas importantes de mi vida, como mi carrera, relaciones, salud y bienestar financiero?
  • ¿Estoy satisfechx con el camino que he seguido hasta ahora en mi vida?

2. Tomar responsabilidad de tus acciones
El retorno de Saturno es un buen momento para demostrarnos lo mucho que hemos evolucionado, pero también reconocer dónde hemos fallado.

Aprovecha este momento para asumir responsabilidad contigo mismx. Ya no eres la repetición de lo que aprendiste. Es momento de construir una vida que haga sentido para ti.

  • ¿Hay cambios que debo hacer en mi vida para estar más en línea con mis valores y propósitos?
  • ¿Qué puedo hacer para mejorar mi relación conmigo y con los demás?
  • ¿Qué miedos y limitaciones debo superar para alcanzar mis metas y sueños?

3. Definir tus objetivos
El retorno de Saturno es un momento para reflexionar sobre el pasado y considerar cómo se pueden hacer cambios positivos para el futuro.

  • ¿Cómo puedo aprovechar al máximo este período de transición para crecer y evolucionar?
  • ¿Qué acciones puedo tomar para crear una vida más satisfactoria y significativa en los próximos años?

Por último, ¡no te tomes todo tan en serio! Aunque el retorno de Saturno puede ser un momento estresante, también es una oportunidad para divertirte y reinventarte. Así que tómate un respiro y pa’lante.

Briela Ojeda: viajar cantando y componer para sanar (entrevista)

Un rinconcito del Bosque de Chapultepec, en la Ciudad de México, fue el lugar perfecto para conversar con la cantante y compositora colombiana, Briela Ojeda. Platicamos sobre la inspiración, la creatividad, sus viajes, la magia de la música para acompañar nuestros procesos de sanar ¡y más! La TQM.

Su música piciosa es todo un viaje a través de sus miradas del mundo, llenas de contemplación, calma, amor por lo sencillo y la naturaleza. Te recomendamos leer esta entrevista con alguna de sus canciones; Liviana, por ejemplo.

¿Cómo te involucraste en la música?

Briela Ojeda (BO): Desde que existo la música ha estado alrededor mío, en mi mamá y mi abuelo. Pero hablando de la música profesionalmente en mi vida, yo diría que desde el 2016, cuando empecé a tocar en bares o restaurantes. Paralelamente a lo que yo estaba haciendo, estudiaba diseño industrial.

Tiempo después comencé a viajar y me di cuenta de lo bien que se llevan el viaje y el canto, entonces descubrí que yo quería viajar cantando, así que comencé a cantar en restaurantes, parques y en las calles.

¿Cómo se complementan el viaje y el canto?

BO: Cuando vas viajando, vas recorriendo territorios y, por ejemplo, cada territorio tiene su ave y cada ave tiene su canto, entonces vas recogiendo diferentes melodías, es una simbiosis. Las melodías te dan para seguirte moviendo y el movimiento te da para seguir componiendo.

Muchas de tus canciones hablan de procesos de sanación, ¿qué experiencias personales han influenciado en la creación de tus letras?

BO: Siempre existe la posibilidad de sanar, pero también existe un gran tramo de voluntad. No es que no se pueda sanar o que no haya herramientas, también es que quien quiere zambullirse en el dolor y quiere mirarlo de frente lo hace y quien no, va a seguir hablando de lo mismo.

Siempre hay muchas maneras de sanar y atravesar el dolor. Y por eso también hay muchas canciones que nacen del dolor, me gusta vivirlo antes de hablar sobre eso: voy a atravesarlo y darte la conclusión, con mis canciones intentaré llevarte de paseo y traerte de vuelta.

Honro mucho el enorme privilegio que he tenido de estar acompañada para sanar y poder llevar un proceso psicológico, también de tener amigos que me procuraron y me mostraron otras formas de sanar que me enseñaron a cultivar lo espiritual.

Te recomendamos: “Soy melancólica, pero no por eso todo se vuelve negro”: Lloribailando con Daniela Spalla

¿Cuál es la influencia de la cultura colombiana en tus canciones y cómo lo reflejas?

BO: La diversidad de la zona andina me ha dado mucho, si estás constantemente narrando el paisaje y regalándole al paisaje, el paisaje te va a seguir dando para que tú puedas seguir componiendo. Está en todo, en el ritmo, las melodías, la diversidad está en todo. La diversidad te brinda la libertad de componer y hacer música. Y también de poder decidir a quién le cantamos, a las montañas, los ríos, al amor, a los difuntos.

¿Cuál es la historia detrás de alguna de tus canciones favoritas y qué significado tiene para ti?

BO: ‘Doña justicia’ es una canción que empecé a componer en mi viaje en Argentina, estaba en la Patagonia en la ruta de Los Siete Lagos y empecé a extrañar mucho mi tierra. Dije, quiero componer algo de mi tierra, algo con los bambucos sureños, ahí descubrí que todo exceso de luz como de oscuridad enceguece. Entonces decidí hacer una canción que no fuera luminosa. ‘Doña justicia’ fue una canción que comencé a escribir en Argentina y terminé en Colombia, con muchos contrastes de luz.

¿Cómo describirías tu proceso creativo para componer una canción y en este proceso qué elementos consideras importantes?

BO: Entre la presión de sacar un álbum al año, es importante buscar un ritmo para componer con calma, sin presión, porque cuando quieres hacer canciones para los demás te sales del centro.

Yo me voy tomando el tiempo para caminar, viajar, ir a museos, recoger palabras nuevas y toda palabra que me vaya gustando la voy escribiendo. Hay unas que empiezan a cobrar sentido en cuanto a la rima y la manera de ser percusivas, entonces digo esto tira más por este lado más rosado o esto es un poquito más denso entonces lo voy a tirar para allá. Me tomo mi tiempo y espero a que cada parte de la canción vaya llegando.

¿Cómo cultivas tu creatividad?

BO: Cada persona tiene sus maneras de volver a sí misma; esa es la clave, siempre volver.
Si ya empiezas a identificar lo que te hace bien, intenta sacarle más espacio, creo que también es como si vos estuvieras constantemente con tu niña interior al lado, cuidándola y consintiéndola. También es darle lugar a las necesidades, pero también mucho a los placeres. Es importante aprender a amar la palabra “no” y decirla mucho y con mucha fuerza, porque hay momentos en los que simplemente debemos decir “no” sin miedo a perdernos de algo, simplemente porque no hay mejor inversión que amarse.

Diferenciar ese límite entre los placeres que pueden llevar a la destrucción, y los placeres que te reconectan con la consciencia. Y de ahí poder disfrutar de esos placeres sin culpa.

¿Cómo describirías la felicidad en algún sentimiento o aroma?

BO: Sol, ríos y amigos.

¿Cómo percibes que ha evolucionado el papel de las mujeres en la industria musical en Colombia?

BO: Nos hemos vuelto más conscientes de muchas cosas, no es que ahora sea radicalmente diferente porque estamos todavía cambiando muchas vainas, pero es muy loco pensar que hace siete años estábamos súper dormidas. Yo personalmente no veía muchas cosas, no me cabía en la cabeza pensar que yo tenía tantas amigas y tantas hermanas. Siento que han cambiado muchas cosas, las nenas ahorita están mucho más firmes y seguras, saben que si ellas hablan van haber mujeres que también están detrás y que ni siquiera las conoces pero que te están viendo y te están cuidando. El trabajar con muchas amigas me parece brutal, pensar en esos vínculos, el hecho de que trabajar con amigas algunas veces sea conflictivo es por el mismo patriarcado en nosotras.

Briela Ojeda
Foto: Diana Caballero

En este momento me siento muy unida con otras chicas, hay colectivos como “El Avispero” y también “El colectivo de Fuego”, que son cantantes y/o raperas. Estamos muy unidas y eso antes no lo veía. Eso ha causado una oleada de seguridad alrededor de las nenas que ha hecho que crezcamos con el poder de todas. En sorpresiva sinergia.

¿Qué importancia tiene para ti crear junto a otras mujeres?

BO: Muchísima importancia, es bonito pensar en un tejido, una red de mujeres. Es un principio de abundancia: abrir caminos para otras, te abrirá muchos caminos también. Es hermoso conocer otras maneras de componer, otras musicalidades, conocer nuevas formas de crear y procesos distintos, eso hace que te conozcas mejor y conozcas cosas nuevas. De ahí sale la creación y no hay cosa más hermosa que crear.

¿Qué piensas de cómo se ha ido transformando la lucha de las mujeres en los últimos años?

BO:Yo creo que es algo muy individual y personal, por más que sea una lucha colectiva, el camino de cada una no siempre se sincroniza con las otras y creo que son despertares que una va teniendo constantemente, no es únicamente por el pañuelo o por la palabra sororidad, o simplemente por el feminismo. Somos seres humanos antes de cualquier cosa y necesitamos del amor y respeto. Este ha sido un cuestionamiento que me ha sacudido bastante estos años, porque he tenido episodios con mujeres muy hostiles y creo que no debo soportarlo, es necesario poner límites, todo feminismo que no sana no sirve, sino simplemente estamos cultivando rabia. Las mujeres podemos ejercer violencia también y abuso de poder. Debemos acompañarnos siempre.

¿Quiénes son en este momento algunos de tus artistas o músicos favoritos, y cómo influyen en tu estilo?

BO: Constantemente influyen otras personas en mis creaciones, hay muchas artistas que me encantan, no sé porqué me vienen a la cabeza los matemáticos, que proponen fórmulas para que otro matemático llegue y haga el relevo, no dicen que uno le robó al otro. Creo que pasa lo mismo con la música, nos inspiramos mutuamente constantemente. Tengo muchas artistas favoritas pero creo que las que más me influencian en este momento son las personas cercanas, los artistas colombianos que están creando proyectos que me nutren como humana y como artista.

Aquí va una lista: La Muchacha, Lalo Cortés, Lianna, Delfina Dib, La Perla, Frente Cumbiero, Lucio Feuillet, Andrés Guerrero, N. Hardem, Mismo Perro, también puedo decir que más lejanos están Silvana Estrada, Aurora me encanta, Liana La Havas Silvio Rodriguez, Natalia Lafourcade, hay bastantes.

¿Cuál crees que es el mayor cambio que has tenido como artista desde que comenzaste a hacer música?

BO: Asumir la experiencia con todo lo que implica, no únicamente la parte de hacer y publicar canciones, sino la energética, psíquica y personal, las cosas que se abren y la carga que puede llegar a tener eso. Para mí implica buscar siempre mi centro, es un trabajo constante porque todo el tiempo estás exponiéndote, expandiéndote y virtiéndote, siempre tiene que haber un trabajo de recogimiento. También empezar a construir desde las dinámicas que tú misma propones con tu comunidad; como respuesta a las dinámicas naturalizadas que propone la industria musical. De esta manera se busca crear un camino bonito y no tortuoso.

Las palabras de Briela se sienten como una pausa necesaria en medio del caos de la vida, una oportunidad para reconectar con lo esencial que nos rodea, mirar la magia que hay en los árboles, el cielo… la naturaleza.

Amistad, si necesitas darte un espacio de tranquilidad, ¡acompáñalo con las rolitas de Briela! Seguro te llenan el corazón.

Arte inmersivo de morras: arte y ciencia creando magia

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Una nueva generación de artistas están trabajando de la mano la ciencia y la tecnología —como la realidad virtual o aumentada… o la biología molecular— para crear experiencias de arte inmersivo. Dos de sus exponentes en México son las rifadísimas Anni Garza Lau y Helena Garza, quienes este año se reunieron en la segunda edición de Woman Is Art, en el hotel Me Cabo.

Woman Is Art, una iniciativa global de Mé by Meliá, busca visibilizar y reunir a mujeres que están innovando y cambiando las narrativas en el mundo del arte. Este 2023, el hotel Me Cabo abrió sus puertas para exhibir el trabajo de Anni y Helena, dejándonos impactadas, enamoradas e inspiradas por sus creaciones.

Morras mexicanas haciendo arte inmersivo de otro mundo

rante el encuentro, Anni Garza Lau presentó Biosensoria, una instalación física y virtual que explora la conexión a través de un lenguaje no verbal. Por su parte, Helena Garza trabaja con pintura, dibujo, diseño y realidad virtual, utilizando distintos softwares y ensambles visuales en sus obras, como Relieves, creada a partir de la yuxtaposición de imágenes manipuladas para crear lugares y realidades saturadas.

Estas proyecciones artísticas fueron acompañadas por la música de las DJ’s Meli Cantú y Miss Mara, transportándonos a otro mundo en una experiencia inmersiva creada por estas talentosas artistas.

«El lugar de las mujeres artistas en la creatividad fue el objeto y el gran protagonista de la celebración, así como el poder de la colaboración entre diversas exponentes», indicó el hotel Me Cabo en un comunicado, resaltando la importancia de reconocer el papel de las mujeres en el arte.

La intención de esta nueva edición de Woman Is Art era experimentar a través de la intervención inmersiva de artistas como Anni y Helena, quienes exploran las posibilidades de crear nuevas narrativas a través del arte y la tecnología.

Mural Mexicanas Unidas: las artistas ponen de rodillas al sistema

Fue una experiencia increíble vivir Woman Is Art en el hotel Me Cabo, disfrutando de las hermosas vistas, la deliciosa comida y el ambiente refrescante. En cada rincón del hotel encontramos intervenciones artísticas como murales, fotografías y pinturas, que destacaban el apoyo y la colaboración entre mujeres artistas.

A nosotras, al igual que a esta la iniciativa Woman Is Art, nos apasionan las participaciones y colaboraciones entre mujeres artistas. También los espacios que apuestan y aperturan eventos que celebren el arte y la creatividad.

¿Juntas para siempre? Romper y crear nueva amistad después de los 30

Ver a mis amigas me da vida. Echar chismecito (¡vivimos por el chisme!), acompañar las lágrimas o risas con una chelita o café. Sin embargo, la amistad después de los 30 se transforma: mientras algunas relaciones se sostienen, otras tambalean y a veces es difícil pensar en sumar nuevas. ¿Te identificas?

Terminar con una amiga: ¿por qué no hablamos de este tema si nos duele tanto?

En los últimos años hemos visto una discusión necesaria acerca de cuestionar el amor romántico y nuestras relaciones de pareja (spoiler alert: el espectro de vinculos sexoafectivos es aaamplio), pero ¿qué tan seguido conversamos acerca de la complejidad de la amistad, ¿de la necesidad de desromantizarla?, ¿de adquirir más herramientas emocionales para vivirla, cuando termina o cuando queremos hacer nuevas amistades?

¿Juntas para siempre? La compleja pero indispensable amistad después de los 30

Hablemos de los 30, esa nueva década en la que la mayoría de las personas entramos de lleno a la adultez, sus responsabilidades y expectativas. Que si tener estabilidad laboral y económica, decidir tener hijes o no…

Por primera vez, a diferencia de los años escolares en donde era súper natural convivir casi todo el día con nuestros amix, las amistades no parecieran indispensables. No estoy llorando, se me metieron a los ojitos los recuerdos de los años de secu y prepa.

Para explorar este tema, en Malvestida preguntamos a personas de 30 o más años qué piensan sobre conocer a nuevas personas y hacer amistad. De las 95 personas que respondieron nuestra encuesta, el 35.8% nos respondió que la mayor limitante para animarse a conocer a alguien es el tiempo. ¿Cuántos más, capitalismo?

Para Valeria, de 37 años, es fácil hacer nuevas amistades cuando hay cosas en común: “la contradicción está en encontrar ese tiempo para dedicarle, pues después de los 30 hay más responsabilidades y obligaciones como trabajar largas jornadas, dedicar tiempo a tu pareja y familia. Nos volvemos más celosos de nuestros tiempos”, respuesta que coincide con la tercera causa de la encuesta, considerada como una de las mayores limitantes: las actividades.

Nos falta tiempo para las amistades

Tania Gómez Fernández, especialista en terapia cognitivo conductual, comenta en entrevista que “social y culturalmente se espera y desea que a determinada edad o entrando en una adultez tengas una vida productiva laboralmente o que estés enfocado en el cuidado de una familia”, por lo que crear amistades pareciera no tan prioritario.

Pero, ¿cómo le hacemos para evitar ese FOMO que causa ver en redes sociales a quienes pasan tanto tiempo con sus amigues, viajan, tienen trabajos y familia?

En lo personal, amix, cuando lo intento debo decir que es difícil mantener un equilibrio. Hay días que puedo pasar pegada al escritorio trabajando sin poder ver a nadie y de pronto se juntan los planes y puedo estar más seguido con mis amigas sabiendo que el trabajo se me acumulará, uf, el balance es complicadísimo.

Y al parecer no soy la única (ni ustedes, si se identifican con esto). En el promedio de horas a la semana dedicadas a actividades distintas a las de trabajo, cuidado y necesidades personales, las mujeres dedicamos 8.6 horas a la convivencia familiar y social, mientras que los hombres dedican 7.6 horas, de acuerdo con la Encuesta Nacional del Uso del Tiempo (2019) realizada por el Inegi. Es decir, estadísticamente nosotras somos quienes buscamos hacernos un huequito para convivir.

Datos sobre la amistad

¿Y apoco sí podemos teorizar la amistad y estas relaciones? ¿Existen estudios para poder comprender lo que nos pasa?

Nathaly Montserrat Ríos, socióloga que trabaja en el Colegio de México, cuenta que dentro de esta especialidad existen líneas de investigación que nos permiten entender los parámetros que mueven a las personas en diferentes contextos sociales a través de sus vivencias y sentidos de pertenencia, identidad y apoyo.

Por ejemplo, existe un estudio de la Universidad Aalto en Finlandia y de la Universidad de Oxford en Reino Unido que revela que es a los 25 años cuando se llega al número máximo de conexiones sociales. Esto se debe a muchos factores como el tiempo que pasamos en los trabajos, los criterios de selección que tenemos, las actividades diarias y la constancia para mantener y nutrir estas relaciones.

De este estudio, Nathaly destaca que un dato relevante es el de las mujeres y la maternidad pues usualmente las amistades se comienzan a dividir entre las que tienen hijes y las que no, por lo que las brechas de comunicación se hacen cada vez más difíciles y los grupos tienden a buscar a otras madres para compartir consejos, cuidado, etc.

“Valdría la pena preguntarse cuáles son los parámetros que buscamos en cuestión de amistades y si están condicionadas meramente con el recibir u obtener y no con el acompañar”, cuestiona Nath.

Hacernos tiempo para la amistad

Al respecto, Tania agrega que a las personas adultas se les enfoca más socioculturalmente en la importancia del desarrollo/éxito en sus trabajos o en la formación de una familia, pero cualquiera de las dos o en conjunto son actividades súper demandantes.

“La crianza, por ejemplo, pues es un trabajo 24/7 e igual la cultura laboral que tenemos en México generalmente se asocia con jornadas que son largas y extenuantes en general que por lo tanto merma los tiempos disponibles para que puedas involucrarte nuevos círculos o espacios y por lo tanto construir relaciones más personales”, explica.

¿Te hace sentido? ¿Cuántas veces no ha ocurrido que una reunión con amigues se aplaza no solo días, sino semanas, meses, años?

A mi cabeza vienen varios ejemplos donde no solo los tiempos laborales, sino las decisiones de vida como mudarte a otra ciudad, entre otras, pueden complicar el volver a reunirte como antes con tus amigues.

En algunos casos, será como si no hubiera pasado el tiempo cuando vuelves a verles y en otros, cada vez se complica más pero mientras haya cariño, hay una oportunidad de seguir adelante.

En la encuesta Malvestida, descubrimos que el 90% de las personas que contestaron, tienen más de cinco años de conocer a sus amistades más cercanas. Pero en otros casos, sus vínculos de amistad tienen más o menos dos años. ¿Cómo de que no?

La amistad es una familia elegida

“Mis amigas son mi familia y aunque algunas de ellas tengo muy poco tiempo de conocerlas, las siento más cercanas que a otras personas de toda la vida”, respondió a nuestra encuesta, Sonia de 34 años.

Y es que esta frase que nos apapacha el corazón, vista también desde la sociología, da muestra que compartir la vida con personas que sean un lugar seguro y una opción de vida colectiva, es una elección fundamental para muchos grupos de personas.

Nathaly nos explica que, por ejemplo, hay investigadoras que han comprobado que en colectivos queer, para las personas que han vivido abusos y acoso por parte de otras, incluidas sus familias de lazo sanguíneo, cultivar la amistad que da muestra de relaciones recíprocas, solidarias y empáticas en la adultez intermedia nos muestra nuevos mundos y formas de construir ética de vida y cuidado.

“Mis amigas son mi familia y aunque algunas de ellas tengo muy poco tiempo de conocerlas, las siento más cercanas que a otras personas de toda la vida”

Sonia, 34 años

En muchos casos, cada vez más personas adultas deciden vivir juntas en departamentos, si bien por temas de renta y economía, también por compañerismo y amistad.

Bien lo dice bell hooks, en el libro Todo sobre el amor, que Nathaly nos recomienda para seguir hablando sobre la amistad:

“A muchos se les enseña de niños que la amistad no es nunca tan importante como los lazos familiares. Pero es precisamente en la amistad donde casi todos vemos la primera posibilidad de redención a través del amor, el primer esbozo de una comunidad rica en afecto. Aprender a amar en la amistad nos proporciona la capacidad para poder modificar nuestras relaciones familiares y emocionales”.

Consejitos para la amistad después de los 30

Constantemente pienso en cuán abrumador puede ser cancelar planes, tardar en contestar un mensaje, alejarse de personas que te aman y confían en ti porque la vida y sus actividades nos ganan o que, cuando es al revés, nos planteamos si aún hay interés.

Por eso creo que hablar y escribir sobre la amistad es necesario porque las relaciones de amistad son una fuente de apoyo y bienestar emocional y cuidar mutuamente de nuestros afectos forma parte de colaborar con nuestra salud mental.

«Los duelos también se viven cuando termina una amistad»

Pero amix, si has llegado a los 30 y también piensas sobre cómo cuidar de tus amigues actuales o conocer nuevas personas en medio de mil actividades, te dejamos algunos consejos a partir de las respuestas de nuestras entrevistadas y de nuestra propia experiencia:

7 consejos para hacer amistad después de los 30

  1. Evalúa tu entorno, si te da seguridad ¡aviéntate! Algo bello puede ocurrir.
  2. No tomes como una obligación el relacionarte, la cantidad de amigues la ponemos nosotres porque la ansiedad social puede ser difícil, se trata de sentirnos cómodes y compartir en confianza.
  3. Si el trato directo se te complica, existen otras herramientas, como las apps o espacios en internet donde encuentres algún punto en común pero siempre cuídate mucho si realizas algún encuentro en persona.
  4. Una relación debe ser recíproca: trata, en medida de lo posible, de brindar el mismo interés, empatía, cuidado, respeto y sinceridad que te gustaría recibir.
  5. Recuerda que existen factores del sistema capitalista-patriarcal que nos complican poder vernos con la frecuencia que quisiéramos, pero si el cariño y el interés están ahí siempre podremos empatizar y buscar una actividad, mensajito o punto en el que podamos coincidir.
  6. Cuestionemos siempre al sistema, hablemos de la división del trabajo de cuidados, horas de trabajo y traslado que propician la desigualdad de tiempo de descanso y para poder compartir con amigues, ya sean actuales o recientes.
  7. ¿Te llaman la atención los libros sobre el tema? Puedes leer Crítica del pensamiento amoroso de Maria Luz Esteban, El consumo de la utopía romántica de Eva Illouz, Todo sobre el amor de bell hooks, o Punto de cruz de Jazmina Barrera.

Todas y cada una de las personas que conocemos siempre nos dejarán nuevos aprendizajes y conocer los límites propios y ajenos podrán ayudarnos a tener las relaciones sanas que siempre hemos querido tener.

Masta Quba: La reina del hip hop feminista mexicano

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De México para el mundo. ¡Platicamos con la reina del hip hop Masta Quba! La hiphoppa mexicana, como ella se nombra, habla sobre la importancia de nombrar la realidad que atraviesan las mujeres; además, critica la falta de paridad en la industria musical y la necesidad de hacer alianzas y colectivizar la creación musical.

Desde 2006, cuando comenzó su carrera, sus letras han estado cargadas de crítica social, hablan sobre la lucha feminista y la defensa de los derechos de las mujeres. Además, Masta Quba también es activista y participa en diversas iniciativas por la igualdad de género. Su trabajo se ha convertido en un referente en la escena musical feminista en México. La TQMMMM.

Para que entres en el mood, te recomendamos escuchar esta canción antes de seguir leyendo. ❤️‍🔥

Masta Quba sobre la música como protesta

¿Cuáles son las implicaciones de hacer rap feminista en un país como México?

Masta Quba (MQ): Creo que es una responsabilidad, como artista y como morra, nombrar lo que me atraviesa, no inventar mi historia sino más bien nombrar la realidad que siempre va a superar cualquier ficción. En un país como México, en donde las mujeres no importamos, es importante que estemos nombrándonos para existir. Las mujeres existimos y resistimos todos los días, no solo el 8 de marzo.

Es importante que existan manifestaciones artísticas, como la tuya, que hacen visible todas las problemáticas de ser mujer en México. Sin embargo, al respecto de la industria musical, ¿cómo ha sido el recibimiento de tus letras, de tus conciertos?

MQ: El público que me sigue siempre me ha recibido con mucho amor y yo creo que cuando una se atreve a hacer lo que quiere y lo que le sale del coño siempre va a haber gente que esté en contra de eso. Después descubres que no es contra ti, más bien es contra esas mismas personas que no saben cómo lidiar con ver a alguien que es libre.

La industria sigue invisibilizando mucho a las mujeres, hay muy poca paridad aún en festivales grandes. Ahí te encuentras con 20 grupos, de los cuales tres son mujeres. Tú te metes a Spotify a ver las playlists y en la mayoría hay hombres en las portadas y en las canciones. Lo más notorio es darte cuenta que, al final, lo que más aplauden las canciones de hombres es la misoginia y el machismo.

Yo creo que aún falta mucho trabajo y que quienes estamos haciendo visibles a las mujeres, somos nosotras mismas que hemos estado haciendo manada y que hemos entendido que al final es a partir del colectivo que vamos a lograr ponernos en el mapa, no desde la envidia ni desde la competencia. Es importante darnos cuenta que si no hacemos alianza (y para hacerlo no necesitamos ser amigas), si no colectivizamos esto no vamos a poder ser más fuertes que la corriente.

Hay algo muy bonito y poderoso en la letra de Despiertas. ¿Cómo fue el proceso de creación de la canción junto con Delfina Dib y Ms Ámbar?

Ya no somos las mismas, estamos despiertas.

ni tuya, ni santa. mi cuerpa es mi cuerpa.

ni buena ni mala, ni zorra ni perra.

somos como el fuego. nos tocas, te quemas

Despiertas (Ms Ambar, Masta Quba, Delfina Dib)

MQ: Nos encerraron cuatro días en el estudio de ONErpm en Guadalajara. ONErpm es una distribuidora donde estamos Delfina y yo, y en realidad todo fue muy orgánico. El primer día teníamos prácticamente todo el coro escrito, fue algo que hicimos entre las tres. Luego, cada quien se hizo responsable de escribir lo que entiende por ser mujer y lo que para cada una era importante nombrar. Yo creo que es muy bonito hacerlo así porque encuentras tres visiones muy importantes. Ambar nombra mucho el lado espiritual; yo el lado político, de denuncia, de crudeza, de “esto está pasando y no tengo metáfora para contártelo”; y luego viene Delfina con una parte un poco más introspectiva.

Es una canción que todes pueden corear en cualquier momento. La música ha sido una pieza clave en las luchas sociales como un acompañamiento y como una forma de protesta, de denuncia. Fue muy bueno todo este ejercicio, sobre todo porque también grabamos un videoclip que está disponible en YouTube. Es una canción muy importante que se suma al mar de canciones que ya existen acompañando esta lucha, esperando que algún día se cumpla el sueño de no tener que escribir sobre esto. Es un horizonte al cual llegar.

¿Cuál ha sido la letra que más trabajo te ha costado escribir?

MQ: Justo la canción para mí más difícil de escribir, de procesar, de filmar fue Nosotras tenemos otros datos en 2020. Y ya son tres años que la tengo que seguir cantando porque desgraciadamente sigue vigente. Son procesos dolorosos, entender que hay que hablar de esto por mucho que duela. Aunque qué mejor que lo podamos hacer desde el amor, desde la rabia, desde la ternura, desde la esperanza de que esto cambie.

Es una canción que me tardé bastante tiempo en escribir, intentar nombrar las cosas sin que sonara a que quería apropiarme de algo, o que no sabía de qué estaba hablando, sin que sonara panfleto o que me agarré estadísticas y nada más las puse en rima. Primero quería interiorizar la canción, pensar en cómo me atravesaba a mí y en eso vino el asesinato de nuestra compa Cleo de Guanajuato luego de que estuvo desaparecida por 20 días. La chica que está en mi playera en el video es ella. Ahí fue cuando pensé en el trabajo y en el ejercicio de cómo me atraviesa. Hoy es Cleo; mañana, ¿quién? Creo que esa canción ha sido la más dura de todas, pero cada una para mí es un proceso, es un ritual, es como parir.

Masta Quba sobre la industria musical y la colectividad

¿Qué música quieres hacer?

MQ: Escribo lo que quiero, pero ahora quiero que la línea sea la del goce, la del placer, la de «¡qué chida es la vida!», la de «¡qué bonitos son los procesos de sanación, qué bonitos son los procesos de colectividad!» Yo creo que, al final, la utopía es un lugar donde no se tenga que escribir sobre la muerte bajo estos contextos tan violentos, ni que las razones de morir sean el asesinato y el feminicidio.

¿Qué crees que hace falta cambiar, no solo en la industria musical, sino también en el país para dejar de enfrentarnos a esta realidad?

MQ: Yo creo que la idea de que existe un estado y un gobierno. Me voy a ver un poco pesimista pero yo necesito un año cero, algo que nos haga volver a empezar, donde no existan las relaciones de poder, donde el dinero no sea fuente de control, manipulación, guerra. Que no tengamos que vivir con la idea de que sea un güey el que nos gobierne o que decida por todes. O que en la cámara de siempre, personas que son en su mayoría hombres, vengan a querer decidir sobre los cuerpos de las mujeres, disidencias, sobre qué importa y qué no.

¿Por qué una bola de hombres tendrían que decir qué es lo que importa y lo que no importa en el mundo? La verdad no soy muy académica, soy chava que está queriendo cambiar el mundo y haciendo el mundo un poco más habitable para todas las personas y animales. Cuando me han preguntado esto, siempre les digo que no sé exactamente qué hay que hacer y cómo tiene que funcionar, de lo que sí estoy 100% segura es que así como está ahorita no es, me queda claro; no debería depender de tu raza, ni de tu economía, cuál es tu valor como persona.

¿Qué le dirías a una niña o adolescente que quiere empezar a hacer música como reclamo?

MQ: Le diría “bienvenida, no somos suficientes aún”. Mientras más seamos, mejor; mientras más nombremos esto, será mejor. Que nadie te venga a decir que no puedes o que no debes hacerlo. Esto es un oficio. Así como te caíste cien veces en la bicicleta hasta que un día no te volviste a caer porque supiste hacerlo, así también es la música y el rap. No es algo que tengas, es algo que tienes que poner en práctica todos los días y eso te va a hacer mejorar. Si a la primera no te sale, no renuncies a eso. No existe el error, existen los intentos.

A mis 18 años haciendo rap, sigo mejorando. Yo creo que es esto es una onda de todos los días, no irte a la cama sin haber hecho algo chiquitito, aunque sea, que te lleve a donde quieres ir. Mientras estés contando tu historia, no hay absolutamente nadie que te pueda decir que lo que estás diciendo no importa, porque es tu historia y lo que tienes que decir es válido. Tienes que nombrarlo para saber que no somos casos aislados, lo que vivimos las mujeres es sistémico y muchas hemos pasado por lo mismo. Es una forma también bonita de nombrarnos y de decir “somos un chingo, nos estamos acompañando”; el mundo es una mierda pero aquí estamos haciendo resistencia, contando nuestra historia y haciendo más grande esta ola de ya-no-más.

En Despiertas lo vemos, pues, por eso este coro de ya no somos las mismas estamos despiertas. Ya se les está acabando su juego. Al final es eso: es ir abriendo paso y entender que los privilegios son para ofrecerlos a las demás. Entender qué privilegio tengo yo y cómo puedo abrirle las puertas a quienes no la tienen.

Series de HBO con mujeres poderosas como protagonistas

Amistad, porque tú lo pediste, aquí van las recomendaciones de series de HBO maravillosas y que además sus personajes protagónicos son mujeres poderosas que seguro te dejarán súper inspirada.

Hermana, ¡agarra las palomitas porque estarás lista para maratonear el próximo fin de semana!

Estas series seguro llenarán el vacío que dejaron Bellita Ramsey y el precioso Pedro Pascal en The Last Of Us. ¡Van las recomendaciones de series de HBO sin spoilers!

1. Succession

¡La serie de estreno de HBO! Va sin spoiler, pero el capítulo tres nos dejó 💥.

Con un estilo que a-ma-mos, Succession se centra principalmente en una familia multimillonaria y disfuncional que lucha por el control de un imperio mediático, aunque el trasfondo es una crítica muy poderosa al capitalismo y el poder.

Las actuaciones son taaaan buenas que terminas amando y odiando a los personajes protagónicos, todos llenos de matices e incongruencias. La serie cuenta con personajes femeninos complejos e interesantes, como Shiv Roy (Sarah Snook), la única hija del patriarca de la familia, quien lucha por encontrar su lugar en la empresa familiar y en su vida personal. También está Gerri Kellman (J. Smith-Cameron), la asesora legal de la empresa, quien debe lidiar con los conflictos éticos y morales que surgen en su trabajo.

A través de la mirada de estas mujeres, la serie aborda las complejidades del poder, la riqueza y las relaciones familiares en un mundo patriarcal. Te encantará el drama y la intriga.

2. The Last Of Us

Si no has visto esta serie, hermana, ¿qué estás esperando? Inspirada en el videojuego del mismo nombre, se centra en la supervivencia en un mundo postapocalíptico. Ellie (Bella Ramsey) y Joel (Pedro Pascal) son los personajes protagónicos que se han ganado nuestro corazoncito por cómo evoluciona su relación durante los capítulos de la primera temporada que, por cierto, ya puedes maratonear completita.

Ellie es la morra valiente y resiliente que todas quisiéramos ser, la neta. No solo desafía los estereotipos de género, sino que además es inteligente, empática y decidida.

3. La casa del dragón

Si te gustó Juego de tronos tienes que ver La casa del dragón. Esta precuela intensa está basada en el libro Fire & Blood de George R.R. Martin y sigue la odisea de la princesa Rhaenyra Targaryen por llegar al poder en una monarquía machista donde todos quieren robarle el trono.

En el camino de su aventura hay dragones, peleas épicas, romances prohibidos y amistades que se rompen. DRAMA, hermana DRAMA del bueno en mundos de fantasía.

4. Tuca & Bertie

¿Caricaturas para personas adultas? ¡Por supuesta!

La serie animada Tuca & Bertie es una belleza. Sigue la vida de dos amigas muy diferentes pero igual de divertidas: Tuca, una tucán excéntrica y desinhibida, y Bertie, un ave algo ansiosa e insegura. Un par algo contradictorio, pero con una amistad súper poderosa en un mundo lleno de personajes peculiares.

La serie, creada por Lisa Hanawalt, se destaca por un estilo colorido y un humor absurdo y a veces oscuro.

5. I May Destroy You

UNA JOYA DE SERIE que te va a remover todo. Trata sobre una joven escritora llamada Arabella, quien es agredida sexualmente y debe lidiar con las consecuencias emocionales y psicológicas de este trauma.

La serie aborda temas importantísimos como el consentimiento, la cultura de las redes sociales y la salud mental. La trama es profunda, conmovedora y muuuy bien desarrollada. Por si fuera poco, la actuación de Michaela Coel (quien también escribió y creó la serie) es excepcional. 10/10

6. Insecure

Si quieres reírte de lo absurda y caótica que suele ser la vida, esta serie te va a encantar. La trama sigue la vida de Issa, una joven que está tratando de encontrar su camino mientras lidia con los altibajos de las relaciones amorosas, la amistad y el trabajo. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

Además nos encanta cómo aborda la hermosa amistad entre Issa y su mejor amiga, Molly.

SERIES DE hbo

7. Big Little Lies

Si lo tuyo es el drama, el chismecito, la intriga y los giros inesperados, hermana, verdaderamente te prometemos que gozarás esta serie. Cuenta la historia de un grupo de mujeres adineradas en California que aparentan tener vidas perfectas, pero que en realidad esconden secretos oscuros y problemas familiares.

La serie se enfoca en la muerte de un personaje y la investigación sobre lo que realmente sucedió (¿jalan? Nosotras sí). Además, cuenta con un reparto de alto impacto: Zoë Kravitz, Reese Witherspoon, Nicole Kidman y Shailene Woodley, entre otras actrices mega poderosas. Una de las series de HBO que verdaderamente nos conquistaron.

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8. Euphoria

Si los últimos años has vivido en una cueva y te perdiste la serie de moda, de novedad, tienes que ver Euphoria. Sin duda una de las series de HBO más exitosas de los últimos años y la más “aesteriiiiik”.

Trata de la vida de un grupo de adolescentes (con outfits y maquillaje increíbles) que navegan por los altibajos de la vida en la era digital. La protagonista, Rue (Zendaya, bb) es una joven luchando contra la adicción y la depresión, pero también es una líder natural que inspira a sus amigos a enfrentar sus propios problemas.

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9. Las Bravas

De México, con amor. Esta serie sigue la historia de un equipo de futbol femenino en donde las morritas se rifan pese a todo pronóstico. Cada capítulo explora y cuestiona temas como el machismo, la discriminación y la desigualdad de género en el deporte, pero además de eso es una historia emocionante y llena de pasión por el futbol, que te mantendrá enganchada hasta el final.

Si lo que buscas en este momento es una serie que te dé el empujoncito final para hacer eso que tanto deseas, pero te da miedito, ¡vela ya mismo!

10. The Undoing

Con Nicole Kidman como protagonista, esta serie es un thriller psicológico que te mantendrá enganchada desde el inicio.

La trama sigue a Grace Fraser, una exitosa terapeuta y madre de familia, cuya vida se desmorona cuando su esposo es acusado del brutal asesinato de una joven madre.

A medida que avanza la serie, Grace se ve obligada a confrontar la verdad sobre su matrimonio y su esposo, mientras lucha por proteger a su familia y a sí misma de los secretos que emergen en su vida. La actuación de Nicole Kidman es excepcional. Además, la serie está llena de giros inesperados. excelente servicio.

11. Hacks

Esta serie de comedia narra la extraña relación laboral entre Deborah Vance, una legendaria comediante de Las Vegas, y Ava, una escritora joven. Ambas son comediantes, pero con perspectivas muy distintas –casi que podríamos decir opuestas– sobre el humor. A medida que trabajan juntas, comienzan a aprender una de la otra, lo que lleva a un cambio en sus vidas.

La serie aborda temas relevantes como el edadismo y machismo. Sobre todo, nos enseña a reconocer a aquellas mujeres que han abierto puertas para nuevas generaciones, pero sin dejar nunca de cuestionar los viejos estereotipos.

Series de HBO

12. La edad dorada

Si lo tuyo es el drama de época, estás a punto de darte un agasajo con esta serie que explora las vidas de un grupo de mujeres de la alta sociedad en el Nueva York de finales de los 1800, una era de enorme cambio social, político y económico en Estados Unidos.

A medida que la trama se desarrolla, se exploran temas como la brecha de clases, la política y la lucha por los derechos civiles y las reformas sociales.

¿Qué otras series de HBO con personajes femeninos poderosos conoces?

Guía para viajar con una amiga (sin terminar peleadas en el intento)

Nada como viajar con una amiga, esa persona que es tu familia elegida; con la que todo es risas y diversión… hasta que ya no lo es porque acaban de perder el vuelo debido a que una no se levantó a tiempo; o se dan cuenta de que no quieren conocer los mismos lugares o todas esas manías que usualmente encuentras adorables se vuelven insoportables.

De pronto ves ese viaje soñado amenazando con convertirse en algo tan chafa como las Vacaciones de terror de Pedrito Fernández, pero para que eso no pase, te damos una guía para viajar con una amiga sin que terminen yéndose a la yugular.

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1. Seleccionen con cautela

A las amigas hay que quererlas como son. Sin embargo, es un hecho que no todas las personalidades son compatibles al momento de viajar.

Asegúrate de seleccionar muy bien a quién quieres cerca en tus vacaciones, porque vas a estar con esa persona en el transporte y probablemente en la habitación. Vas a comer y moverte a distintos lugares con ella buena parte del viaje.

Si tú eres súper activa y quieres pasar todo el día surfeando, escalando montañas y recorriendo senderos, mientras que tu BFF prefiere pasar la semana tirada en la arena broncéandose, quizá no es la mejor combinación para un viaje en conjunto.

Quizá será difícil, pero no imposible. La clave será hacer ACUERDOS y quizá ambas tendrán que ceder un poco… si es que están dispuestas a hacerlo.

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2. Definan un presupuesto

Cuentas claras, amistades largas. Antes de viajar con una amiga definan un promedio de cuánto quieren gastar en hospedaje, comida y transporte y si van a compartir habitación o no.

Definir un presupuesto evitará malos entendidos o que una se sienta frustrada cuando la otra quiera cenar en un restaurante de lujo por tercera noche consecutiva.

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3. Tengan datos de emergencia a la mano

Más vale prevenir que entrar en pánico en un país donde no entiendes el idioma… así que previo al viaje es importante tener un plan de acción ante imprevistos.

Compartan entre ustedes quién es su contacto de emergencia, cuál es su tipo de sangre, si tienen alergias y la información sobre su seguro de gastos médicos.

Otro consejo útil es que cada una lleve una copia del pasaporte o identificación de la otra, para así estar protegidas en caso de que alguna llegara a perder sus documentos.

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4. Manténganse bien alimentadas

Hay una regla no escrita que dice que las peleas en los viajes siempre son por comida.

El caso es el siguiente: una de las dos muere de hambre mientras que la otra quiere seguir recorriendo todos los museos de la ciudad. Para evitar esto establezcan un horario aproximado para comer y, por si las dudas, siempre lleven snacks a la mano.

Otro tema es que si ya sabes que tu amiga es “medio especial para comer” y tú eres la foodie que quiere probar todos los platillos exóticos habrá momentos en donde no coincidirán o habrá que encontrar un terreno común.

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5. Midan sus expectativas

Al viajar con una amiga no todo el tiempo es para ti, ni en las condiciones que seguramente trazaste en tu cabeza, así que ajusta tus expectativas.

Deja que todo fluya con naturalidad y si hay que tomar alguna decisión espontánea mantengan la calma, hablen y asegúrense de tomar en cuenta todas las opiniones.

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6. Tómense un tiempo aparte

Viajar con una amiga al mismo destino no significa que tengan que estar pegadas 24/7.

Hasta la amistad más hermosa y sana puede beneficiarse de un respiro, así que se vale tener algunas horas para que cada quien explore por su lado.

Una pausa para estar a solas siempre es necesaria. Sin embargo, lo que no está chido es que se olvide la consideración, la seguridad y una desaparezca misteriosamente.

Mantengan siempre la comunicación y la cortesía.

7. Igual habrá problemas

Donde hay humanos hay problemas, por lo que a pesar de toda la planeación del mundo alguna diferencia podría surgir. Acepten que esas cosas pasan.

Si de plano se gritaron o insultaron, pues aléjense un rato y después tengan la madurez para reconocer sus errores, asumir responsabilidades y disculparse –o aceptar la disculpa– .

Si saben lidiar con el problema, la amistad se fortalecerá. La comunicación es la clave.

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8. Acepta a tus amistades

Esto aplica no sólo para las vacaciones, sino para el día a día.

Si tu amiga es necia, va seguir siéndolo; lo mismo si ronca, si se ríe escandalosamente, si es “medio rara” o si se mete con playera y chanclas al mar (igual podrías recomendarle cariñosamente que no).

Siempre hay detalles que no nos van a gustar o que nos van a sorprender (para bien y para mal), pero hay que aprender a ser tolerantes y entender que nuestra mejor amiga no es perfecta. En ese respeto a la individualidad de la otra persona está lo hermoso de la amistad.

Ahora sí, ¿ya sabes con quién vas a viajar en tus próximas vacaciones?

Descubre la magia del arte textil en la exposición Hilo Fértil de Adriana Monterrubio

¿Buscas un plan gratuito y lleno de arte en la Ciudad de México? No te pierdas la exposición Hilo Fértil de la talentosa Adriana Monterrubio en Servidor Local. Esta artista y creadora textil originaria de San Pedro Pochutla, Oaxaca, presenta una colección de piezas elaboradas en cuero y tintes naturales que sorprenden por su variedad de formas y texturas, parecidas al agua, la espuma de mar y el viento.

Además, Servidor Local, plataforma y espacio físico ubicado en la colonia Escandón (CDMX), busca impulsar proyectos culturales, de arte y diseño, y mantiene la puerta abierta a nuevas propuestas. Durante la exposición, podrás explorar la perspectiva de género en el arte textil y la talabartería en una serie de pláticas y eventos organizados por ellos.

No te pierdas la oportunidad de sumergirte en la magia del arte textil contemporáneo y la creatividad autogestiva y diversa. La exposición Hilo Fértil de Adriana Monterrubio estará abierta hasta el 30 de abril, los jueves y viernes de 11:00 a 18:00 hrs, o sábados de 11:00 a 15:00 hrs. Ve y déjate inspirar por las memorias y el origen de esta artista.

Exposición Hilo Fértil: Adriana Monterrubio, la maga de la bioescultura

En la exposición Hilo Fértil, Adriana juega con sus memorias, su piel (porque sus manos son su principal herramienta de creación) y su origen. Fernanda Latani, geógrafa y escritora zapoteca, autora del texto de sala de la exposición, describe que “Ella habla todos los días con elementos oaxaqueños propios de su identidad, está presente el añil, grana cochinilla, fibra de maguey, pulpa de papel, pita, ixtle, huizache y palo de mora. Estos elementos se hilan con el cuero”.

Su arte es todo un espectáculo de formas y texturas, a través del cuero, tintes y fibras naturales, convirtiendo los espacios de Servidor Local en su propio ecosistema de recuerdos. En 2020, Adriana empezó a posicionar sus creaciones en gran formato y bioesculturas, donde el proceso se sitúa de manera orgánica con curtidos vegetales usando componentes compostables que se reintegran de nuevo a la tierra. Su proceso es lento, le gusta darle protagonismo a su raíz, pide permiso a su tierra y territorio para que los agentes animales y vegetales la dejen crear.

En esta ocasión, Servidor Local en alianza con Malvestida inaugura Hilo Fértil, la nueva exposición de Adriana Monterrubio. También realizará diversos eventos y pláticas en el marco de la exposición, donde podrás platicar con la artista, con la intención de explorar a profundidad las piezas y el arte contemporáneo ligado al textil y la talabartería desde una perspectiva de género.

Perdón, lucha y fuga: Los dilemas de ‘Ellas hablan’

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Basada en el caso real de las “violaciones fantasma” en una comunidad menonita de Paraguay, donde hombres violaron las mujeres echándoles la culpa a demonios, Ellas hablan —una película dirigida por Sarah Polley y ganadora del Oscar en la categoría de Mejor guión adaptado— es un “ejercicio de imaginación femenina” en donde se desarrollan dilemas que incluso hoy enfrentamos acerca del perdón, la justicia, el separatismo y la fuga.

Originalmente una novela de la escritora menonita canadiense Miriam Toews, la película inicia con los violadores siendo detenidos y otros hombres yendo al pueblo para pagar su fianza. Al mismo tiempo de exigir a las mujeres que perdonen a sus violadores bajo amenaza de ser excomulgadas.

El maestro, August (Ben Whishaw), quien viene de una familia que también ha pasado por épocas de excomulgación por sus ideas independientes, es el único hombre que se queda en la comunidad para levantar el acta mientras las mujeres, en una especie de parlamento, debaten qué hacer.

¿Por qué creemos que la cárcel es justicia? Hablemos de antipunitivismo

Scarface Janz (Frances McDormand) les arenga, diciendo que están arriesgando incurrir la ira de Dios si no perdonan, que probablemente no van a ver el Cielo. Pero justo en este intento de universalizar la historia, hacerla más relevante a personas que tal vez crecieron en un ambiente evangélico lleno de fuego y azufre, evita el hecho de que los menonitas se aferran al perdón como una solución a un problema universal: el de cómo salir de los ciclos de violencia.

Este problema es muy vigente en los feminismos hoy en día, en que nos enfrentamos con dos monstruos: el de la impunidad de la violencia machista, y el de la violencia de un sistema estatal diseñada para castigar poblaciones vulneradas a través de las cárceles.

Dentro de los feminismos, hay quienes han colaborado con el Estado para redactar nuevas leyes y aumentar las penas en un esfuerzo por reducir la violencia sistemática contra las mujeres, como los feminicidios y la falta de acceso a justicia para las víctimas. Otras personas más se han enfocado a la crítica contra el complejo industrial carcelario, para apostar por métodos más comunitarios y antipunitivistas.

Siendo honesta, ninguna de estas estrategias ha tenido mucho éxito: aumentar penas no significa gran cosa en un país en que los feminicidios ni si quiera son investigado, ni hay criminales detenidos y, contrario a eso, hay muchas personas encarceladas por evidencia fabricada o en espera de juicio. Por otro lado, los “métodos más comunitarios” normalmente son una romantización urbana de lo que pasa en comunidades rurales tradicionales, mientras los procesos de justicia restaurativa o transformativa en comunidades activistas suelen fracasar o no han mostrado grandes resultados.

Si de verdad queremos soluciones antipunitivistas al problema de la violencia machista —y es lo que sí quiero— nos urge estudiar los pros y contras de soluciones punitivistas ya existentes, justo como las mujeres de Ellas hablan alistan los pros y cons de sus tres opciones: quedarse y perdonar, quedarse y luchar o salir de la comunidad. Al final, deciden irse.

Ellas hablan: ¿el separatismo como vía de escape de las violencias y el sistema machista?

Entonces, ¿el desenlace de la película promueve una suerte de separatismo? Diría yo que hay que analizarlo en más detalle. Primero, hay que aterrizar el dilema que enfrentan en el marco ético que rige las comunidades menonitas, en que el pecado más terrible es la violencia.

Cuando las mujeres descartan la opción de quedarse y perdonar a los hombres al principio de la película, están enfrentando dos maneras de romper con la vida menonita: una en que salen de su comunidad a un mundo que desconocen, probablemente perdiendo su esencia en el proceso, y otra en que físicamente se quedarían en la comunidad pero tendrían que violar todas sus normas culturales y religiosas, definitivamente perdiendo su esencia en el proceso.

Lecciones de autocuidado para resistir y seguir luchando

Por eso la importancia de la escena en que Agata (Judith Ivey) regaña a Salome (Claire Foy) diciéndole que se volverá asesina si se queda. Es justo en ese momento en que las mujeres deciden irse, porque la violencia que una acción revolucionaria puede implicar a su vez implicaría la pérdida de sus almas.

Siendo menonitas buscando una respuesta bajo el sistema menonita, y habiendo rechazado la opción de conformarse con la injusticia del mundo (la respuesta de cajón, el mundo normalmente configurado como algo exterior en esta formulación, pero volcado hacia adentro más veces que las que quieren aceptar), la única manera en que pueden seguir siendo quienes son, y mantener su compromiso a romper con los ciclos de violencia de un mundo caído, es dejando de luchar y zafándose.

Pero hay que recordar que estas mujeres llegaron a la situación en que están por una suerte de separatismo. La dilema de salir de su comunidad o quedarse y luchar es tan fuerte porque no saben nada del mundo exterior, ni siquiera dónde se encuentran realmente.

No todos los menonitas viven vidas separatistas (por ejemplo, yo crecí en una familia más asimilada, urbana), pero todos hemos sido moldeados por el poderoso imperativo de estar en el mundo sin ser del mundo. Habíamos llegado a esa actitud por una revolución fallida del siglo XVI, un capitulo de la historia que ha sido analizado por Friedrich Engels en su libro La guerra campesina en Alemania, pero después del fracaso militar de ese levantamiento campesino, volvimos nuestras espadas en rejas de arado y nuestras lanzas en hoces, como el libro de Isaías había augurado.

Y muchos abandonaron esta valle de lágrimas, intentando vivir una vida más pacifica fuera de la sociedad, persiguiendo refugio de país en país, primero a Rusia, luego a Canadá, luego a México, luego a…Paraguay.

Pero no se puede construir la utopía huyendo, y las jerarquías sociales suelen reconstruirse dentro de las comunidades separatistas. Y tal vez las comunidades menonitas separatistas pudieron distanciarse del poder terrible del terrateniente, del soldado, del Vaticano, pero nunca tocaron el poder del hombre sobre la mujer. Sería fácil juzgarles siglos después por no luchar en contra de lo que ahora parece una jerarquía obviamente injusta e injustificada, pero hasta la fecha vemos luchadores sociales derribando ciertas estructuras sociales (las que les afectan, claramente) mientas se esfuerzan en mantener otras (las que afectan a otros): marxistas misóginos, feministas blancas, gays clasistas.


Más allá de la historia de Ellas hablan, lo jodido que es vivir en esas comunidades separatistas es un tema recurrente en las novelas de Miriam Toews: Complicada bondad habla de una familia que se desintegra por terror al sacerdote fundamentalista de su comunidad, que también es el tío de la narradora.

Las comunidades separatistas de todo índole tienden hacia una radicalización ideológica justo para mantener a la gente en la comunidad, y es algo que podemos ver tanto en separatistas religiosas (por ejemplo, los menonitas del Viejo Orden) como en las reglas intricadas del separatismo lésbico o los punks que se voltean la espalda a cualquier banda que firme un contrato con una disquera grande (tal vez por eso tantas personas que crecimos menonitas terminamos en el punk, porque nos ofrece continuidad).

Mi esposa dijo que cree que el gran problema con la película es que no comunica bien el contexto cultural y religioso de esta historia, pero si le rascamos tantito, e intentamos ver más allá de la otredad de lo menonita, encontramos que los dilemas que enfrentan estas mujeres no son tan diferentes que los que enfrentamos nosotras.

Las hermanas mayores cuidamos sin saber qué era cuidar

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La primera vez que me dijeron que tenía que cuidar a alguien tenía tres años. Para entonces, cuidar a alguien era una labor abstracta y de la que tenía referencias contradictorias. Cuidar podía significar sofocamiento, castigo, vigilancia, orden. ¿Qué otra cosa puede significar la palabra “cuidar” para alguien que no ha vivido? Para alguien que tiene un universo minúsculo y a quien cuidaban así, sofocando, castigando, vigilando.

Tengo dos hermanas. T. sólo tres años menor que yo, una diferencia que ahora me parece muy pequeñita pero que en otro tiempo conté como si fueran siglos; y E. a quien le llevo una década. Cada vez que mis papás me presentaban a extraños decían “Ella es la mayor” y yo lo asumía como un trabajo al que no puedes renunciar. A pesar de que fracasaba rotundamente, no sentía que tuviera otra opción más que seguir intentando ser la protectora y el ejemplo de mis hermanas.

Yo sé cómo era la vida antes de que mis hermanas estuvieran aquí y a veces me pregunto si ellas imaginan su vida si yo no hubiera estado desde el principio. Yo creo que no saben lo que significó para mí saber que tendría hermanas, y después darme cuenta de que una hermana no significaba una compañía sino una responsabilidad.

Cómo una enfermedad cambió mi forma de entender los cuidados

Si en una estructura familiar tradicional el papá es el proveedor y la madre la cuidadora, las abuelas o las hijas mayores siempre serán la primera opción para formar parte de la crianza porque hoy sabemos que el trabajo de cuidados es desgastante y casi imposible para una sola persona. En mi familia, mi abuela paterna había fallecido cuando mi papá era un niño; y mi abuela materna vivía al otro lado del país. Entonces quedé yo.

Se habla muchísimo de la diferenciación de género en los cuidados pero no hay que olvidar que también es una labor que atraviesa la precarización. Recuerdo tener amigas que eran hermanas mayores pero que no tenían que ejercer ese rol porque sus familias con poder adquisitivo y privilegio de clase contrataban enfermeras y personal que cuidaban de ellas y sus hermanes. O bien, porque tenían una familia extendida y cercana en la que tías o abuelas se ayudaban entre todas.

Yo creo que no saben lo que significó para mí saber que tendría hermanas, y después darme cuenta de que una hermana no significaba una compañía sino una responsabilidad

Katia Rejón

Vengo de familias que en la infancia batallaron para comer. Mi mamá cuenta que iba a la tienda con su hermana menor y distraía a la dependienta para que ella pudiera meterle bombones en la boca a su hermanita sin que la dueña lo viera. Mi papá es de los más pequeños de una familia de ocho hermanos que crecieron con un padre que enviudó muy joven. Y aunque nosotras, mis hermanas y yo, no vivimos situaciones de tanta precariedad lo cierto es que el eco de la pobreza formó parte de nuestra crianza.

Ser cuidadora en la pandemia también es necesitar cuidados

Para las clases bajas, a veces, pensar en una misma es interpretado como egoísmo y altanería. No hay un segundo de silencio, de soledad. Siempre hay que estar ayudando porque descansar es para quienes tienen todo de sobra. Disfrutar de la vida, ni hablar. Pensar en una misma, añorar algo, eran siempre una pérdida de tiempo. Las cosas que yo deseaba en la vida estaban en el último lugar de prioridades en la familia, como las de todos. Lo principal era sobrevivir, pagar las deudas, asegurar un patrimonio.

En secreto yo quería soledad, que nadie me hablara, que nadie me mirara. Me encerraba en la habitación más lejana de casa de mi abuelito para estar un ratito sola, para respirar. Porque mi papel era estar bien para que otras estén bien. Y no lo digo haciéndome la sacrificada, sino precisamente porque nunca quise hacerlo y lo hice de mala gana, acumulando rencores de todas las veces que tuve que ceder mi espacio.

Sé que es fácil refugiarse en las esquinas extremas de un tema para intentar entender sus dimensiones cuando se ha hablado tan poco de eso. Así que voy a enlistar todas las cosas que no estoy diciendo:
No digo que nadie me cuidó a mí. No digo que sustituí o que fui una madre más que una hermana. No digo que mis hermanas me deban algo. No digo que no tuve la culpa de muchas situaciones donde abusé de mi supuesta jerarquía para dar órdenes, castigar y sacar ventaja. No estoy diciendo que todas las experiencias de hermanes mayores sean iguales. No quiero exculparme de las cosas que hice mal, que fueron muchas.

Ser hermana mayor, al menos en mi experiencia, no termina con mis hermanas. Es una extensión de la responsabilidad que tienes sobre otras personas de manera natural

Katia Rejón

Quiero explicar que estamos apostando al fracaso cuando ponemos tanta responsabilidad sobre alguien, quien quiera que ésta sea: madre, hermana, padre, abuela. Que son títulos pesados, insuficientes y que funcionan como escudos para deshumanizar a quien está detrás de ellos.

Hay muchas teorías, como la de Frank J. Sulloway en su estudio Born to Rebel: Birth Order, Family Dynamics, and Creative Lives, sobre cómo la personalidad y el comportamiento tiene que ver —entre sus tantas variables biológicas, psicológicas, sociales y antropológicas— con el lugar que una ocupa en la familia.

5 lecciones de vida que aprendí de mis plantas

Ser hermana mayor, al menos en mi experiencia, no termina con mis hermanas. Es una extensión de la responsabilidad que tienes sobre otras personas de manera natural. En mi caso, traté como hermanas menores a amigas, a compañeras de trabajo y ex-parejas. Sin pensar ni siquiera en si ellas esperaban algo de mí, yo ya se los había ofrecido, ése era mi papel. Cuando pasas tanto tiempo intentando reparar cosas que no rompiste, de pronto te vuelves la responsable de que eso siga roto. La gente pone expectativas demasiado grandes en una y acostumbrada a eso, ¿quién te ayuda a decir que no?

En algún punto sentí que algunas amistades se basaban en la complacencia y el instinto de proteger, a veces a alguien que no necesitaba ser protegida, a veces a alguien que lo necesitaba demasiado.
En los últimos años he tenido que renunciar a ser una hermana mayor como parte de mi personalidad y eso ha implicado soltar relaciones que no son recíprocas. Al hacerlo me he sentido ligera porque ya no estoy obligada a jugar el rol de hermana mayor que se aguanta la respiración porque no hay oxígeno suficiente para ambas. Respiro.

Estoy aprendiendo a cuidarme de mí con cariño y no como un mecanismo de supervivencia en relación a otras. Quiero seguir cuidando, pero esta vez primero quiero aprender cómo hacerlo

Katia Rejón

Siempre digo que fui afortunada de haber sido socializada para cuidar porque me parece una labor transgresora y prefiero mil veces que de mí se esperen cuidados como protección y no la idea masculinizada, militar y patriarcal de lo que significa “proteger” para muchos hombres.

Sin embargo, a veces siento que perdí la oportunidad de aprender de mis hermanas y de dejar que ellas me cuidaran a mí. Al final de cuentas, mis momentos favoritos con ellas fueron aquellos en los que fuimos hermanas en la forma más horizontal de la palabra. Cuando T. y yo éramos niñas y nos hacíamos peinados altos e “irlandeses” con el shampoo y hacíamos coreografías frente a un espejo que ocupaba toda la pared del comedor.

Mi hermana E. me enseña cosas. Me enseña palabras que la Generación Z usa en Twitter, me explica cómo ve su mundo y yo la admiro dar su opinión en voz alta en un restaurante de la zona más blanca de la ciudad, ignorando las miradas conservadoras hacia nuestra mesa.

Yo tendría que aprender de ellas también y ser honesta cuando no tenía nada que enseñarles pero es duro: Una cosa es sentir que hiciste mal tu papel, otra cosa es sentir que tu papel es absurdo y no le sirve a nadie.

Toda la tarde de ayer me la pasé viendo Tiktoks de “Pov eres una hermana mayor” con chicas sintiéndose solas y presionadas, con la canción Vienna de Billy Joel de fondo y eso me hizo sentir acompañada. Me di cuenta que por mucho tiempo olvidé que habían otras hermanas mayores haciendo lo posible por interpretar su libreto. Ahora nos invito a romper ese libreto y a salir a tomar un tequila o algo fuerte.

<<No quiero ser una hermana mayor, quiero ser una hermana simplemente>>

Katia Rejón

Yo ya no tengo 14 años, no vivo en la casa de mis papás, no tengo una crisis de identidad y mis hermanas se cuidan solas. En realidad cuando digo que ya no quiero ser una hermana mayor, estoy renunciando a un trabajo que no ejerzo. Que emulo de vez en cuando pero no ejerzo.

Estoy aprendiendo a cuidarme de mí con cariño y no como un mecanismo de supervivencia en relación a otras. Quiero seguir cuidando, pero esta vez primero quiero aprender cómo hacerlo.
Decir esto es un mero formalismo, supongo, una especie de justicia adolescente: No quiero ser una hermana mayor, quiero ser una hermana simplemente.

Morras chingonas: una plática con Katya Echazarreta sobre su despegue

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A los comentarios machistas o condescendientes, Katya Echazarreta responde con contundencia. Si le dicen: “Tu piercing en la nariz no es profesional”, ella responde: “Lo llevé al espacio”. Si le dicen: “Le estás quitando su lugar a un hombre”, ella dice: “No puedo quitar algo que siempre fue mío”.

En tacones o con traje astronauta, Katya no se ha dejado definir por los estereotipos. Quizá porque es mexicana, quizá porque fue migrante, quizá porque es la primera mujer nacida en Latinoamérica en viajar al espacio.

Katya Echazarreta tiene 26 años y es una ingeniera electrónica espacial nacida en Guadalajara, Jalisco. Desde antes de que su nombre despegara internacionalmente, ella compartía en sus redes sociales cómo era trabajar en la industria espacial y en la NASA a los veintitantos. Su familia se mudó a Estados Unidos cuando era niña y estudió ingeniería electrónica en la Universidad de California en Los Ángeles. Consiguió un empleo como estudiante en el Laboratorio de Propulsión de la NASA, un área especializada en la construcción de naves espaciales, y tras su graduación, se quedó como ingeniera de tiempo completo.

El resto es, literalmente, historia.

El 4 de junio de 2022, Katya Echazarreta viajó al espacio como parte de la misión Blue Origin NS-21, elegida entre más de 7 mil solicitantes. Fue un viaje de diez minutos por el que había esperado 20 años marcando un hito no solo en su historia personal sino en la de México. Desde entonces ha sido retratada en revistas de moda, ha colaborado en programas de divulgación científica en Netflix y recientemente se dio a conocer que tendrá su propia muñeca Barbie.

Estrés financiero: ¿cómo proteger tu salud mental de la inflación, los salarios bajos…?

Ahora la científica tiene otro sueño por perseguir: hacer que México invierta en tecnología espacial. Sobre todo eso, platicamos con ella:

Antes has hablado de que viajar al espacio era un sueño que tenías desde los siete años. ¿De dónde viene ese interés por la ingeniería? ¿Identificas cuál fue el momento en que supiste que eso querías hacer en la vida?

Siento que lo he tenido toda la vida. Mi segundo nombre es Celeste que quiere decir cielo y en mi familia soy la única que tiene un nombre así: medio espacial. Desde niña mi mamá se dio cuenta de ese interés y cuando había algo en la televisión que era de historia o de otro tema, me aburría o no le ponía atención. Pero cuando pasaban cosas del universo y naves espaciales, me interesaba muchísimo. Mi mamá me despertaba cuando iba a haber un lanzamiento por parte de la NASA en las noticias. Nos empezamos a dar cuenta al mismo tiempo: yo como niña y ella como mamá.

¿Qué es lo que más te emociona en este momento de tu carrera?

Definitivamente me emociona la posibilidad de crear oportunidades para Latinoamérica en general. Creo que es un momento muy importante para todos.

En este momento de mi carrera siento que me están escuchando. Si quiero una junta con algún gobernador, alcalde, senador, diputado, empresario, es posible conseguirla y gracias a eso he podido llegar a personas con mucho poder y entiendo que esa oportunidad no es para mí sino para el país en general. Ese privilegio que tengo actualmente es por el que trabajo en proyectos tan importantes para el país y logramos cosas de una manera muy orgánica.

Sabemos que estás planeando crear la Fundación Espacial Katya Echazarreta, ¿cuáles son los objetivos?

La fundación la vamos a anunciar oficialmente en mayo, pero ya tenemos todo el papeleo listo. Queremos apoyar el talento mexicano, especialmente en actividades del sector espacial porque es muy común ver que un joven logró entrar a la NASA pero no puede pagar el vuelo para ir a trabajar. O que un grupo de estudiantes está construyendo un robot y quiere competir en Estados Unidos o en Europa pero no tiene fondos suficientes para terminar de construir su proyecto, tampoco para pagar el vuelo de 15 personas y viáticos. Hay jóvenes científicos que piden donaciones o se esfuerzan para conseguir esos fondos. De ahí nació esta idea de la fundación: Tenemos talento tan increíble en este país y no los estamos apoyando, no los apoya el gobierno, ni sus universidades y puede que sus familias no tengan los recursos. Yo lo veo como un gran desperdicio por parte del país.

En la fundación queremos darles los recursos que necesiten para que puedan continuar con sus estudios y eventualmente tengan una carrera en el sector espacial. Y para los ingenieros científicos que ya estén trabajando en desarrollar esta tecnología, crearemos un sistema de recursos para el desarrollo de sus proyectos. En México, la tecnología y la ciencia no se ven como prioridad, pero definitivamente lo es.

También estás impulsando una reforma en la Constitución Mexicana para que se otorguen más recursos a la industria espacial. ¿Cómo ha sido recibida esta propuesta en el Congreso y en el Senado?

Sí, en México no podemos lanzar un cohete. México no puede tener una base o centro de lanzamiento, no puede diseñar ni desarrollar su tecnología. Si tiene un plan para salir al espacio, el país tiene que pasar por la NASA o pagarle a otras agencias para que creen y desarrollen esta tecnología. Eso es de tres a cinco veces más caro.

Poliamor, anarquía relacional… Hablemos de relaciones no monógamas

Con esta reforma, tendremos una base legislativa para que México pueda tener una industria y un sector espacial. Si queremos cohetes mexicanos, astronautas mexicanos y tecnología espacial mexicana tiene que comenzar con esta reforma. Tengo el apoyo del Congreso y del Senado, el apoyo de muchos alcaldes, lo único que nos falta es presentar formalmente esta reforma al Presidente. Me reuní con él hace unos meses y me dijo que quería apoyar mis proyectos. Así que esperamos que nos vaya muy bien.

Para muchas personas que no estamos familiarizadas con la industria espacial puede ser un poco difícil entender por qué es necesario que México desarrolle esta tecnología y para qué sirve más allá de la exploración planetaria. ¿Cómo responde esta necesidad al momento de crisis por la que pasa el planeta en el que vivimos?

No nada más se trata de lo que vemos como misiones a la Luna o a Marte que sí puede ser muy emocionante, pero hay cosas que son básicas para el monitoreo del clima, la comunicación o la observación de agricultura desde el espacio en nuestro país.

Si México quisiera un satélite para comunicación, tendríamos que pagarle ese dinero a otros países y solo podría utilizarlo por un corto periodo de tiempo. Si México -con sus ingenieros y recursos- buscara alguna empresa mexicana que desarrolle esa tecnología, serviría para mucho tiempo más y ese satélite después puede modificarse y servir para otra cosa. Para mí es algo increíble porque el impacto que estamos pagando también está reduciendo las oportunidades de trabajo.

¿Qué viene para el futuro de Katya Echazarreta?

Actualmente estamos trabajando en un centro de investigación y desarrollo de tecnología espacial. Queremos que sea el centro más importante y más grande de tecnología espacial de Latinoamérica. Lo que queremos lograr es eso: tener nuestra propia tecnología mexicana, diseñada y desarrollada por mentes de ingenieros científicos mexicanos. Estoy muy emocionada porque eventualmente tendremos un entrenamiento para los jóvenes que quieran entrar al sector espacial.

¿Qué mensaje le darías a las mujeres jóvenes interesadas en la ciencia?

Sé que la ciencia, la ingeniería, la tecnología y las matemáticas son difíciles pero de los desafíos podemos aprender.

Ilustraciones del 8 de marzo para compartir

La colaboración es poderosa, amix. Cuando nos reconocemos en la colectividad somos más fuertes y podemos aprender unas de otras. Por eso, como ya es tradición, reunimos el talento de artistas que a través de sus ilustraciones del 8 de marzo nos invitan a conmemorar el Día Internacional de la mujer tanto en las calles como en las redes sociales.

Sus imágenes nos animan a alzar la voz y exigir una sociedad más justa. En sus trazos y creaciones cabemos todas, por eso nos causa tanta emoción compartir con ustedes estas obras de arte de protesta.

posters para el 8M
Ilustración de @ellayeraldina
ilustraciones del 8 de marzo
Cartel de @SMUUUUUK

Descarga ilustraciones del 8 de marzo

Haciendo clic en esta carpeta podrás encontrar un montón de ilustraciones del 8 de marzo y collages con diferentes estilos y consignas. La idea es que puedas imprimirlas o compartirlas el 8 de marzo, ¡o todo el mes! Siempre nos emociona muchísimo ver los carteles en las marchas, como una ola de color que enfrenta el miedo a través del arte.

Cuando compartas los carteles en tus redes sociales no olvides etiquetar a las artistas y a @malvestida para que podamos amplificarlo nosotras también.

Cómo prepararte para la marcha

Si vas a tomar las calles, te compartimos 17 recomendaciones para antes, durante y después de las marchas del 8M.

En Ciudad de México puedes unirte al contingente #SomosFuega que creamos junto a nuestras amix de Volcánicas. Será un espacio transinclusivo y no separatista para acompañarnos en la marcha.

Para sumarte al contingente #SomosFuega regístrate en este enlace.

Y si este año no quieres o no puedes salir a marchar también está bien. Hay muchas otras formas de apoyar, como por ejemplo publicar contenido relacionado al 8M en tus redes sociales, tener conversaciones sobre el tema con tus amix; analizar y reconocer tus privilegios o incluso ofrecer ayuda a otras mujeres a tu alrededor.

ilustraciones 8 de marzo
Ilustración de @museodesam

Si quieres más opciones de ilustraciones para el 8 de marzo, siempre puedes echarle ojo a los carteles que hemos compartido en años anteriores.

El chisme de los Takis azules y por qué amamos enchilarnos

Amistades es momento de hablar sobre algo muy importante en nuestras vidas: la botana. Si creciste en un entorno mexicano sabrás que la hora de la botanita es sagrada. El sentir el crunch de una buena papita o el picor de una fruta con chile es un manjar. Por eso cuando nos enteramos del revuelo que causó la llegada de los Takis azules a México decidimos investigar.

¿Qué pasó con los Takis azules?

Cuenta la leyenda que los Takis azules, que en realidad se llaman Takis Blue Heat, se vendían en México hace algún tiempo, pero de pronto desaparecieron y sólo podías conseguirlos en Estados Unidos, entonces la banda mexa se los traía de contrabando cuando viajaba (sí nos representa).

Peeeero, la cosa se pone mejor porque en días recientes apareció un contenedor azul de Takis en medio de la nada en algún lugar de México. Obviamente la gente empezó a hacer sus teorías en redes sociales.

Lo que sabemos hasta ahora es que los Takis Blue Heat, como su nombre lo dice, son azules, con la tradicional forma de taquito y picosos (nos urge tener los deditos y la lengua azul) y que la gran revelación del contenedor será el próximo domingo 5 de marzo a las 8:00pm a través de la página oficial de Facebook de Takis.

Honestamente esperamos que este unboxing intenso esté lleno de sorpresas: ¿Aliens? ¿Un concierto? ¿La paz mundial? O bueno, al menos Takis azules para enchilarnos sabroso con nuestras amix de confianza.

Ok y a todo esto, ¿por qué nos encanta enchilarnos?

Ahhhh, por supuesta que hay una explicación 100tifikáh para eso. Además de que enchilarnos nos ayuda a sentir que estamos con vida, la capsaicina –que es el componente que produce el picor– estimula ciertas áreas de nuestro cerebro asociadas al dolor y entonces el cuerpo se pone a producir adrenalina y liberar endorfinas para compensar nuestro delicioso sufrimiento. El clásico “pica rico”.

Además también existen razones culturales por las que nos gusta enchilarnos. En el caso de México, el picante forma parte de nuestra dieta cotidiana y puede estar asociado a recuerdos, emociones, recetas heredadas y la gastronomía que tanto nos gusta.

Ahora que ya sabes todo el chisme ponte un recordatorio el próximo 5 de marzo para ver la revelación del contenedor de Takis azules y que luego podamos comentarlo en grupos de 3.

¡Feliz enchilamiento, bb!

¡No se va a caer, lo vamos a tirar! Marchas y actividades del 8M en México

Marzo es un mes de muchos sentimientos; por un lado, el hartazgo contra las violencias machistas y, por otro, la gran energía transformadora que se siente de la unión de morras. Un mes de lucha y apapacho en el que cada vez hay más actividades para accionar, aprender y tejer redes de apoyo y espacios seguros para todas y todes: desde salir a las calles a marchar, participar en conversatorios, talleres, fiestear, etcétera. ¡Échale un ojito a las actividades y marchas del 8M 2023!

Como cada año, en Malvestida preparamos una selección de convocatorias transincluyentes, antirracistas y anticapacitistas en todo el país para que armes tu plan para el 8M. Este 2023, nosotras tendremos un contingente en la Ciudad de México junto con nuestras hermanas de Volcánicas, una revista feminista independiente.

Si esta es la primera marcha del 8M a la que asistes, te dejamos estas recomendaciones de seguridad y consejitos.

Convocatorias de marchas del 8M

En #Ciudad Ixtepec
🗓 8 de marzo
⏰ 17:00 hrs
📍 Parque Venustiano Carranza, Ciudad Ixtepec, Oaxaca

@brujazapoteca

En #CDMX
🗓 8 de marzo
⏰ 14:30 hrs
📍 Monumento a la Revolución

@brujamixteca

En #CDMX
🗓 8 de marzo
⏰ 13:30 hrs
📍 Monumento a la Revolución

@queerermemucho

En #CDMX
🗓 8 de marzo
⏰ 15:00 hrs
📍 Glorieta de las Mujeres que Luchan

@ellestrans_mexico

En #CDMX
🗓 8 de marzo
⏰ 15:00 hrs
📍 Ahuehuete de Reforma

@olitadealtamar

En #Tijuana
🗓 8 de marzo
⏰ 14:00 hrs
📍 Glorieta de las Tijeras

@chicasriot

En #CDMX
🗓 8 de marzo
⏰ 11:00 hrs
📍 En la plancha del Zócalo bajo el asta bandera

@transcontingenta

En #CDMX
🗓 8 de marzo
⏰ Link por DM
📍 Link por DM

@envozalta_mx

En #Ensenada
🗓 5 de marzo
⏰ 12:00 hrs
📍 Parque Revolución

En #Morelia
🗓 8 de marzo
⏰ 16:00 hrs
📍 Puerta principal de Ciudad Universitaria

@asambleamm

En #CDMX
🗓 8 de marzo
⏰ 15:30 hrs
📍 Glorieta de las Mujeres que Luchan

En #Villahermosa
🗓 8 de marzo
⏰ 15:30 hrs
📍 Parque La Estrella

En #Mérida
🗓 8 de marzo
⏰ 19:00 hrs
📍 Antimonumenta

En #Progreso
🗓 8 de marzo
⏰ 15:30 hrs
📍 Parque de las Madres

En #Sitpach
🗓 7 de marzo
⏰ 18:00 hrs
📍 Cementerio de Sitpach

En #CDMX
🗓 8 de marzo
⏰ 13:40 hrs
📍 El Águila, Facultad de Derecho, UNAM

En #Puebla
🗓 8 de marzo
⏰ 17:00 hrs
📍 El Gallito, Paseo Bravo

En #CDMX
La gordofobia en la medicina
🗓 8 de marzo
⏰ 14:00 hrs
📍 Glorieta de los Insurgentes

@lafatshionista

En #CDMX
Antimilitarismo
🗓 8 de marzo
⏰ Información por DM o escanear código QR
📍 Información por DM o escanear código QR

@racismomx

En #CDMX
🗓 8 de marzo
⏰ 15:30 hrs
📍Glorieta de las Mujeres que Luchan

@luchadoras.mx

Actividades alrededor del 8M

En #CDMX
🗓 4 de marzo
⏰ 11:00 a 15:00 hrs
📍 Central Queer (Mitla 11, Narvarte)

@ro.hernandezz

En #CDMX
Taller de elaboración de carteles
🗓 7 de marzo
⏰ 16:00 a 18:00 hrs
📍 Aguayo 37, Colonia del Carmen, Coyoacán

@pasteupmorras

#CírculodeLectura
🗓 Todos los jueves de marzo
⏰ 18:00 hrs
📍 Zoom

@cdmpdh

En #CDMX
¡Crea tu cartel para este 8M!
🗓 5 de marzo
⏰ 12:30 hrs
📍 Primera sección del Bosque de Chapultepec (detrás de la Quinta Colorada)

@femx.fem

En #Jalisco
Actividades y exposiciones en torno al 8M
🗓 Todo el mes de marzo
⏰ Consulta programación
📍 Museo de Arte de Zapopan

@mazmuseo

#TallerFeminismoNegro
Feminismo negro desde nuestros contextos y territorios. Recuperando experiencias y conocimientos para la liberación
🗓 11 y 18 de marzo
⏰ 11:00 hrs
📍 Zoom

@afrochingonas

En #CDMX
Bordado de mujeres. Tejiendo redes de autocuidado y cuidado colectivo.
🗓 8 de marzo
⏰ 17:00 hrs
📍 Jardín Juárez

@luchadoras.mx

En #CDMX
🗓 7 de marzo
⏰ 20:00 hrs
📍 Tonalá 23, Roma Norte

@speed_rack

En #Transafectivxs
🗓 18 de marzo
⏰ 15:00 a 21:00 hrs
📍 Miami 27, Nápoles, CDMX