Te contamos sobre la colección YES!, de la marca francesa ETAM, la cual fue co-creada por un grupo de 20 mujeres diversas con una experiencia en común: pasar por una mastectomía debido a cáncer de seno. La puedes encontrar en exclusiva en Liverpool.
Cualquiera que haya usado un bra incómodo sabe que puede arruinar un día: la sensación de picor o presión en la piel es muy difícil de ignorar. Por otro lado, esas mañanas en las que toca usar nuestra ropa interior favorita, sabemos que ya tenemos media batalla ganada.
Muchas veces damos por sentado que vamos a encontrar una opción de lencería que nos haga sentir cómodas o sensuales, dependiendo de cuál sea nuestro mood del día. Pero, para mujeres que han pasado por una mastectomía, es mucho más complicado.
Los problemas son muchos: quizá una prótesis que no se acomoda con facilidad, varillas que se encajan en las cicatrices, tela que no respira o un diseño aburrido, totalmente clínico, que no emociona.
El cáncer de seno es el más frecuente entre las mujeres: una de cada ocho recibe este diagnóstico. Si se detecta a tiempo, es muy tratable, pero el cuerpo de cada mujer tiene consecuencias diferentes.
Sabiendo que más del 50% de las mujeres que pasan por una mastectomía decide no hacerse una reconstrucción de seno en el primer año, la marca francesa de lencería ETAM decidió crear una línea para ellas… ¡y con ellas! Pues 20 mujeres que atravesaron por una mastectomía ayudaron a diseñarla.
La colección se llama YES! e incluye diferentes modelos de bras hechos con las necesidades de las mujeres con prótesis internas y externas. Por ejemplo, copas con mayor cobertura; espacios entre las copas para mantener la prótesis en su lugar; tirantes más amplios; costuras que no se sienten, etc.
Lo mejor de todo es que los diseños son súper lindos y sensuales, además de estar al mismo precio que las otras colecciones de la marca.
Esto es parte del compromiso de ETAM con siempre crear ropa que haga sentir sexys a las mujeres, cualquiera que sea su talla, tipo de cuerpo o edad. Esto lo hace a través de diseños de lencería, pijamas, bodys, batas y trajes de baño con opciones para todas.
¿Cómo es un brassiere hecho para mujeres con mastectomía?
Para diseñar la colección, Etam se dio a la tarea de recopilar testimonios de mujeres con mastectomías y conocer sus principales preocupaciones al momento de comprar lencería. Uno de ellos es que una mujer no puede ser todavía sensual o sentirse empoderada por su ropa interior después de pasar por esta operación.
“Los estereotipos dicen que las mujeres a las que les amputan un seno son viejas y no tienen sexualidad, sensualidad ni deseo”, dijo una de las mujeres en los testimonios.
Por eso YES! incluye tanto bras para todos los días como opciones de encaje y bralettes hermosos, de esos que te hacen sentir súper sexy, aunque nadie los vea.
Y obviamente se venden en conjunto con calzones y tangas a juego, porque, como dice otro de los testimonios: “las marcas especializadas no parecen entender que no tuve cáncer en las nalgas”.
Diseño de la colección YES! de Etam // Collage: Nathalia García
Lo más lindo de esta colección es que busca que las mujeres de todas las edades y tallas sigan explorando su sensualidad sin importar las muchas batallas por las que hayan atravesado en la vida.
Las tres muertes de Marisela Escobedo es un nuevo documental que se ha calificado como «imperdible» o «necesario», ¿será que pueda hacer cambiar de opinión a quienes creen que las feministas exageramos?
¿Cuánto tiempo llevamos que nuestra realidad es una película de horror apenas soportable?
La mal-llamada “guerra contra el narco” (porque no fue un enfrentamiento entre dos Estados sino una frase para justificar el uso de la fuerza militar contra la población en general) dejó fuertes secuelas dentro de nuestra cotidianidad que nos negamos a procesar.
Nos decimos “ya pasó”, seguimos adelante. No miramos atrás, pretendemos olvidar las infinitas historias de horror que ocurrieron en ese periodo (2006 a 2018, pero todavía persisten algunas estrategias). Tampoco hablamos mucho de cómo esta violencia aumentó la misoginia y los asesinatos de mujeres.
A la fecha, 10 mujeres son asesinadas al día, y el 97% de estos asesinatos quedan impunes. Hace ya dos décadas, en Ciudad Juárez, mataron a tantas mujeres que se empezó a popularizar el término “las muertas de Juárez” para referirse a esos eventos. De ellos surgió la necesidad del término jurídico de “feminicidio”.
La lucha de las mujeres es pedirle a la sociedad que se indigne
Todo esto ya lo sabemos. Quienes somos feministas y llevamos años (o meses, no shame) siguiendo los casos, los hashtags con los nombres de mujeres y niñas desaparecidas o asesinadas. Sabemos por qué es necesario el término de feminicidio, que la justicia en México es un circo. Y que, por mera suerte, cualquiera podría ser la siguiente.
Salimos a marchar y exigir justicia, a exigir cambios estructurales y a demandar que se nos respete y nos dejen vivir tranquilas. Buscamos, de todas las formas posibles, convencer a otras personas de que nuestra lucha es válida y necesaria, apelamos a la empatía de los demás para convencerles.
“Podría ser tu mamá, tu hermana, tu novia, tu amiga”. Apelar a la empatía es una estrategia riesgosa. Pedirle empatía a quienes rara vez se preocupan por alguien más es pedirle que salga de su zona de confort y se preocupe por algo mucho más grande que sí, que se indigne con problemas sistémicos que tomarán décadas y generaciones resolver.
Las tres muertes de Marisela Escobedo
Entra aquí el cine documental. Este género está teniendo un gran auge en México, con películas que exponen las limitaciones del Estado y del sistema jurídico con distintos casos de investigación, generalmente inconclusos. Y, con eso, le piden a la audiencia que se preocupe por estos temas.
Las tres muertes de Marisela Escobedo es un documental que busca apelar a la empatía de las personas ante la crisis de feminicidios y la grave situación de impunidad. Producida y distribuida por Netflix, es la primera película de Carlos Pérez-Osorio, y presenta la lucha de Marisela Escobedo, enfermera y empresaria que se convirtió en activista social tras la desaparición y muerte de su hija, Rubí, en 2008.
Además de salir a marchar y protestar en Chihuahua y en CDMX, Escobedo siguió todas las instancias legales para buscar justicia para su hija. Su activismo la convirtió en una inspiración dentro de Chihuahua y en todo el país.
Sus palabras (“yo quisiera que el feminicidio de mi hija fuera el último de esta ciudad”) retumban en todo el país y la mantienen con vida, más allá de su asesinato en 2010.
Con entrevistas a sus familiares, colaboradores y figuras judiciales que participaron en su caso, el documental reconstruye la vida de Marisela y de Rubí y su significado para las luchas feministas.
¿Es un documental “imperdible”?
El problema, para mí, es que cansa mucho estar saturada de información y sentimientos de rabia e impotencia. Y cansa mucho tener que depender de un documental (o serie o película) para ver si así le brota una semilla de empatía a quienes se han burlado o no toman en serio las protestas por justicia.
Sí, es importante este trabajo de documentación y rescate del olvido, en especial cuando todo alrededor nos demanda que nos enfoquemos en otros temas o distracciones. Es importante apoyar el cine nacional, más en tiempos tan inciertos, más si la película en sí está enfocada en historias sobre mujeres.
Pero, ¿qué tan adecuado es depender de mostrar el dolor ajeno para convencer a la sociedad de que las luchas valen la pena? ¿Cuánta crudeza tenemos que mostrar en pantalla para ver si así se les mueve el corazón?
Si alguien piensa, sinceramente, que las marchas y protestas contra feminicidios son una pérdida de tiempo y franca exageración, ¿qué tanto puede cambiar su perspectiva con un documental?
Con la ficción y realidad llena de mujeres asesinadas, es muy cansado que nos digan que es “necesario” ver algo más sobre feminicidios.
Quizás tener Las tres muertes de Marisela Escobedo disponible en la plataforma de streaming más popular del país puede servirle a quienes no estén muy enterados de la crisis de feminicidios en México (¿bajo qué piedra se habían escondido?), pero si la violencia es tu día a día, no es imperdible ni necesario que sufras viendo una película tan difícil.
Espero que el arte logre encontrar otras maneras de rescatar las historias de terror que nos hemos guardado. Pero sobre todo espero que logremos reconstruir y reinventar para que, algún día, otras personas vivan sin miedo.
¿Es buena?, ¿es mala?, ¿por qué no podemos dejar de hablar de ella? Analizamos Emily in Paris, la serie de Netflix que funciona como perfecta medicina para desconectar del mundo real.
Nadie me obligó a ver Emily in Paris un sábado por la noche de jalón y sin pausas. Me pasó a mí y le pasó a muchas personas más.
Durante la pandemia revisté completa Sex and the City (1998) y sus películas, así que me sentí intrigada por ver la nueva serie que produce su creador, Darren Star.
Un nombre que, cada que aparecía en los créditos de SATC, me hacía preguntarme “¿por qué un hombre creó o produjo y en su mayoría escribió la serie de cuatro mujeres y sus vidas sexuales?”
Honestamente, aún la formulo cuando se trata de Emily, aunque esta serie nueva fue escrita por tres mujeres.
Como en su predecesora de finales de los noventa, aquí tenemos inconsistencias monetarias (si ya trabajaste en marketing sabes que ese guardarropa es imposible), falsas polémicas sobre lenguaje incluyente y muuuucho ser sexy para la mirada masculina.
Emily y sus amigos
Emily es una especie de Carrie para el siglo XXI: es una millennial (o generación z, no queda muy claro) experta en diseñar estrategias de marketing y enamorada del amor.
Esta mujer lo tiene todo, bueno, casi todo, y su justificación en el mundo es que es sumamente exitosa en su carrera.
¿Por qué las series de hoy no pueden tener más protagonistas cuyo éxito se base menos en las ciencias capitalistas y más en las ciencias exactas (las diosas saben que nos urge resolver el cambio climático)? También estaría cool que no basaran tanto en su productividad sino en su personalidad.
Además, claro, la historia gira en torno de una it girl, modelo, blanca y con privilegios. Ya sé que ese es el punto, pero no puedo evitar preguntarme ¿correría con la misma suerte una latina en París? ¿A alguien le parecería interesante la vida de una mujer morena o negra en esa ciudad? ¡Sí! Y más con una plataforma global como Netflix detrás.
Francia no censa con información de etnias o razas, pero con solo darle un vistazo a París podemos saber que es una ciudad en la que residen muchos extranjeros e hijos de migrantes, quienes no tienen mucha representación en la serie, más allá de estereotipos: el frienemy gay (en una serie en la que se asume la heterosexualidad de todos los demás personajes) y la amiga china millonaria.
De nuevo son los amigos extranjeros o con diferente tono de piel los papeles secundarios, los llaveros de la historia. Fuera de ellos, los involucrados son rubios, guapos, franceses, altos y delgados.
Claro, el programa se llama “Emily” y la ciudad, no Emily y amigos, pero me parece muy unidimensional que sólo veamos a sus dos amigas de París cuando ella necesita algo de ellas. Vamos, hasta en las telenovelas los personajes secundarios tienen sus momentos.
La serie se trata de una mujer americana “básica” (o ringarde, como la llama el diseñador Pierre Cadault en la serie) que cumple su sueño de ir a Europa y sacar lo máximo de esa experiencia.
Sus referencias de la ciudad son de películas de Hollywood, como Moulin Rouge. Son las nuestras también, las de niñas que tomamos un avión a otro país hasta que pudimos pagarlo de adultas (o… nunca).
Pero ahí se acaba lo de la identificación. A las veinteañeras promedio no nos pasa lo de ir a la casa de champagne de nuestra amiga, que cada hombre poderoso que nos vea se enamore de nosotras o que nos demos el lujo de comer en los restaurantes de moda y tomar taxis porque el metro huele mal. (¡Nosotras ya estamos inmunizadas por el constante olor a orín de todas las estaciones del de CDMX!)
Eso sí, la serie está muy plantada en contra de los snobs: Emily se enorgullece de ser una “básica”, lo contrario a una snob que presuma conocer “Bolero” porque «El cisne negro” es corriente.
La cultura pop te va a salvar, porque sin la cultura de masas, lo “exclusivo” ni lo lujoso se cotizaría.
Ya, lo dije. Es el clásico dilema entre “el enemigo” y “el verdadero enemigo”. En este caso, nos hacen creer que el verdadero enemigo Sylvie, una mujer temeraria francesa cuyo único propósito es hacerle la vida difícil a nuestra protagonista para que se harte y deje la oficina.
Es una mujer refrescante por sí sola: tiene un puesto de liderazgo, es sumamente inteligente y sensual sin estar por debajo de sus 40 y pone a quien lo requiera en su lugar… muchas veces quien lo requiere es la protagonista.
Y aceptemos que Emily comete infinidad de errores laborales y de criterio, con estrategias simplonas y que, aunque no deja de hablar de “traer la perspectiva (norte)americana”, jamás se preocupa por entender la perspectiva francesa. Ah, y al parecer ella inventó el lenguaje incluyente.
No todas las historias deben contener una lección o una reflexión profunda, pero me decepcionó que al parecer la serie nos quiere decir: “puedes tener una cuenta de Instagram y llamarte influencer, pero no eres nadie sin un máster en comunicación”.
Podrá no ser snob, pero Emily se jacta de sus grados académicos y logros profesionales y jamás le cae el 20 de que no son garantía de nada.
Eso sí, admiro a la protagonista porque jamás deja su buen humor y su espíritu propositivo…. aunque supongo que todas las millennials lo seríamos si viviéramos en ese mundo donde las oportunidades de todo tipo pululan y nuestro único problema es una jefa grosera y a con cuál de todos los guapos nos quedamos.
Para mí, Emily in Paris se resume muy bien en el capítulo 9, en el que se muestra que pueden coexistir la tradición y la perspectiva transgresora. La alta cultura y lo aspiracional.
Entiendo el por qué la serie es tan exitosa en estos momentos de pandemia y por qué todos la vimos sin muchas pausas desde su estreno: una solo puede soñar con viajar a París por trabajo, besar a extraños, con conocer gente nueva, en ver un ballet o asistir a la Semana de la Moda en París.
Ya pasó el tiempo de las It Girls, ahora quienes nos inspiran son las brujas con estilo icónico de las películas y las series. ¿Cuáles son tus favoritas?
Todas tenemos a esa persona o personaje que nos inspira al vestirnos y que nos hace querer ser así de cool.
Hace unos años, quizá lo más común era que nuestra inspiración fuera una modelo, cantante o figura pública. Pero últimamente amamos todas las vibes brujescas, tanto las más retro como las más actuales.
¿Por qué? Porque son poderosas, misteriosas y decididas. Ya sabes, botas de punta y sombrero, but make it fashion.
Brujas con estilo que queremos copiar
Lydia Deetz (Beetlejuice)
Amo Beetlejuice por muchas razones y Lydia Deetz es una de ellas.
No es una bruja como tal, pero debe tener cierto grado de magia si es capaz de comunicarse fácilmente con los muertos.
Aunque en la película casi no hay tomas donde podamos ver sus looks completos, sabemos que usa vestidos y faldas largas, y como buena hija perdida de Edgar Allan Poe, ama los chokers, los accesorios con encaje y los sombreros, obvio todo en color negro.
Y en la escena de la casi-boda, su vestido rojo con transparencias y vuelo me da VIDA. We stan a goth queen!
Imagen. Beetlejuice
Elaine Parks (The Love Witch)
Por si no la han visto, The Love Witch trata de una bruja enamorada y obsesionada con el amor y con los hombres. Suele hacer hechizos para enamorarlos, pero siempre le resultan de manera trágica.
Como la película está ambientada en los 60, ella se viste con medias, mangas acampanadas, siluetas en A, minifaldas y todas las cosas buenas de la moda. Suele ponerse looks monocromáticos y sabe cómo utilizar accesorios como sombreros, collares y anillos muy vistosos.
Además, Elaine utiliza su cabello extra largo y su maquillaje con sombra azul y delineador para expresar su sensualidad y sus ojos son lo que más atrae a sus presas, digo, hombres.
Imagen. Oscilloscope Laboratories
Las brujas de Coven (American Horror Story)
Si tú como yo ves esta serie, probablemente hayas querido ser la Supreme y formar parte de este increíble aquelarre y vivir acompañada de Cordelia, Fiona, Madison, Zoe, Queenie, Myrtle y Misty.
Como este lugar es básicamente una escuela, casi todas tienen un estilo preppy, aunque lo mezclan un poco con otros estilos dependiendo de su personalidad.
En general, llevan faldas o vestidos en corte A, calcetas o medias, botines o tacones y algún accesorio que haga juego como sombreros o lentes de sol, obviamente todo en negro. También en sus looks podemos ver piezas statement como moños al cuello, collares largos o vestidos con transparencias.
En cuanto al maquillaje, sólo un poco de delineador, sombras oscuras en negro y café y casi nada de blush.
Imagen. Michele K. Short/FX
Prudence Blackwood (Chilling Adventures of Sabrina)
Su estilo clásico y ligeramente romántico (me refiero a tipo Edgar Allan Poe, no a corazones) y suele mantenerse en la paleta de color de rojos, negros y un poco de blanco.
Es fan de utilizar transparencias, encajes y cuellos, pero también es atrevida y utiliza vestidos pegados, lencería como ropa casual y chamarras de cuero.
Un súper complemento para todos sus looks es su cabello corto y platinado, y que le encanta utilizar un maquillaje muy oscuro en los ojos y los labios. Eso más sus uñas largas, anillos y collares. Diosa.
Imagen. Diyah Pera/Netflix
Sarah Bailey (The Craft)
Este personaje de los 90 tiene en su look influencias del grunge, pero traído hacía las brujas. La verdad es que las cuatro protagonistas de esta película se visten increíble, pero tuve que elegir a Sarah.
Al inicio de la historia se viste con playeras con estampados, faldas a cuadros y chamarras ligeramente oversized. Conforme va encontrando su camino como bruja, su estilo va evolucionando un poco hacia faldas largas, suéteres aguaditos y playeras encima de vestidos (un sueño noventero).
Y ya cuando ya está en bruja poderosa invencible, su personaje tiene total confianza en sí misma, lo que se nota en sus aretes, boinas y múltiples collares. Su empoderamiento nos dio el regalo de su increíble estilo.
Gillian Owens (Practical Magic)
Sí, otra película de los 90. No voy a pedir perdón.
Gillian viste increíble porque es un estilo natural y mágico, digamos que es como Dark Cottagecore.
Obvio es un estilo noventero con blusas de tirantes y pantalones o faldas a la cadera, pero suelen ser con estampados de flores, o en una paleta de color de cafes, negros y verdes oscuros.
Ella tiene una personalidad sensual y lo expresa muchísimo con sus outfits, además su estilo se complementa con su cabello pelirrojo y su maquillaje enfocado en los ojos con tonos cafés.
Esperamos que estas brujas con estilo te inspiren para sentirte hermosa, perrita y empoderada, o mínimo como disfraz de Halloween.
Aunque millones de mujeres en México la padecen, pocas saben qué es la endometriosis, sus síntomas y cómo se diagnostica. Esta es una historia personal sobre vivir con esta enfermedad y encontrar formas de reconciliarse con la menstruación cuando es dolorosa.
Por: Irlanda Mainou
No soportaba mi vida mientras menstruaba. Y, después de un tiempo, me di cuenta de que las mujeres en mi vida no tenían los mismos síntomas que yo y por lo tanto tampoco la misma relación con la menstruación.
Sí, a ellas también les dolía y les fastidiaba, pero yo me sentía catatónica, a punto de desfallecer, a perder la presión y la cordura.
¿Endo… qué?
La endometriosis es una enfermedad en la que el tejido del endometrio, que recubre el útero, se forma afuera del útero.
Hay múltiples teorías sobre por qué se genera la endometriosis, pero básicamente sabemos que hay residuos que no se van con la menstruación y que se van adhiriendo a otras zonas de nuestro interior.
Aproximadamente 7 millones de mexicanas tenemos endometriosis. A pesar de ser médicamente incapacitante, aún al día de hoy es una patología silenciada sistémica y laboralmente, porque muchas veces no se reconoce o acepta tal como es.
Nos creen exageradas, mentirosas o débiles, porque no estamos acostumbrades socialmente a enfrentarnos con enfermedades relacionadas con la menstruación. En México, primero tenemos que aceptar a la menstruación como es, sin tapujos, para poder abarcar los trastornos a su alrededor.
Te recomiendo que al finalizar la lectura si sospechas que tienes endometriosis, antes de entrar en pánico te comuniques con un profesional.
Dolor muy intenso de cólico (dismenorrea). ¿Qué diferencia un cólico doloroso normal a un dolor de cólico por endometriosis? La incapacidad de hacer nuestra vida normal.
Dolor al orinar o defecar. Cuando se tiene endometriosis, ir al baño parece más bien una batalla campal. Esto se debe a que el tejido que está fuera del útero puede incluso llegar hasta el recto o cerca de éste y por ende, inflamarlo.
Diarrea y/o náusea. Es normal sentir un poco de náusea cuando tenemos nuestro periodo. En la endometriosis, se produce un malestar gastrointestinal general, que puede incluir diarrea, gastritis y (en casos de dolor abdominal intenso) vómito.
Dolor al tener relaciones sexuales. Esto se genera cuando el pene llega a acercarse a estas zonas que están recubiertas por este tejido endometrial
Fatiga. Malestar general, sensación de cuerpo cortado y cansancio.
Infertilidad. Aunque este factor no es obligatorio, en algunas mujeres puede causar infertilidad por múltiples razones.
A pesar de que ya lo sospechaba, fue complicado enfrentarme a mi realidad y escuchar este diagnóstico de mi ginecólogo.
Después del chequeo con ultrasonido, me detectó un quiste ovárico del lado izquierdo, que posiblemente se haya creado por este tipo de tejido que se forma fuera del útero.
Con el diagnóstico vino también la pregunta: ¿cómo voy a empoderarme a través de mi sangre como hacen otras mujeres? ¡Yo no quiero menstruar, no quiero dolor!
El mío no es cualquier dolor, es una guillotina interna que despedaza mi endometrio.
Pero en este recorrido he aprendido que la endometriosis no define mi menstruación por completo, es una parte de mi ciclo.
Encontré que dentro de lo malo pueden existir cosas buenas, como la conexión con mi cuerpo. Comencé a escucharme más y atender esas necesidades de mi cuerpo.
Puedo tirarme a llorar todo el día si me era necesario, hasta que la última gota saliera de mis ojos a mi mejilla. Puedo acicalarme, leer, escribir, escuchar música, dibujar, ver películas. O cualquier otra actividad que se pueda realizar desde la cama y que me permita crear y aprender.
Y me di cuenta de que algunas mujeres encontramos el empoderamiento en las causas más simples. No necesito realizar rituales extravagantes para relacionarme bien con mi menstruar, solo escuchar a mi cuerpo.
La edición 2020 de Cinema Queer México viene con pelis gratis en Filmin Latino y conversaciones en línea. Aquí te contamos de una acerca de espacios seguros.
La pandemia llegó a complicar muchos aspectos distintos de nuestra vida, y ha sido peor aún para los que forman parte de grupos vulnerables.
Pertenecer a la comunidad LGBT+ siempre ha sido un reto, y por lo mismo también son personas expertas en crear espacios seguros y comunidades en las que lo importante es la comprensión, la escucha y el apoyo de unes a otres.
Y qué mejor manera de encontrarnos y compartir que a través de las historias y el cine. Por eso nos encanta que existan festivales como Cinema Queer.
Además, como parte de sus actividades, activistas y personas expertas están participando en pláticas en línea que se centran en profundizar los temas de estas películas y documentales.
Este año, podemos ver los filmes del festival de manera gratuita y desde nuestra casita a través de FilminLatino. Checa toda su programación aquí.
Si te interesa formar parte de la conversación puedes ver las pláticas en vivo a través de Facebook los miércoles a las 19:00 y los sábados a las 12:00.
Una de estas pláticas fue acerca de la creación de espacios seguros. En ella participaron Samantha Flores (de la Casa de Día para el Adulto Mayor Vida Alegre); Karolyna Pollorena (It Gets Better México) y Alexa Nicole y Ernestx Alanís (de Casa La Banda). Moderó Modera Luisa Almaguer, cantante y activista.
Platicamos con Estnestx y Karolyna para conocer un poquito más de sus posturas sobre este tema.
Para Ernestx, hablar sobre espacios seguros implica el hecho de poder habitar un espacio donde una persona pueda ser, donde puedas desarrollarte o relajarte, donde puedas encontrarte a ti mismo conviviendo con otras personas.
Nos cuenta que también es importante hablar de “espacios de confianza”, ya que “espacio seguro” suena a la utopía de un lugar libre de conflicto y al convivir con muchas personas con orígenes y contextos distintos siempre pueden existir malentendidos o discusiones.
Por eso en Casa La Banda se promueve el diálogo para la resolución de problemas, es decir, que si existe algún tipo de percance, puedan platicarlo, sanarlo y mantener la confianza entre ellxs.
Karolyna Pollorena, de It Gets Better México, nos contó que la forma en que empezó a hacer comunidad fue buscando proyectos que estuvieran enfocados en ayudar a la comunidad LGBT+ y siendo parte de ellos.
“Básicamente, me acerqué buscando generar comunidad y representarme a mí misma dentro de ella. El internet se volvió la vía para conectar con otras mujeres de la diversidad y entre el activismo y el feminismo, logré encontrar mi lugar», dice.
Para Karolyna, que un espacio sea seguro es una responsabilidad compartida entre todas las personas. Es importante reconocer desde el privilegio si hay diversidad e inclusión dentro nuestra mesa, y si no la hay, trabajar para que exista.
¿Cómo encontrar a tu comunidad?
“Siempre se podrá encontrar una comunidad muy apapachadora, luchona y chingona”, nos promete Ernestx.
Y tiene razón, los espacios como It Gets Better, Casa Frida, Casa La Banda y Cinema Queer, están hechos para que encuentres seguridad, apoyo y escucha entre gente Queer, que te sientas escuchadx y valoradx y que puedas darle lo mismo a las otras personas que también forman parte.
Debemos aprovechar estas plataformas y festivales para escuchar historias reales, comenzar diálogos para aprender de otras perspectivas y sobre todo, disfrutar de la compañía que nos brindan.
Las nuevas generaciones son conscientes de los retos a los que se enfrentan para la sostenibilidad del planeta. Afortunadamente, las jóvenes activistas mexicanasno se están quedando con los brazos cruzados.
Como parte de nuestra alianza con Dove y Refinery29, hablamos con Arabel Mendoza, Monserrat González y Yareni Pérez sobre cómo transformar el presente para preservar el futuro.
Collages: Diana Caballero
“Ya traen el chip”, “son el futuro”, “están en otro canal”. Existen muchísimas frases para referirse al trabajo de las jóvenes, pero por más que las repetimos, no siempre nos creemos lo que significan: que es momento de escuchar a las generaciones que están viendo de frente los retos de nuestro presente.
En Malvestida, como parte de nuestra alianza con Dove y Refinery29, platicamos con tres jóvenes activistas mexicanas que están cambiando a sus comunidades y que no necesitan el permiso ni la aprobación de nadie para continuar con su importante trabajo.
Arabel Alí Mendoza: “quiero dedicar mi vida al ambientalismo”
Arabel Alí Mendoza disfruta su jardín y vivir en medio de sus muchas macetas. Pero mientras las observa es consciente de algo más: “mientras tú y yo hablamos, en el bosque de Colima están talando árboles. Pensar en la deforestación me recuerda mis objetivos, no para irme a reforestar, sino para cambiar políticas públicas”, nos cuenta.
En sus años de activismo, ella se ha dado cuenta de lo importante que es incidir en las leyes y las acciones gubernamentales para así conservar recursos que nos sostienen a todas las personas.
Y lo sabe porque a sus 23 años ya es una veterana de las acciones contra el cambio climático, una líder del movimiento Fridays for the Future en México y también una mujer convencida de que el feminismo es parte de la solución al problema del clima.
Desde su perspectiva, los grandes problemas que enfrentamos actualmente están relacionados: el uso excesivo de recursos, la desigualdad de las mujeres, todo es parte de un sistema que no funciona y debe cambiar.
Encontrarse con amigas y compañeras de lucha
Para Arabel, encontrarse con otras jóvenes activistas mexicanas y de todo el mundo ha sido fundamental. En 2017, hizo un voluntario en Colombia, en el Parque Arví.
“Vivíamos en una cabañita en una montaña, no había internet. Solo dos amigas de argentina, una brasileña y dos mexicanas. Ahí reafirmé mi propósito. Por eso ellas son una pieza clave en mi vida”, nos dice.
Pero ser activista no es sencillo, a menudo Arabel se ha topado con personas que constantemente la desacreditan.
“El activismo es una labor muy pesada y me molesta mucho que no me tomen en serio solo por ser una mujer que es joven y activista. ¿Por qué? Si la causa que estamos abanderando es por todas las personas”.
Por eso ella quisiera que más mujeres se involucraran en esta lucha: “Necesitamos a más mujeres trabajando en el medio ambiente. Tenemos un papel fundamental, la revolución tiene que ser feminista”.
«La opresión a las mujeres es igual a la opresión al medio ambiente, es esta necesidad de poseer y destruir. Lo mismo que queremos para nosotras tenemos que pedir para la Madre Tierra», nos cuenta Arabel.
Un compromiso con el ambiente
Ella ha participado en organizaciones como Verde Colima y también en encuentros de jóvenes en todo el mundo, como la Conferencia de la Juventud (COY, por sus siglas en inglés), una versión para jóvenes de la Conferencia de las Partes (COP), el evento contra el cambio climático que organiza la Convención para el Medio Ambiente de la ONU.
Todo este trabajo ha influido también en su autoestima: «Las y los activistas luchamos por un cambio, que comenzó en una transformación personal. El activismo es resistencia, es defender lo que piensas, es ser auténtica. Sin activismo, no sería lo que soy. Y me amo por lo que soy, por lo que creo y por lo que lucho.»
Actualmente está desarrollando el colectivo Empoderamiento Climático, que en el futuro será una consultoría sobre temas ambientales.
Cuando le preguntamos cómo se ve en diez años, duda un poco, porque sabe que el panorama será muy difícil en 2030, cuando ella tendrá 33 años. Pero sabe en qué va a estar trabajando:
“Quiero desarrollarme en Colima, vivir en alguna zona en medio del bosque. Quiero pensar que voy a seguir aportando, con mi organización, con una consultoría… Quiero dedicar mi vida personal, mi vida profesional, mi pasión, al medio ambiente. Desde disfrutar el bosque hasta redactar políticas públicas”.
Yareni Pérez: “más personas tienen que aprender lenguaje de señas”
Durante esta pandemia, Yareni ha estado más ocupada que nunca. Tiene 16 años, pero lleva más de una década luchando por los derechos de las personas sordas y ahora lo hace por medio de conferencias y talleres en línea.
Gran parte de su trabajo para dar a conocer la importancia de la comunicación para niños y niñas sordas lo hace a través de las palabras de su mamá, quien tuvo 9 hermanos sordos y ahora, junto con la hermana de Yareni, es su intérprete.
Inventora desde el inicio
Desde muy pequeña, Yare se dio cuenta de los problemas de comunicación entre personas sordas, incluso en su familia, porque no todos sus tíos sabían leer y escribir.
Iba a doble escolarización, a escuela de sordos y regular: “vi que eran dos mundos diferentes: un mundo de silencio y uno de oyentes. En la de sordos, creía que todos los papás sabían lengua de señas, pero me di cuenta de que no”.
Para solucionar este problema, ella y su mamá crearon un libro didáctico y lo repartieron lo mejor que pudieron entre niños sordos y sus familiares en los municipios de Michoacán.
Y así empezó un largo camino en el que Yare identifica problemas y desarrolla soluciones: ya creó un bastón para personas sordo-ciegas, una app para papás con hijos sordos y muchísimos otros proyectos que hasta ahora solo viven en su cabeza.
Para ella, el activismo la ha hecho «más fuerte, con más ganas de ayudar y hacer nuevos proyectos y voluntad de servir a la gente» y lo más valioso para su autoestima es saber que su trabajo impacta directamente en la vida de otras personas.
La lucha no termina
Yare está en cuarto semestre de preparatoria, pero su escuela no cuenta con una persona intérprete de señas, así que su mamá y su hermana cumplen esa función.
Ella está convencida de que ahí se encuentra la clave para una mayor inclusión: “Quiero que la sociedad entienda que las personas sordas necesitamos más intérpretes. Y no solo eso, sino que la gente aprenda Lengua de Señas Mexicana. Es mi sueño que haya una mejor educación. Porque con eso todos los caminos se abren”.
Cuando le preguntamos dónde se ve en 10 años, nos dice: “quisiera ser una gran empresaria, para ayudar a mucha gente, o una diputada, para influir en las leyes”. Tiene esas grandes metas porque su experiencia le ha enseñado “que sí se puede, que con poco se puede hacer mucho”.
Monserrat González: “Quiero ser un ejemplo”
“Una vez scout, siempre scout”, nos cuenta Monserrat González, la última de las jóvenes activistas mexicanas con las que platicamos.
A sus 22 años está en su último año oficial como scout y también desarrollando un proyecto de bazares de ropa de segunda mano, así como educación para el cuidado de prendas.
De su experiencia con los scouts nació su interés por el ecofeminismo y el medio ambiente, por lo que decidió reestructurar un proyecto ya existente y organizar Tlauipatla México, un evento de intercambio de ropa.
Los aprendizajes de ser scout
Monserrat nos contó que su trabajo con los scouts la ayudó a pensar en este proyecto, en el que además es mentora de 18 jóvenes que lo organizan en sus propias ciudades.
Ahí ha creado increíbles amistades, además de que ha tenido experiencias en la naturaleza que puede llevar a la vida diaria y a sus otros proyectos.
Por ejemplo, cuando escaló el Nevado de Toluca: “subí al pico del Fraile y ahora esa experiencia la visualizo en mi vida personal. A pesar de todos los obstáculos que te puedes encontrar, siempre puedes seguir construyendo. Por eso me tatué el volcán”.
Porque justo eso es lo que a veces la detiene, “dejar las cosas y ya no quererlas hacer, darme por vencida y no ver que hay más posibilidades”. Pero después piensa en su influencia: “siempre he tenido en mente que puedo ser un ejemplo, no solo para personas menores sino para todas las personas. Que vean que si yo puedo, cualquiera puede”.
Esa es la confianza y autoestima que le ha dejado su experiencia como scout y como activista: «empecé a confiar más en las capacidades que tengo para desempeñarme, no solo en lo laboral sino en lo personal y en mi familia».
Un proyecto de varias aristas
Dejar atrás los hábitos de consumo irresponsable de moda llega con muchas preguntas. Con Tlauipatla México (antes Swap Party), Montserrat quiere que las personas de su comunidad aprendan sobre el impacto ambiental del exceso de prendas y donen lo que no necesitan.
A diferencia de otros eventos de intercambio, este incluye la donación a instituciones como el Instituto Municipal de las Mujeres e Igualdad de Género de Ecatepec.
Pero no solo se dona, sino que la idea es que cada persona pueda elegir con qué pieza quiere quedarse, para que de verdad le dé uso.
¿Cómo se ve Monse en diez años? Uniendo su carrera de psicología con su interés por la ecología: “quiero hacer investigación psicológica sobre el consumismo y seguir informando acerca del cuidado al medio ambiente. Sé que el proyecto va a crecer más y que va a dejar huella.”
Esperamos que estas tres jóvenes activistas mexicanas –y todas las que quieren marcar una diferencia– no se vean obligadas a hacer grandes cambios con poquísimos recursos. Queremos para todas ellas ambiciones gigantes y la misma cantidad de apoyo, porque sus acciones para salvar el planeta no se merecen nada menos.
Desde los elementos hasta la carta astral, te ayudamos a entender los básicos de la astrología para que puedas adentrarte a esta forma de conocimiento.
En las redes sociales cada vez vemos más que si el mercurio retrógrado, que si el ascendente de tal o cual, que si mi venus está en acuario en la casa 3…
Y todo eso puede ser un poco abrumador, por eso hoy te voy a explicar los básicos de la astrología para que sepas por dónde empezar o para que no te quedes con cara de whaaaaat en las conversaciones con tus amigues más astrales.
Mi experiencia con la astrología
Mi primera conexión con los astros fue en mi infancia. Yo era súper fan de leer mi horóscopo en las revistas para niñas y solía ver el programa de Penélope Menchaca, 12 Corazones.
Me gustaba ver si las personas eran compatibles o no, pero realmente no entendía cómo se puede saber eso e ignoraba por completo lo que implicaba la astrología.
Al principio de mi adolescencia, decidí ignorar por completo cualquier atracción que yo sentía hacia este tema, porque las personas me hacían sentir que con mis “gustos de niña” no me podían tomar en serio.
Fue hasta hace unos años que volví a interesarme por la astrología y encontrarme con tantos conceptos extraños me hizo investigar más.
Básicos de astrología: ¿entonces cómo empiezo?
A continuación, te explico algunos de los conceptos básicos de astrología y de los signos zodiacales. Una vez que los entiendas un poco más, podrás pasar tu carta astral.
La carta es una herramienta para conocerte mejor, un esquema en el que puedes ver cómo estaban los astros en el momento de tu nacimiento y cómo influyen en tu personalidad, tus dificultades, etc.
Los elementos
Son cuatro: aire, agua, fuego y tierra. Estos definen la manera en la que fluyes, cómo te relacionas y cómo sientes. Hay tres signos por cada elemento
Aire: Acuario, Géminis y Libra. Se adaptan fácilmente, son desapegados, son signos de acción y movimiento.
Agua: Cáncer, Escorpio y Piscis. Son intuitivos y emocionales, sienten deseo por ayudar a otros.
Fuego: Aries, Leo y Sagitario. Son pasionales y energéticos, pueden ser temperamentales o impacientes.
Tierra: Capricornio, Tauro y Virgo. Son seguros y estables, suelen ser realistas y leales.
Modalidades de los signos
Una vez que conocemos los elementos podemos pasar a lo siguiente, que son las modalidades o cualidades que se asignan a cada signo:
Cardinal: Aries, Cáncer, Libra y Capricornio Representan nuevos inicios, se caracterizan por su capacidad para resolver problemas.
Fijo: Acuario, Escorpio, Leo y Tauro Son apegados y puede costarles trabajo el cambio. Son seguros y estables.
Mutables: Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis. Tienen una naturaleza versátil y cambiante, son buenos para comunicarse y negociar.
Los planetas
Ahora, el siguiente paso antes de poder sacar tu carta astral es conocer los planetas, lo que implican y a qué signo rigen. En la astrología son 10, sin contar a la Tierra.
Sol: cuando te preguntan por tu signo, por lo general se refieren a este. Refleja tu personalidad e individualidad.
Luna: Habla de tus emociones e instintos, es una parte de ti más escondida.
Mercurio: Comunicación e intelecto. Muestra la capacidad que tenemos de aprender.
Venus: Relacionado con el amor y la sensualidad. Es la manera en la que amas, lo que te parece bello o te atrae.
Marte: Es tu energía y coraje. Muestra la manera en la que diriges tu voluntad o fuerza.
Júpiter: Relacionado con la fe, felicidad y abundancia. Muestra el ámbito en el que tenemos más oportunidades o suerte.
Saturno: Disciplina, madurez y el orden. Es el planeta que trae retos para brindar aprendizajes.
Urano: Autenticidad y libertad. Tiene el poder de la revolución y el cambio.
Neptuno: Es tu espiritualidad, imaginación y fantasía.
Plutón: Simboliza la muerte y renacimiento. Habla de tu poder y capacidad de regeneración.
Así que ya lo sabes, cuando saques tu carta astral, con esta información, te será un poco más fácil comprender algunos aspectos de ella.
Si la astrología te sigue llamando, como a mí me pasó, te aconsejo continúes aprendiendo e investigando, porque es un lenguaje bello, largo y complejo que nos ayuda a conectar y conocernos mejor con nuestro interior.
Hablar de vender fotos de pies es casi una leyenda urbana y definitivamente un tabú. Una chica nos contó lo bueno, lo incómodo y lo problemático de esta práctica.
La petición que mejor le pagaron a la La Morra Pelirroja fue aplastar fresas con sus pies: por un vídeo de 15 segundos, cobró 500 pesos.
Una vez que el comprobante del depósito llegó por Kik (una aplicación para mensajes), envió el material y minutos después fue bloqueada por su cliente.
Es común para ella perder comunicación con los consumidores una vez que el producto se entrega, porque en el negocio de venta de fotos de pies, lo importante es establecer límites entre los clientes y tener claro hasta dónde se quiere llegar.
Definir hasta qué parte del cuerpo puede ser retratada es una decisión individual. En su caso, estableció que las rodillas son su propio límite.
Reglas para vender fotos de pies
Además de identificar la frontera entre lo que desea mostrar y no de su cuerpo, existen un par de reglas inquebrantables: no utilizar su nombre real, no dar su número de celular y no hacer algo con lo que no se sienta cómoda.
La Morra Pelirroja, también conocida como La Bichiyal, quiere siempre sentirse segura, con cero incomodidad y en control de su cuerpo. Si los clientes no lo entienden, lo mejor es adelantarse y bloquearlos.
Este protocolo lo diseñó a partir de la prueba y el error. Cuando inició, ofrecía sus servicios a través Tinder. Una vez que hacía “match” con alguien le daba su número de WhatsApp para verificar los datos del pago y enviar el material.
“Era muy incómodo porque varias veces me llegaron a marcar cuando estaba en clase”, me cuenta. Para no exponerse, un amigo le propuso que utilizara Kik con un nombre de usuario.
Desde entonces, comenzó a usar un avatar con la imagen de La Sirenita, su personaje favorito de la infancia. Y cuando el negocio por fin iba prosperando, inició un noviazgo.
Para ella, comercializar fotos de sus pies era una forma de infidelidad, así que borró todas las aplicaciones y “le fue fiel hasta con los pies” a su novio por dos años y medio.
Cómo tomar fotos de pies para vender
Con uñas pintadas, joyería entre los dedos, fondos florales, calcetas, tacones, pisando tierra húmeda, charcos o jugueteando en una alberca son algunas de las peticiones más comunes entre los clientes de La Bichiyal.
Para ella, el éxito de este negocio llamado podofilia consiste en aprender a escuchar (y leer) las fantasías de cada consumidor.
Pero eso no implica ignorar el propósito final de su trabajo, “es para ya sabes qué”, reconoce.
La utilidad que los clientes le dan a las imágenes de sus pies es tan efímera que ni siquiera ha considerado pensar en los derechos de autor que tiene como creadora de ese material visual. No le interesa.
Después de recibir la notificación del depósito y enviar el producto, ella se desprende de toda culpa o remordimiento.
No es un negocio millonario
A La Bichiyal se le ocurrió emprender el negocio de las fotos de los pies por las bromas que hacían sus amigas de la universidad sobre el tema. Necesitaba un ingreso que no interfiriera con sus estudios y no tuviera horario fijo.
Quería tener una independencia económica que le permitiera tener dinero para ir con sus amigas al cine, ir a un concierto o simplemente comprarse una pizza, como lo hizo con los primeros 200 pesos que ganó por tres fotos.
“Aunque no tenía necesidad, quería ganar y decidir sobre mi propio dinero y no pedirle todo a mis padres ¿me entiendes?”, me dice.
Ser creativa, perseverante y constante en este negocio puede ayudar a generar un ingreso extra para completar los gastos de la quincena, resolver la despensa del mes, liquidar algunas deudas, darte un paseo o comprarte alguna prenda de vestir sin alterar tu economía.
La Bichiyal recuerda, por ejemplo, que en una semana logró ganar dos mil pesos, una cantidad que ayuda, pero no sustituye un salario quincenal.
¿Compartir el conocimiento o no?
Y justamente esa es la advertencia que ella les dio a las mujeres que decidieron asistir a la Master Class que ofreció hace un par de meses, cuando el aislamiento social a causa de la cuarentena era total.
“Se me ocurrió hacer una broma en Facebook y decir que daría un webinar sobre cómo vender fotos de tus pies. Pero recibí tantos mensajes pidiendo informes que descubrí que en verdad existía una necesidad”, me dice.
Por eso decidió hablar desde su experiencia, compartir consejos tan básicos como “si tienes un tatuaje debes ocultarlo para evitar ser identificada” o “por nada del mundo dar tu número de celular”, como ella misma lo hizo al inicio.
Aunque fue una iniciativa por la que no percibió ningún ingreso, en redes sociales recibió muchas críticas por parte de mujeres que la acusaron de “hipersexualizar los cuerpos de las mujeres”.
La Bichiyal admite esa responsabilidad y la posibilidad de enviar un mensaje incorrecto. Por otro lado, identifica una necesidad por recuperar una sexualidad y espacios que han sido arrebatados.
Muchas las mujeres la buscaron para escuchar sus consejos, para no sentirse solas, y sobre todo, para saber cómo disminuir los riesgos que implica este negocio. “Mi intención no fue crear una empresa que las deshumanice, sino un grupo de acompañamiento”, explica.
Al final, lo único que desea es compartir sus experiencias con aquellas mujeres que decidan qué hacer con su cuerpo y que aprendan a establecer límites entre los clientes para no exponerse y evitar situaciones incómodas como a ella le ocurrió en un inicio.
La poeta Louise Glück ganó el Nobel de Literatura, uniéndose a un pequeño grupo de quince mujeres, la mayoría de ellas de habla inglesa. Te contamos de ella y de sus libros, además de compartirte un poema.
Amigues, ¿qué está pasando?, ¿así se siente ser hombre blanco? Hoy se anunció el Premio Nobel de Literatura y ¡también se lo llevó una mujer!, después de una representación femenina sin precedentes en los premios de Física y Química.
Louise Glück es una poeta neoyorkina de 77 años que ya había ganado varios premios importantes, como el Pulitzer y el National Book Critics Circle Award, además de ser Poeta Laureada entre 2003 y 2004.
“En cuanto puedo colocarme en un lugar y describirme, inmediatamente quiero hacer lo opuesto (…) Si hay un consejo que pueda darle a quienes escriben es que no se sienten con calma a repetirse a sí mismos (…) el sueño del arte no es afirmar lo que ya se sabe sino iluminar lo que se ha escondido”.
Sin embargo, las personas expertas en literatura han dicho que escribe sobre trauma, deseo y naturaleza, además de usar los mitos clásicos junto con elementos autobiográficos.
Seguro muy pronto veremos más ediciones en español, pero por lo pronto la editorial Pre-textos ya ha traducido siete de sus libros de poesía, que no dudamos estarán en las librerías locales en las próximas semanas.
El iris salvaje, Premio Pulitzer 1993
Este libro es una conversación acerca de la vida entre flores de un jardín, un jardinero y una deidad.
Praderas, 1996
Este libro cuenta la historia de Odiseo para explicar cómo se deteriora un matrimonio a lo largo de los años.
Una vida de pueblo, 2009
Una de sus colecciones más recientes retrata un día en la vida de un pueblo rural en Estados Unidos. En una entrevista, dijo que para ella fue interesante escribir un poema más largo y que el libro trata de “ese horrible axioma: al final de tu vida, cuando estás muriendo, toda tu vida te llega en una ola”.
Por el momento, puedes encontrar algunos de sus libros en ediciones electrónicas.
En la cuenta oficial del Premio Nobel puedes encontrar «Snowdrops», un poema en su idioma original, y más adelante te compartimos uno traducido al español.
Sí, suena raro pero es real. Si tienes inflamación e irritación en tu piel durante tu periodo, es posible que sea alergia a las toallas femeninas.
Por: Azucena Rangel
Fuimos varias las generaciones que, desde la primera menstruación, crecimos con la solución comercial por excelencia: toallas sanitarias desechables.
Estoy segura que también a ti te tocó vivir con que las toallas y tampones fueran las únicas opciones para manejar el periodo, mientras que las toallas de tela o copa menstrual ni siquiera se mencionaban, casi siempre por desconocimiento.
El “pequeño” problema se manifiesta cuando, sin deberla ni temerla, los componentes de las maravillas desechables no son compatibles con tu piel y, en lugar de ayudarte, te causan irritación vaginal, picazón o rasquiña, calambres, ardor y descamación, inflamación de la piel de la vulva o de la entrepierna.
Al evitar hablar de ese tema #porquemujeres y #porqueprivacidad, los tabúes nos llevaron a mantener las molestias en secreto.
Por eso, muchas mujeres vivimos durante años pensando que la irritación, picazón, ardor e inflamación en nuestra vulva eran normales, y que así tendríamos que aprender a vivir la menstruación.
Imagen de Alexander Sergienko en Unsplash
Los componentes de las toallas sanitarias
Creo que es importante cuando menos preguntarnos de qué está elaborada la toalla “súper absorbente” o la de “noches felices”, para estar seguras de qué es lo que estamos consumiendo y lo que se coloca en una zona tan delicada como nuestra vulva.
Tengo muy presente en la memoria que, cuando compraba toallas sanitarias, buscaba sus componentes en los empaques, pero estos no estaban enlistados.
Pues bien, traté de comunicarme con diferentes empresas que elaboran estas compresas desechables. Algunas respondieron a través de redes sociales invitando a visitar la página web, donde se explican algunos otros componentes, otras respondieron de manera evasiva.
Una de las marcas me pidió que contactara a su centro de atención a clientes, donde una mujer severa me habló de la privacidad de esos datos (los materiales), por temas con la competencia.
Me dijo que, en caso de que requiriera la información por cuestiones quizás de salud o salubridad, debía escribir una carta para solicitar la ficha técnica al corporativo.
Cuando seguí investigando, descubrí que no se mencionan todos los componentes para evitar que otras empresas imiten la fórmula. Pero esto causa que, quienes tenemos algún tipo de reacción a los materiales, no podamos saber qué componente exacto nos irrita.
Alergia a las toallas femeninas: mi historia
Cuando era adolescente, sin ningún tipo de contacto sexual, una prima hizo la pregunta “¿cuándo van las mujeres al ginecólogo?” a lo que nuestras madres dijeron escandalizadas “cuando ya no eres señorita”. Sí, la vieja escuela y la gran ignorancia.
Desde ese momento, mis constantes molestias al usar toallas desechables tuvieron que volverse parte de la normalidad. En la universidad, me animé a ir con una ginecóloga, quien solo me dijo “no sabes limpiarte al orinar y defecar” y no solucionó nada.
Como dice la sexóloga Paulina Millán en una entrevista: «Nos han enseñado que cuando tenemos alguna molestia (…) en vagina o vulva, como comezón, se trata de una infección, pero muchas veces no es más que una irritación».
En mi caso, me quedé con mil dudas hasta que pude pagar una consulta con una ginecóloga que, por fin, fue amable y me explicó paso a paso lo que me estaba haciendo y por qué.
También me dio el diagnóstico más certero que había tenido hasta ese momento: piel seca, que requiere hidratarse varias veces al día.
Dermatitis atópica en la vulva
Un par de años después, mi dermatóloga (de hospital público especializado), me remitió a una subespecialidad llamada Patología vulvar, que ayuda a atender los problemas respecto a la salud de nuestra vulva.
Ahí fue cuando me dijeron el nombre la condición que me causaba comezón y hasta sangrado en la piel de la vulva: dermatitis atópica.
Comencé un tratamiento que me ayudó a que las llagas cerraran y la comezón disminuyera. Sobre todo, me ayudó a comprender que es una condición general de la piel que no va a desaparecer, pero que puede ser más llevadera con cuidados adecuados.
Además, la doctora me señaló la necesidad de utilizar toallas desechables con mayor porcentaje de algodón, sin perfumes, y sin tanta “tecnología”, porque implica tener contacto con muchos más químicos que mi piel no toleraba.
Y así fue como, al consultar a médicas especializadas, me enteré que hay un mundo de posibilidades de pieles y alergias, y que ciertos materiales pueden hacer reaccionar a tu piel.
imagen de Good Soul Shop en Unsplash
Mi solución actual a los problemas cotidianos de uso de desechables fue la copa menstrual: una copa de silicón que se coloca en el canal vaginal, que no causa alergia ni molestias, y que permite que la piel respire sin problemas.
También existen las toallas de tela, que son una opción externa, de tejidos de algodón en contacto con tu piel, y que se lavan después de cada uso.
Si te sientes identificada con algunos de los síntomas que ya he mencionado, considera visitar a una dermatóloga especializada en vulva.
Aunque suene que puede ser muy costoso, estas médicas también atienden en centros dermatológicos públicos. Realmente pueden hacer la diferencia entre un ciclo incómodo y cambiar tu relación con tu menstruación.
Esta ha sido una excelente semana para las mujeres en la ciencia y continúa con el Premio Nobel de Química, que fue entregado a dos mujeres: Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna.
Este miércoles siguió la buena racha para el reconocimiento a las mujeres en la ciencia. La estadounidense Jennifer Doudna y la francesa Emmanuelle Charpentier se convirtieron en las primeras en ganar juntas un premio Nobel de ciencia.
Además, son la quinta y sexta mujer en ganar el Nobel de Química, que se entrega desde 1901.
Ellas recibieron su premio por haber desarrollado un método para editar el genoma. ¿Qué significa eso? Déjenme explicarles.
¿Cómo que “editar el genoma”?
Las científicas Charpentier y Doudna desarrollaron una tecnología llamada CRISPR/ Cas9, mejor conocida como “Tijeras moleculares”.
Este método permite realizar cambios específicos en el ADN contenido en células vivas, o sea que pueden cambiar el código genético.
Este gran logro científico podrá revolucionar los campos de la medicina. De hecho, ya se está probando para desarrollar nuevas terapias contra el cáncer y podría incluso curar enfermedades hereditarias.
“Estoy orgullosa de mi género” : Charpentier
Emmanuelle Charpentier es directora del Instituto Max Planck para la Ciencia de los Patógenos en Berlín, desde 2015.
En una entrevista después de haber recibido el premio, mencionó estar gratamente sorprendida de que dos mujeres hayan sido premiadas con el Nobel:
“Creo que el hecho de que Jennifer y yo hayamos ganado el premio deja un fuerte mensaje para las niñas y jóvenes.” dijo.
Después agregó “Estoy orgullosa de mi género. Creo que esto es increíble, especialmente para las jóvenes, que vean que las mujeres podemos ser reconocidas por nuestro trabajo al igual que los hombres.” (Amén, hermana).
Por su parte, Jennifer Doudna es catedrática de Química y Biología Celular y Molecular en la Universidad de Berkeley, en California.
En una conferencia con su Universidad, Doudna dijo que “Muchas mujeres creen que, sin importar lo que hagan, su trabajo nunca será reconocido como se reconocería si fueran hombres. Pero este premio refuta eso.”
“Este premio es una declaración de que las mujeres pueden hacer ciencia, las mujeres pueden hacer química y que los grandes logros científicos siempre serán honrados y reconocidos” agregó.
Estas mujeres científicas tienen muchísima razón, habemos mujeres en todos los campos y poder vernos triunfar es una inspiración para las niñas y jóvenes del mundo. Todo es posible.
¡10 años de Instagram! No podemos creer lo mucho que ha influido esta app en nuestras vidas por la última década.
¿Recuerdas qué estabas haciendo 10 años? Dependiendo de tu edad, quizá estabas súper pendiente de las peleas entre las estrellas de Disney, tatuándote un mostacho en el dedo o escuchando a Justin Bieber y/o One Direction.
Ha pasado tanto tiempo que puede ser difícil recordar las cosas que hacíamos (que eran medio ridículas). Pero te preocupes. Hoy que Instagram cumple 10 años, estoy aquí para llevarlos en un viaje al pasado, a una época más simple, en la que todo era color sepia.
10 cosas de Instagram que ya no son cool
Usar los filtros de la app
La verdad es que no sé porque siguen ahí si ya nadie los usa pero antes era súper top utilizar los filtros que te daba la app para que tus fotos se vieran «retro»: entre más viejita y borrosa, mejor.
Subir collages
Sí, seguro alguna vez usaste alguna de esas apps que te dejaba juntar en una sola foto varias imágenes. Obvio después también le tenías que agregar su filtro para que se viera cool y cuidar que el formato era cuadrado porque si no, no podías subirla.
Si te querías ver muy Tumblr, utilizabas la app de collage para utilizar tus manitas y formar un corazón, (que casi siempre nos quedaba súper chueco).
Usar marcos
Primero fueron los marcos que venían con los filtros predeterminados de Instagram, había unos que parecían foto antigua, otros que eran como de foto gastada por el tiempo o que hacían que se viera borrosita.
Después vinieron los marcos blancos porque, como les dije, no había otro formato para foto que no fuera cuadrado y a veces no querías que tu foto se cortara.
Hacer «challenges»
Uff, si ahora la onda son las coreografías de TikTok, antes nos la pasábamos haciendo «retos» en Insta.
Algunos eran por una buena causa, como el bucket challenge y otros nada más seguían la tendencia para intentar hacer algo viral.
Subir puras selfies
Ahora es súper común que si subes una foto es porque alguien más te la tomó, o sabes utilizar un tripié, pero antes, en nuestros teléfonos que apenas y tenían cámara frontal, solo sabíamos tomarnos selfies y era casi todo lo que subíamos.
Ah, y claro que la pose clásica era la de duck face y/o con el símbolo de amor y paz.
Subir fotos sin «curaduría»
Ahora nuestros feeds están súper organizados e incluso existen apps que te ayudan a mantener la armonía de formas y colores. Antes subíamos cosas sin pensar y todo era más personal.
No nos preocupábamos tanto por nuestra personal brand, sino en fotos bonitas… y en ponerles muchos filtros.
Por un lado, el infinito. De verdad, usamos el infinito hasta cansarnos, incluso hubo quienes se lo tatuaron en la muñeca (saludos, Yuyita).
¡Y cómo olvidar nuestras fotos al café de Starbucks! Todos llegamos a tomarle foto a nuestro frappé, fascinados porque era “personalizado” (porque le escriben tu nombre) y que todos vieran que eras un cool coffee lover.
Fotos de libros
Existía una fiebre por fotografiar nuestros libros favoritos. También era típico mostrar fotos de tus libreros para que todo mundo juzgara… digo, viera, qué tanto estabas leyendo.
Resubir fotos deotros sitios
Un porcentaje de nuestros perfiles desastrosos provenía de robarte fotos de otros sitios y subirlas a tu perfil. No era para hacerlas pasar como tuyas, sino más bien para mostrar las cosas que te gustaban.
Podías encontrar frases cursis como “I refuse to sink”, “Todo estará bien”, “All you need is love”, etc. Así que no hay que juzgar a las tías y a sus Piolines…
Fotos de comida
Okay, esto todavía lo hacemos pero la forma de tomar estas fotos evolucionó.
Ahora nos preocupamos por la iluminación, porque se vea rico, que esté en un buen ángulo y no tomamos foto de todos nuestros platillos, solo los que realmente se ven insta-worthy.
Pero antes, tomábamos foto de todos los platillos o snacks. Podías encontrar fotos de pozoles, tacos, spaguetti a la boloñesa, pasteles, papas fritas y hasta los m&m’s tirados en una mesa (y también estas fotos traían filtro).
Si te identificaste con alguna – o varias – no te preocupes porque todes hacíamos estas cosas y es parte de cómo van cambiando las épocas, así como Instagram, tú tampoco eres la misma persona de hace 10 años.
Lo que sí podemos copiarle al Instagram antiguo, es tomárselo más a la ligera y no olvidar divertirse.
Aprendimos un poco sobre el trabajo de la astrónoma Andrea Ghez y sobre lo que piensa acerca de la representación de mujeres en la ciencia.
El premio Nobel de Física se ha entregado desde 1901 y lo han ganado 216 personas. Hoy, Andrea Ghez se convirtió en la cuarta mujer en recibirlo… y recibió una cuarta parte, porque el premio se dividió en dos.
La mitad fue para Roger Penrose y la otra mitad para ella y Reinhard Genzel. Todos ellos han trabajado en la comprensión de los hoyos negros. Específicamente, Andrea y Reinhard descubrieron uno al centro de nuestra galaxia.
¿Cómo se descubrió este hoyo negro?
La astrónoma nació en Nueva York en 1965 y trabaja en la Universidad de California, en Los Ángeles.
En entrevistas, Andrea ha dicho que de niña soñaba con ser bailarina de ballet. Después fue a la universidad para estudiar Matemáticas y cambió su enfoque varias veces: a Química, a Ingeniería Espacial y finalmente a Física.
Después se enamoró del espacio y comenzó a estudiar los hoyos negros a mediados de los noventa. Como ella misma explica: “básicamente un hoyo negro pone una gran cantidad de masa en un volumen cero”.
Así que para comprobar que hay uno en el centro de la galaxia donde está la Tierra, es justo probar que existe esta masa:
“Puedes hacer eso con el movimiento de las estrellas, que se mueven en el centro de la galaxia de forma similar a la que los planetas orbitan al sol. Así que debes medir las estrellas lo más cerca del centro para mostrar que hay mucha masa en poco volumen. Y así pruebas que hay un hoyo negro masivo”.
5 frases de Andrea Ghez sobre mujeres y ciencia
“En la prepa me empecé a dar cuenta de que no todo el mundo pensaba que las mujeres pudieran hacer matemáticas, y me lo tomé como un reto. Me acuerdo que encontré un estudio que decía que los niños eran mejores en matemáticas que las niñas. Así que reté a los chicos en mi clase a un concurso para ver a quién le iba mejor en los exámenes”
“Tuve excelentes mentores. Mis profesores de matemáticas en la preparatoria y una extraordinaria profesora de química. Ella fue una de las primeras profesoras de ciencias que tuve y me apoyó mucho. Creo que fue importante ver a una mujer en ese papel desde joven”.
“Creo que lo más importante que puedes hacer para impulsar a las mujeres y niñas hacia las ciencias es mostrarles que es posible, que es un camino que pueden tomar”.
“Para mí, ser la cuarta mujer en recibir el Nóbel de Física es una oportunidad y una responsabilidad para impulsar a la próxima generación de científicas apasionadas por este trabajo”.
“Creo que no ser parte de la mayoría te da una oportunidad de hacer algo nuevo y diferente… siempre y cuando tengas la confianza de hacer cosas que de hecho sean distintas”.
Tanto si te gusta el verdadero miedo como si prefieres algo que te deje dormir en paz, estas películas para ver en Halloween son una buena opción.
La época de Halloween y Día de Muertos es mi favorita y no se me ocurre un mejor momento que la pandemia para poder aprovechar y pasar los fines de semana viendo muchísimas películas.
Hice esta recopilación de películas para ver en Halloween (o todo octubre) que es compatible con todos los gustos. Tiene pelis animadas, comedia de horror, miedo y suspenso.
El chiste es disfrutar la temporada spooky comiendo dulces, tomando cafecito y en total comodidad.
Películas para ver en Halloween y morir de miedo… o de risa
Disponibles en Netflix
El cadáver de la novia
Un clásico animado de Tim Burton. Si no las has visto, te cuento que trata de Víctor y Victoria, dos jóvenes que van a contraer matrimonio, pero un accidente lleva a Víctor al más allá, donde conoce a una novia muerta que no lo quiere dejar ir.
La leyenda del jinete sin cabeza
Otra gran película de Tim Burton, con Johnny Depp como un detective que es enviado a un pueblo para investigar una serie de muertes donde las víctimas son decapitadas.
Scooby-Doo
El mejor live action que ha logrado Hollywood (no lo discutiré). Salen los clásicos personajes de Misterio a la Orden, que en esta ocasión viajan a Horripilandia, una isla para vacacionar con temática de miedo.
Feliz día de tu muerte
Esta película me encanta porque pertenece al género Horror Comedy (Comedia de terror), donde aparecen cosas tenebrosas o de miedo, pero lo tratan desde un punto de vista cómico.
Trata de una estudiante universitaria que queda atrapada en un bucle temporal que la obliga a revivir infinitamente el día de su muerte (¡y su cumpleaños!).
The Babysitter
Esta película es un original de Netflix que también pertenece al género de comedia de terror. La protagoniza un niño de 12 años llamado Cole que descubre una noche que su niñera pertenece a un culto satánico y hará lo que sea necesario para conseguir lo que quiere. (Si les gusta, también está disponible la segunda parte).
The Babysitter
Disponibles en Amazon Prime Video
Beettlejuice
Ya sé que es otra de Tim Burton pero ¡no puedo evitarlo!
Esta película de 1988 trata sobre el Bioexorcista Bettlejuice, que ayuda a una pareja de recientes fallecidos a sacar de su casa a una familia de vivos, los Deetz. Y sale Winona Ryder en uno de sus mejores looks.
Historias de miedo para contar en la oscuridad
Es una película basada en la serie de libros con el mismo nombre de Alvin Schwartz. En ella seguimos a un grupo de jóvenes que fueron maldecidos por un libro que encontraron en una mansión embrujada en su pueblo .
Si la trama no les es suficiente para atraparlos, les recuerdo que esta película fue producida por nuestro adorado Guillermo del Toro.
Warm Bodies
También conocida como Mi novio es un zombie, trata de un zombie llamado R que por azares del destino conoce a una chica llamada Julie.
Ocurren algunas cosas que los llevan a comenzar a enamorarse y este suceso ocasiona una serie de consecuencias que pueden llevar a salvar a la humanidad, todo con el poder del amoooor.
Los locos Addams
Otro clásico de la época. La historia comienza cuando el hermano perdido de Homero, Lucas, regresa a casa pero hay algo extraño en él, un abogado y su madre intentan aprovecharse de él para que estafe a la gótica familia Addams y puedan robarles todo su dinero.
Midsommar
No les voy a mentir, esta película es una de las únicas de esta lista que sí da miedo. Se trata de Dani, una estudiante de psicología a la que le han ocurrido cosas malas y de su novio Christian, de quien se ha distanciado debido a estas situaciones. Junto a sus amigos deciden emprender un viaje al pueblo de Helsingia, Suecia donde experimentan las extravagantes tradiciones que envuelven la celebración del verano.
Esta película de Ari Aster fue elogiada por los críticos ya que cuenta con simbolismos y actuaciones increíbles. Definitivamente es un must.
Hereditary
¿Qué les puedo decir? Ari Aster sabe cómo hacer cine de terror. Esta película trata sobre una familia que comienza a ser perseguida por situaciones extrañas, una identidad sobrenatural, gente rara, muertes y todo tras la muerte de su abuela.
Disponibles en Google Play Movies
Coraline
Es una película infantil pero no te dejes engañar, porque sí puede ser un poco tenebrosa. Este stop-motion de 2009 trata sobre Coraline y su familia, que se mudan a una casa muy grande y con muchos misterios.
Puedes alquilar esta película por $30.00 o comprarla desde $115.00 aquí.
Sombras tenebrosas
Sí, sí, sí la última película también es de Tim Burton, no me juzguen. Estelarizada por Johnny Depp, cuenta la historia de una familia que lleva siglos maldecida. Por azares de la vida, el vampiro Barnabas despierta en la actualidad de 1972, donde intenta reconstruir el legado familiar y sacarlos de la pobreza.
Puedes alquilar esta película por $45.00 o comprarla desde $115.00 aquí.
Esperamos que les guste esta selección de películas y tengan mucho que ver en esta época de terror y misterio.
La semana pasada se distinguió por represión policial en CDMX y constantes críticas a los diferentes grupos de mujeres que están manifestándose y luchando en la ciudad. En esta colaboración, reivindicamos nuestro derecho a seguir exigiendo nuestros derechos.
Cada 28 de septiembre, Día de Acción Global por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, exigimos el respeto a nuestra autonomía y a nuestras decisiones.
Lo hacemos porque somos conscientes de las brechas de desigualdad. Sabemos que, a pesar de que en todo el país el aborto es legal bajo causales, la gran mayoría de nosotras* encuentra barreras en el acceso.
Más de un año de protestas feministas
Desde siempre, la protesta ha sido una herramienta para avanzar nuestro movimiento, y en CDMX llevamos más de un año exigiendo ese derecho.
En agosto de 2019, salimos a marchar exigiendo justicia para las víctimas de violencia sexual por parte de los cuerpos policiacos. Nos hicimos escuchar y lo seguiremos haciendo porque no tenemos miedo, nos cansamos de la impunidad.
Después, miles marchamos el 8 de marzo en todo el país. En CDMX, ríos de personas recorrieron el centro bajo la consigna fuimos todas. Y al día siguiente paramos y demostramos que si tocan a una respondemos todas.
La rabia continúa. Durante los primeros siete meses del 2020, frente al panorama por la pandemia y resguardo en los hogares, fueron asesinadas 2 mil 240 mujeres en el país, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Nuestra lucha no descansa ni en el confinamiento, y este septiembre fue conmovedor ver la toma de las instalaciones de la ex CNDH, que empezó en CDMX y continuó en otros estados de forma simbólica.
El encapsulamiento es una forma de detención arbitraria que busca el aislamiento de protestantes y pone en riesgo a cualquiera que queda dentro.
Al ser encapsuladas, las manifestantes fueron forzadas a permanecer juntas en un espacio reducido, incluso cuando las medidas sanitarias actuales recomiendan lo contrario.
Por eso afirmamos que las acciones no tuvieron intención de contención ni apertura al diálogo, sino ataques que también incluyeron violencia psicológica.
Nuestro país tiene un historial estigmatizante y sangriento contra la protesta. Pero sumando el contexto violento en el que vivimos, no nos cansamos de señalar que ocurren 10 asesinatos de mujeres al día.
Lo tenemos claro desde hace tiempo: la policía no nos cuida, ni nos cuidará por más capacitaciones que les obliguen a tomar.
Somos nosotras quienes nos organizamos, nos comunicamos, nos cuidamos, nos acuerpamos, cubrimos nuestro rostro, hacemos estrategias contra las agresiones, avisamos a una amiga cuando salimos, cuando llegamos a un lugar seguro, escribimos en el brazo nuestro nombre.
Vivir en México es un peligro, manifestarnos también lo es.
Las declaraciones de la Jefa de Gobierno
El gobierno de la Ciudad de México ha recurrido a la criminalización y minimización de las protestas. Lo que se traduce en gastar recursos y tiempo en perseguir, estigmatizar y reprimir a feministas en lugar de crear un entorno seguro para todas.
Desacreditan el movimiento feminista, sugiriendo que no somos más que un grupo manipulado e infiltrado, que lo que hacemos no lo hacemos por nosotras mismas, sino que hay alguien detrás, legitimando nuevamente el discurso patriarcal de que no somos capaces por nuestra cuenta.
Pero el feminismo no tiene unidad de medida y desvirtuar la demanda de las organizaciones feministas es negar el cambio estructural que este país necesita para acabar con las brechas de desigualdad, específicamente en los temas de género.
A los servidores públicos les toca trabajar en solucionar las demandas de la sociedad, no aumentar los discursos de odio contra un sector de la sociedad y con ello las violencias que se ejercen sobre este.
https://www.instagram.com/p/CFqR6vmjrh9/
La lucha sigue
Mientras tanto, no hay protocolos claros y respetados para la contención de las protestas, no hay un trabajo institucional interno que se aleje de la represión, violencia y corrupción, y mucho menos hay sanciones claras hacia elementos policiacos que nos han violentado.
Nos llaman violentas para justificar la incapacidad del gobierno de dar respuestas efectivas ante los problemas reales y concretos. Violencia la de los cuerpos policiacos, de las instituciones de impartición de justicia corrompidas.
También sus estrategias sin resultados, su discurso que polariza justificando la violencia contra las mujeres* y contra las feministas. Todo esto es violencia institucional.
Nuestras denuncias son políticas, pero están más allá de los partidos y más cercanas a la idea de que somos personas completas y capaces, solidarias, autónomas y sujetas de derechos.
Ante los ojos de personas incrédulas, indiferentes y sin empatía, seguimos fortaleciendo el movimiento feminista porque nuestro interés está con las mujeres* y nuestro trabajo sigue siendo necesario ante las deudas del estado.
*En este texto hablamos desde el “nosotras”, usando en ocasiones el término “mujeres*”, ambos con la intención de incluir las experiencias de las personas que se identifican y/o son identificadas como mujeres, lo cual incluye a hombres trans y personas no binarias
El erotismo y el feminismo no solo no son enemigos: son fuerzas que se complementan y que nos pueden ayudar a generar los cambios que queremos lograr para una sociedad más justa y más libre.
Me han dicho que soy una feminista contradictoria, una mujer inmoral y hasta cómplice del patriarcado porque apoyo el trabajo sexual, subo nudes y hablo de reggaetón.
Así que quiero hablar sobre el erotismo y el placer desde el feminismo negro. Quiero insistir en el potencial del cuerpo para sentir, resistir, luchar y transformar.
Mi sensualidad es ancestralidad. Mi cuerpo es resistencia y su movimiento es revolucionario. Lo erótico es poder, según Audre Lorde. Para Assata Shakur, la revolución es sexy. El gozo y el placer serán las armas más potentes.
Lo erótico es relativo al amor y al placer sexual. Etimológicamente, viene del vocablo griego eros: Eros, dios primordial que personifica el amor, la pasión y el sexo, la energía creativa y la armonía.
En sus textos, Audre Lorde habla sobre los usos del placer y lo erótico. El placer y el erotismo, para ella, son un poder profundamente femenino, con un gran valor espiritual, que escapa de las lógicas de la racionalidad. Una herramienta valiosísima para el autoconocimiento y la pura conciencia.
“Las mujeres son poderosas y peligrosas”: Audre Lorde
El sexismo se ha encargado de denostar y eliminar las expresiones eróticas de nuestras vidas. Pero la verdad es que lo erótico no se restringe a la cama, a la privacidad de la habitación o a la pareja.
Lo erótico puede encontrarse en cualquier actividad como escribir, bailar, cocinar, leer, hablar, tomar el sol…
Audre nos explica que esta es una sociedad antierótica que nos hizo creer que al ocultar nuestro erotismo somos más poderosas, más valientes y más fuertes. Sin embargo, para ella, las mujeres que conocemos el poder de lo erótico en nuestras vidas, somos libres:
«Lo erótico es un espacio entre la incipiente conciencia del propio ser y el caos de los sentimientos más fuertes. Es una sensación de satisfacción interior que siempre aspiramos a recuperar una vez que la hemos experimentado.»
Esto porque, después de vivir la plenitud de unos sentimientos tan profundos y experimentado su poder, por honestidad y respeto a nosotras mismas, ya no podemos exigirnos menos.
El efecto principal de vivir este sistema es que la vida pierde su valor erótico. O sea que lo psíquico, lo emocional y lo espiritual se le resta a lo cotidiano, y en consecuencia, tenemos trabajos que no disfrutamos, amistades que no queremos, relaciones en las que sufrimos, etcétera.
“Las mujeres somos poderosas y peligrosas” porque una vez que conectamos con el erotismo no volvemos a elegir los caminos culposos del sufrimiento y la represión, elegimos la libertad y el placer, lo que verdaderamente nos satisface.
Y esto es profundamente transformador no solo a niveles individuales sino también colectivos.
La revolución es sexy. La revolución es amor
La revolución es sexy porque estamos participando en la construcción de un mundo en el que nuestras relaciones son placenteras y deseadas. La revolución es sexy porque le habremos regresado a la vida la plenitud, el gozo y la satisfacción.
Sí, la revolución será violenta, porque implica la destrucción de las relaciones económicas capitalistas de producción y de la estructuración racializada del mundo: el fin de la explotación. Pero también será amorosa y sexy porque, como dice Assata Shakur, es transformación espiritual, de la conciencia, del alma.
Es respeto hacia los animales, las plantas, el agua, la tierra, hacia la gente de otras culturas, hacia las mujeres y las infancias.
Reclamo el poder de lo erótico en la vida porque es el derecho que tenemos a gozar de la vida aquí y ahora.
La vida no puede gozarse en una sociedad sexista, racista y antierótica. Necesitamos recuperar la conexión íntima con el placer para darnos cuenta que los sistemas de opresión no están diseñados para que vivamos plenas, alegres, satisfechas. ¡Abajo la opresión, arriba el placer!
En Bolivia, las mujeres embarazadas están teniendo dificultades para ser atendidas. En este contexto, las parteras son una alternativa en la pandemia.
Por: Philippa de Bossière
“Estas mamás que tienen Covid y están a punto de parir no van a encontrar profesionales que quieran atenderlas, aunque tengan todo el dinero del mundo”, me dice Anni Centellas por videollamada.
Anni es una doula, o acompañante para mujeres gestantes y recientes madres, que vive en La Paz, Bolivia. Ella me cuenta cómo han vivido la pandemia estas mamás.
Si bien ni siquiera los países de Europa o los EEUU han tenido una capacidad de respuesta frente a la pandemia de COVID-19, para Bolivia la situación sigue siendo devastadora.
Un informe recientemente publicado en elNew York Times sugiere que las consecuencias reales de la pandemia serán peores en este país que en las regiones más afectadas de España o Italia.
Las personas embarazadas: atrapadas entre varias crisis
Las mujeres y personas no binarias embarazadas en Bolivia están atrapadas en la intersección de una crisis de salud global y la inestabilidad política del gobierno de transición.
Enmarcada por el cierre de hospitales y una reducción de los servicios de salud básicos tanto en el ámbito privado como público, surge una doble historia para estas mujeres: una de abandono por parte del sistema y otra de creciente violencia obstétrica.
Este término se refiere a la amplia variedad de negligencias, intervenciones injustificadas o hasta abuso por parte del personal médico hacia mujeres en trabajo de parto.
A pesar de que el acceso a la atención médica está consagrado tanto en la Constitución Boliviana como en la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, las madres han estado luchando por acceder a controles médicos vitales o incluso a atención en el trabajo de parto.
Las pruebas de Covid-19 se han vuelto obligatorias antes de ingresar a los hospitales y muchas instituciones niegan el tratamiento a las personas que dan positivo por el virus. Aunque a principios de septiembre se habilitaron más hospitales para pacientes positivos en La Paz, la situación sigue grave para las mujeres en el resto del país.
Además, Anni nos cuenta: “Si eres atendida, vas a tener una césarea. No hay una opción hospitalaria que te permita tener un parto vaginal en estos momentos, es una situación muy terrible”.
Violencia obstétrica en Bolivia y Latam
La cesárea es una intervención quirúrgica que alumbra un bebé a través de una incisión al abdomen y el útero.La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dejado claro que es un procedimiento que solo debe considerarse en casos de emergencia médica y no debe exceder una tasa del 15% de nacimientos.
En Bolivia, la tasa de cesáreas se ha disparado. La gineco-obstetra Marie-Estelle Lecoña, también de La Paz, me confirmó que se ha convertido en la “primera opción en paciente COVID”, con lo que la tasa es del 90%.
Y hay más. Otros casos de violencia obstétrica que se han reportado con mayor frecuencia en los últimos meses incluyen prohibir a las mujeres tanto la compañía de un ser querido durante el parto como la lactancia de sus recién nacides o incluso cualquier contacto con sus bebés.
Esto no solo está ocurriendo en Bolivia. Reportes publicados por Democracia Abierta en los últimos meses han revelado un fuerte aumento en las quejas de violencia obstétrica en todo el continente de América Latina y el Caribe.
El saber ancestral
En este escenario, no debería sorprendernos que tanto las doulas como las parteras están reportando un repunte en el interés por el apoyo que ofrecen y por el parto en casa como alternativa a la sobremedicalización del parto o la falta por completo de respuesta médica.
Mientras que la institución médica occidental moderna y patriarcal se muestra menos que inadecuada en su trato a las madres, los saberes ancestrales del territorio boliviano están experimentando un renacimiento en su llamado por respetar lo sagrado que consideran el parto.
Bolivia no cuenta con una ley en contra de la violencia obstétrica (como sí existen en otros países de la región), pero tiene la Ley 348 de 2013.
Esta ley ‘Para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia’, pretende amparar los derechos reproductivos, protegiendo a las mujeres de cualquier violencia ejecutada dentro de los establecimientos de salud.
Por otro lado, también en 2013, el gobierno de Evo Morales promulgó la Ley 459 de ‘Medicina Tradicional Ancestral Boliviana’. Esta busca fomentar un proceso de interculturalidad entre el “modelo hegemónico” de salud y “el modelo subordinado y alternativo (tradicional)” basado en los saberes ancestrales de las 37 comunidades indígenas y afrodescendientes del territorio Boliviano.
Es gracias a este proceso que estos saberes han sido incorporados en el marco legal y que actualmente operan en Bolivia más de 350 parteras legalmente reconocidas.
Las doulas y la tecnología
A través de una combinación de cursos en línea, clases por Zoom, grupos de apoyo en WhatsApp y otros medios adaptados al COVID, el enfoque principal de las doulas con las que hablé es fomentar la confianza de las mujeres y ayudarlas “conectarse con su fisiología natural y normal para dar a luz”.
Así nos lo explica Magena Badani, profesora de yoga prenatal por 20 años y doula certificada por 3 años en Cochabamba. Es precisamente esta capacidad de manejar las redes sociales y las plataformas online lo que hace que Magena, Anni y sus colegas del doulaje sean un importante punto de partida entre las personas a las que apoyan y las parteras mayores, indígenas o que viven en lugares más remotos.
Anni comenta que “es como un sueño” ver cómo ha subido la demanda para parteras últimamente. Comparte sus esperanzas que, como consecuencia del fracaso del sistema médico hegemónico frente a la pandemia, podría surgir una “revalorización de nuestras parteras”.
Sin embargo, también tiene “sentimientos encontrados” porque “no todas van a poder acceder a esto. No hay muchas parteras que estén dispuestas o disponibles para atender tantos partos que son rechazados por el sistema hospitalario.”
Carla Eslava, una partera originalmente de Perú y Cecilia Milligan, doula boliviana, han sido testigos de cambios importantes en este sentido a lo largo de los años.
Ambas viven y trabajan en Samaipata, un pueblito de estilo colonial ubicado en lo alto de exuberantes colinas y montañas subtropicales, a unos 120 kilómetros de la ciudad principal de Santa Cruz.
Carla se convirtió en partera cuando no encontró a una para el nacimiento de su segunda hija, porque antes de la ley 459 eran más estigmatizadas.
Decidida a tener su parto en casa, Carla dio a luz con la ayuda de Johanna Rojas, una argentina que había dado a luz ella sola, en las montañas que rodean al pueblo.
Lo que comenzó para Carla y Joa como apoyo mutuo, se extendió a un grupo muy unido de amigas y luego comenzó a ser noticia más allá de Samaipata. Viajeras embarazadas que llegaban de todo el mundo a pedir su apoyo.
Con la crisis de Covid, está llegando otro público: “ya no son solo las chicas viajeras, está llegando gente de Santa Cruz y del pueblo también”.
Para Carla y Cecilia hacer llegar a la comunidad local quechuahablante es una meta importantísima:
“Son las que más sufren violencia obstétrica. Están más expuestas a eso. Nuestra idea no es llegar solamente a gente extranjera que venga y pueda pagarse una cabaña, sino que también se animen las chicas del pueblo a parir en casa como han parido sus mamás”, comparte Ceci.
La sabiduría ancestral
Vivian Camacho conoce muy bien la discriminación y la resistencia de las comunidades de Abya Yala.
Vivi, como la conocen cariñosamente sus amigues, es una partera y cirujana quechua. Desde hace más de 10 años se dedica al tema de la interculturalidad de la salud y sabe que estos problemas no son nuevos.
“En relación a la pandemia queda evidente que es gracias a nuestra medicina ancestral que las comunidades se están cuidando. Nuestras mamaparteras están presentes. Es gracias a ellas que hemos seguido naciendo pese a tiempos de racismo, de liberalismo, de Plan Cóndor [la campaña militar de represión de los 1970s], y ahora en este tiempo del golpe [de Estado en Bolivia], seguimos adelante.”
Evidentemente, las parteras de Bolivia y la sabiduría ancestral con la que trabajan se presentan más claramente que nunca como una alternativa vital a un sistema que está fallando – y ha estado fallando durante mucho tiempo – a las mujeres y personas no binarias.
Esta revalorización ofrece esperanzas al movimiento por el parto humanizado en Bolivia, pero Vivi advierte sobre el riesgo de cooptación o apropiación cultural de esta medicina ancestral:
“Lo que necesitamos trabajar es que este conocimiento sea del pueblo para el pueblo, que evite la mercantilización y el extractivismo cognitivo”, me dice.
Mafalda, la creación más famosa de Quino, nos marcó la vida a muchas. Esta es una despedida y una reflexión sobre cómo un personaje de tiras cómicas puede formarnos.
Era un libro gris enorme, forrado con plástico. En la primera página decía el nombre de una de mis tías, pero desde que tengo memoria vivía en mi casa. El robo y contrabando de libros es un deporte familiar.
La portada decía 10 años con Mafalda y lo leí de distintas maneras con el paso del tiempo. Primero solo porque eran dibujitos. Después en las noches, cuando mi ansiedad preadolescente no me dejaba dormir. Poco a poco fui entendiendo más. Un día, por fin, me reí con la línea “no menciones Vietnam enfrente de Nixon”. Así me hice fan de Mafalda, y de Quino, su creador.
Tengo muy vivo el recuerdo de un descanso en la prepa, sentada en círculo con mis amigues, compartiendo nuestras tiras favoritas. Alguien puso los ojos en blanco y sugirió, yaporfavor, un cambio de tema. Y sí, probablemente hay pocas cosas más aburridas que describir una tira cómica, pero es que no podíamos parar.
Hoy, cuando me enteré de la muerte de Quino a los 88 años, me di cuenta de que este monero argentino a quien nunca conocí influyó muchísimo en mis creencias políticas.
La política es algo que se vive y se discute con amigues, aunque no estemos de acuerdo. O precisamente cuando no estamos de acuerdo. El gobierno es una institución que se cuestiona siempre. No olvides mirar hacia el sur. La solidaridad con la clase trabajadora es indispensable.
Pienso también en todas esas tiras en las que Mafalda juzga o cuestiona a su madre por dedicarse a los cuidados y no ejercer una profesión. Quino siempre supo hacernos ver que era la niña la que estaba equivocada, que las mamás son personas con sueños, ideas y un pasado que sus hijes no alcanzamos a vislumbrar. (¿O yo lo leo así ahora? Es lo bueno de las tiras cómicas, siguen cambiando aunque no tengan movimiento).
Quizá ahora que murió su creador y que ya no son 10 años con Mafalda, sino 36, por fin se acaba la infancia.
Ni ella ni yo somos ya niñas que nos rebelamos ante las decisiones de nuestras madres y esperamos que alguna persona adulta nos arregle el mundo.
Armadas con todo lo que nos dio, y con lo que recogimos en el camino, ya podemos ser nosotras las creadoras y las reconstructoras. Podemos usar todo lo que imaginamos durante todos estos años, al leer una y otra vez las mismas tiras y no parar el mundo porque nos queremos bajar, sino estar en él, con todo lo doloroso y todo lo bello.
Vimos la película Enola Holmes, de Netflix, y nos hizo reflexionar sobre cómo se presentan las historias de mujeres en el cine: ¿todo el cine sobre mujeres tiene que representar a feministas?
Una Navidad de mi adolescencia pedí un boxset de todas las historias de Sherlock Holmes. Esa es la clase de persona súper cool que soy.
La época en la que transcurren las aventuras del detective creado por Conan Doyle es súper interesante. Al final del periodo victoriano en Reino Unido (o sea, la última décadas del siglo XIX y las primeras del XX), el Imperio británico estaba vivo y bien, las mujeres comenzaban a organizarse por su derecho al voto y la droga de la que tenías que cuidar era el opio.
¿Y qué estaban haciendo las mujeres en ese entonces? Si te quieres enterar a través de las aventuras de Sherlock, no vas a llegar muy lejos. Está Irene Adler, quien lo venció, pero por lo general estas historias se apegan al orden social y a los roles establecidos.
La pregunta que se hace Enola Holmes, la serie de libros creada por Nancy Springer y la película basada en ellos es ¿qué hubiera pasado con una hermana menor del detective? Sería tan inteligente como él y su hermano Mycroft, así que sería una adolescente incapaz de amoldarse a lo que pide de ella la sociedad.
En la película, este punto es subrayado hasta la saciedad. Enola “no es como todas las chicas”. No sabe coser, sabe pelear. Su mamá es sufragista. Se viste con ropa masculina en múltiples ocasiones. Odia los corsés. Los hombres no la entienden y las otras mujeres la oprimen.
Es decir, Enola es más una chica feminista de 16 años como Millie Bobby Brown, la protagonista y productora, que una mujer de su tiempo en constante lucha con lo que se pide de ella.
Y está bien: si los hombres han tenido héroes “históricos” cuyos valores representan el momento en el que se produjo la historia, nosotras también podemos.
Sin embargo, no dejo de pensar en lo que perdemos al no consumir más historias de mujeres acerca de mujeres. Quiero saber cómo eran en la época victoriana y en todas las épocas, aunque eso no las haga feministas perfectas. También quiero que sean dirigidas y escritas por mujeres.
Enola Holmes sí tiene como productora a Millie y se basa en las novelas de Springer, pero Harry Bradbeer dirige un guion de Jack Thorne. No he leído los libros, pero esta visión de una joven rebelde, contestona y siempre hermosa es muy común cuando creadores hombres tratan de imaginar a una feminista perfecta.
Sé que es imposible hacer productos culturales históricos sin verlos desde nuestra perspectiva actual, pero me gustaría ver más ejemplos de esa imaginación. Para mí, las películas producidas por grandes estudios por definición no pueden ser feministas, pero sí pueden abrir un espacio a más voces y puntos de vista.
Pueden mostrarnos cómo era la vida hace 150 años sin diálogos acartonados sobre el poco poder de las mujeres. Pueden dejar que las jóvenes se hagan sus propias ideas sin tener un guion obvio y redundante.