Por desgracia, muchas cosas a las que llamamos «malas experiencias» en realidad son agresiones sexuales graves. Con todas sus letras: son violación.
En su viñeta por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Dersdepanian nos recuerda que el que sean muy comunes no hace que estas situaciones estén bien.
Quienes las viven no tienen que denunciar ni señalar públicamente a la persona responsable, si no quieren, pero desde Malvestida les recordamos que crear redes entre nosotras o hablar con expertas puede ser muy importante en el proceso para sanar.
Como parte de nuestra campaña #NosotrasNosCuidamos, en colaboración con Intersecta, hablamos de la historia legal de la violencia de género contra las mujeres, así como lo que nos dicen los datos más recientes.
Por: Estefanía Vela Barba. Estefanía es parte de Intersecta, una organización feminista que se dedica a la promoción de políticas públicas para la igualdad.
Esta semana es súper común escuchar afirmaciones como “la violencia no tiene género”, “los hombres son igual o más violentados que las mujeres” y “las mujeres también ejercen violencia”.
Y sí, en un país tan violento como México, ¿por qué el 25 de noviembre nos concentramos específicamente en la eliminación de la violencia contra la mujer?
De eso queremos hablar hoy, de cómo tanto la historia jurídica como los datos que existen en nuestro país pueden responder a esta pregunta.
Las violencias son complejas, y seguro de nuestra respuesta se generarán otras preguntas, pero con estos argumentos esperamos dejar claro el por qué de este día (y otros esfuerzos similares).
I. ¿Violencia de género contra las mujeres?
El nombre oficial de la fecha conmemorativa es Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, pero en realidad el día está dedicado a la violencia “basada en el género”. Aquí te contamos un poco de la historia del día y por qué recuerda a las hermanas Mirabal, activistas contra el régimen de Trujillo en República Dominicana.
O sea que es una violencia que no puede desvincularse de la discriminación: es a la vez su manifestación y un mecanismo a través del cual se perpetúa.
Un paseo por la historia del derecho en México
Para entender mejor la relación entre violencia y discriminación ayuda analizar la historia del derecho. En México, como en otros países, el sexo con el que nacían las personas era considerado un elemento indispensable de clasificación social, que fijaba el lugar que las personas ocupaban en sus familias y en la sociedad.
Este régimen se sustentaba en la idea de que “los hombres” y “las mujeres” tenían “dotes sexuales” que determinaban sus capacidades y, por lo tanto, sus funciones, sus derechos y sus obligaciones. El papel del derecho era reconocer y, a su vez, prescribir este orden.
El matrimonio
La manera en la que estaba regulado el matrimonio es el ejemplo más claro de esta lógica. Dadas las diferencias “naturales” entre hombres y mujeres, según la ley, les correspondían roles distintos.
El Código Civil de 1870, decía que el “marido [debía] dar alimentos á la mujer” y debía protegerla también. Además, era el “administrador legítimo de todos los bienes del matrimonio” y el “representante legítimo de su mujer”.
La esposa, por su lado, estaba, “obligada á seguir á su marido” y a “obedecer a aquel, así en lo doméstico, como en la educación de los hijos y en la administración de los bienes”. Ella no podía “sin licencia ó poder de su marido, adquirir por título oneroso ó lucrativo; enajenar sus bienes, ni obligarse”.
Y hablando de eso, ¿qué decía el derecho sobre esta violencia? Las reglas eran, digamos… problemáticas.
Violencia sexual en el matrimonio
Por ejemplo: se consideraba que, jurídicamente, no podía existir la violación “entre cónyuges”. ¿Por qué? Porque si el matrimonio era para la reproducción, al casarse las parejas adquirían el derecho y la obligación de procrear. Esto era conocido como el “débito carnal”.
Desde esta lógica, la violación al interior del matrimonio —y esto lo afirmó explícitamente la Suprema Corte de Justicia de la Nación en 1994— era, más bien, el “ejercicio de un derecho”.
Claro que esto tiene terribles consecuencias. Según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH 2016), el número de mujeres que reportaron alguna vez en su vida haber sufrido una violación o un intento de violación en sus relaciones de pareja (2.3 millones, aproximadamente) sobrepasan a las que reportaron haber sufrido una violación en el “ámbito comunitario” (693 mil aproximadamente).
Hasta 2005, (sí, leíste bien, 2005) cuando la Corte por fin abandonó esta postura, toda esta violencia que vivieron 2.3 millones de mujeres, ni siquiera existiría en lo jurídico.
Derecho de corrección y maltrato
Siguiendo con los ejemplos, hablemos de otro tipo de maltratos. Según las normas civiles, las parejas no debían cometer actos de “sevicia” (de “crueldad excesiva”) el uno contra la otra, y viceversa. Cometer estos actos era una causal para el divorcio.
Suena bien, pero era difícil denunciar esta violencia por varias razones, como que el marido tenía el “derecho de corrección” sobre «su» mujer. Como dice la historiadora Ana Lidia García Peña, durante el siglo XIX nunca estuvo muy claro dónde terminaba la “corrección” y empezaba el maltrato.
Además, ¿qué es la crueldad excesiva? García Peña dice que se dividía entre “actos atroces” (maltratos no muy frecuentes, pero sí muy violentos) y “odio cotidiano” (mucha frecuencia pero menor violencia en el maltrato). En cualquier escenario, para considerar que el deber de respeto se rompía tenía que llegarse a extremos.
Por último: en este contexto se asumía que a las esposas les tocaba, de cualquier manera, tratar a los esposos “con la delicadeza de quien no quiere exasperar la parte brusca, irritable y dura de sí mismo” (como rezaba la Epístola de Melchor Ocampo).
La responsabilidad de no “alterar” la armonía del hogar recaía en las mujeres. Los casos en los que se culpa a ellas de ser quienes provocan a los hombres —“bruscos” que son, “irritables” que son, “duros” que son— persisten hasta el día de hoy.
Y el feminicidio…
Y si hablamos de asesinatos de mujeres en el contexto del matrimonio, las cosas no mejoran. Por ejemplo, el adulterio era tanto causa de divorcio como delito en sí mismo. García Peña también cuenta que, para las mujeres, cualquier infidelidad (o incluso la posibilidad de una), era causa de encierro. Por supuesto, no era el caso para los hombres.
Además, conforme a los códigos penales, si los maridos lesionaban o incluso mataban a sus esposas con el pretexto de su infidelidad, la pena de cárcel se les reducía, bajo la lógica de que se trataba de una reacción “entendible”.
La idea de que hay asesinatos que ameritan nuestra compasión continúa hoy, bajo el argumento de que fueron cometidos en un estado de “emoción violenta”.
Fue apenas hasta el año pasado que la Suprema Corte tuvo que acotar el significado de este concepto para afirmar que no: no justifica el asesinato de ninguna mujer.
Los datos actuales
Más allá de la historia jurídica, los datos muestran que el género es sistemáticamente un factor que distribuye riesgos.
Analicemos los homicidios. Es cierto, como se señala una y otra vez, que 9 de cada 10 víctimas en México son hombres. Pero el trabajo de las feministas nunca ha consistido en negar esta realidad, sino en señalar que esta forma específica de violencia se manifiesta, a veces, de maneras distintas y tiene explicaciones distintas para hombres y mujeres.
Los datos muestran que tienen, en parte, razón.
Quiénes mueren por homicidio y en dónde
Si tomamos los homicidios ocurridos en México entre 1998 y 2019, con base en los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), podemos ver que, es mucho más común para las mujeres ser asesinadas en casa, que para los hombres.
Con este periodo como referencia, podemos ver que mientras que 1 de cada 3 mujeres asesinadas fue privada de su vida en la casa, en hombres solo 1 de cada 10 murió en estas circunstancias. Matan más hombres. Sí. Matan, en total, a más hombres en las casas. Sí. Pero cuando matan a las mujeres, es más común que las maten en la casa. En proporción, para las mujeres hay mayor riesgo de ser asesinadas en casa que para los hombres.
La poca información que se recoge en el país muestra que también es más común para las mujeres ser asesinadas en un contexto de violencia familiar, que para los hombres. Y que, cuando esto ocurre, es más frecuente que la pareja o expareja sea la responsable, en el caso de las mujeres.
Para los hombres, cuando se registra la presunta participación de un familiar en su homicidio, aparecen, más bien, los padres, tíos, sobrinos y hermanos.
Cómo nos matan
Las diferencias no acaban ahí: es mucho más común para las mujeres ser asesinadas por asfixia. Mientras que el 17% de las mujeres asesinadas murió de esta forma, solo el 6.2% de los homicidios de hombres cae en este supuesto.
También es un poco más común para las mujeres ser asesinadas con armas blancas que para los hombres (17.6% vs. 14.6%). Y lo mismo puede verse para los homicidios por envenenamiento (0.7% vs.0.2%) y los que son resultado del abuso de la fuerza corporal (0.9% vs. 0.7%).
De los poquísimos casos de homicidios que son resultado de una agresión sexual —una violación tan terrible que causa la muerte de la persona—, el 84% de las víctimas fueron mujeres.
Que nos puedan, en abstracto, matar igual, no significa que en los hechos ello ocurra. El género es, constantemente, un factor que afecta a quién, cómo, dónde y por qué matan a las personas.
Lo mismo puede decirse respecto de otras formas de violencia. Por ejemplo: año tras año, la (ENVIPE) muestra que, de cada 10 víctimas de violación, 8 son mujeres y que, de cada 10 víctimas de “otros delitos sexuales” —hostigamiento, exhibicionismo, tocamientos indeseados e intentos de violación— 9 son mujeres.
La violencia en la familia
La Encuesta Nacional de Seguridad Pública (ENSU), también gestionada por el INEGI, muestra, por otra parte, disparidades importantes respecto de la violencia “en el entorno familiar”. Según los datos publicados recientemente, durante enero y septiembre de 2020, de las personas mayores de 18 años que vivieron esta violencia, el 64.2% de las víctimas fueron mujeres y el 35.8% fueron hombres.
De las seis manifestaciones de esta violencia que registra el INEGI: las mujeres fueron el 66.3% de las personas que recibieron ofensas y humillaciones; el 61.8% de quienes fueron amenazadas con ser expulsadas o fueron expulsadas de sus casas; el 60.8% de quienes fueron golpeadas o agredidas físicamente (con pellizcos, empujones, jaloneos, bofetadas, golpeadas, etc.); el 84.3% de quienes fueron abusadas sexualmente. Finalmente, fueron el 86.4% de quienes sufrieron una violación o un intento de violación.
La única violencia en el entorno familiar, según la ENSU, en la que los hombres fueron la mayoría de las víctimas (representando al 52.7%) es la relacionada con ataques de cuchillo o armas de fuego, si bien hay que reconocer que incluso aquí la diferencia es mínima (apenas de 5.4 puntos).
Las políticas públicas que necesitamos
Como puede verse, los datos muestran que sistemáticamente hay violencias que afectan más a las mujeres que a los hombres (y viceversa). Ellas están expuestas, desproporcionadamente, a la violencia sexual y a la violencia familiar. Estas diferencias, de nuevo, se manifiestan incluso en los homicidios (el concepto de feminicidio, por cierto, pretende reflejar esta realidad).
Considerando la historia (incluida la que mencionamos previamente), esto no es fortuito y revela precisamente por qué las feministas insisten tanto en vincular a estas violencias con el machismo.
Si los espacios, las formas y las causas de las violencias que desproporcionadamente afectan a las mujeres difieren a las de los hombres, de ello se deriva que requieren intervenciones —políticas e instituciones— distintas para reducirlas.
Parte del trabajo que han hecho las feministas en las últimas décadas es revelar cómo muchas de las políticas e instituciones diseñadas para supuestamente combatir las violencias que viven las personas no estaban pensadas para lidiar con las que afectan desproporcionadamente a las mujeres.
Incluso algo tan pretendidamente universal como los derechos humanos, han estado pensados para lidiar con ciertas amenazas (las que afectan más a hombres), más que otras (las que afectan más a las mujeres), según juristas como Catharine MacKinnon.
De ahí también el enorme esfuerzo de años recientes enfocados ya sea en corregir la manera en la que operan las políticas e instituciones o en diseñar nuevas formas de intervención para efectivamente lidiar con el problema de la “violencia de género” que afecta desproporcionadamente a las mujeres.
Señalar las diferencias de género que existen en relación con la violencia es fundamental. Pero por supuesto que es insuficiente si queremos entender la violencia plenamente e incluso si queremos entender las violencias que viven las mismas mujeres.
En el caso de México, hay que decir que el racismo es tan invisible que, con contadas excepciones, no ha habido un esfuerzo sistemático por dar cuenta de la realidad de las mujeres indígenas, mujeres afro y mujeres morenas, ni las diversas manifestaciones de las violencias que viven.
Gracias a esta exclusión estadística, si quisiéramos responder la pregunta de cuántas mujeres indígenas han sido asesinadas en el país, la respuesta más honesta es: no lo sabemos porque no se registra adecuadamente.
La discapacidad
Lo mismo ocurre con mujeres que viven con una discapacidad. En la ENDIREH se excluye de la entrevista a las mujeres que no pueden “oír y/o hablar” o que son “enfermas mentales” (¡!).
Los registros de homicidios en el país, por otra parte, simplemente no exigen que se investigue si las víctimas tenían o no una discapacidad.
La identidad de género y orientación sexual
También se pueden contar con los dedos los instrumentos que el Estado ha diseñado y aplicado para dar cuenta de las vidas y de los obstáculos que enfrentan las mujeres lesbianas, bisexuales y trans.
Como ocurre en muchos casos, de no ser por el esfuerzo de colectivas, organizaciones e instituciones académicas las violencias que vivimos serían, también, invisibles.
Aunque es mucho lo que nos falta por saber sobre las diferencias en el impacto de las violencias en México, lo que sí sabemos es que, además del género, la geografía y la clase son clave.
La crisis de los asesinatos, después de todo, no ha afectado a todas las entidades federativas por igual. Vaya: ni siquiera dentro de los estados es pareja.
También sabemos que desproporcionadamente ha afectado a hombres y mujeres sin acceso a seguridad social y sin acceso pleno a la educación, que son dos indicadores de desigualdad económica.
Por ejemplo: en el 2015, el 15% de las mujeres no tenían derechohabiencia, algo que contrasta con el hecho de que, de las mujeres que fueron asesinadas, el 26.4% no tenían este derecho garantizado.
No todas enfrentamos el mismo riesgo de ser privadas de la vida. Esto es cierto y es fundamental reconocerlo especialmente en el marco del 25 de noviembre.
III. Las luchas en común entre hombres y mujeres
Decir que el género es un factor clave para entender las violencias no significa que la violencia que viven los hombres, toda, es de Marte y la violencia que viven las mujeres, toda, es de Venus. Existen similitudes en algunas violencias que experimentan en el país.
Hay delitos que tienen un impacto muy similar entre hombres y mujeres, como es el caso del robo o de la extorsión. Según la ENVIPE, son también los más comunes, o sea que afectan a más hombres y a más mujeres.
El papel de la “guerra contra las drogas”
También es cierto que, desde que se intensificó la llamada “Guerra contra las drogas”, en la presidencia de Felipe Calderón, los hombres y las mujeres han padecido riesgos cada vez más similares frente a la violencia armada, como bien señala el informeClaves para entender y prevenir los asesinatos de mujeres en México.
La brecha de género en homicidios perpetrados con armas de fuego se ha ido cerrando. Hoy, 7 de cada 10 asesinatos de hombres se realizan con arma de fuego y también 6 de cada 10 asesinatos de mujeres. Esto significa que, si queremos reducir los homicidios, una lucha en común es la exigencia por el control de armas.
Como muestra el informeLas dos guerras, lo mismo puede decirse de la militarización de la seguridad: esta ha implicado un riesgo no solo para los hombres, sino para las mujeres también. Esto se traduce en que ambos podrían unirse en la lucha por un modelo de seguridad distinto, que efectivamente garantice la paz.
El género sí importa… hasta para los hombres
Más allá de que existen violencias que afectan de forma similar a hombres y mujeres, quizá el punto en común más obvio es que el género es relevante tanto para hombres como para mujeres. Si los hombres representan casi 9 de cada 10 víctimas de homicidio, por supuesto que la masculinidad es algo a interrogar.
La masculinidad, más aún, importa no solo porque hay violencias que afectan más a hombres que a mujeres sino porque quienes sistemáticamente más agreden son los hombres.
Para dimensionarlo: año tras año la ENVIPE muestra que, cuando las víctimas de un delito pudieron ver quiénes las agredieron, en 9 de cada 10 casos, los agresores fueron exclusivamente hombres. Esto es cierto cuando las víctimas son mujeres y también es cierto cuando las víctimas son hombres.
Incluso, de los hombres que reportaron ser víctimas de violencia sexual, según la ENVIPE, la mayoría de sus agresores fueron… otros hombres.
El papel central que juega la masculinidad en la violencia es un punto sobre el que muchas feministas han insistido durante décadas. La cosa es tomarse en serio las implicaciones de esta realidad y no solo usarla para descalificar la violencia de género que viven las mujeres. Esta existe —persiste, a pesar de todo— y se tiene que afrontar.
En colaboración con YOTELCO+, una app de conectividad y contenido, creamos la serie web «Querida Vulva», en la que tenemos conversaciones profundas, informativas y con cero pena sobre el poder de la masturbación.
Hay pocas cosas que nos emocionen más que hablar de nuestros cuerpos y entenderlos cada vez más. Nos parece que es un deber ético, un compromiso colectivo y sobre todo una herramienta para el autoconocimiento y el placer.
O sea, en resumen: amamos hablar sobre nuestras vulvas y conocer a personas que están trabajando para que ya no sean un tema tabú, sino un símbolo de todo lo bello (y lo vello) de la vida.
Por eso nos unimos a YOTELCO+, una compañía telefónica súper innovadora que también es una plataforma de contenido, y creamos “Querida Vulva”, una serie web de seis capítulos en la que abordamos temas relacionados al autoerotismo, los juguetes sexuales, formas de estimulación y cómo reivindicar nuestro placer.
Ya sabes, todos esos temas que nos apasionan, explicados por personas increíbles y expertas. ¡Woooooooooooooooohhhhooo! 🔥
Don Anahí en «Querida vulva» |Top: Superstición. Camisa: Daniela G. Sendra. Traje: Alin Jotar. Botas: Ant. | Pieza de PJ Romer | Foto. Diana Caballero
¿De qué vamos a hablar en «Querida Vulva»?
Les invitades de la primera temporada son personas maravillosas que a través de su experiencia personal y profesional exploran el placer y reivindican sus cuerpos. Además de que conocerás algunas piezas de la artista PJ Romer creadora del «Vulvart».
Iraís Bermejo en «Querida vulva» | Mangas: Guzav. Top: Ojo Sagrado. Pantalón: Daniela G. Sendra. Cinturón verde: Minena | Foto. Diana Caballero
Te va a encantar el capítulo de Iraís Bermejo, quien nos cuenta algunas maneras de combinar el autoconocimiento y la sexualidad usando el CBD y la marihuana.
Alicia Malicia en «Querida vulva» | Saco: Alin Jotar. Botas: Bimba y Lola |Foto. Diana Caballero
Por otro lado, Alicia Malicia nos va a contar TO-DO sobre los juguetes sexuales. Sí, porque este mundo es mucho más variado de lo que te imaginas en formas, tamaños y texturas. Con toda esta info, seguro encontrarás uno para probar.
Para contiunar nuestro placentero recorrido, la sexóloga y periodista Alexa Castillo nos hablará sobre algunos prejuicios sociales que nos impiden conectar con nuestro placer y qué podemos hacer para reapropiarnos de nuestras vulvas y orgasmos.
Alexa Castillo en «Querida vulva» |Súeter: Bimba y Lola. Blusa: H&M. Saco: Alin Jotar. Botas: Ant. | Foto. Diana Caballero
Y el quinto jueves seguimos la exploración con Don Anahí, con el siempre interesante y misterioso tema de la eyaculación.
No solo las mujeres tenemos vulva. De eso se trata el sexto capítulo, con Gorga, quien nos comparte cómo él ha encontrado una nueva relación con su sexualidad y su vulva después de comenzar su transición.
Gorga en «Querida vulva» |Súeter: H&M. Chaleco y pantalón: R cano. Botas: Ant. | Foto. Diana Caballero
¿Dónde puedes ver “Querida Vulva”?
Puedes encontrar “Querida Vulva” cada jueves en la app de YOTELCO+ (aquí la puedes descargar para iOS y Google Play).
Además de nuestra serie, puedes encontrar música, juegos y películas. Ah, y también es una empresa de telefonía móvil que funciona con prepago y tiene muy buenas tarifas.
Esperamos que nos acompañes a través de la app de YOTELCO+ a platicar con nuestras queridísimas vulvas y con todas estas talentosas personas que nos compartieron sus experiencias y conocimientos.
¡Gracias totales a todo el crew tan chido que hizo posible esta primera temporada de «Querida vulva»!
Como parte de nuestra alianza con Dove y Refinery29, cinco mujeres nos cuentan cómo compaginan sus profesiones como lingüista, chef, soprano, fotógrafa y estudiante, con el trabajo en su comunidad y la lucha constante por preservar sus lenguas y territorios.
En Malvestida, como parte de nuestra alianza con Dove y Refinery29, platicamos con Yásnaya Aguilar, Claudia Ruiz, María Reyna, Citlali Fabián y Rosa Cruz para conocer más sobre su trabajo, de cómo se relacionan con sus identidades, ayuujk, maya y yalálag y cómo construyen su autoestima.
Ellas trabajan desde la gastronomía, el activismo, las artes y las ciencias. Son parte de comunidades que luchan para no perder sus lenguas, para reconocer sus raíces en territorios que a veces les son negados y también para acabar con estereotipos.
Yásnaya Elena Aguilar: por la recuperación de las lenguas y de las personas
Yásnaya Elena Aguilar es originaria de Ayutla Mixe, en la sierra norte de Oaxaca. Ella es una escritora y lingüista ayuujk que se convirtió en activista cuando se dio cuenta de que hay una violencia sostenida que está erradicando las lenguas.
“Las lenguas se pierden porque hay una violación sistemática de los derechos humanos y lingüísticos de las personas que las hablan. Me di cuenta que no sólo debía verlo desde el punto de vista lingüístico, sino desde lo social y político”, nos cuenta Yásnaya.
Para ella, es muy importante tener libros en diversas lenguas, ya que todas las personas deberían tener el derecho de encontrar información en su propio idioma. Es una parte vital de la construcción de la autoestima y la pertenencia.
Trabajar desde adentro hacia afuera
Los textos de Yásnaya son publicados en medios nacionales y es muy querida en redes sociales. Nos cuenta que ha sido una sorpresa que sus ensayos aparezcan en medios en donde antes no se les daba espacio a voces como la suya, pues pensaba que esos temas le interesan a muy poca gente
“Agradezco esos espacios porque me dan oportunidad para interlocutar, aunque trato que una gran parte de mi trabajo sea más bien hacia adentro de mi comunidad”, nos explica.
Cuando le pedimos que mencione a mujeres que la han inspirado o han sido ejemplos, nos habla precisamente de su comunidad: de su abuela, su madre y quienes han trabajado para que las mujeres puedan participar activamente en sus asambleas y en sus sistemas de autogobierno.
¿Qué sigue?
El objetivo actual de Yásnaya es lograr combinar, más y mejor, el trabajo en el campo y el trabajo de la escritura. Y en cuanto al activismo, tener más herramientas para evitar que la lengua se pierda en las comunidades mixes.
Claudia Ruiz: resignificar la cocina tradicional
“Si quieres cocinar entonces quédate aquí en la casa y yo te pago, porque no vamos a gastar en una carrera que es muy fácil”. Eso le dijo a Claudia Ruiz su padre cuando ella le dijo que quería estudiar gastronomía.
La chef maya tsotsil, originaria de Saclamantón, en Chiapas, eventualmente pudo estudiar: su mamá le dijo que la única herencia que podía dejarle era el estudio, aunque Claudia comenta que, por lo general, en su comunidad las mujeres no tienen oportunidad de elegir.
Después de esa lucha vino otra, la de probar su capacidad como una chef que regresa a sus raíces con su cocina, a través de su restaurante, Kokono.
Crear comunidad
“Quiero enseñarle a estos cocineros machistas, que no aceptan que las mujeres tenemos las habilidades y las capacidades para llevar una cocina, que sí podemos hacerlo”, nos cuenta.
Entre sus inspiraciones para lograrlo están su madre, a quien describe como una guerrera, y también Abigail Mendoza, cocinera tradicional mexicana originaria de Teotitlán del Valle, Oaxaca, y cofundadora del restaurante Tlamanalli: “Ver cómo se aferra a su cultura es muy inspirador para mí”.
Por eso, Claudia tiene como objetivo que la gente descubra que la gastronomía de su comunidad tiene mucho sabor y que representa las tradiciones y creencias de los pueblos originarios.
Para ella, Kokono no sólo es un restaurante, sino una comunidad: “Habla de cultura, de tradiciones, de mujeres empoderadas. Habla de indígenas que empiezan a tener valor frente a una sociedad que nos hace menos”.
María Reyna: la guía de su voz interior
El consejo de María Reyna para las niñas que quieren ser cantantes de ópera es :“Haz lo que tengas que hacer, pero persigue tus sueños”.
María nació en Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca, y es una cantante de ópera que interpreta obras en mixteco, zapoteco, náhuatl y otras lenguas rarámuris, además de su lengua originaria: el mixe, que en 2010 registraba a 136,736 hablantes distribuidos en seis variantes.
Para la soprano, permanecer en la industria musical y ser una de las voces de las mujeres indígenas a través del canto no ha sido nada fácil. Ella ha tenido que forjar poco a poco su autoestima, y lo que le ha ayudado es conocer sus raíces y su comunidad, estar orgullosa de hablar una lengua indígena:
“Al principio no aceptaban en el medio a mujeres indígenas: tenías que ser rubia, tenías que ser alta, y yo no cuento con ese físico. Soy una mujer que mide 1.44 y soy morena, siempre orgullosa de ser de Tlahuitoltepec”, nos cuenta.
Una definición personal de éxito
Desde hace unos meses, María Reyna regresó a Santa María Tlahuitoltepec. Ahí volvió a tener en claro que para ella el éxito significa trabajo cotidiano.
“Creo que aquí el secreto del éxito es nunca dejar de hacer, nunca dejar de aprender y también ser agradecida con las personas que han estado conmigo todos estos años, mi familia, mi madre que es motor de todo lo que he hecho”.
En su camino para dedicarse al canto, el primer obstáculo con el que María Reyna se enfrentó fue ella misma, pero también a personas cercanas que no creían que pudiera lograrlo: “es entonces cuando debes mantenerte firme con lo que quieres”, nos dice.
Citlali Fabián: Construir memorias de raíces profundas
Reforzar las identidades yalaltecas mediante la fotografía documental es una de las cosas más importantes para Citlali Fabián.
A los 15 años, al ver a los clientes que pasaban por la tienda de fotografía de su papá en la ciudad de Oaxaca, comprendió que las fotografías construyen memorias y comenzó a tomar las suyas.
Revitalizar su cultura mediante la fotografía
Yalálag es una localidad que se conoce oficialmente como Villa Hidalgo. Se ubica en el distrito de Villa Alta del estado de Oaxaca. Ahí viven 2,132 personas y aproximadamente la mitad de ellas hablan el zapoteco yalálag, una de las variantes norteñas del zapoteco.
Para ella, su trabajo documental “I’m from Yalálag” es un álbum familiar que explora sus raíces zapotecas, los lazos comunitarios y la migración. Su principal objetivo es compartirlo con toda su familia que ha migrado y así revitalizar su propia cultura.
“Es bonito conectarnos y que nos genere ese sentido de pertenencia; ese sentido que nos hace tener una red de respaldo, de afianzar nuestras raíces. A pesar de que migramos nuestras raíces son muy profundas y que a donde quiera que vayamos generamos nuestra comunidad otra vez.”
Las mujeres que la acompañan
“Detrás de una gran mujer, hay otras grandes mujeres”, nos dice Citlali. Su principal inspiración profesional es Graciela Iturbide, fotógrafa mexicana que a lo largo de cincuenta años ha retratado distintas realidades del país, principalmente en pueblos originarios.
“Pero mi red más cercana de mujeres que me ha apoyado son mis primas, que también en su andar se han nutrido y desde sus trincheras me complementan”, nos explica la fotógrafa.
También ha encontrado una comunidad importante en la red de mujeres fotógrafas Women Photograph, que la han apoyado en temas profesionales.
Para Citlali, la falta de representación de grupos minoritarios es sistemática, resultado de la colonización. “A partir de eso generamos todos esta falta de visibilidad, de oportunidades y de representación. En medida que veamos representadas voces y caras que corresponden a nuestra identidad y a nuestra realidad nacional, podemos generar una empatía y aludir a los medios a una representación más plural.”
Rosa Cruz Pech: la universidad como un territorio de lucha
“Tomamos la universidad como un territorio y como mujeres mayas defendemos nuestro territorio y nuestra naturaleza”, nos cuenta Rosa Cruz Pech, mujer maya, activista universitaria y fundadora del movimiento estudiantil UADY sin acoso.
Rosa llevó su lucha comunitaria a las aulas para denunciar el acoso sexual que se vive en su universidad.
Para ella, históricamente las universidades han sido un territorio negado para las mujeres. Las que logran acceder a esta educación, son expulsadas simbólicamente, ya que su experiencia se entorpece por acoso sexual, discriminación y otras violencias sistémicas.
Tras vivir esta violencia, Rosa decidió movilizarse. Junto con otra compañera maya quiso luchar por su presencia en la universidad y así surgió UADY sin acoso.
Nombrarse maya y aprender lo colectivo
Rosa Cruz Pech creció entre Tekanto y Seyé, en Yucatán. Salió de su comunidad por violencia familiar y para acceder a una educación superior.
Cuando se acercó a temas de género se empezó a preguntar sobre la historia de su abuela y su madre, pues su familia materna es maya hablante. Ahí comprendió que sus ancestras son mujeres que han luchado dentro de sus territorios y que han vivido discriminación y violencia de género. En ese momento ella también se reconoció como mujer maya.
Rosa se dio cuenta de que la discriminación y la violencia hacia las mujeres mayas se replica también en los recintos educativos, así que decidió acercarse a espacios de resistencias donde aprendió a colectivizar junto con otras compañeras y compañeros universitarios, quienes se han nombrado mayas para resistir.
Una lucha interseccional
Algo que a Rosa le gustaría lograr es que las luchas que poco a poco se están fortaleciendo dentro de la ciudad se lleven a otros territorios. Para ella es importante colectivizar con otros grupos y hacer una lucha interseccional. También le gustaría reforzar más redes de apoyo con mujeres de otras universidades.
Para Rosa existe una falta de representación intergeneracional en los medios de comunicación, ya que mujeres de la edad de su abuela no son representadas, menos si son mayas o morenas. Y piensa que los medios también reproducen estereotipos sobre las mujeres, lo que influye en su autoestima.
“Nos afectan estos estereotipos de la mujer blanca, alta, delgada, ojos claros. Sufrimos mucha violencia las mujeres que no encajamos porque somos morenas, chaparras, tenemos rasgos faciales distintos y hablamos maya”, nos explica.
Finalmente, ella le diría a las niñas y adolescentes que vale la pena iniciar una lucha para sanar y encontrarse con otras mujeres: “Las violencias cometidas hacia nuestros cuerpos no son nuestra culpa. No estamos solas, siempre van a existir otras mujeres que queramos hacerles compañía y luchar en conjunto”.
Precisamente luchar en conjunto es hacia donde debemos dirigir nuestros esfuerzos, pues la perspectiva comunitaria nos da nuevas pautas para encontrar puntos de unión y acompañarnos en nuestros caminos.
Te contamos de la «ley garrote» en Querétaro y cómo en todo el país se está restringiendo el derecho de las mujeres a organizarse y a tomar el espacio público.
Seguir organizadas durante la pandemia ha sido cansado y doloroso, sobre todo cuando no podemos juntarnos de la misma manera con nuestras amigas o compañeras de lucha.
Y, mientras tanto, la violencia contra las mujeres, así como la represión policial, no han parado.
Hace unas semanas, en Querétaro se aprobó un paquete de reformas denominado coloquialmente como “la ley garrote”, que tipifica delitos como protestar en contra de la realización de obras públicas o la “apología a cometer un delito en las manifestaciones sociales”.
Además, le da poder a las “autoridades competentes” para intervenir antes de que se ejecute algún saqueo, daños o “actos violentos a los establecimientos”, y señala como responsables a las personas convocantes, sin importar si lo realizaron o no.
La ley garrote es una señal más de que la lucha necesita descentralizarse, porque este 2020 hemos visto violencia en manifestaciones feministas en Estado de México, Guanajuato, Guadalajara y Quintana Roo.
La violencia policial en México
¿Por qué nuestro enojo, rabia o miedo tendría que llevarnos a la cárcel o ser titular en los medios de comunicación porque nos llaman vandálicas?
Es hora de admitir que la violencia policial es sistémica y responde a un sistema carcelario, racista y misógino, porque es más probable que la policía te inculpe si eres una persona morena o negra.
Angela Davis, desde el feminismo negro, decía que “reivindicar la reforma del sistema policial y penitenciario es mantener el racismo que estructuró la esclavitud.”
Además, las diferencias de tortura o maltrato por género son considerables: mientras que a la población penitenciaria masculina se le agrede más a través de golpes, patadas y se le cubre más frecuentemente la cabeza.
Mientras tanto, las mujeres son víctimas de mayor violencia sexual, de amenazas y agresiones que lastiman a sus familiares. La violencia sexual es tres veces más alta en mujeres.
Si esto ya es posible bajo el sistema de seguridad y de justicia, ¿qué significa aprobar reformas al código penal para legitimar la criminalización de la protesta?
La importancia de tomar el espacio público
En Querétaro, la violencia hacia las feministas, que son criminalizadas con discursos religiosos, es legitimada desde las instituciones, los medios de comunicación y los servidores públicos.
Así lo vivimos el 28 de septiembre, cuando en el histórico acueducto de la capital aparecieron históricas pintas a favor de la despenalización del aborto, en el estado con el marco legal más restrictivo para acceder a una interrupción legal del embarazo.
El espacio público nunca ha sido nuestro: no porque no hayamos querido, sino porque sus violencias nos obligaron a ser domésticas. Pero en lo doméstico tampoco existimos porque nos matan. Por eso, congregarnos para protestar, adquiere un sentido sumamente político y emancipador.
Las protestas significan democratizar lo invisible, lo olvidado, lo otro. Tomamos los espacios públicos para reencontrarnos con las otras o con nosotras mismas.
Ahí nos juntamos todas a cantar, a bailar, a compartirnos, a escucharnos. A organizarnos para exigir lo que nos han negado, para gritar lo que nos han quitado: la libertad de estar seguras.
Con la ley garrote, se nos amedrenta para dejar las calles que tomamos cuando salimos a protestar; nos golpea la espalda para que nos quedemos calladas y desarticuladas porque así le gusta al Estado: en silencio y sin incomodar.
Seguro ya leíste que los legisladores aprueban la marihuana en México para uso lúdico. Pero esto es parte de un proceso largo que todavía no termina. Te contamos todo lo que necesitas saber.
Por: Alejandra Anzures
La historia de la legalización del cannabis en México siempre ha sido un tema vulnerable: desde 1920 se prohibió la producción, la venta y el uso recreativo.
Por 90 años, las cosas no se movieron mucho, pero en la última década el tema ha estado por fin otra vez sobre la mesa. En noviembre de 2008, el Senador René Arce Islas presentó una iniciativa de ley (que fue desechada) para regular el mercado del cannabis.
Gracias a esa discusión, en 2009 se logró promulgar una ley que permitía la posesión de 5g. de cannabis para uso personal.
Después, en 2015, una menor llamada Graciela Elizalde con el síndrome de Lennox (un tipo de epilepsia muy difícil de controlar) obtuvo el primer permiso en la historia de México para importar y utilizar aceite de CBD. Esta sustancia era la única que la ayudaba a tratar las más de 400 convulsiones que presentaba al día.
La familia de Graciela creó una fundación dedicada a impartir educación sobre el cannabis medicinal y con esto lograr incentivar la legalización de dicha medicina.
Entre 2016 y 2017 hubo muchos avances: se aprobaron la prescripción médica de algunos derivados, el uso medicinal de la cannabis y después la normativa que despenaliza el uso médico y científico de la marihuana.
En diciembre de 2018, se presentó una nueva iniciativa para el consumo y control de cannabis. Como resultado, la Suprema Corte declaró inconstitucional la criminalización del uso recreativo de la planta.
Esto fue importantísimo, pero el Congreso de la Unión se tardó en legislar sobre el tema (su nuevo límite es el 15 de diciembre de 2020) y el Senado también se atrasó para generar las leyes y reglamentos necesarios para la regularización.
Para junio del 2020 la comunidad cannábica ya estaba desesperada por no tener noticias sobre la legislación procannabis, así que el colectivo Movimiento Cannábico comenzó a meter presión creando un plantío de marihuana justo afuera del senado,
También comenzaron a dar pláticas y talleres sobre los beneficios medicinales y crearon un espacio de consumo libre. Esto con el fin de demostrar a los senadores que la marihuana es más que una droga, es una planta sanadora.
Y fue hasta el pasado 18 de noviembre que la discusión se retomó, pero con un twist muy agridulce: el dictamen de marzo se desechó y el debate entre las comisiones comenzó con uno completamente distinto al que se había discutido antes, para dar un resultado a favor. Este fue el primer paso para regularizar el consumo de cannabis.
Y el día de ayer, 19 de noviembre, con 82 votos a favor, 18 en contra y 7 abstenciones, el pleno del senado aprobó el dictamen.
https://www.instagram.com/p/CHKH2AGMb1r/
¿Qué dice este dictamen?
Para empezar, se propone crear el Instituto Mexicano de Regulación y Control del Cannabis, el cual asegurará el cumplimiento de la legislación y otorgará 5 tipos de licencias (se puede obtener más de un tipo):
Cultivo.
Transformación.
Comercialización.
Exportación / importación.
Investigación.
¿Y dónde podré comprar cannabis?
Para acceder a la marihuana habrá tres opciones: cultivarla para uso personal sin fines de lucro, conseguirla a través de asociaciones de cannabis sin fines de lucro o comprarla en los establecimientos autorizados por el gobierno.
¿Existirá un límite de compra?
Aquí es donde todo se vuelve un poco abstracto, pues la posesión legal será máximo de 28 gramos.
Es decir, las personas que porten de 28 hasta 200 gramos sin autorización, serán remitidas las autoridades y tendrán que pagar una multa de entre $5,000 a $11,000. Y si son más de 200 gramos, la sanción será cárcel.
Y las restricciones siguen…
También habrá sanciones para las personas que sean denunciadas por afectar a terceros con el humo de la marihuana, ya que la casa donde se consuma tendrá que impedir estrictamente que el humo sea inhalado por personas ajenas.
Además, estará prohibido consumir cannabis y derivados en establecimientos comerciales.
Y para rematar, habrá distintas multas para quien haga publicidad de marihuana o comercialice CBD, comestibles o weed sin licencia. Ah, y si regalas marihuana, también te multarán.
Y eso no es todo, este dictamen también contempla la integración vertical de comunidades campesinas. Eso quiere decir que el 40% de las licencias serán para comunidades indígenas y cultivadoras, y el 60% para empresas e industrias tanto extranjeras como nacionales.
Este es uno de los puntos más discutidos, pues tanto los colectivos cannábicos como las asociaciones civiles, buscaban integrar en la economía a las localidades que viven en la ilegalidad del cultivo de marihuana bajo las reglas del crimen organizado.
¿Qué falta para que aprueben la marihuana en México?
Esto es solo el dictamen del senado, es decir, que aún no es el que entraría en ley.
Primero debe pasar a la Cámara de Diputados, donde será revisado y, en su caso, modificado, para después ser devuelto al Senado a que realice las correcciones correspondientes. Después iría de nuevo al Senado y finalmente al presidente, quien tendrá 10 días para firmar a favor o en contra.
De no hacerlo, se da por aceptado el dictamen y se publica en el Diario de la Federación. A partir de ahí, los diferentes estados tienen que empezar a hacer cambios para cumplir la nueva ley.
Esto debe pasar antes del 15 de diciembre, así que aún estamos a tiempo de pedir a la Cámara de Diputados que se modifique el dictamen.
Por eso las asociaciones y colectivos cannábicos nos estamos uniendo para presionar para que se ejerza el derecho libre al desarrollo de la personalidad en materia de consumo y cultivo de cannabis.
Recordemos que una gran parte del territorio mexicano se presta para cultivar cannabis y que mucho del cannabis que se vende en industrias extranjeras proviene de México. Entonces, ¿por qué no darle a un país productor la ley necesaria para una libre comercialización y consumo?
Para México esto es un hecho histórico y un gran paso que nunca pensó darse, así que no nos desanimemos porque a pesar de todo, ha sido un gran comienzo.
Si no sabes qué pedir para esta Navidad (o quieres ideas para regalar), te recomendamos estas increíbles marcas mexicanas de cuidado de la piel.
El frío del invierno puede resecar nuestra piel, y aunque todavía no haya llegado tan fuerte, siempre es un buen momento para comenzar a cuidar la piel de nuestra cuerpa y de nuestras caritas.
Por eso, te recomendamos algunas marcas mexicanas de cuidado de la piel con ingredientes naturales, libres de crueldad animal, ecológicos y muchas cosas más, para que puedas regalarlo – o regalártelo – esta Navidad.
Recuerda que es súper importante apoyar a marcas pequeñas siempre que podamos, sobre todo si están preocupadas por ser más sostenibles y responsables.
Marcas mexicanas de cuidado de la piel que nos encantan
Skin Matters
Esta marca de Monterrey tiene todo lo que estás buscando para cuidar tu piel. Desde sueros, contorno de ojos y mascarillas de arcilla, hasta limpiadores faciales y mucho más. Incluso tienen una línea específica para el cuidado de la piel de las futuras mamás.
Lo más cool de esta marca es que los ingredientes son naturales, libres de crueldad animal, libres de químicos y fragancias y 100% producidos en México.
Si quieres puedes comprar los productos por separado, pero también tienen algunos kits ya preparados. Y los empaques están taaan bonitos que te sugerimos evitar producir basura: ¡no necesitan envoltura!
Una marca mexicana que está totalmente involucrada en cuidar la piel y el medio ambiente. Utilizan tecnología científica mezclada con la herbolaria nacional para crear todo tipo de productos de alta cosmética, súper naturales y muy buenos para tu piel.
Puedes encontrar de tooodo, sueros, jabones, exfoliantes y limpiadores faciales, bálsamos y sueros corporales ¡y hasta maquillaje! Tú pide.
Lo mejor es que sus productos tienen un montón de beneficios y se los voy a enlistar: son orgánicos, libres de crueldad animal, veganos, sustentables, sin químicos e hipoalergénicos.
Esta marca es una excelente opción para quienes están buscando alternativas más ecológicas para sus productos de siempre.
Zand Skin
El skincare perfecto no tiene que tener mil pasos y ser súper complicado. Por eso, esta marca cuenta con productos hechos con la más alta calidad y pensados para resolver, de manera sencilla, el cuidado de tu piel.
Los ingredientes de los productos van desde aloe vera, agua de rosas, ácido hialurónico, colágeno, extractos de manzanilla y café, entre otras cosas, para que la piel de tu carita esté lo más sana posible.
En esta marca encontrarás serúm, gel hidratante, contorno de ojos y un rodillo de jade, que favorece la circulación de la sangre en tu carita.
Por si te lo preguntabas, estos productos también son libres de crueldad animal, libres de parabenos, con empaque eco-friendly y hechos en México.
Aquí podrás encontrar shampoo sólido, sueros para día y noche, cremas hidratantes y su especialidad: los jabones artesanales.
Algo que está muy cool en esta marca es que puedes retornar los envases de sueros y cremas para que puedan volver a ser utilizados, ya sea que te realicen un refill con el mismo producto o sea esterilizado y luego utilizado para alguien más.
Xamania Ecoskincare
Esta es una marca hecha por un grupo de mujeres que nos encanta por su filosofía amigable con el ambiente.
Los productos de esta marca son de clean beauty, lo que quiere decir que son de materias primas limpias: orgánicas, veganas, vegetarianas, libres de crueldad animal, sin tóxicos, conservantes cancerígenos, sulfatos o parabenos.
Aquí puedes encontrar tónicos, sueros, mascarillas, cremas, jabones para el cuidado facial, aceites y cremas para el cuidado del cuerpo, y algunos maquillajes como correctores, rubores y bronceadores.
Tal vez ya sabes que esta página ofrece una excelente selección de lo mejor de la cosmética coreana, pero desde hace un tiempo también lanzaron productos propios, Momiji Life.
Juntos, ese suero para ojos, suero antiimperfecciones y tónico hacen una rutina completa y sencilla pero con los mejores ingredientes. Todos son libres de crueldad y sin parabenos, sulfatos ni aceite mineral.
Ah, y también tienen una vela que huele deli y que puede complementar tu ritual de autocuidado.
El aloe es un ingrediente mágico, que hidrata, sana, controla la generación de aceite e incluso tiene propiedades exfoliantes. Lunaloe lo usa como base para sérums y sprays súper nutritivos.
Nos encanta que cada producto tiene poquitos ingredientes, todos muy poderosos, y que su empaque es de vidrio, limitando la generación de desperdicios.
Esta marca solo tiene, hasta ahora, un producto, pero es tan innovador que no pasa desapercibido: un primer difumina poros, tiene protección solar y también funciona como suero por sus propiedades calmantes y de protección contra la contaminación.
Es transparente, se absorbe súper rápido y usa la mejor tecnología coreana. Ya varias expertas en skincare dijeron que The Primer es de los mejores lanzamientos de 2020. Ah, también es libre de crueldad animal y libre de parabenos.
Si quieres probar más de una marca, esta cajita de suscripción es una buena alternativa para que tengas excelentes productos de skincare y belleza cada vez que quieras.
Aquí puedes encontrar productos de varias marcas mexicanas (y algunas coreanas) por si te gusta probar de muchos lados distintos. Tienen limpiadores, sueros, mascarillas, contorno de ojos, etc. de marcas como Raw Apothecary, Naked Lab, Envera, Ennya Beauty y más.
Obviamente puedes suscribirte y esperar a que te llegue tu cajita cada mes, pero también puedes pedir solamente una vez, si es que la darás como regalo, o elegir todos los productos que quieras.
Victoria Volkova es la primera mujer trans en la portada de la Playboy México. La entrevistamos para conocer por qué siempre le ha interesado «infiltrarse» en instituciones tradicionales.
Victoria Volkova lleva años en un proceso de cuestionamiento, enfocada en reconstruirse para ser cada vez más fiel a sí misma. Me lo dijo en la entrevista, pero sería imposible no notarlo.
Sus respuestas son claras y no le pide perdón a nadie por la carrera que tiene, pero tampoco piensa que es la única manera de hacer las cosas. Solo es la manera que ella ha encontrado y con la que se siente cómoda.
Este noviembre, Victoria, quien es modelo e influencer de belleza y estilo de vida, se convirtió en la primera mujer trans en aparecer en la portada de la revista Playboy en su edición mexicana.
Platicamos con Vico acerca de lo que significa para ella este hecho histórico y cómo muchas veces su activismo la ha llevado a generar cambios dentro de espacios rígidos y conservadores.
Entrevista con Victoria Volkova
En Instagram comentaste que quisieras que esta portada generara más curiosidad sobre la vida de las personas trans en México, ¿qué es algo que te gustaría que la gente supiera o se preguntara?
Con series como La veneno y Pose, amigos y familiares cercanos me han dicho que se han tenido que replantear muchas cosas que creían saber sobre mí, porque estas series muestran temas que nunca se habían preguntado.
Cuando la gente suele hablar de las personas trans solo piensa en cirugías, hormonas y sexo. Tienen curiosidad por el cuerpo de la persona, no por la persona. La cultura pop ayuda a salir de lo físico.
También es importante saber que muchas personas trans en Latinoamérica no tienen acceso a servicios de salud en general o reconocer que vivimos rechazo constante porque es un tema desconocido…
Todas estas cosas le pasan a las personas trans y pienso que la sociedad debería tener más interés en conocer todo lo que conlleva.
Entrando un poco a lo polémico, precisamente Playboy tiene una relación complicada con el feminismo y grupos progresistas por cómo retrata los cuerpos de las mujeres. ¿Por qué decidiste posar para la revista?
Yo sé que esta revista ha causado polémica, no solo con mi portada, sino a lo largo de su historia. Entiendo las críticas perfectamente, no niego que sean válidas.
Pero si una publicación quiere cambiar, pues tiene que empezar en algún lado. Y en eso entramos nosotras: estamos educando a los medios masivos a enseñarles lo que no está bien. A mí me ha tocado esa tarea desde que comencé mi transición.
He ido a entrevistas en la tele, en la radio, a muchos programas y me toca ser esa persona que les dice “esas preguntas que has hecho y como has estado entrevistando, ha estado mal y a partir de ahora tienes que cambiar y hacerlo mejor”.
Me toca ser esa persona con Playboy México, que les dice “esto que han hecho por tanto tiempo no es correcto, deberían ver el cuerpo de la mujer como algo que no es solo para el placer de los hombres, y que existen distintos tipos de bellezas y de cuerpos y ninguno es mejor que otro”.
El mensaje de mi portada justo es ese. Yo sé que yo me parezco mucho al estereotipo de lo que los hombres y la sociedad consideran bello, pero lo uso para entrar “como una espía infiltrada”.
A mí también me frustra que llevamos años cosificando y decidiendo qué mujeres sí son bellas y quiénes no y qué es lo que tienen que cambiar para ser bellas y ser válidas en esta sociedad machista.
Pero siento que tengo que infiltrarme, porque tengo la oportunidad de poder hacerlo, porque no les asusto tanto.
En el contexto de esta portada también escribiste sobre tu proceso para encontrar el amor propio, ¿nos puedes contar un poco sobre esto?
Creo que todas las personas estamos en un camino de encontrarnos, y a veces nos sentimos súper perdidas y no sabemos a dónde vamos. Para mí, ha sido un viaje constante y de curiosidad por saber quién soy, por qué soy, siento, pienso y actúo como lo hago.
Fue a partir de darme cuenta que quería transicionar que comencé a cuestionarme todo en mi vida: por qué tengo la relación que tengo con mi mamá, por qué espero la validación de otras personas, por qué si no tengo novio siento que estoy sola.
Tomé la decisión de ser mi yo más verdadero y auténtico, sin importar cómo me educaron o lo que mi mamá, la vecina, la sociedad o cualquier otra persona espere de mí. Nadar contracorriente me ha enseñado a cuestionarme el por qué de todo y también a atreverme a hacer lo que yo quiero.
A las mujeres se nos ha impuesto una sensualidad, pero también tenemos el derecho de explorarla y disfrutarla como nosotras queramos. Para ti, ¿qué es la sensualidad?
Mientras más crezco, más me voy quitando estas ideas que aprendí de lo que era sensual. Por ejemplo, cuando tenía 16 o 17 yo era de tacones altísimos, maquillaje hasta para ir a la tiendita y vestidos cortos y como de niña chiquita. Así es como yo había aprendido que era una mujer guapa, sexy, sensual y valiosa.
Conforme fui madurando, empecé a sentirme bonita y sensual en todas las formas: con tenis, descalza, en pants o como sea. Porque ser sensual no tiene nada que ver con medias y tacones y maquillaje. Pero tuve que quitármelo de encima.
Como yo me siento más sensual es ahorita porque puedo estar sin maquillaje, sin peinar, en pijama. Me siento sensual porque por primera vez yo estoy poniendo las reglas de mi vida.
Obviamente hay muchas personas que me dicen “así no te ves bien”, pero no importa porque yo me siento cómoda. Si estoy cómoda, me veo bien y si yo me veo bien, yo me siento guapa. Todo tiene que ver con la seguridad y con el amor propio y sí me gustaría que más personas se sintieran libres.
Este 2020, aprendimos que los objetos no lo son todo. Te tenemos ideas de regalos que son experiencias mágicas e inolvidables, ¿cuál te gustaría dar o recibir?
Ya está llegando la época favorita de muchas personas: la Navidad. Y con ella también llega el momento de dar y recibir.
Aunque este año definitivamente no lo vamos a olvidar, será mejor que lo recordemos por los buenos momentos. Por eso hoy les traemos una lista de experiencias que podrás regalarle a tus personas favoritas:
Ya sean tus papás, hermanos, pareja, tu bff o incluso para ti mismx. ¡Estás súper a tiempo para planear algo increíble!
Lectura de tarot
Esta es una gran experiencia para regalarle a una persona que esté interesada en la astrología y la magia o que simplemente quiera probar diferentes herramientas para el autoconocimiento.
Ya son muchas las tarotistas que están ofreciendo tiradas por zoom o WhatsApp, así que no es necesario salir de casa, solo abrir un poco la mente.
Investiga un poco sobre las diferentes maneras de hacer lecturas: algunas pueden ser grupales, otras son terapéuticas y otras más tradicionales. Elige la que te parezca mejor para tu persona querida.
Un regalo para tomar unos cócteles deliciosos mientras echas el chismecito con tu persona favorita.
Para este regalo necesitarás unas copitas, una botella de tu preferencia o la de la persona a quién se la regalarás, una lista de ingredientes para preparar los cócteles, unos cacahuates o queso y carnes frías para acompañar las bebidas y una cajita donde puedas meter todo.
El chiste de este regalo no es sólo beber, sino el momento de estar juntos, platicar, preparar juntos las bebidas o hacerla de bartender mientras la otra persona prepara la comida, tú eliges.
Si no tienes mucho tiempo para preparar esta cajita, puedes pedirla de alguno de estos lugares:
¿Qué mejor que el regalo del conocimiento? Este puede ser una gran experiencia para alguien que le encanta aprender cosas nuevas o quiere obtener nuevas habilidades para mejorar su CV, o solo trabajar en su hobby.
Con los cursos en línea puedes aprender muchas cosas distintas, desde las más artísticas como pintar o tejer, usar Photoshop o cosas como idiomas, redes sociales y marketing y mucho más.
A todxs nos gusta tomarnos un tiempo para consentirnos, cuidar de nuestra piel, comer algo rico y simplemente descansar de nuestras tareas diarias, por eso un kit de self care es un gran regalo de experiencia.
Algo súper cool de este regalo es que es personalizable, solo necesitas una cajita y obvio todo lo que vaya a ir dentro. Puedes poner mascarillas , un exfoliante, algún serum o crema para hidratar, parchecitos para los ojos o un rodillo facial. Busca enfocarte en marcas locales o de productos sólidos.
También puedes incluir un libro, un diario, una notita con una recomendación para una serie o podcast o un link a un video de meditación o yoga. El chiste es hacer que la persona se sienta con «permiso» de relajarse.
Luego puedes agregar algo de beber como un vino (o algo más tranqui como un té) y por último algún postrecito como chocolates o un brownie. Obviamente todo depende de lo que le guste a la persona.
Si prefieres comprar el kit ya hecho puedes encontrarlo aquí:
Este regalo es súper sencillo, divertido y lo mejor de todo es que puedes disfrutarlo junto con la persona a la que se lo regales.
Necesitarás elegir una o dos películas de cualquier género que sea su favorito (aunque ya que es Navidad, yo les sugiero algún clásico o comedia romántica.) Después necesitarás poner en una cajita palomitas (puedes poner de varios sabores), bebidas y algún snack que se les antoje como chocolates o gomitas.
Ya que tienes lo básico, puedes pasar a la parte creativa, que es crear unos boletos para el cine: no necesitas gran cosa, solo una impresora y haber escogido la película y el horario. También puedes decorar tu casa y la tele con una tela roja para que parezca un telón, ¡deja volar tu imaginación!
Si quieres ser todavía más extra, puedes contratar una pantalla y un espacio cómodo, como lo que ofrece Cineentucasa.
En esta pandemia, ha surgido una mayor necesidad de construir en colectividad. Aquí hay algunas ideas para hacerlo, porque los problemas se enfrentan mejor cuando no estamos solas.
Por: Tere Santana
Desde que comencé a nombrarme feminista, la frase “las redes de mujeres salvan vidas” me ha resonado, porque es cierta.
La resistencia colectiva ante un sistema lleno de opresiones nos permite sobrevivir o sentirnos un poco más seguras en un mundo violento. Nos percibimos (y somos) fuertes cuando estamos juntas. Cuando nombramos las violencias que vivimos y abrazamos nuestros dolores mientras que somos propositivas al respecto.
Para mí, el feminismo ha sido un gran acompañante en el proceso de entender la importancia de lo colectivo, de una lucha en contra de un sistema que nos prefiere solas. Pero hace años que no pensaba en la necesidad del acompañamiento y lucha fuera de mi militancia feminista.
En la pandemia nos necesitamos
La pandemia ha sido lupa y catalizador de desigualdades que deberíamos llamar violencias. Estas violencias son perpetradas por sistemas, instituciones y/o personas, pero todas ellas se han hecho más visibles estos meses: más feminicidios, deserción estudiantil, desempleo, casos de violencia intrafamiliar, pobreza.
Cierto día en terapia, hablaba con mi terapeuta sobre lo desilusionada que estaba, sobre lo cansada que me sentía de encontrarme diariamente con una realidad que parece y se siente insoportable. Con un mundo violento, desigual, podrido.
Mi terapeuta me dejó de tarea buscar organizaciones, grandes o pequeñas, de personas que realizaran algo, lo que fuera, para mitigar los estragos económicos y sociales que este contexto nos está dejando.
Cuando lo hice, me encontré con pequeños restaurantes que ofrecían comida e internet a les niñes que, por diversas razones, no contaban con las facilidades necesarias para continuar sus estudios desde casa. Iniciativas similares por parte de particulares, quienes ponían sillas en sus patios y compartían su internet.
Otras de industrias privadas más grandes que brindaban alimentos a gente que sufrió por los recortes laborales que ha habido los últimos meses. La campaña de donación de laptops a estudiantes que las necesitaran para continuar con sus estudios. Siguió e incrementó el acompañamiento para la interrupción del embarazo en casa, así como las redes de mujeres que previenen y actúan en casos de violencia dentro del hogar, refugios temporales, entre otros.
En general, la pandemia ha sido un largo momento de desesperanza sistémica e institucional.
Qué es sanar en comunidad
En un mundo tan veloz y cambiante como el que actualmente habitamos, es difícil detenernos a escuchar, leer y mirar a otras personas.
Pero entre tanto ruido y movimiento, es lindo encontrar espacios: de amigas, de familias y de desconocidos, que sin realmente saber la situación completa de alguien más, brindan apoyo y acompañamiento desde donde su trinchera lo permite. Escuchando, abrazando, brindando alimento o un techo, cubriendo necesidades que existen, tapando los baches que ha dejado el sistema.
Se ha hablado mucho últimamente de la necesidad de acudir a terapia. Sin embargo, creo que nos hace un poco de falta poner énfasis en la importancia de la sanación colectiva, porque vivir un proceso sola no es lo mismo que vivirlo acompañada.
El entorno sí importa al momento de existir y es una construcción que creamos todas las personas (esto sin el afán de quitar responsabilidades al Estado). Cada vez que decimos algo o que no lo decimos, cada que amamos y abrazamos a alguien viéndole como realmente es, creamos un espacio donde caminar y resistir se siente un poco más ligero.
Los procesos colectivos nacen de necesidades, de resistencias, de dolores que se viven de forma compartida. A veces, es un pequeño impulso el que necesitamos para crear estrategias que nos permitan sortear dificultades.
Aunque me parece importante no romantizar las resistencias y sanaciones colectivas, pienso que es muy necesario mirarnos, aplaudirnos y continuar construyendo formas en las que el individualismo no nos gane, donde podamos tendernos la mano y brindarnos lo que podamos, ya sea un plato de comida, un abrazo, una hora de nuestro tiempo.
¿Cómo puedes empezar a organizar y construir en colectividad?
Al inicio de la pandemia, sin pensarlo mucho, armé un grupo para ver un stand up feminista. Varias mujeres se unieron y, a partir de ahí, creamos una red de acompañamiento increíblemente fuerte.
Si alguna tiene una pregunta, un dolor, una tristeza o un problema, sabe que puede compartirla y siempre recibirá acompañamiento y hasta diplomas de reconocimiento a su crecimiento y superación ante las adversidades.
Si tú quieres empezar a construir en tu cotidianidad, puedes empezar desde lo más pequeño, como armar un maratón con tus amigas, un cine debate, un conversatorio para hablar de sus dolores y miedos.
También puedes unirte a tu familia o vecinos para preparar comida, ropa u otros artículos de necesidad básica y donarlos a personas en situación de calle o vulnerable.
Lo importante es construir con las y los demás, entendiendo que el tejido social en el que vivimos también se va llenando de las acciones que las personas en conjunto vamos creando. Y que si a veces es difícil transitar el mundo, acompañades creamos una realidad más disfrutable para todes.
Lo único que necesitamos es vernos, vernos en serio. Nombrar nuestros dolores, enojos y tristezas, usándolos como motor, permitiéndonos encontrar estos mismos en otras personas. Después, compartirlo. Con tus amigas, con tu familia, con gente que no conozcas.
Sí, este año tan complicado ya acabó y es momento de elegir cómo te organizarás en el siguiente. Te traemos las mejores agendas 2021, ¿cuál es tu favorita?
Para mí, el 2020 no cuenta porque este año parece que cerré los ojos en marzo y de la nada ya era noviembre.
Siento que no he hecho nada y que llevo mil meses en mi casa, aunque realmente no es cierto, el tiempo sí ha pasado.
Prueba de esto es que ya podemos comprar agendas 2021 (aunque sí, la de este año ni la usamos tanto) y empezar a planear un año que, ojalá, sea un poquito mejor.
No sabemos qué nos deparará el 2021, pero estoy segura que una agenda puede ayudar a cumplir tus metas personales y profesionales y sobre todo a organizarte para que, pase lo que pase, la organización esté on point.
Nuestras agendas 2021 favoritas
Cascar Studio
Esta agenda, creada por Patty Cascar, tiene todo lo que necesitas para organizarte y tener un espacio de introspección escrita en un solo lugar.
La edición del 2021 tiene una temática astrológica y súper mágica con una paleta de color de tonos cálidos. Cada mes esta separado por una portadita en distintos colores y con una quote inspiradora.
Por dentro encontrarás stickers, espacios para colocar tus metas de este año, reflexiones de tus recuerdos favoritos, cosas que agradeces y mucho más.
La agenda creada por Ani Castro, que es una maestra en el arte de la productividad y la organización, te ayudará a ser tu versión más eficiente y Girl Boss.
En ella podrás encontrar división por trimestres, secciones de finanzas, para elevar la productividad, tableros de enfoque, espacios para poner tus tres prioridades del día y muchas cosas más.
Una de las cosas más cool de esta agenda es que tienes varias opciones para personalizarla un poco. Por ejemplo, hay dos opciones de portada para comprar la que más te guste y también puedes elegir el formato interno: puede ser de vista semanal o diaria.
Tu Querida Agenda, diseñada por Pamela Romo, te ayudará a organizarte y llevar un balance entre tu vida personal y profesional como toda una experta.
Esta agenda está súper completa, tiene espacios para tus metas anuales, mensuales y semanales, también para gastos, hábitos, agradecimientos diarios, bucket list, viajes, tracklists y hasta tips por expertas invitadas.
Tiene un diseño súper bonito, separador de hojas, resorte para cerrar la agenda y, por si fuera poco, también tiene dos hojas de stickers.
Como suena en el nombre, esta es una agenda muy astrológica para que conectes con el universo.
Por dentro, en cada mes podrás encontrar la temporada zodiacal, las lunas nuevas y lunas llenas, eclipses, inicio y fin del complicado y temido mercurio retrógrado, además de otros espacios para metas, finanzas, hábitos y días festivos.
Además ,está separada por días y horas para maximizar tu productividad. El diseño es muy clásico en colores negro y dorado, pero lo más increíble es que, obviamente, puedes escoger la agenda de tu signo.
Esta agenda te ayudará a incrementar tu organización y mantener la inspiración.
Por dentro está súper completa, hay espacio para tu vision board del año, bucket list, contraseñas, check list para viajes, control de finanzas, metas y objetivos, hábitos diarios y muchas cosas más.
El diseño de la agenda es con separadores mensuales en una paleta de colores cálidos rosas y un toque de amarillo, también podrás encontrar los clásicos calendarios mensuales y contiene 2 días por cada página.
Al comprarla puedes escoger tu portada favorita entre las dos opciones coloridas que hay.
Esta agenda es la primer y única agenda de skincare, para que te organices y cuides tu pielecita todo el año.
Por dentro encontrarás separadores con tips mensuales de cuidado de la piel, alimentación consciente, pasos de k-beauty, etc. Además también cuenta con control de finanzas y hábitos, beauty tracker y stickers.
El diseño de la agenda es con pasta dura y hojas gruesas para que puedas personalizar con plumones y tu letra cada mes. También con hojitas tipo bullet journal por si necesitas más espacio para anotar.
Un gran plus de esta agenda es que al comprarla incluye una sheet mask y un separador plastificado.
Si este 2021 quieres iniciar nuevos hábitos (¡y darles continuidad!), esta agenda es una súper opción, porque cada mes puedes escribir tus metas y qué hábitos necesitas implementar para lograrlas.
Además, incluye ejercicios de meditación y minfulness, ilustraciones y stickers.
Parece absurdo pero es verdad, el vello corporal de las mujeres todavía genera asombro o hasta repulsión en algunas personas. Sin embargo, para algunas chicas dejarlo crecer es una manera de romper estereotipos y amar el cuerpo con todo lo que implica.
Como parte de nuestra alianza con Dove y Refinery29, platicamos con tres jóvenes mexicanas que se han enfrentado a sus propios prejuicios y a los de la sociedad para encontrar una definición personal de belleza e incrementar su autoestima.
¿Recuerdas la primera vez que pasaste un rastrillo por tus piernas? ¿O el momento en el que alguien dijo que tenías que decirle adiós a los pelos en tus axilas… o tu bigote… o tus cejas… o tus patillas… porque no era considerado algo femenino?
Muchas mujeres empezamos a depilarnos o rasurarnos en la pubertad, en parte porque es lo que nuestras amigas y nuestras mamás hacen, pero también porque pareciera ser requisito indispensable en una sociedad que constantemente se esmera por decirnos qué es aceptable en una mujer.
Sin embargo, una de las mejores partes de crecer e ir descubriéndonos a nosotras mismas es cuestionarnos las reglas de lo que “debe hacer” una mujer, para encontrar lo que nos hace sentir cómodas y seguras.
Como parte de nuestra alianza con Dove y Refinery29 hablamos con Paola, Cecilia y Sofia, tres jóvenes mexicanas que, como muchas otras alrededor del mundo, han decidido dejar crecer su vello corporal en búsqueda de una representación más honesta de ellas mismas y sus procesos.
Cecilia: Repensando la belleza
La historia de Cecilia es interesante porque muestra lo rápido que pueden cambiar los estándares de belleza. Ella se dejó crecer el vello de las axilas cuando se cansó de que su piel estuviera siempre irritada y lastimada, sin importar el método que usara para eliminarlos.
Su mamá al principio reaccionó negativamente, pero al platicar se dieron cuenta de que, aunque ellas crecieron pensando que era indispensable remover el vello corporal, no ha sido así en todos los lugares ni en todas las generaciones:
“Para mi mamá fue difícil, pero ahora ella misma se lo cuestiona. Su mamá, mi abuela, nunca se rasuró, ¡tiene un bigote larguísimo! Y hasta dice ‘una mujer con bozo tiene buen gozo’. En Tierra Caliente, de donde es ella, una mujer con mucho vello es considerada saludable, es hermosa”.
Cecilia trabaja en galerías y otros proyectos artísticos. Sin embargo, hace poco estuvo en un ambiente más formal, en el que sintió nervios de que se “descubrieran” sus vellos, pero se dio cuenta de que si ella se mostraba segura y con autoestima, nadie la cuestionaba:
“La mayoría de la gente no se da cuenta. Y también creo que si tú estás orgullosa y te aceptas, la gente no tiene valor para decirte algo, eso me ha sorprendido mucho”.
Para Cecilia dejar crecer sus vellos también la ha hecho repensar en las ideas que tenemos sobre la belleza y en cómo las mujeres podemos sentirnos hermosas en nuestros propios términos.
“Yo empecé a depilarme porque me quería ver bonita y lo dejé de hacer porque no me sentía cómoda, pero pasé por todo un proceso de pensar si ya no sería guapa, si estaba perdiendo mi feminidad… me preguntaba si seguía siendo atractiva. Ahora me siento muy contenta y orgullosa”.
Paola: “Esto es lo que soy”
Paola acaba de terminar la carrera de Comunicación. Hace unas semanas, se animó a subir un collage a Instagram en el que habló de su relación con su cuerpo y mostró sus axilas sin depilar.
Aunque lleva ya varios años dejando que los vellitos de sus piernas sientan el sol y la brisa y unos dos probando lo mismo en sus axilas, esta decisión se sintió importante:
“No sabía si subirla, ¿qué tal si me decían algo o me bloqueaban? Subir esa foto fue un paso más allá, decir ‘esto es lo que soy’”.
Esto es parte de la evolución en su autoestima: “creo que ha sido un conjunto de muchas cosas. Aceptar a tu cuerpo como es se da paso a paso. Verme como soy y dejarme los vellos ha sido gratificante y básico para tener una mejor relación con mi cuerpo. Aunque claro que hay días en los que todo eso que creo que ya superé, regresa”.
Junto con sanar la relación sus sus vellos, ha cambiado también su relación ambivalente con el tamaño de sus senos o con su cabello rizado. Ahora intenta abrazar todo eso que ella es con rituales de autocuidado y escuchando lo que necesita: “hay que derribar esas reglas que nos dicen que siempre tenemos que estar activas, que todo el tiempo nos tenemos que ver bellas”.
Sofía: “lo importante es tener opciones”
“Me parece muy extraño pensar en una niña de 11 o 12 años pensando ‘ya estoy lista para hacer el compromiso de que me depilen con cera»’, me cuenta Sofía, quien está trabajando en su propia línea de lencería.
Y así, desde esa edad, ella siguió eliminando su vello corporal todos los días. En la universidad, una amiga suya dejó de depilarse y después tanto su primer novio como su pareja actual le dijeron que se veía bien cuando su vello estaba creciendo.
Otra gran influencia fue el cine. Recuerda ver una película en la que la actriz Katherine Keener: “el personaje está tirado en su cama, como que se acaba de levantar y tiene el brazo un poco levantado, así que vi sus vellitos. Pensé que se veía súper hermosa y que yo quisiera ser así, súper natural, etérea”.
También el trabajo de la cineasta feminista Agnes Varda: “a veces se le veía un poquito el bigote, se me hace bellísima y me parece que está súper cool estar tan a gusto con una misma”.
Sofía cuenta que la mayoría de las personas tienen una reacción positiva o neutra a su cambio, aunque no siempre es el caso. En el trabajo sí se ha encontrado con algo de resistencia y también recuerda cuando su perfil de una app de citas, donde describía que le gustaba ser velluda, acabó en una página de memes:
“Había mujeres en los comentarios diciendo que ‘qué asco’ y no entiendo: probablemente su novio no se rasura, ¿cuál es la diferencia?”.
Para Sofía, construir su autoestima va de la mano del autocuidado, lo cual vive en pequeños rituales como la exfoliación, oler rico y encontrar otras maneras de estar en contacto con su piel que no sean la depilación: “aún a veces me rasuro, pero me gusta sentir que es porque yo lo decido, porque yo quiero. No me gusta sentir que es una obligación, sino tener una variedad de opciones”.
Te contamos todo lo que sabemos sobre la Ley Olimpia: en qué consiste, sus pros y contras, por qué ha sido criticada por feministas y qué falta para que sea nacional.
Por: Mariana Rangel
Seguro ya escuchaste hablar de la Ley Olimpia. Si no, te contamos rápido: es una iniciativa que castigará con cárcel la difusión de videos, audios o imágenes de contenido íntimo sexual que sean compartidos sin consentimiento.
También es importante saber que no es precisamente una ley, sino que busca modificar los códigos penales y leyes ya existentes para incluir el castigo con cárcel. Esto ya se logró en 16 estados de México y ahora se busca que se implemente a nivel nacional.
¿Qué impacto tendrá esto? ¿Realmente resolverá el problema de violencia digital? Olimpia Coral Melo, impulsora de este movimiento, y expertas en derechos digitales y en políticas públicas nos muestran los dos lados de la moneda en esta ley.
La Ley Olimpia logra que te tomen en serio en caso de pasar por esto. Al estar en papel, cualquier víctima tiene las armas para exigir un proceso y un castigo.
Olimpia sabe que la ley por sí sola no es garantía de justicia porque, lamentablemente, seguimos viviendo en un sistema patriarcal. “Pero sí garantiza el comienzo de la visibilización de una violencia que por ser virtual no tenía efectos jurídicos”, dice a través de Twitter.
De acuerdo con la activista, también es un logro simbólico. Es un mensaje para todas las que lo han vivido: no están “locas” por denunciar estos hechos. Son un delito real, y el único culpable es el agresor y no la persona que se tomó o accedió a tomarse el material.
Se espera que con esta iniciativa, los agresores enfrenten hasta seis años de cárcel, y hasta nueve años si eran parejas, exparejas, familiares o amigos de las víctimas.
https://www.instagram.com/p/CHOcPwuDdLR/
Cuestionamientos a la Ley Olimpia
OK, todo suena muy bien, ¿por qué hay debate entre grupos feministas? Aunque apoyan totalmente su intención, algunas expertas advierten detalles de la Ley Olimpia que incluso podrían revictimizar a las personas.
Grecia Macías, abogada en la Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D), explica que la víctima estará obligada a presentar una y otra vez durante sus fotos o videos íntimos durante el juicio para demostrar su caso.
Imagina que quieres denunciar a tu exnovio por publicar un video tuyo bailando en ropa interior y de manera sensual. Al tener que demostrar lo que pasó, jueces, personal del Ministerio Público, abogados… todos tendrán acceso a tu video.
E incluso después de que lo hayan visto todos, existe la posibilidad de que no se castigue su publicación. “La ley es tan ambigua que algunos jueces podrían decirte que tu video no entra dentro de lo que se entiende como ‘contenido íntimo sexual’, y por tanto, no hay delito”, dice Grecia.
Otro peligro es que al quedar en posesión de las autoridades, no sabes si estará protegido. Ya ha habido casos en el Estado de México donde son los mismos del Ministerio Público los que difunden las fotos o videos de las denunciantes, de acuerdo con R3D.
Por otro lado, Bianca Bolaños, abogada y analista de Impunidad Cero, explica que la ley está redactada para que por default se inicie un proceso penal: «Hay muchas mujeres que no quieren iniciar un juicio por miedo a las consecuencias. Por ejemplo, porque son sus exnovios, que saben dónde viven y quién es su familia. Muchas víctimas sólo quieren denunciar para que se baje el contenido y ya”.
Es decir, la víctima no puede elegir si iniciar un juicio penal o simplemente quitar el material de internet. A fuerza tiene que elegir lo penal o no procede.
La Ley Olimpia logró visibilizar este problema en todo el país. Para conseguir aún más, las expertas Bianca Bolaños y Grecia Macías proponen:
Instalar en los estados instituciones similares a la policía cibernética de CDMX, que bajen el contenido a las víctimas que solo quieren eliminar sus fotos o videos.
Tener a una persona experta en atención a víctimas que sea la única encargado de analizar el material, para así evitar que tenga que ser visto por todo el Ministerio Público.
Permitir elegir a la víctima qué hacer con su denuncia: si quiere un proceso penal, bajar el material, que se repare el daño o un medio alternativo de solución de controversia.
Tener representantes de INMUJERES para acompañar y asesorar a las víctimas.
Capacitar a Ministerios Públicos y a jueces en perspectiva de género.
Empezar a identificar patrones de violencia, porque actualmente se legisla sin evidencia. ¿Sabemos quiénes son los que más difunden? ¿Qué relación tienen con la víctima en la mayoría de los casos? ¿Por dónde lo comparten? ¿Por qué lo hacen?
Entender que el simple hecho de tenerlo en ley no es suficiente. Se necesitan políticas públicas que ataquen las raíces estructurales del problema.
¿Y ahora qué sigue?
La lucha actual es modificar el Código Penal Federal (CPF) y la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV) para reconocer la violencia digital.
Ya logró un paso para eso: ser aprobado por el Senado de la República. Ahora tendrá que aprobarse en comisiones de Cámara de Diputados. Aún no se tiene fecha para su votación, pero a través del hashtag #LeyOlimpiaNacional podrás mantenerte al tanto.
La migraña es una enfermedad invisible y también es un tema feminista. Te contamos por qué urge que hablemos del dolor que no se ve.
Por: Sandra D. Gómez
Cuando decimos que tenemos un dolor de cabeza, es imposible para las demás personas saber qué es exactamente lo que estamos sintiendo. La experiencia del dolor es sumamente personal e íntima:
Hay algunas personas que sienten un pequeño martilleo en las sienes, otras que sienten que su cabeza aumenta de tamaño y quienes sienten un ardor extremo en los ojos o en los oídos.
Algunos dolores se pueden controlar con un paracetamol, varios con un ketorolaco y las luces apagadas. Y otros simplemente se tienen que enfrentar tirada en la cama junto a un pastillero con docenas de medicinas, con compresas de agua fría y con una cubeta en caso de vómitos.
Al menos el 60% de las mujeres mexicanas hemos tenido dolores de cabeza, pero lo que varía de mujer a mujer es la intensidad . Quizá por eso tendemos a minimizar el dolor: como creemos que nosotras mismas lo hemos experimentado, no solemos ver la gravedad en la migraña con auras o sin auras, la migraña en racimos, la migraña abdominal o la migraña complicada.
El dolor invisible
Además, este es un dolor que no se puede ver. Como describe la escritora y periodista Joan Didion en su ensayo “En cama”, “las migrañas [son], como sabe todo aquel que no las sufre, imaginarias”.
La migraña, entonces, ha sido percibida como una dolencia común, cuyos “eventos suceden en el interior del cuerpo de una persona, perteneciendo a una geografía invisible para las demás, la cual no es real porque no se ha manifestado en la superficie visible de la tierra”, según Elaine Scarry en su libro The Body in Pain: The Making and Unmaking of the World.
Se podría argumentar que todos los dolores son invisibles. Y sí: no podemos ver un dolor de estómago, de garganta o de cualquier otra parte del cuerpo a menos de que conlleve síntomas físicos.
Tenemos la certeza de que el dolor es real cuando éste se materializa en el cuerpo: cuando vemos una pierna rota, una cortadura ensangrentada o inclusive un episodio epiléptico convulsivo. Pero la invisibilidad de la migraña radica, principalmente, en el hecho de que ni siquiera es totalmente comprobable.
Según el Centro Nacional de Excelencia Tecnológica en Salud, la única forma de diagnosticar la migraña es por medio de la prueba ID Migraine, la cual sólo requiere contestar las siguientes tres preguntas:
Cuando padeció este dolor ¿la luz le molestaba?, ¿se sintió nauseosa?, ¿las cefaleas limitaban su habilidad para trabajar, estudiar, o hacer lo que necesitaba?
Ninguna resonancia magnética, tomografía o electroencefalograma logrará mostrar lo que está sucediendo dentro de su cabeza. La migraña es una enfermedad fantasma, invisible ante los ojos de quienes no la padecen.
¿Migraña y feminismo?
Por tratarse de una enfermedad invisibililizada, la migraña se ha relacionado con los estudios feministas desde hace ya varios años. Esto está estrechamente conectado con el hecho de que esta enfermedad afecta a un grupo mayor de mujeres que de hombres.
Además de que, según Caitlin Flynn, “el dolor de las mujeres es descartado por los doctores, quienes dicen que este es simplemente un efecto secundario desagradable de los periodos [menstruales] o de horarios de trabajo agitados. Es parte de un patrón preocupante que deja a las mujeres sin diagnosticar y sin tratamiento”.
Por lo tanto, la experiencia femenina del dolor ha sido históricamente ignorada, causando que miles de mujeres que experimentan diversas enfermedades nunca sean diagnosticadas y mucho menos curadas.
Además, gracias a la práctica normalizada de ignorar el estado de salud de las mujeres en la esfera médica, las mujeres ante una enfermedad invisible tienden a enfrentarse habitualmente a una pregunta cruel: ¿qué tanto de la patología es real y qué tanto está en sus cabezas?
Padecer migraña es una lucha constante no solo contra la enfermedad, sino contra un sistema preestablecido que invisibiliza los dolores de las mujeres y las cataloga como mentirosas o exageradas.
Hacerlo visible
Pero entonces, ¿cómo podemos combatir el silenciamiento, la invisibilización y la estigmatización de la migraña? Primeramente reconociendo que, aunque no podamos verlos, los dolores de las otras son reales.
Además de buscar crear espacios seguros en donde las mujeres pacientes de migrañas y otras enfermedades “invisibles” puedan alzar la voz para hablar de estos temas.
Y a nosotras (las que no padecemos migrañas) nos toca escuchar y leer cuidadosamente para poder empatizar con las experiencias y dolencias de las demás.
Es nuestro deber acabar con la noción popular de que las migrañas son, como diría Didion, “el capricho de una imaginación neurótica”.
A través de la creación de estos espacios podremos resaltar la gravedad de la migraña y otras enfermedades en un mundo que parece ignorar las aflicciones de las mujeres.
Ya que estamos cerca del invierno, te presentamos algunas marcas mexicanas para el frío que nos encantan por responsables y hermosas.
Amigue, ya sabes cómo somos: Baja un grado y ya traemos bufanda, guantes y 3 suéteres. (Tal vez esto es gracias a nuestras mamás, siempre pendientes de que estemos bien abrigaditas.)
Por eso, hoy les traemos una selección de marcas mexicanas que hacen prendas externas para el frío (sudaderas, suéteres, chamarras…) Lo mejor es que todas tienen un componente sostenible, así que puedes hacer súper feliz a tu mamá y a nuestro ambiente.
5 marcas mexicanas para el frío
Camomilla
Esta es una marca de tejido de punto. O sea, tienen suéteres, ponchos, cuellos, capas, bufandas, etc. toooodo tejido.
De hecho, algo muy cool que tiene esta marca, es que tiene una herencia familiar de mujeres emprendedoras. Inició en 1951 y desde entonces ha evolucionado, pero sigue manteniendo su tradición y esencia con el tejido mexicano. Tienen opciones para mujeres y para niños y niñas.
Esta marca de supra reciclaje de origen poblano tiene todas las vibras ochenteras que has estado buscando. Además, crean sus prendas bajo un esquema de moda consciente, o sea, sostenibilidad, pago justo y diseño mexicano. ¿Qué más puedes pedir?
Esto significa que sus prendas utilizan un alto porcentaje de merma textil y por lo tanto, son edición limitada.
Lo mejor de todo es que las piezas son unisex y para comprar puedes utilizar la Guía de tallas que es interactiva, pones tus medidas de estatura, pecho, etc. y te sugiere una talla.
Esta es una boutique que vende prendas vintage y retro de segunda mano, con una curaduría divina.
Aunque venden camisas, overoles y otras cosas, lo que más vas a poder encontrar aquí son chamarras de todo tipo: desde suéteres y sudaderas hasta rompevientos, y chamarras de mezclilla. Todo es vintage o de segunda mano.
Lo más común es encontrar marcas como Nike y Adidas, pero a veces te puedes topar con algunas joyas de marcas como Burberry y Versace.
Para comprar aquí si tienes que estar un poquito a las vivas (no te voy a mentir), pero totalmente vale la pena, y si no logras comprar la prenda que estabas buscando, no te preocupes porque hacen actualizaciones cada semana.
Esta marca de mujeres que nació el año pasado te dará lo que necesitas si estás buscando algo de alta calidad, con textiles tecnológicos, comercio justo y que además funciona bajo un esquema de economía circular.
Su primer producto es una línea de impermeables, que no solo tienen resistencia al agua y a la suciedad, también tiene factor de protección solar de 30+ y son anti manchas de sudor.
Aunque tu prenda va a durarte mucho tiempo, cuando ya no la quieras, se las puedes regresar y ellas la reciclarán, porque otro de sus objetivos es generar la menor cantidad de residuos.
Aquí también puedes encontrar sudaderas y chamarras para hombre y mujer, pero lo increíble es que están hechas bajo el esquema de comercio justo y por manos artesanas mexicanas.
En esta marca, el 98% de las artesanas que trabajan son mujeres que provienen de los estados Puebla, Oaxaca, Chiapas, Hidalgo y Estado de México. Ellas utilizan cuatro técnicas que provienen de sus distintas culturas: telar de cintura, telar de chicotillo, bordado a mano y Popenado.
Así, Someone Somewhere genera empleo, contribuye a la economía local y preserva técnicas tradicionales.
Espero que te animes a comprar a alguna de las marcas súper creativas de esta selección, para andar siempre calientite y apoyar a empresas que no son de moda rápida.
Cuando empezamos a conocer sobre feminismo, es común que nos preguntemos ¿qué tipo de feminista soy? La respuesta puede ser complicada.
Por: Andrea F. Chuc Huitz
Si pienso en el momento en el que me asumí feminista, no me viene una fecha específica a la mente. No fue de golpe ni de la noche a la mañana: por el contrario, ha sido lento, difícil y en muchas ocasiones doloroso.
También hay otras partes reconfortantes. El feminismo que he vivido me ha dejado amigas increíbles, redes de apoyo maravillosas y una empatía que me sensibiliza ante lo distinto.
La eterna pregunta: ¿qué tipo de feminista soy?
Hoy reflexiono sobre dos situaciones con las que me topé mientras (des)aprendía: la constante búsqueda de etiquetarme con alguna vertiente del feminismo y la de relacionarme con alguna colectiva “importante” o “significativa” que le diera peso al activismo que buscaba hacer.
Mientras escribo esto, me parece superficial haber pensado de esa manera, pero no creo haber sido ni ser la única que ha experimentado estas complicaciones. Por eso creo que es importante empezar a desmontarlas.
Aunque ahora ya no me dejo llevar por la idea de aprender teniendo como único referente la teoría, durante mucho tiempo estuve ligando este conocimiento y la pertenencia a alguna etiqueta con la validación de mi propia identidad feminista.
Tuve una etapa en la que estaba ansiosa por aprender todo: quería leer a Monique Wittig y a Kate Millet en una sentada y comprender TODO el feminismo. Sentía mucha presión (inventada por mí) por academizar mis conocimientos y estaba segura de que solo si leía toda la teoría “básica e importante” podría llamarme a mí misma una “verdadera feminista”.
Leía todo lo relacionado a feminismo radical, feminismo comunitario, anarcofeminismo, ecofeminismo… Llegó un punto en el que me pregunté: ¿a cuál pertenezco? ¿Tengo que pertenecer a alguno, primero que nada?
No todo son las etiquetas
Deslindarme de esta necesidad de etiquetas fue difícil, porque no terminaba de conectar con ninguno de los feminismos anteriores y temía no cumplir con las expectativas o ideas que veía en cada una.
Vivir un feminismo descentralizado también dificulta un poco las cosas. Campeche es una ciudad pequeña y mocha, aferrada a explotar y vender la idea de lugar colonial y tranquilo. Como en todos lados, cada que hay una marcha o evento salen los comentarios “esas no son las formas”.
Pero dentro del movimiento tampoco es tan fácil. Conozco al menos 5 colectivas/grupos/redes y también a la mayoría de las mujeres que las integran (no es tan difícil, casi siempre son las mismas en todos); he participado en sus talleres, cursos o actividades y tuve experiencias increíbles.
Sin embargo, cuando no perteneces a alguna colectiva, no tienes un grupo de feminismo, no tienes antigüedad ni peso político, puede resultar difícil encajar individualmente.
Econtrar mi lugar
¿Por qué seguimos perpetuando esta idea? ¿No creen que tenemos suficiente con la superioridad que se inventan otres fuera del movimiento?
Que encima de las dificultades que tenemos que afrontar al asumirnos feministas, (rechazo familiar, cortar relaciones, vivir en un perpetuo cuestionamiento, por mencionar ALGUNAS de las que son muy personales), también tengamos que preocuparnos por la aceptación o rechazo de las figuras y colectivas sagradas del movimiento le quita todo el sentido a lo que implica este desaprender.
Abrir los espacios y hacerse a un lado para que otras niñas, adolescentes y mujeres sean escuchadas es algo que no debe quedarse solamente en una idea. Es necesario entender que no podemos opacar, y en el peor de los casos silenciar o minimizar, las voces de las que vienen o las de quienes no tienen trayectoria.
Hace un tiempo decidí sacudirme esto. Y aunque me siento comprometida con la lucha colectiva y lo que nos compete a todas/todes, decidí mantenerme al lado de las que no me hacen sentir que les debo respuestas, pero sí me invitan a cuestionar lo que muchas veces creo único y certero.
Encontré el feminismo al que quiero pertenecer: el mío, junto a las mujeres que quiero y amo. Esa es mi revolución.
Existimos las feministas que no siempre vamos a marchar, las que no sabemos ninguna consigna, las que cambiamos la teoría fría por las vivencias cálidas, las que fuimos señaladas de tibias o antipáticas, las que no participamos en todos los eventos/paneles/talleres.
No es que crea que estas situaciones son motivo de orgullo por sí solas, sino que estas formas de existir son igual de válidas porque son nuestras, porque las vivimos y porque no podemos seguir minimizando lo maravilloso de lo cotidiano. Vamos a sacudirnos el feministómetro.
Ya está aprobado el consumo y distribución de CBD en México. Te contamos sus diferentes beneficios, las presentaciones en las que se puede consumir y cómo comprar productos de calidad comprobada.
Por: Alejandra Anzures
Desde 2018, consumir CBD en México ya es legal. Esta sustancia es muy popular por sus poderes curativos. Sin embargo, su consumo sigue siendo un tabú para muchas personas.
Por eso hoy te contamos todo acerca de esta gran medicina natural.
¿Qué es el CBD?
El cannabidiol o CBD es el segundo compuesto más importante del Cannabis. A diferencia del THC (el compuesto que logra ponerte high), no tiene efectos psicoactivos, es decir que en ningún momento te hace sentir drogadx.
Gracias a la ciencia moderna, se ha logrado separar ambos activos y aprovechar las propiedades que ofrecen cada uno, ya que el CBD y el THC actúan distinto en diferentes receptores del cerebro, y el cuerpo.
Para entender esto es necesario saber que en nuestro cuerpo existe un sistema llamado endocannabinoide. Es el encargado de regular las funciones esenciales, como la presión sanguínea, la sensación de dolor, el estrés, el apetito y el sueño.
Este sistema tiene dos receptores principales, llamados CB1 y el CB2, los cuales interactúan de forma directa con el THC. Con el CBD, lo hacen de forma indirecta, y es una de las razones por las que no es psicoactivo.
Además, se ha comprobado que el CBD disminuye la sensación de ansiedad que causa el THC y tiene propiedades antipsicóticas que equilibran los efectos de una buena dosis de porros. En pocas palabras, ambos compuestos tienen roles importantes y se complementan aunque son opuestos.
¿Para qué sirve el CBD?
Diversos estudios encontraron que el CBD actúa principalmente en los receptores de opioides y de dopamina del cerebro, que son muy sensibles al estado de ánimo, el comportamiento y la cognición. Es por esto que actualmente se usa como una alternativa a los medicamentos opioides.
Además, existen pruebas de distintos investigadores que han descubierto que el CBD es eficaz para tratar la ansiedad, depresión y epilepsia, así como para reducir el dolor y la inflamación. Y lo mejor de todo es que no tiene ningún efecto adverso al ser consumido junto con otros medicamentos.
Cada vez se reafirma más que sus propiedades pueden ayudar a curar muchas otras enfermedades. Por esto los ensayos clínicos siguen aumentando.
¿Cómo se puede consumir el CBD?
Puedes encontrar el CBD en México en distintas presentaciones: desde paletas, gomitas, pastillas, cosméticos y hasta tampones para reducir los síntomas del PMS, pero la presentación más popular es en aceite o tintura. Recuerda que es recomendable elegir la presentación del producto según el padecimiento.
Yo, por ejemplo, probé primero las gomitas de 35 mg. para disminuir los cólicos menstruales, pues tenía miedo de que consumirlo en gotas me hiciera relajarme tanto que me mandara a dormir. Fui aumentando la dosis poco a poco, hasta que decidí probar la tintura y la verdad es que ahora soy la más feliz, pues también la uso para controlar mis problemas de insomnio y ansiedad.
Eso sí, aunque la dosificación varía según el concentrado de CBD, la recomendación es no exceder los 160 mg al día. Si estás pensando en comenzar a consumirlo en tintura, aquí te dejamos una calculadora para que conozcas cuál es la dosis ideal para empezar.
¿Puedo comprar CBD de forma legal en México?
La lucha para legalizar el cannabis sigue progresando. Desde 2018, la COFEPRIS aprobó el consumo y distribución de productos que contienen CBD en México. Ya existen muchas marcas en el mercado que lo están comercializando.
Comprarlo es muy sencillo, solo elige tu presentación favorita y no olvides comenzar con una dosis baja. Recuerda que siempre es importante escuchar a tu cuerpo y darle lo que le hace sentir mejor.
Tips para saber si el CBD es de buena calidad
Es importante que sepas identificar si estás comprando productos de la mejor calidad para que recibas todos los beneficios. Aquí algunos tips que he aprendido, complementados con las recomendaciones de la página CBD Safely.
Lo primero y más importante es que NO lo compres en Amazon.
Amazon prohíbe la venta de CBD en su sitio. Si encuentras productos en su página, lo más seguro es que sean piratas o estén mal etiquetados.
Investiga los métodos de producción.
Existen distintos métodos de extracción, pero las marcas de CBD de calidad usan comúnmente etanol o extracción de CO2 supercrítico. Esto garantiza que tienes un extracto seguro, sin aditivos ni productos químicos adicionales.
Te recomendamos que investigues esto directo con el proveedor o en su sitio web, pues lo ideal es que esta información esté ahí.
Elige los productos “full spectrum”
Hay dos tipos de CBD: los elaborados a partir de aislados o cristales de CBD casi puros, y los aceites full spectrum o de espectro completo.
Estos últimos contienen una dosis muy baja de THC (que no llega a ponerte high) y otros compuestos activos, lo que hace que el efecto terapéutico del CBD sea mayor.
Puedes revisar las etiquetas del producto o su sitio web para saber si el fabricante utiliza toda la planta en sus productos. Busca los términos: “Planta entera”, “Full Spectrum” o “Broad Spectrum.”
Verifica que tengan un certificado de análisis.
El CDA o certificado de análisis es un documento que demuestra cómo le fue al producto en las pruebas de laboratorio que verifican los niveles de CBD, THC y si hay otros químicos dentro del producto.
Como consumidor, es importante saber qué hay en lo que compras y sobre todo qué estás tomando. Por eso te recomendamos pedir este certificado a tu proveedor o buscarlo en el sitio web de la marca.
Marcas que de CBD han sido aprobadas por la COFEPRIS
CBD Life: Esta empresa está enfocada principalmente en la comercialización de bálsamos, pero también venden bebidas y un afrodisíaco femenino.
Aceites Orgánicos de América: mejor conocido como HempMeds, su mayor producto es el aceite de CBD, como también bálsamos para la piel.
CBD Science: comercializan aceite de cáñamo con diferentes concentraciones del CBD, cápsulas de CBD y un bálsamo tópico.
Med Mex: Ellos se encargan de vender cápsulas de CBD.
Endo Natura Labs: Tienen 14 productos de distinta naturaleza, todos provenientes de República Checa.
Farmacias Magistrales: Especialistas en productos médicos con contenido de CBD.
Y estos otros que están en proceso de aprobación de la COFEPRIS, pero que venden productos de muy alta calidad.
Espero que esta información te haya servido y si tienes dudas o quieres aprender más sobre cultura cannábica, te dejo mi página de Instagram: @sativamx_.
Somos una comunidad que pretende acabar con el estigma que existe alrededor del cannabis, proporcionando la información y herramientas necesarias para tener un consumo responsable.
En esta viñeta, Dersdepanian nos recuerda que se vale sentirlo todo y que algunos días solo sean para llorar.
Porque sí, estamos viviendo momentos difíciles, tanto hacia afuera como hacia adentro, y aferrarnos a la felicidad tóxica solo nos encierra con nuestras emociones negativas.
Cuando necesites dejarlo ir y llorar por días enteros o enojarte y gritar o las dos cosas: hazlo. Pero eso sí, recuerda que nada es para siempre y que del otro lado pueden venir cosas mejores.
Platicamos con la rapera zapoteca Mare Advertencia Lirika para saber más sobre el relanzamiento de su álbum Siempre Viva.
Hablar con Mare Advertencia Lirika es toda una experiencia. Aunque solo pudimos conocernos por videollamada, tuvimos una conversación profunda en la que nos habló de sus raíces, de su feminismo y sobre todo de cómo reivindica su identidad zapoteca.
Mare empezó contándonos su experiencia en el confinamiento: en un ir y venir entre CDMX y Oaxaca, ha tenido muchos proyectos en puerta. Entre ellos, el relanzamiento de su álbum Siempre viva, un trabajo que marcó un momento histórico para ella y que, nos cuenta, surgió a partir del duelo que sufrió en 2013 por la pérdida de su hermano menor.
“Encontré en la música ese proceso para poder sanar, fue una metáfora de la situación: poder seguir viva a pesar de la muerte, y por eso siento que este álbum es tan honesto y mi disco más personal, ese momento en el que logré abrirme y decir: esta soy yo”. Ahora puedes escuchar el álbum completo en Bandcamp.
Mare también nos cuenta el impacto que tuvo el disco en la gente, pues eran épocas de mucha violencia sistemática y represión.
“Todos estábamos en el mismo sentir, diario veíamos noticias desagradables y esos momentos de respirar y reconocernos se dan muy poco y creo que por eso a la gente le gustó tanto, porque necesitábamos ese espacio de encuentro, de gritar juntxs y de vernos. Es justo ese proceso personal que termina siendo colectivo”.
Fotos. Cortesía de Caro Campobello
Entrevista con Mare Advertencia Lirika
Tus letras van desde experiencias personales hasta temas sociales que aún son incómodos para muchas personas. ¿Cómo crees que la música nos ayuda a empatizar con otras realidades y qué es lo más importante para ti al plasmar esas luchas en tu música?
La música es un reforzador cultural. Vivimos en una cultura hegemónica en la que se nos habla del amor romántico, de que no podemos desarrollarnos completamente a menos de que estemos con una pareja o tengamos una familia. De que debemos trabajar toda nuestra vida para merecernos el respeto o dignidad de la sociedad.. todo el tiempo nos están reforzando esas ideas.
Lo vemos en las telenovelas, lo leemos en los libros, lo escuchamos en las canciones y está ahí constantemente y lo que hace esta música disidente que no encaja con esa realidades es generar otros imaginarios y darnos cuenta que hay otras formas posibles de existir, de relacionarnos, de ganarnos la vida y eso es lo importante: generar posibilidades.
¿Cómo ha cambiado tu música y tu vida desde que te nombraste feminista?
Son ese tipo de cosas que a veces una quiere negar y pensar que no existen. Pero llegó un momento donde yo ya no podía esconderlo: era obvio que la lucha que tenía que hacer era desde reconocerme mujer periférica, mujer zapoteca y que al final eso va determinando mi lugar en el mundo.
Lo que yo trato de hacer es, desde esta reivindicación, buscar mi propio lugar, mi propia voz, mi propia fuerza. Afortunadamente, se va haciendo en colectividad. Estoy segura de que no hubiera podido llegar a esa conclusión de nombrarme feminista si no hubiera visto a otras mujeres en mi entorno con esa energía, esa lucha y esa crítica. Ahora me corresponde también ser parte de esta manada que puede impulsar a otras compañeras.
Yo tengo 33 y no me he casado, no quiero maternar y ha sido una negociación constante con mi familia pero justo cuando estás en el medio es muy dificil. De verdad yo quisiera que fuera más sencillo y que a la gente le importara solo mi música pero lamentablemente si me tengo que enfrentar a eso de “¿y no piensas ser madre algún día?” o “me enteré que estabas con tal persona” y pues yo tengo derecho a poner límites.
Mirando a otras exponentes internacionales y nacionales del rap, pareciera que las mujeres tienen que seguir cierto estándar como usar ropa sensual y letras hipersexualizadas, ¿cómo ha sido tu experiencia aportando tu propia esencia a un género que históricamente ha objetivizado a las mujeres por mucho tiempo?
Creo que hay una parte muy marcada en la exotización, pero también otra muy grande en la negación de la feminidad. Hubo un momento en la escena (y hablo más de lo underground, en donde yo me desarrollé), tenías que verte muy ruda, mientras más hombre parecieras, tenías un mejor lugar.
Toda esa diversidad de identidades se invisibilizaba. No nos sentíamos cómodas de existir porque tratábamos de encajar en un lado o en otro.
El venir de un ambiente en Oaxaca, donde hay mucha conciencia y crítica social, me ha ayudado a tener seguridad. Sé que me puedo vestir como yo quiera y de eso no va a determinar el respeto que yo merezca por mi trabajo o socialmente.
Sé y soy consciente de que yo no encajo en un estereotipo de belleza, soy una persona de cuerpo más grande, racializada, una persona que no tiene esa voluptuosidad dentro de lo que es “ser latina” o “ser de color”.
Cuéntanos más de cómo ha cambiado tu relación con los estereotipos de belleza
Cuando era más joven, sí sufría por no cumplir con esos estereotipos de belleza. Pero tuve que reivindicarme y decir “esta soy yo”, reconocer que mis rasgos físicos tienen que ver con el hecho de ser zapoteca.
Y que mi corporalidad también tiene que ver con una justicia alimentaria, que para muchas comunidades no ha llegado. La demanda del mismo sistema y el estrés van haciendo que una no se vea “tan perfecta” como nos venden que debemos vernos.
Tuve que hacer las paces conmigo misma, perdonarme por tener todo este peso sobre mí, por querer ser otra persona y perdonar a las demás mujeres alrededor mío por haberme influenciado.
Tal vez para mi linaje soy esa generación que sana, que trata de reconciliar, que trata de aceptar y perdonar porque vivimos en un sistema racista, en un sistema gordofóbico y vivimos en un sistema donde desplazan a las mujeres de la periferia. Donde los pueblos originarios no existimos.
¿Cuáles son otros obstáculos que has vivido desde la periferia?
La marginación y el hecho de que yo sea una mujer zapoteca viviendo en una periferia no es una coincidencia. Hay todo un sistema que condiciona a qué lugares podemos acceder y a qué lugares no. Creo que eso fue lo primero que tuve que romper.
El sistema está diseñado para que nosotras no sobrevivamos y nosotras no podamos salir de aquí. Justo debemos reconocer que el lugar donde habitamos no nos define, no nos limita y tratar, en la medida de lo posible, de mejorar nuestro entorno.
¿Cómo relacionas la cultura zapoteca con tu arte y cuál es tu manera propia de honrar tus orígenes?
Yo soy zapoteca siempre. O sea, no solo cuando hago ciertas cosas o cuando dejo de hacerlas.
Cuando yo me descubrí zapoteca fue cuando me di cuenta de que las cosas que me gusta comer, la forma en la que me relaciono con mi familia, las tradiciones que tenemos, son muy particulares.
Aunque yo haya nacido en la ciudad, aunque yo ya no hable la lengua y ya no viva en el territorio, yo me rectifico como zapoteca de la sierra norte y yo no me he desconectado de allá, yo sigo con mis prácticas culturales.
Por ejemplo, en día de muertos ponemos nuestro altar y recibimos a quienes nos visitan. Nos quedamos aquí, comemos, estamos en familia. Hay gente que me dice “oye, vamos a Oaxaca a una comparsa”. Pero no, yo me tengo que quedar a recibir a mi hermano, a mi papá, a mi abuela.
¿Qué mujeres te han inspirado a ser quien eres hoy en día? tanto musicalmente como en tu entorno
Yo creo que todas las mujeres a mi alrededor me inspiran de alguna manera, pero todo comienza desde mi linaje. Mi abuela fue obligada a casarse cuando tenía 14 años, pero decidió un destino diferente para mi mamá y para mi.
Para mí, reconocer esa lucha que ellas han hecho es la mejor inspiración que pueda tener. Todo lo bueno, lo malo y lo que se quiera cambiar yo lo agradezco porque por ellas yo soy lo que soy.
Musicalmente me han inspirado muchas compañeras latinoamericanas, como Actitud María Marta, que empiezan a hacer rap político después de procesos como dictaduras. De alguna manera me hicieron sentir que lo que yo estaba haciendo no era “por loca”, que habíamos muchas queriendo hablar de esos temas.
En realidad hay muchas mujeres, incluso algunas que ya no rapean en la actualidad. Han sido redes de sororidad tan grande que todas me inspiran de cierta manera.
Te platicamos sobre el legado de la artista y sexóloga Betty Dodson, quien murió a los 91 años y nos enseñó tanto sobre el poder los orgasmos como autoconocimiento.
Los talleres de eyaculación femenina, la idea de que podemos aprender de nosotras mismas a través del placer. La masturbación y los orgasmos no como “pobre sustituto” del sexo con una pareja sino como una herramienta invaluable. Todo eso se lo debemos a Betty Dodson.
Esta sexóloga y artista comenzó su carrera como autora y facilitadora de talleres en los 70 y falleció el pasado 31 de octubre, a los 91 años. Fue una pionera del feminismo prosexo y nunca dejó de ser relevante. Por ejemplo, la puedes ver en la serie The Goop Lab, en Netflix, enseñándole a Gwyneth Paltrow a hacer ejercicios que pueden desencadenar un orgasmo.
Carlin Ross, su socia, explicó en un video que habrá una exposición de su arte en el Museo del Sexo y que se podrá visitar por dos años, para que todas las personas que quieran verla puedan asistir.
También dijo “cuando alguien así se va, deja un espacio. El mundo es un mejor lugar porque Betty Dodson estuvo en él, así que continuaré el trabajo (…) Fue una de las mejores personas que he conocido”.
Entre las muchas contribuciones de Betty al conocimiento de la sexualidad y la vulva están los talleres Bodysex. De acuerdo con su página, se enfocan en “superar la imagen corporal negativa y la ansiedad alrededor del placer”.
Antes de Covid, estos talleres se hacían en persona (ahora son virtuales) y sin ropa, pero el objetivo no es sexual: “Betty los desarrolló usando el modelo de toma de conciencia de la segunda ola del feminismo, en el que las mujeres se reúnen para compartir sus experiencias en primera persona”.
En Bodysex, grupos de alrededor de 10 mujeres hablan de sus vivencias y se masturban juntas, con los dedos y con vibradores.
Platicamos con la Dra. Fabiola Trejo, quien fue alumna de Betty y ahora es facilitadora de Bodysex, para que nos cuente cómo fue su experiencia:
«Yo asistí a Bodysex como una mujer más, curiosa por encontrarme y descubrir el potencial sanador de mi placer y mis orgasmos. Después de esa experiencia, supe que quería hacer eso toda mi vida.
Fue el acto más revolucionario de amor a mí misma que he emprendido. Lo que aprendí de Betty Dodson me impulsó para enfocar mi trabajo y mis investigaciones en el placer. Pero, más importante aún, sus enseñanzas salvaron mi vida (como se lo dije muchas veces), al descubrirme a mí y el potencial que el placer tiene para amarme y sanarme de las violencias estructurales a las que todas las mujeres hemos sido expuestas».
Betty Dodson y la revolución de la masturbación
Betty Dodson estuvo casada por seis años. Al divorciarse en 1965, buscó el autoconocimiento sexual: participó en orgías con hombres y mujeres y creó arte erótico. Después decidió dedicarse a la educación sexual, enfocada en la masturbación.
Su primer libro, publicado en 1974, fue Liberating Masturbation, pero el segundo, Sex for One: The Joy of Selfloving (1987) fue el que la hizo famosa. Después publicó un libro sobre los orgasmos en pareja (Orgasms for Two: the Joy of Partnersex, 2002) y varios en colaboración con Carlin Ross.
Fabiola nos comparte esto sobre su legado:
«Puedo asegurarte que la mayoría de la información sobre sexualidad femenina con un enfoque en equidad, placer y liberación de la época moderna está basada en su trabajo, aunque muchas veces no es nombrada.
Por eso es importante que con nuestro actuar continuemos abrazando el placer y demandando equidad de orgasmos, para así dignificar su labor de vida. Me cuesta escribir esto sin llorar, pero continuar su legado con ética, llevando su mensaje de placer a toda mujer que esté dispuesta a escuchar, es lo mejor que podemos hacer para mantenerla viva. Celebremos su vida con orgasmos autónomos».
“Los sonidos son más guturales, más profundos y animales. Las piernas tiemblan, todo el cuerpo tiembla. Nunca he visto eso en la pornografía (…) Los hombres quieren el orgasmo del porno. Es su ego, quieren ver el efecto que tienen en una mujer (…) Un orgasmo real es algo que, sin importar de dónde viene, una mujer toma para ella misma”. (en entrevista con el NYT)
“Aunque venga de un amante, una bañera, un osito de peluche, un dedo, una lengua o un vibrador, un orgasmo es un orgasmo.”
«Tener un orgasmo con una nueva fantasía es tan bueno como tener sexo con una persona nueva. A veces es más candente. Las personas pueden ser impredecibles, pero siempre puedo contar conmigo misma».
Sobre la masturbación
«La masturbación es una meditación en amor propio. Muchas personas vivimos afligidas por el autodesprecio, la imagen corporal negativa y vergüenza y confusión sobre cómo funcionan nuestro cuerpo y nuestro placer. Recomiendo una intensa aventura amorosa contigo misma».
«Estamos aquí para el placer, no para el sufrimiento».
«La masturbación es nuestra primera y más natural actividad sexual y, si la inhibimos o dañamos, sufrimos toda nuestra vida».
“Antes estaba convencida de que la masturbación llevaba al sexo, pero ahora sé que la masturbación es sexo. La próxima vez que alguien te pregunte ‘¿Cuándo tuvo su primera experiencia sexual?’, debería responder que su primer contacto con el sexo fue la masturbación.”
«La energía sexual y la creativa son parte de la misma fuerza vital que nos atrae, como el calor de un verano o la luz de una luna llena. Todas las personas con las que he hablado de forma íntima me han dicho que la masturbación es importante para su proceso creativo. Tomarte un break de orgasmo puede ayudar en diferentes maneras: aumenta mi energía cuando está baja, me relaja cuando estoy muy tensa o limpia las telarañas mentales para que pueda resolver un problema. Sobre todo, uso los breaks de orgasmos para iniciar una ronda de trabajo creativo con energía renovada».