Por Leche de Virgen
La lucha política no es de los partidos ni de quienes hacen promesas vacías desde sus escaños, porque como explica María Galindo en ‘Feminismo Bastardo’, quienes nos representan, nos reemplazan. La resistencia de las disidencias se ha construido a contracorriente de las instituciones oficiales. Históricamente, hemos sobrevivido a la política del abandono, pero hoy la resistencia travesti, trans y NB demuestra que la memoria colectiva es capaz de hackear los aparatos del poder.
Nuestra potencia radica en los cuerpos y las sensibilidades, en la creatividad de nuestrxs artistxs, activistxs, escritorxs, pensadorxs y agitadorxs sociales. Está en el despliegue inagotable de talento de la gran maricada de travas, travos, vestidas, lenchas, puñales, putas, prietxs, (ci)marronxs, racializadxs, seropositvxs, chuparrosas, manfloras y floripondios disidentes incorregibles que somos. Con este desborde creativo estamos transformando el tejido social y construyendo el mundo que merecemos.
Vivimos un contexto violento, minado por el aumento de los discursos transodiantes y el avance de una ultraderecha fascista. El panorama actual se sostiene del fundamentalismo de género, la heterosexualidad obligatoria, el fanatismo religioso y una ola conservadora dispuesta a arrebatarnos derechos.
En este texto, recupero cuatro casos clave de personas travestis y trans-no binarias en México que usamos el gesto micropolítico, la organización autogestiva y el arte para materializar cambios sociales. Una apuesta urgente en estos tiempos, donde es necesario redefinir las estructuras de la cultura.
I – FaustE Gracia / Caso Secretaría de Cultura del Estado de Querétaro
La artista travesti no binaria FaustE Gracia inició en 2022 un proceso formal ante la Defensoría de los Derechos Humanos de Querétaro en contra de la Secretaría de Cultura del estado. Esta queja señaló directamente un acto de discriminación por parte de Rosa María Zorrilla, entonces directora del Museo de Arte Contemporáneo.
A partir de ahí, la indignación se volvió colectiva. A la denuncia de FaustE se sumaron más creadores que compartían un malestar acumulado ante la gestión de la secretaria de Cultura, Marcela Herbert Pesquera. Los testimonios visibilizaron una problemática constante en la institución: censura, maltratos, falta de apoyos y prácticas de discriminación transodiante, racista y clasista hacia la comunidad artística disidente.
Esta articulación dio paso a la creación de los colectivos Horizontes Posibles y Artistas Queretanxs Unidxs, impulsando un movimiento político y artístico que los medios bautizaron como “Los Funerales de la Cultura”.
A través del performance en el espacio público, las disidencias realizaron procesiones fúnebres con féretros, «dibujadas» colectivas y la publicación de una esquela en la prensa local que sentenciaba: “La muerte de la cultura a manos de la Secretaria de Cultura Marcela Herbert Pesquera”.
El clímax de la protesta ocurrió durante el boicot a la Feria Internacional del Libro de Querétaro (FILMAQ). Con una estricta etiqueta luctuosa, pancartas y una corona de flores, el contingente irrumpió en el Centro de las Artes e impidió el discurso inaugural.
En 2024, tras dos años de movilizaciones y resistencia en las calles, Herbert Pesquera dejó su cargo.
A raíz de esta lucha, la Secult de Querétaro es actualmente la única institución cultural estatal en el país que cuenta con un “Protocolo para la Prevención y Atención de Actos de Discriminación y Violencia en Razón de Género y Diversidades Sexuales”. Esta medida de reparación fue dictaminada por la Defensoría de los Derechos Humanos luego de la denuncia formal.
Este logro le pertenece a la comunidad artística que sostuvo y puso el cuerpo en un proceso largo y desgastante. Es una victoria colectiva y, en especial, del esfuerzo y el tacón travesti de FaustE, quien terminó movilizando a una ciudad entera.
II – Gato que Pinta / Caso Registro Civil de Tehuacán
Gato que Pinta, ilustradore, muralista y activista, hizo historia al convertirse en la primera persona no binaria en recibir el reconocimiento legal de su identidad por parte del registro civil de Tehuacán, Puebla.
En el Valle de Tehuacán habita una diversidad lingüística y cultural enorme que resguarda a los pueblos nahua, ngigua, mazateco, mixteco, cuicateco, chinanteco e ixcateco. Este entorno es clave: las identidades fuera del binarismo de género, una imposición colonial, son ancestrales y forman parte de la organización de muchas comunidades originarias. Que el Estado mexicano las reconozca legalmente hoy es una urgencia y una deuda histórica pendiente.
Tehuacán también es una región de contrastes. Tiene una gran riqueza geográfica y agrícola, pero el territorio está atravesado por la marginación, el abandono institucional, la crisis del campo, el desplazamiento forzado y la precarización. En medio de este escenario, las disidencias sexuales y de género florecen y se abren paso. Lejos de las grandes urbes y de sus discursos progresistas, activistas del panorama local exigen el derecho a nombrarse y ser reconocidos desde sus propios territorios.
Haber obtenido esta rectificación legal desató una ola mediática que expuso a Gato al ciberacoso y a la violencia digital. Los ataques estuvieron impulsados en la plataforma X por empresarios como Ricardo Salinas Pliego, y por medios de comunicación que utilizan las identidades disidentes como carnada para el clicbait y el linchamiento virtual.
Frente a las agresiones, le ilustradore le dio la vuelta a la hostilidad con una de las herramientas de resistencia más efectivas: adueñarse del insulto y darle la vuelta para transformarlo en orgullo.
Desde su práctica como artista visual, agarró el apodo de “Pancho Ville” y pintó una pieza de autorrepresentación para frenar el odio. Esta obra va en la misma línea del imaginario marica que cuestiona la idea machista de los héroes patrios en México, tal como pasó con el icónico “Zapata Gay” de Fabián Cháirez (La Revolución, 2014), cuya exposición en el Palacio de Bellas Artes causó revuelo nacional en 2020.
Su trabajo artístico, sumado a su activismo en la comunicación, ofrece un referente y un horizonte claro para que más personas no binarias imaginen y habiten sus propias disidencias.
III Lechedevirgen – Caso Museo Nacional de Arte (MUNAL)
El 15 de junio de 2025 fui al Museo Nacional de Arte (MUNAL) a ver la exposición “Bajo el Signo de Saturno: Adivinación en el Arte”. Ahí viví discriminación y violencia institucional: el personal del museo me negó la entrada a los baños, cuestionó cómo iba vestidx y me prohibió tomar fotos dentro de la sala.
El trato hacia mí y mis acompañantes fue hostil todo el tiempo. Los guardias de seguridad nos persiguieron con una vigilancia excesiva que escaló a agresiones verbales e insultos. Mi corporalidad disidente, mi identidad trans/no binaria, mi tono de piel y mi travestismo incomodaron al personal de uno de los espacios artísticos más importantes del país, lo que detonó perfilamiento racial, violencia de género y criminalización. Esta vivencia refleja la experiencia colectiva de las disidencias al habitar la cultura oficial. Denuncié los hechos y el MUNAL ofreció una disculpa pública. Esto marcó un precedente, al ser la primera vez que una institución tan grande reconoce la violencia institucional hacia las poblaciones disidentes.
A raíz de la denuncia, se armaron acciones de reparación dirigidas a comunidades vulneradas. Entre ellas, un conversatorio con mujeres trans y trabajadoras sexuales donde participaron el Museo de Arte Transfemenino y la Coalición Laboral Puteril.
También se dio la charla “Museos y Colonialidad del Arte” para el personal del INBAL. En ese espacio pusimos sobre la mesa un diálogo crítico con curadores, programadores y directores sobre la responsabilidad de estos lugares frente a su herencia colonial. Actualmente sigo trabajando con el MUNAL en actividades que sumen a esta reparación colectiva, además de dar talleres de sensibilización para sus trabajadores. Estas acciones sirven como ejemplo para replicar en otros espacios del país, buscando proteger nuestros derechos y asegurar lugares realmente seguros para habitar.
La presencia travesti desestabiliza por completo las dinámicas de poder en la cultura dominante. Dice Camila Sosa Villada que “una sola travesti es suficiente para socavar los cimientos de una casa, deshacer los nudos de un compromiso, romper una promesa, renunciar a una vida”. Yo agregaría: transformar un museo y el mundo entero, si queremos.
IV – Clan Mariposas Negras / Caso Cineteca Nacional
En septiembre de 2023, Razzia Santillán —trabajadora sexual trans, activista y escritora del proyecto “Trans y Fugas”— fue echada violentamente del baño de mujeres en la Cineteca Nacional por elementos de seguridad. La respuesta de Razzia fue una denuncia en redes sociales que se viralizó de inmediato, abriendo un debate urgente sobre la transfobia en espacios públicos.
La indignación provocó una serie de protestas que señalaron la violencia institucional del lugar. Estas movilizaciones tomaron forma a través de un plantón impulsado por el Clan de las Mariposas Negras, una colectiva de mujeres trans activa desde 2021. La comunidad rebautizó el espacio como Cineterfa Nazional y armó un tianguis permanente que mantiene viva la denuncia y funciona como red de subsistencia económica para sus integrantes.
Este punto, además de sostenerse con la venta de mercancía, artesanías, joyería y ropa, es un espacio de encuentro comunitario. Ahí se organizan talleres, lecturas de poesía nocturna, proyecciones de cortometrajes y charlas, convirtiéndose en un motor clave para el arte y la cultura trans en la Ciudad de México.
Como respuesta, la Cineteca Nacional inició un proceso legal y demandó a Razzia por supuestos daños materiales. Activistas y colectivas señalan esta acción como una medida punitiva para castigar la protesta de las poblaciones disidentes, especialmente de aquellas que incomodan al romper con la corrección política.
Frente al acoso legal, el Clan de las Mariposas Negras consolidó un espacio cultural y una propuesta artística propia de manera totalmente autogestiva. Su cartelera incluye sonideros, ballrooms, lucha libre trans —con cuadrilátero integrado— y eventos históricos para la comunidad, como la boda de Madre Vicky, la Gardenia Mayor de Tepito, celebrada el pasado 14 de febrero.
Esta explosión de cultura y comunidad contrasta con la postura institucional. Activistas independientes señalan que el manejo del conflicto evidencia una crisis profunda en la gestión, al poner a una institución cultural del país al frente de una demanda penal contra una trabajadora sexual trans. Esta acción sienta un precedente peligroso para las poblaciones disidentes, en medio de un contexto social donde la violencia hacia las personas trans sigue en aumento.
Escribo este artículo con la convicción de construir una memoria propia sobre nuestra incidencia, para fortalecer la desobediencia y nutrir la capacidad creativa que nos caracteriza. La exigencia hacia la Cineteca Nacional para detener la criminalización en contra de Razzia Santillán sigue vigente; la invitación queda abierta para sumarse al apoyo económico para ella y para el Clan de las Mariposas Negras.

