No soy mi ansiedad: mi camino tras el diagnóstico de Trastorno de Ansiedad Generalizada

¿Qué significa realmente vivir con ansiedad? Entre el miedo paralizante y la búsqueda de bienestar, te cuento mi experiencia tras recibir el diagnóstico de Trastorno de Ansiedad Generalizada y por qué buscar ayuda profesional es el primer paso para dejar de luchar contra ti misma.

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Vivo con ansiedad, pero no soy mi ansiedad. Si tú la padeces quizás te puedas identificar conmigo cuando a veces pienso que mi ansiedad existe muy aparte de mí; otras veces siento que me devora desde adentro y se apropia de todo mi ser. Sin embargo, realmente creo que no es ninguna de las dos. Que yo soy y ella es, que coexistimos en el mismo ecosistema, en este caso mi cuerpa, pero que definitivamente no somos la misma.

He padecido de ansiedad la mayor parte de mi vida, pero no fue sino hasta recientemente que la nombré, que la confronté, que me desafió y me la diagnosticaron: “Trastorno de ansiedad generalizada”, me dijo la psiquiatra. 

¿Qué es el Trastorno de Ansiedad Generalizada según la OMS?

La Organización Mundial de la Salud, define el trastorno de ansiedad como una “sensación constante de miedo y preocupación de manera intensa y excesiva. Estos sentimientos suelen ir acompañados de tensión física y otros síntomas conductuales y cognitivos. Son difíciles de controlar, causan una angustia importante y pueden durar mucho tiempo si no se tratan”.  

Estos trastornos pueden ser un obstáculo en el desarrollo de las actividades de la vida cotidiana y deteriorar los lazos familiares, sociales, escolares o laborales. Aquí me gustaría comentar que el trastorno de ansiedad es un espectro y no todas las personas padecemos ni tenemos exactamente los mismos síntomas, pero sí se pueden experimentar varios a la vez.

El estigma de la salud mental y el ejemplo de Carla Morrison

Hace poco vi una entrevista que Cultura Inquieta hizo a Carla Morrison, donde la cantante habló de su experiencia con este trastorno. Comentó abiertamente sobre los prejuicios de padecerla y de querer hablar “con una persona extraña”, refiriéndose a un terapeuta, para ayudarse a gestionarla. Narró también cómo el miedo a veces la paraliza en el escenario y que la empatía que recibe de su público le ayuda a sentirse cobijada y aterrizada.

Ciertamente el miedo es una de las emociones más recurrentes para quienes vivimos con ansiedad y puede presentarse, como le sucede a Carla, como una preocupación excesiva frente a situaciones específicas o cotidianas o, como en mi caso, temor a elevadores o multitudes. Según mi terapeuta, mientras estos terrores no te inmovilicen, todo es manejable.

Los síntomas de la ansiedad: Del insomnio al sobrepensar

Algunos otros síntomas de este trastorno pueden ser:

  • Dificultad para concentrarse o tomar decisiones
  • Trastornos del sueño  (esto me pasa desde hace meses)*
  • Irritabilidad, tensión, inquietud
  • Sudoración, temblores (estos me pasan)* 
  • Sensación de peligro, de pánico o de fatalidad (Yo sobrepienso muchas cosas que tienen finales negativos)*

Mi psiquiatra me comentó que cuando se tienen tres o más síntomas ya se considera que hay un trastorno. A esos que ya me pasaban les sumé la crisis de ansiedad que experimenté hace unas semanas, lo cual fue lo que realmente me llevó a consultarla.

Hasta antes de mi diagnóstico, todos esos años sobrevivía con la ansiedad como si no existiera, la navegué como pude, desarrollé herramientas que me ayudaron a surfearla, hice toda clase de actividades y cosas para gestionarla, así, sola, sin más ayuda ni más brújula que yo misma, sin saber realmente lo que hacía, sin pedir o siquiera pensar en pedir ayuda. 

Por qué buscar ayuda profesional y dejar de «sobrevivir» a la ansiedad

En lo personal, y siendo más consciente del tema, navegarlo sin ayuda es algo que no recomiendo. Sé que soy una persona privilegiada por poder costear una terapia recurrente y consultas con la psiquiatra, y entiendo que sigue habiendo tabúes en torno a la salud mental y a consultar especialistas. Sin embargo, si estás en la posibilidad de acudir con personas calificadas, tituladas y con cédula profesional, hazlo y atiende tus síntomas. 

¿Y entonces por qué estoy aquí? No solo para mandarte a consulta, sino porque precisamente en ese periodo en el que era yo contra la ansiedad y ella contra mí, me hice de algunas técnicas y tuve vivencias útiles que me fueron eficientes en su momento y estas quizás te puedan servir o encontrar en dónde estás en relación con tu ansiedad, para que convivan y tengan una mejor relación; porque si algo sé es que, en mi caso, no somos la una contra la otra; que si bien no somos la misma, tampoco soy su enemiga, ni ella la mía –de hecho a veces me ha cuidado– y en el andar de esta columna te iré contando cómo y por qué llegué a esta conclusión. 

¡Hasta la próxima entrega!


Fuentes: 

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