Conocer el trabajo de Merry es como entrar, sin filtros, a un universo onírico donde la fantasía y la naturalidad se dan la mano. Fotógrafa, directora y acuariana profesional, Merry ha pasado de hacer películas caseras en su secundaria en Mexicali a convertirse en una creadora que utiliza el lente para ir más allá de la realidad y, al mismo tiempo, honrar la esencia de quienes posan para ella.
Le tiramos unas preguntas para conocer mejor su proceso creativo y nos dio cátedra de cómo la fotografía es, ante todo, un acto de conexión humana.


¿Cuál es el recuerdo más antiguo que tienes de una imagen (propia o ajena) que te hizo sentir que la fotografía era tu lenguaje?
Desde muy pequeña me daban cámaras de las desechables y siempre tuve fijación por retratar a personas más que cualquier otra cosa. Nunca fui muy consciente de ello, solo lo hacía porque me gustaba.
También hacía muchas “películas” con mis amigas de secundaria con una cámara muy pequeña de video. Yo sola hacía el guión, la grabación y edición. Era muy divertido que siempre tuviera gente alrededor dispuesta a hacer mis ideas locas.
¿En qué momento decidiste empezar a transitar tu camino por la foto?
¿Hubo algo que te inspiró a tomar la decisión?
Al entrar a la universidad a estudiar la carrera de Artes Cinematográficas en la UABC, inicialmente mi sueño era ser directora de videos musicales (curiosamente hoy en día también me dedico a eso), pero una de las muchas materias eran las clases de fotografía y ahí re-descubrí mi pasión.
De forma autodidacta me especialicé en retrato conceptual; tomé muchos talleres principalmente con artistas femeninas como Alexia Mercado, Andrea Figueroa y Martina Matencio.

Martina es mi inspiración de toda la vida y ver de cerca su proceso fue muy inspirador. También Erick Pérez, artista queer colombiano, ha sido un gran mentor para mí.
¿Qué es la foto para ti?
Es la materialización de mis fantasías, mis sueños, mi mundo interno. Lo interesante es que es un proceso muy colaborativo: necesito unx modelx para ello y es hermoso el proceso de canalización de energías.
Tengo una idea, alguien me ayuda a “actuarla” y el resultado va más allá de la foto: es el día, la plática que tuvimos, la conexión, ver el resultado de una forma tangible y compartirlo con el mundo… simplemente me vuela la cabeza.
La foto es un momento de la vida, la mía y la del modelx, materializada para siempre. Aún con su toque de fantasía, siempre se filtra un poco de la realidad a través de mi trabajo.

¿Cuál es ese prejuicio o «regla» de la fotografía tradicional que más te gusta romper cuando trabajas?
No suelo ser muy técnica. Sé de ello, lo estudié… pero en ocasiones me dejo llevar más por la intuición: muevo el ISO y todos los demás settings como me da la gana. Suelo recibir mucho el comentario de que mis settings están re mal, pero es parte de mi naturaleza acuariana, ir contracorriente.
Cuando es necesaria la técnica la uso, pero me dejo llevar más por lo que me pide la foto que por cualquier otra cosa “correcta”. Yo siempre recomiendo aprender las reglas para luego hacer con ellas lo que se te dé la gana.
¿Cómo es ese momento justo antes de levantar la cámara? ¿Qué tipo de conversación o intercambio buscas tener con la persona para que el lente no se sienta como una barrera entre ambos?
Primero que nada los hago sentir en confianza y un poco en control de la situación. Fuerte comentario, la vida muchas veces se trata de soltar el control pero es difícil ¡eh! jajaja, y con eso me refiero a que siempre hay espacio para que en tiempo real puedan estar revisando las fotos y así darse cuenta de que todo va bien y les doy la libertad de elegir las fotos a editar para que sean de su total gusto, eso les ayuda a relajarse bastante.
Por mi lado, siempre intento ir con la mejor actitud aunque soy un ser sensible y he tenido que trabajar en momentos críticos, pero acepto mi vulnerabilidad y la muestro, gracias a eso algunos de los mejores consejos de vida me los han dado mis clientxs/modelxs.
Me gusta llevar la conversación desde un lado más humano, me intereso por ellos y se los hago saber, como ya mencione un poco antes, la foto, para mi, es toda la experiencia.

Si tuvieras que regalarle una sola frase o un consejo «no solicitado» a alguien que siente que su cuerpo o su historia no tienen lugar en la fotografía editorial, ¿qué le dirías?
Creo que todo se resume en “No tengas miedo de mostrarte y ser tu mismx”. Antes de ser fotógrafa, también soy modelo y la mayoría de las veces el no gustarnos depende de muchos factores y uno de ellos es la relación con el fotógrafo.
Una mala dirección, una mala luz, etc… son cosas que afectan el resultado y una persona que no se dedica a ello fácilmente se puede ir con el discurso de “el problema soy yo”.
No, nadie es el problema, solamente necesitas un espacio donde de verdad se preocupen por ti y por el resultado.
También hay que reconocer que todo es un proceso y que si realmente te interesa dedicarte a la industria, hay que estudiar y esforzarse, pero eso lo podemos hacer todxs, el límite está en nosotros mismxs.


¿Qué te gustaría que pase en el cuerpo o en la mente de alguien que se detiene a mirar tus retratos por primera vez en una exposición o en redes sociales?
Uy, me encantaría que se pudiera sentir en un universo onírico sensual, que están en otro planeta o esa sensación de “realidad aumentada”. Que puedan sentir, al menos por un momento, que la magia existe y que es para todxs.

¿Qué consejo le darías a alguien que está pensando en dedicarse a hacer foto?
Que jueguen mucho, que rompan reglas, ahora más que nunca, en estos tiempos donde quieren volvernos moldes homogéneos, es cuando más hay que gritar desde nuestra autenticidad.
Haz las ideas locas de tu cabeza, alguien más va conectar y poco a poco crearás tu comunidad.
Somos millones de personas en el mundo y creo que una de las pocas cosas buenas que podemos agradecer del internet y su inevitable globalización es que todos estamos a un mensaje de distancia. ¡Aprovéchalo! ¡Consume mucho arte, busca tus referentes principales y práctica! La práctica hace al maestro, yo antes odiaba ese consejo y hoy en día puedo confirmar que es 100% real, sin práctica no evolucionas.

