El origen del Mundial de Futbol Femenil y cómo México lo cambió todo

La historia y el origen del Mundial de Futbol femenil es de rebeldía, desobediencia, lucha y talento. En este texto, la periodista Estefanía Camacho explora cómo surgió la Copa del Mundo Femenil y sus grandes momentos.

El origen del Mundial de Futbol Femenil es una historia de rebeldía; de jugadoras que a contracorriente se han abierto camino en un deporte considerado de hombres; y que, hasta hoy, luchan por la equidad de salarios, visibilidad y coberturas mediáticas sin sexismo.

Para la jugadora inglesa Sue Lopez, según sus memorias publicadas en el libro Mujeres en el balón: Una guía del fútbol femenino (1997), llegar a la Primera Copa Femenil de Futbol en Italia en 1970 fue «como imaginábamos que se trataba a los jugadores profesionales masculinos: con hoteles bonitos, lugares hermosos y respeto, especialmente por parte de la prensa». Decir eso era mucho, pues, a diferencia de los equipos varoniles, las compañeras de Lopez compartían cuarto de hotel con las jugadoras del equipo de Dinamarca.

¿Qué tuvo que pasar para que ese primer mundial se llevara a cabo? ¿Por qué jugar futbol en estadios les fue prohibido a las mujeres durante años? ¿En serio el futbol surgió como un deporte únicamente masculino? Demos un paseito por la historia para responder estas preguntas… y otras.

¿Quiénes son las pioneras del futbol femenil?

En los orígenes del futbol aparece un antiguo deporte chino: Cuju, que tiene más de 2 mil años de antigüedad. De acuerdo con el libro The History of Women’s Football, de la investigadora y especialista en deporte Jean Williams, en el cuju las jugadoras malabareaban una pelota con sus pies, pecho, rodillas y cabeza. Y algo súper interesante es que las mujeres no solo jugaban entre ellas, sino también contra hombres, como quedó plasmado en obras de arte que retratan estos partidos que datan de 960 a 1279.

Fue un deporte con grandes exponentes, como la jugadora profesional Peng Xiyun, a quien Williams menciona en su libro.

En otra parte del mundo y cientos de años después, la activista y jugadora inglesa de futbol Nettie Honeyball, cuyo nombre real se desconoce, demostró que este deporte no le pertenecía a un solo género, y en 1894 fundó en Inglaterra el British Ladies’ Football Club (BLFC), conocido como primer club de futbol femenil del mundo.

De acuerdo con el Museo Nacional del Futbol en Manchester, Nettie fundó el equipo «con la decidida intención de demostrar al mundo que las mujeres no son las criaturas ‘de adorno e inútiles’ que los hombres han retratado«.

La Primera Guerra Mundial fue otro momento en el que las mujeres formaron sus propios torneos de futbol ante la falta de partidos masculinos. Un ejemplo de ello es Dick, Kerr Ladies, un equipo creado en una fábrica de Preston, Inglaterra, en 1907. Es considerado un equipo legendario no sólo porque enfrentaron la prohibición del futbol femenil, sino porque para 1920 tuvieron un récord de asistencia con hasta 53 mil espectadores en diferentes contiendas, de acuerdo con un reportaje de la BBC.

Más allá de Europa, el futbol en Latinoamérica

Una fotografía de un encuentro entre Dick, Kerr Ladies y un equipo local francés llegó a Brasil en las páginas de Sports Ilustrado en agosto de 1920. Pero así como llegaba el fervor futbolístico, también se exportaron preocupaciones y reglas machistas.

En Inglaterra, la Football Association (FA) prohibió en 1921 que las mujeres jugaran futbol en estadios o clubes, y la regla recorrió el mundo. En Brasil se aplicó en 1940 y duró hasta la década de 1970.

A pesar de la prohibición, las futbolistas en América Latina, Italia, Francia, Canadá y Reino Unido desafiaron las normas de las asociaciones de señores y se armaban sus cascaritas en las calles ante el rechazo de su presencia como jugadoras en estadios de clubes varoniles. De ahí el retraso de la profesionalización del deporte para ellas.

Los temores eran que las mujeres no lucieran bien haciendo deporte, que abandonaran sus tareas domésticas y que terminaran eliminando las reglas que definían los estereotipos masculinos y femeninos.

La expansión del futbol entre mujeres en México y otros países de Latinoamérica tiene una historia racista y de violencia estética. De acuerdo con el libro Futbolera de la historiadora estadounidense y experta en futbol, Brenda Elsey, a inicios del siglo XIX se difundió ampliamente entre la educación física que aquellas personas que no fueran blancas (de ascendencia africana, indígena, asiática o mixta) requerían imitar estos movimientos de ejercicio para «mejorar su composición racial».

La suposición de que las personas de ascendencia africana, indígena, asiática o mestiza necesitaban modelar sus movimientos y hábitos según los europeos para mejorar su composición racial se presentaba como algo del ‘sentido común’.

Brenda Elsey

Elsey señala que para los años 20s la moda flapper, con cabello corto tipo bob, ropa atlética u holgada se fue vinculando a los deportes entre mujeres, por lo que las seguidoras y practicantes de diversas actividades populares en Europa como el tennis y la natación se incrementaron también en la región.

Italia 1970: el primer Mundial Femenil de Futbol (no oficial)

Anuncia del Mundial Femenil de Futbol en Italia en 1970. Foto: Google Arts & Culture

En 1969 la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) anunció que deberían ser ellos quienes controlaran el juego en la división femenil. Pero el mundo decidió no esperarles e hicieron bien porque la federación no movió ni un dedo hasta 1991, cuando se organizó en China la Primera Copa del Mundo Femenil organizada por la FIFA.

Fue la desobediencia de la Federación Independiente de Futbol Europeo (FIEFF, por sus siglas en inglés) la que permitió que se realizara en Italia el primer mundial femenil no oficial, del 6 al 16 de julio de 1970.

Los empresarios italianos Alessandro Martini y Luigi Rossi fueron los primeros promotores del Mundial Femenil de Futbol en 1970 y 1971. En general, su destilería Martini & Rossi patrocinaba desde inicios del siglo varios deportes como carreras de autos y actividades de invierno.

Debido al patrocinio, a esa copa se le conoció como Martini Rosso Cup. Fueron invitados a ocho equipos divididos en dos grupos: el Grupo Sur lo formaban México, Austria, Italia y Suiza, mientras que el Grupo Norte estaba compuesto por Inglaterra, Alemania Occidental, Dinamarca y Checoslovaquia (este último no llegó a participar).

Contra todo pronóstico, México asistió a ese primer torneo de 1970 en Italia. El entonces periodista del Heraldo de México, Jorge Sandoval, inscribió a la selección mexicana para participar en el Mundial de Italia. Nadie les dio ningún apoyo, la prensa acaso escribió sobre la partida del equipo de futbol rumbo a Italia, el futbolista Enrique Borja les dio veinte balones a crédito que nunca saldaron para agradecerle ese apadrinamiento, según narra el periodista Manelich Quintero, en su artículo de 2020, «A 51 años de la revolución femenina en el futbol mundial» en VAR Deportivo.

Nadie nos creía (que iba una Selección Mexicana al Primer Campeonato Mundial de Futbol Femeni). Ni las jugadoras, ni sus padres, menos los colegas de los diferentes medios de comunicación.

Manelich Quintero

María Ríos, madre de la delantera María Eugenia Rubio, siempre apoyó que su hija jugara, así como sus otros seis hermanos. Uno de ellos, Luis Rubio, exjugador del Necaxa, fue quien le enseñó a jugar a su hermana. Doña María Ríos quien reunió mil pesos para que María Eugenia los llevara a Italia, de acuerdo con la investigadora e historiadora Maritza Carreño.

Rubio, apodada «La Peque», fue la goleadora inaugural del primer partido celebrado contra Austria en 1970. Nueve a cero fue el marcador a favor del Tri Femenil, cinco a cargo de la jugadora Alicia Vargas, quien fuera apodada como “La Pelé”, ya que para esa fecha ningún mexicano había metido 5 goles en un mundial.

México concluyó en tercer lugar después de Italia y Dinamarca, segundo y primer lugar respectivamente, pero las jugadoras regresaron confiadas, triunfantes y hasta con ofertas para jugar con un pago simbólico en clubes de Italia, pero que rechazaron.

De tan buena impresión que dejaron las mexicanas en canchas italianas, la FIEFF (que después eliminaría la “E” de Europa), así como Alessandro Martini y Luigi Rossi, aceptaron que el siguiente mundial se jugara en México un año después.

México 71 cambió todo para el futbol femenil en el mundo

Muchas de las jugadoras europeas jamás habían volado a otro país, menos habían dormido en suites de lujosos de hoteles, ni recibido la atención con la que la prensa mexicana las recibión, aunque fuera por morbo, como lo narra la jugadora Sue Lopez.

Mundial Femenil de Futbol en México en 1971. Foto: Google Arts & Culture

“Xóchitl”, una jugadora de caricatura, fue la mascota oficial del Campeonato Mundial de Futbol Femenil de 1971. Martini & Rossi se encargaron del trofeo llamado «Ángel de Oro». Música, fuegos artificiales, desfiles y motoristas se presentaron en la ceremonia inaugural. Los asientos, que se vendieron entre 30 y 330 pesos, se vendieron por completo para ver a los Grupos A y B jugar en Ciudad de México y Guadalajara.

Ochenta mil personas vieron los partidos inaugurales del Mundial del 71. Argentina marcó 4-1 contra Inglaterra en el estadio Azteca. A partir del 21 de agosto de 1971 se propuso celebrar el Día de la Futbolista en honor a la futbolista albiceleste Elba Selva, autora de todos los goles contra las inglesas. Al equipo argentino que llegó a México se les reconoce hoy en día como Las Pioneras.

“En su momento alguna vez me preguntaron que dónde me había sentido tan plena, tan yo. Fue en una cancha. Fue jugando futbol en donde yo sentí toda mi identidad en ese momento. Yo no cambiaría el haber jugado por ninguna otra cosa»

Berta Orduña, defensa mexicana.

México llegó al partido final ante casi 115 mil espectadores en el Estadio Azteca contra Dinamarca, perdiendo el Tri 3-0 al final.

Las jugadoras mexicanas pidieron que se les pagara por su labor deportiva, pero la prensa y el público las criticaron por exigir esta remuneración cuando se trataba de jugadoras “amateur”, únicamente designadas así a falta de la intervención de la FIFA. Sin embargo, fue gracias a ellas que las ligas mexicanas femeniles se han profesionalizado, que obtienen salarios por su trabajo.

“En su momento alguna vez me preguntaron que dónde me había sentido tan plena, tan yo. Fue en una cancha. Fue jugando futbol en donde yo sentí toda mi identidad en ese momento. Yo no cambiaría el haber jugado por ninguna otra cosa», confesó la defensa del Tri, Berta Orduña, conocida como “Rubita”, en una entrevista de 2018 para Apuntes de Rabona.

Los retos que persisten

Es 2023 y se avecina el noveno encuentro de futbol organizado por la FIFA de la Copa Mundial Femenil. Se trata del torneo femenil más grande hasta ahora con 32 equipos del mundo que jugarán en dos países: Australia y Nueva Zelanda.

El 20 de julio dará inicio con las neozelandesas jugando contra Noruega y Australia contra Irlanda. Por parte de América Latina asisten Costa Rica, Haití, Jamaica, Panamá, Argentina, Brasil y Colombia. El campeón mundial de futbol femenil, Estados Unidos se prepara para acudir y ser las favoritas de nuevo.

Recientemente la FIFA anunció que por primera vez en la historia, todas las jugadoras de todos los equipos del mundial recibirán una paga. Quienes participen en el mundial Australia/Nueva Zelanda 2023 ganarán al menos 30,000 dólares estadounidenses de inicio y las futbolistas del equipo campeón recibirán 270,000 dólares estadounidenses cada una, de acuerdo con el Sindicato de Futbolistas Profesionales FIFPro.

Sin embargo, pese a que se tratan de las mejores jugadoras del mundo, el 29% de las participantes hacia la Copa Mundial dijo que no reciben un salario o pago por parte de su selección nacional. ESPN publicó que solo 14 de 207 equipos femeniles afiliados a la FIFA no cuentan con paridad de condiciones en salario comparados con sus símiles varoniles.

Entre los países que acordaron condiciones iguales a las de sus pares hombres, se encuentran Noruega, Dinamarca, Nueva Zelanda, Finlandia, Australia, Brasil, Inglaterra, Estados Unidos, España, Países Bajos, Irlanda, la selección de Gales y Canadá. Sudáfrica informó que estaba en el proceso del llamado equal pay, sin embargo se desconocen los avances, reportó la cadena de deportes.

Además la presión de la audiencia mundial y de jugadoras como Alex Morgan y Megan Rapinoe contra los patrocinios que otorgaba VisitSaudi para el evento logró que quedaran fuera de participar. Las jugadoras consideraban que era hipócrita que un país en donde se le niegan derechos básicos a mujeres y personas de la comunidad LGBTTTIQ* (a la que la mayoría de las jugadoras de futbol pertenece) se quisiera limpiar la imagen solo con aportar patrocinios, de los cuales sin problema, al parecer, pudieron prescindir.

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