Primera Encuesta de Gestión Menstrual: ¿Qué podemos aprender?

Ya conocemos los resultados de la Primera Encuesta Nacional de Gestión Menstrual y los resultados son la pauta que necesitamos para seguir cuestionando la menstruación.

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Ya conocemos los resultados de la Primera Encuesta Nacional de Gestión Menstrual y los resultados son la pauta que necesitamos para seguir cuestionando la menstruación.

Solo el 2% de las personas menstruantes en México utilizan la copa menstrual. Sé que hay datos que pudieran parecer mucho más importantes y dignos de ser la primera línea de este texto sobre la Primera Encuesta Nacional de Gestión Menstrual. Pero es el ejemplo perfecto para entender lo importante que es saber cómo se vive la menstruación en nuestro país.

La Primera Encuesta Nacional de Gestión Menstrual fue realizada por Essity en colaboración con #MenstruaciónDignaMéxico y UNICEF a adolescentes, mujeres y personas menstruantes entre 12 y 70 años. El miércoles 12 de octubre dieron a conocer los resultados (como activista menstrual fue básicamente navidad).

Estos resultados nos ayudaron a tener una idea más clara sobre cosas como cuáles son los productos menstruales más utilizados, cuánto gastan las personas en ellos, cuál es la percepción sobre el tema y qué tan informadas están las personas.

Más allá de estos datos, que son MUY importantes y se los iré compartiendo a lo largo de este texto, que exista una encuesta sobre uno de los temas más tabúes y olvidados es un paso importantísimo. Los resultados de Primera Encuesta Nacional de Gestión Menstrual nos acerca cada vez más a una menstruación más digna para todas las personas.

Y es aquí en donde el dato sobre las copas menstruales viene a colación.

La importancia de saber cómo se ve la menstruación en México

Hace poco más de un año, unas amigas y yo hicimos una campaña de donación para comprar productos menstruales y llevarlos a un albergue en Puebla. Primero, fuimos a platicar con las mujeres que normalmente se quedaban en el lugar para saber qué productos menstruales utilizaban y la respuesta fue rotunda: toallas sanitarias. Esto principalmente porque la mayoría no contaba con servicios de gas ni agua potable en sus casas y utilizar otro producto sería mucho menos higiénico. Al final, logramos reunir 4,480 compresas menstruales. Después de entregarlas decidimos compartir este dato en las redes de nuestro colectivo, Rojo Libre, para que las personas donadoras supieran los resultados.

No pasaron más de 5 minutos para que varias personas empezaran a llenar la publicación con comentarios como: “¿Por qué no donaron copas menstruales si son más ecológicas?” o “Solo están contribuyendo a que se contamine más”. Entiendo, las copas menstruales sí son una gran alternativa, pero lo que no estaban viendo es que de nada sirve donarlas si no son útiles o viables para las personas a las que va dirigida la ayuda.

Imaginen esto en una escala más grande: si el gobierno decide empezar a dar productos menstruales gratuitos, primero tiene que saber datos básicos como cuáles son los productos más utilizados y por qué. Ajá, hasta hace unos días no sabíamos a ciencia cierta que solo el 2% de las personas menstruantes utilizaban copas. Si las autoridades se hubieran querido ver woke y regalar este producto solo por que es ‘ecológico’, es probable que las copas hubieran terminado en la basura y la medida hubiera sido en vano.

Como este ejemplo hay muchos. Para poder tomar acción, primero necesitamos saber cómo se ve el problema. Incluso, en temas tan tabúes e ignorados como la menstruación, primero necesitamos saber cuáles son. ¿La pobreza menstrual es el único problema relacionado con la menstruación? ¿Qué hay de las enfermedades? ¿Y de la desinformación? Esta encuesta, aunque tenga sus limitaciones, nos ayuda a poder responder estas preguntas y muchas otras más.

Lo que podemos aprender de los resultados

Amigues, el informe de los resultados consta de 173 páginas. Nos dice desde qué orientación sexual de les participantes, hasta si han tenido relaciones sexuales mientras están menstruando, por lo que información hay mucha. Aquí les dejo 5 datos que se me hicieron muy importantes y de qué nos sirve saberlos.

El 16% llega a sentir dolores muy fuertes durante la menstruación

En una parte de la encuesta, se le preguntó a les participantes sobre aspectos fisiológicos. Una de las preguntas era “¿Qué tanto dolor sientes cuando tienes la menstruación?”. Más allá de que solo el 31% respondió que no siente dolores ni malestares, lo que llamó mi atención fue que el 16% dijo que llegaba a sentir dolores muy fuertes. La menstruación puede llegar a ser incómoda y dolorosa. Pero si el dolor llega a ser demasiado, es muy importante visitar profesionales de la salud porque puede ser señal de que algo no anda tan bien.

Sobre todo, porque las enfermedades relacionadas con la menstruación muchas veces son ignoradas y mal diagnosticadas. De hecho, la Organización Mundial de la Salud dice que es muy importante investigar y concientizar sobre enfermedades como la endometriosis. Ya que sigue siendo poco conocida y tratada. Saber que un cuarto de las personas encuestadas sufre de dolores muy fuertes, es un indicativo de que tenemos que prestar más atención a la salud menstrual de la personas y exigir campañas de concientización al respecto.

El 31% no tenía nada de información cuando tuvo su primera menstruación

Aunque cada vez se habla más sobre la menstruación, no podemos negar que el tema sigue siendo tabú y este dato lo demuestra. Así como nos hacen aprendernos el orden de los planetas, desde primaria deberían de darnos información integral sobre nuestros cuerpos y sus procesos.

Además de este 31% que no sabía nada, otro 38% de las personas encuestadas contestaron que tenían poca información cuando les bajó por primera vez. Sí, estamos en 2022 y todavía hay muchísimo por hacer en cuanto a este tema.

30% ha dejado de asistir a la escuela

En cuanto al absentismo escolar, en 2017 la UNICEF ya había informado que, en México, el 43% de las alumnas que menstrúan prefieren no ir a la escuela y este nuevo dato ayuda a confirmarlo. Esto es un gran problema porque aunque solo falten “pocos días”, estos se acumulan y terminan representando un rezago educativo importante.

Aunque claro que se vale descansar y por eso incluso se han hecho iniciativas como la licencia menstrual para poder faltar al trabajo si los dolores menstruales son muy fuertes. Es preocupante que cuando les preguntaron a las personas encuestadas el porqué de faltar a la escuela, las dos respuestas más repetidas fueron “no hay baños” y “por pena o miedo al bullying”. Esto solo nos deja ver la falta de infraestructura que existe en las escuelas en México y cómo esto afecta directamente en temas relacionados con la menstruación. Además, en cuanto al bullying, también nos hace ver la importancia de hablar sobre la menstruación como lo que es: algo completamente normal que no debería darle pena a nadie.

31% han dejado de comprar otros productos básicos para comprar toallas desechables

Este dato nos deja claro algo muy importante: la pobreza menstrual sí existe. Últimamente se ha hablado mucho sobre este tema, pero la realidad es que no existía un dato conciso que lo respaldara en nuestro país. Ahora, sabiendo que no solo son una o dos personas que han dejado de comprar artículos básicos como comida o agua por tener que adquirir toallas desechables, podemos demostrar la importancia de que el gobierno se haga cargo de este producto tan básico.

88% piensa que es algo normal que no debería ser mal visto por nadie

La mayor parte de la narrativa sobre la menstruación ha sido creada por hombres. Esto nos demuestra por qué resulta tan importante que, las mujeres y personas menstruantes, empecemos a cambiar este discurso. Si la mayoría de las personas que sí menstruamos pensamos que es algo normal y que no debería de ser mal visto por nadie ¿por qué nos enseñan a pensar lo contrario?

Debemos de seguir investigando

Como se podrán dar cuenta, la Primera Encuesta Nacional de Gestión Menstrual es un excelente punto de partida para seguir cuestionándonos. Por ejemplo, en esta encuesta solo participó un pequeñísimo porcentaje de personas menstruantes con discapacidad. Es un tema que podemos, y debemos, seguir investigando, preguntando y platicando.

El camino sigue siendo largo, pero me hace muy feliz que cada vez tengamos más herramientas para entender la menstruación. Y también para exigir mejores condiciones para que todas las personas tengamos una menstruación más digna.

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