«La única esperanza frente a la crisis climática somos nosotres»

Valeria Angola entrevistó a Regina Cabrera, quien habló sobre su activismo frente a la emergencia climática y su experiencia en la COP26 que se llegó a cabo en Escocia.

Conocí a Regina Cabrera a través de Twitter. Ella tiene 20 años y cursa el quinto semestre de la carrera de psicología, forma parte de algunos colectivos en la Ciudad de México que trabajan temas de justicia climática: Ígnea y Asamblea Ecologista Popular.

Hace tres años se unió a Fridays For Futures (FFF) México y MAPA, siglas que se refieren a las personas y áreas más afectadas por la crisis climática y que está integrado por activistas de países del sur global de todo el mundo.

Regina y otras ocho personas de FFF México asistieron a la Conferencia de las Partes en su edición 26 (COP26), celebrada en Glasglow, Escocia, en noviembre de este año. A esta cumbre asisten 197 naciones que accedieron a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

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Regina participó enérgicamente en las protestas llevadas a cabo en la COP26 e insiste en la urgencia de eliminar por completo este tipo de cumbres en las que las personas realmente afectadas por el cambio climático no son escuchadas.

También piensa que no hay que creerle a los gobernantes, sino que es urgente actuar por cuenta propia a través de acciones directas porque el tiempo que nos queda es poco. En esta entrevista, cuenta su experiencia, sentimientos y cómo percibe el futuro en medio de la emergencia climática.

Entrevista con Regina Cabrera sobre el activismo ambientalista y la COP26

¿Cómo te empezaste a involucrar con el activismo ambientalista?

Cuando tenía 17 años empezó la ola del movimiento climático juvenil impulsado por la activista sueca Greta Thumberg.

En la prepa empecé a ver noticias sobre cómo países del norte global se levantaban en protestas a favor del futuro, a partir de esto, empecé a investigar sobre la crisis climática y después, en marzo de 2019, me enteré que había una protesta aquí en México.

Luego participé en una convocatoria para un curso sobre crisis climática y activismo climático por parte de Fridays For Future México, entonces me inscribí a ese taller y después me invitaron a unirme al movimiento. Así comencé.

¿Cómo surge la convocatoria para viajar a la COP26 en Glasglow?

De parte de FFF-MAPA salió la iniciativa de unir la mayor cantidad de activistas del sur global para ir a representar a Glasglow porque en COPs anteriores solo asistieron activistas de Europa.

Buscaron colectivas distintas y universidades que dan las acreditaciones, es decir, los gafetes que da la ONU para poder asistir a la cumbre. FFF buscó organizaciones, universidades y otras colectivas que tuvieran acceso a estas acreditaciones.

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FFF-MAPA envió un formulario para quienes estuvieran disponibles para ir, yo fui de las ocho personas de México que llenamos el formulario y a quienes se nos aceptó. Fue un proceso rápido, yo me enteré que me iba dos semanas antes de la COP. Los requisitos eran que tuvieras tu pasaporte y tramitaras tu visa si tu país la requería. Muchas otras personas del sur global que también estuvieron dentro de la COP hicieron este mismo proceso.

Vi que hiciste una campaña de recaudación de fondos para tus gastos en Europa. Me gustaría saber cómo estas ocho personas que representaron a México tuvieron que conseguir dinero y si presentaron dificultades económicas para realizar este viaje.

Por parte de FFF-MAPA se reunieron fondos que cubrían el hospedaje y el vuelo, lo más importante. Los gastos de comida, transporte, las pruebas de covid, muchas personas no tenían pasaporte, o sea, toda esta parte de gastos individuales que no son los vuelos ni la estadía lo teníamos que cubrir por nuestra cuenta. Las ocho personas que nos fuimos buscamos la manera de juntar el dinero necesario, aún más las personas que no viven en Ciudad de México y que tuvieron que trasladarse desde sus estados hasta la CDMX.

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Sí veíamos estas diferencias, por ejemplo, que activistas europeos se iban a taxi —los taxis ahí son carísimos—mientras que nosotros teníamos que transbordar cinco veces en metro. Nosotros nos hospedamos en un hostal con varias personas, y los activistas europeos pagaron un Airbnb donde tenían habitaciones individuales. Estas diferencias entre Europa y las personas del sur global eran muy notorias. Al final, gracias al apoyo de muchísima gente, logramos recaudar lo suficiente para todo. Lo logramos con mucho esfuerzo y mucho apoyo.

¿Cómo fue la experiencia dentro de la COP? He visto en tus redes sociales que ustedes fueron un grupo de activistas que realizaron bastantes críticas en torno a cómo se abordó la COP este año.

Íbamos con muy poca esperanza por parte de los mandatarios. Sabemos cómo es la ONU, sabemos cómo son los gobiernos. Íbamos acreditados como observadores. Teníamos permitido entrar a las negociaciones, que son cuando los gobernantes -ya sean presidentes o los secretarios- hablan sobre las acciones de cada país. Se supone que teníamos acceso a eso, sin embargo, en la COP, dentro del edificio, sí se mostraba como cierta cuestión, incluso, de racismo.

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También de Young Washing percibimos que se utilizó a la gente joven solo para mostrarla, porque cuando llegamos a las negociaciones decían que estaban cerradas y entonces ya no podíamos pasar. No nos dejaron entrar a muchos espacios. Nos rendimos un poco en esa parte.

¿Y cómo fueron las protestas?

De parte de la ONU había un protocolo para protestas. No podíamos hacerlo como queríamos. La ONU prohíbe mencionar el nombre de cualquier mandatario, tampoco se pueden meter carteles, ni sacar banderas, tampoco se puede mencionar a ninguna empresa o gritar. Toda esta situación fue muy extraña para nosotros, nos sentíamos como parte de un show, si rompías algunas de estas reglas, te quitaban el pase, pero no solo te quitaban a ti sino a todas las personas de la organización de la que hacías parte.

Teníamos que estar planeando cómo protestar y los activistas del sur global nos sentíamos fake, era muy performativo todo, se sentía súper seco. Compas de Pakistán, de África, del sur global, eran dejados atrás, todo se sentía hostil. Nos sentíamos desesperanzados, ya sabíamos que era un asco, pero no tanto.

Regina, ustedes, los activistas que fueron de parte de México dieron discursos en dos ocasiones, cuéntame cómo lo lograron y en qué circunstancias los llevaron a cabo.

Lo mejor de la COP fueron las calles, afuera de la COP. Lo que más apreciamos fueron las calles, las protestas. Por parte de FFF organizamos varios eventos de protestas afuera y ahí fue donde tuvimos la oportunidad de tomar el micrófono.

La de Name, novie de Refina, fue antes de que empezara la COP, ahí participaron activistas ambientales de todas partes del mundo, pero específicamente del sur global para hablar sobre reparaciones climáticas, la deuda que tienen los países del norte con el sur, los territorios quitados, el dinero por las pérdidas que ha causado el cambio climático, entre otras cosas. Yo di un segundo discurso para un evento de cierre, que fue una protesta justo afuera de la COP en donde yo hablé por Latinoamérica, otros compañeros hablaron por Asia y África.

También alrededor de las marchas hubo muchos discursos al final de las protestas, como se acostumbra, para decir lo que estábamos reclamando y sobre todo escuchar las voces de quienes están más afectados por la crisis climática. Esos fueron los momentos en los que pudimos hablar directamente a la prensa y con la gente. Esos momentos fueron muy importantes porque sentimos realmente que estábamos haciendo algo y que éramos escuchados, porque dentro de la COP era imposible.

¿Qué sentiste tal regresar de la COP y encontrar la noticia de la desaparición de Irma Galindo?

El presidente dijo que la crisis ambiental es una moda, literalmente lo dijo así. México es el segundo país más peligroso para defender el ambiente, en este sentido, es muy hipócrita, porque se suscribe a tratados internacionales y la realidad es que el país es otra.

La noticia de Irma es algo muy impactante porque nos damos cuenta de la realidad y me da mucho coraje. Nos queda muy poco tiempo para resolver la crisis y las personas que defienden la tierra están siendo asesinadas.

Allá, en Glasgow, no le dan la importancia necesaria. La verdad creo que en FFF estamos muy desesperanzados por una parte, cansados, no nos sentimos escuchados, es un sentimiento de enojo muy grande, y sobre todo porque no se está haciendo nada en nuestros respectivos países. Los tratados de la COP fueron horribles, no se llegó ac nada.

Lo que pensamos es que ya le dimos la oportunidad a estos señores y nos han fallado 26 veces. El mensaje que tenemos y el que estuvo presente en la COP es «el poder a la gente».

La única esperanza que tenemos somos nosotros, las personas que estamos luchando por la tierra, los indígenas que defienden su territorio, las comunidades que diariamente ponen su vida por la tierra, esa es la única esperanza y es en lo que debemos seguir, apoyándonos, haciendo redes, escuchando otras realidades. La única esperanza que tenemos somos nosotres mismes. Lo que decimos es que la COP debe abolirse, no debería existir.

¿Qué sigue para ti como activista y para los colectivos de los que haces parte? ¿Cómo podemos enfrentar la crisis climática?

Por parte de México lo que pensamos es que lo más importante es aliarnos con las personas defensoras de la tierra, algo que la pandemia nos ha impedido muchísimo, pero ahora que estamos de vuelta es sin duda una de nuestras prioridades.

En México tenemos la campaña «Pemex no te ama» para denunciar todo lo que hace esta com, pues es la novena empresa más contaminante, ha robado territorio y ha asesinado muchas personas defensoras. Ahora se metió un punto de acuerdo en el Senado de la República para que Pemex reduzca sus emisiones y sea transparente. Denunciamos a Pemex, hacemos ruido para que las personas en el gobierno apoyen esta iniciativa que metimos y esperamos que proceda en la Cámara de Senadores.

Lo que sigue es ver qué podemos hacer dentro de México y cómo podemos apoyar las luchas de personas que conocimos de Pakistán y Nigeria, cómo apoyar esas luchas del movimiento internacional. El tiempo que nos queda es muy poco para seguir buscando iniciativas, litigios, como han hecho otros países demandar directamente a las empresas contaminantes. Yo creo que eso es lo que sigue, seguir luchando…