5 consejos para encontrar una práctica espiritual que funcione para ti

Un poquito de hinduísmo, toques de budismo, mitología griega, otro poco de herbolaria y para sazonar… ¡Wicca! Así es como algunas personas construimos nuestra práctica espiritual hoy en día. Te damos 5 consejos para elegir un camino que funcione y resuene contigo.

práctica espiritual
Fotografía. Mor Shani

Texto. América Z. Cabiedes.

Seguramente habrás notado que videos sobre la Ley de Atracción, los horóscopos y temazcales, acompañados de skincare, tés milagrosos y ejercicios no extenuantes nos bombardean en las redes sociales apelando a un sentimiento que muchas personas compartimos: hambre espiritual.

La verdad es que escoger una práctica espiritual es una posibilidad cada vez más accesible. A diferencia de antes, cuando la gente solía seguir el camino de sus padres o comunidades.

Hoy, como nunca, tenemos información, cursos y guías para elegir de forma autónoma una vía de crecimiento. Sin embargo, los miles de contenidos que diario llaman nuestra atención y nos mueven las fibras más sensibles pueden resultar abrumadores cuando lo que estamos buscando son guías certeras y no más confusión ni dogmatismo.

Y es dentro de todo este mar de opciones donde salta la pregunta…

¿Cómo saber cuál es la práctica espiritual ideal para mí?

Esta pregunta me ha embargado los últimos años, cuando después de haber tenido una infancia ecléctica, una preadolescencia cristiana y haber pasado mis primeros años de adultez en el ateísmo más severo, descubrí que la astrología no se reducía a mi horóscopo y comencé un arduo camino de exploración que apenas comienza a cobrar forma.

Por ello quiero compartirte 5 claves que he descubierto –mediante prueba y error– y que me parecen preguntas importantes para diagnosticar si la práctica espiritual que sigues es la más adecuada para ti.

1. Las enseñanzas de esa práctica espiritual resuenan contigo

Esto parece evidente, pero muchas veces nuestros primeros acercamientos a sistemas espirituales se llevan a cabo dentro de religiones celosas y cerradas que nos empujan a perder la seguridad de decidir lo que podemos y queremos creer sobre nuestra trascendencia como seres espirituales.

Nos cierran la puerta a adaptar los preceptos de una manera práctica a nuestras vidas y lo sustituyen con interpretaciones literales de textos espirituales que, más bien, se convierten en manuales de conducta con sus castigos correspondientes.

Entonces, como paso uno, creo que debemos abrirnos a la retroalimentación que nuestro cuerpo y sentimientos nos dan cuando escuchamos consejos o recibimos instrucción en sentido espiritual.

Si pones atención, tu cuerpo y alma te darán muchísima información sobre lo que necesitas. Date chance de recibirla para decidir si la creencia a la que te acercas se siente bien y si los conceptos que te cuentan parece que los habías estado pensando desde hace años y ahora confirman tu intuición primigenia.

Si es así: check, primera señal de que puede ser el camino que estás buscando.

2. Es un camino de crecimiento

Una de las cosas más bellas que una práctica espiritual –o varias– pueden aportar a tu vida es un sentido de transformación constante que te haga crecer.

El hecho de que una creencia o sistema de pensamiento resuene contigo, no necesariamente tiene que indicar que el camino sea cómodo. Venimos a la vida a aprender, crecer y compartir.

Pero si alguna creencia te empequeñece o hace sentir que tu voluntad se ve mermada, ese camino espiritual muy probablemente te lleve a un sentimiento de indefensión y a una pérdida de propósito vital que puede ser muy peligrosa a nivel emocional.

La idea de adoptar nuevas prácticas espirituales es tener un sentido de plenitud aquí y ahora, no necesariamente una promesa de lo que vendrá después. Pero para estar en plenitud hay que trabajar.

Si la creencia espiritual a la que te estás acercando te hace sentir como que no avanzas o simplemente no te da una buena base para esforzarte y construir tu propio “cielo” en la tierra, quizá no es el mejor camino.

La idea de que somos parte de algo mayor a lo que podemos percibir debe abonar a nuestro mejoramiento como personas, sin descuidar ningún aspecto de nuestro cuerpo, mente y sociabilidad.

Si la práctica espiritual te reta, pero al mismo tiempo te da un sentido de satisfacción constante; check! Segunda señal de que es la práctica espiritual correcta para ti.

3. Te hace pensar en los demás

Este punto es sencillo. Como seres sociales, gran parte de nuestro crecimiento se da a través de la forma en la que nos relacionamos con los demás.

Si tu práctica espiritual te invita a construir relaciones sanas y sólidas, es una buena señal. Adicionalmente, si te entusiasma compartir lo que sabes, haces, sientes y vives con otras personas, muy probablemente esa corriente espiritual está aportando elementos clave para tu crecimiento.

4. Disfrutas dedicar tiempo a tu práctica espiritual

Cuando practicamos algo que nos parece incompatible con quienes somos, vamos a sentirlo como una carga, como algo que no queremos hacer.

¡Ojo! Este detalle es complicado, pues no debe confundirse con la resistencia que podemos sentir a trabajarnos y soltar nuestra obsesión por el control.

Pero si lo que pasa es que la práctica en sí misma no te da ninguna satisfacción, no te sientes en mayor conexión con tu alma, con tu verdadero ser ni con los demás, sino que más bien te llena de reglas imposibles de cumplir que sólo te hacen sentir culpa, probablemente por ahí no es.

La práctica espiritual que elijas debe despertarte una curiosidad genuina y llenarte de entusiasmo que haga que todo el tiempo quieras saber un poco más.

5. Te da herramientas para el día a día

Las creencias deben ser algo que podamos poner a prueba todos los días, en todo momento, sin necesidad de que haya otras personas a nuestro alrededor.

Las prácticas espirituales que nos favorecen suelen tener un componente autónomo que nos permite usar las herramientas espirituales de las que se compone, en todo momento.

Si la creencia espiritual que quieres cultivar te ayuda a regular tus tiempos y rutinas y la puedes tener a la mano para usarla cuando la necesites, ¡es una buena señal! Estás en una creencia que puedes practicar y que te va a ayudar a trabajar en tu felicidad.

Finalmente, no tienes porque elegir sólo UNA creencia, puedes armar tu propio sistema, siempre y cuando resulte en tu beneficio y te transforme para bien.